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Patrimonio Geológico: El diseño Formal de Espacios Protegidos

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Los inigualables paisajes de los tepuyes del escudo guayanés: Colaje Google imágenes

Ya hablamos en post anteriores del concepto de geodiversidad, así como de las posibles estrategias y problemas para su cuantificación. Hoy explicaremos las posibles estrategias formales con vistas a su preservación. Son muchas las perspectivas desde las que se puede analizar el patrimonio geológico, mientras que cada una de ellas ofrecerá objetivos distintos y resultados disparesA falta de criterios formales consensuados, ciertas administraciones parecen haber optado por ir seleccionando enclaves mediante el juicio de los expertos. De este modo, algunos geo-sitios son elegidos por su valor geomorfológico, otros por sus tesoros paleontológicos, y así un largo etc.  Tal planteamiento carece de rigor científico, estando sujeto a subjetivismos, en función de las preferencias de quien toman las decisiones. Como ya comentamos en los post precedentes, los ecólogos han trabajado sobre estos temas durante décadas, si bien tampoco ha llegado a un consenso universal. Sin embargo, varias propuestas han dado lugar a formalizaciones dignas de ser consideradas por los estudiosos de la geodiversidad, las cuales exponemos a continuación.

Básicamente, a la hora de diseñar redes de reservas que den cuenta de la diversidad de un territorio, pueden agruparse las propuestas en tres familias o categorías: (i) “puntos calientes de riqueza”, (ii) “red de endemismos” y (iii) “diseños de complementariedad”.  Si cabe añadir que, en un mundo superpoblado y repleto de conflictos respecto al uso y tenencia de las tierras, siempre se intenta preservar el mayor número de estructuras de interés en el menor espacio posible, es decir ,maximizar la eficiencia con el mínimo espacio. Personalmente la UE me contrató a finales de los 90 del siglo XX, para elaborar un informe respecto al posible diseño a escala europea de una red de reservas de suelos. Yo entregué el informe pero la iniciativa no tuvo éxito, por cuanto la propuesta Directiva Europea de Protección de Suelos no fue aceptada. Pero vayamos al meollo del asunto.

  Los “puntos calientes de riqueza” tienen como objeto seleccionar las áreas en función de la variedad que alberguen de los objetos a preservar, de tal modo que los espacios geográficos más diversos serán finalmente los elegidos. La principal crítica que ha recibido esta aproximación estriba en que tal procedimiento no garantiza la preservación de taxones/especies de gran valor, como por ejemplo especies endémicas u objetos singulares, en pro de la inclusión de otras muy banales.

La “red de endemismos”, por el contrario, prioriza la preservación de los objetos más singulares e idiosincráticos. Esta aproximación ha sido criticada por soslayar  a menudo objetos representativos de la región geográfica estudiada,  incluyendo otros cuya idiosincrasia soslaya la conservación de aquellos que generan la “personalidad” de la zona a preservar.

Finalmente, “diseños de complementariedad” se basan en algoritmos que buscan maximizar el número de objetos a preservar en el mínimo espacio, de tal manera que se priorizan matemáticamente un número de alternativas. De este modo, los expertos supervisarán las más idóneas, “a su criterio”. Si la elegida resulta ser inviable en la práctica o soslaya elementos que son considerados indispensables, se elimina y se pasa a la siguiente alternativa, hasta dar finalmente  con la más diversa y que menos conflictos genere.   

A título personal, yo soy partidario de la tercera alternativa, por cuanto preservar la singularidad en detrimento de la representatividad o viceversa, merman uno u otro lado del espectro de intereses.  Los objetos singulares, obviamente llaman la atención y muchos de ellos deben ser motivo de conservación. Ahora bien, conservar los mejores paisajes que caracterizan a un determinado espacio geográfico, resulta esencial. Por ejemplo, estos últimos permiten la elección de georutas en donde se puede enseñar al ciudadano y educar a los alumnos a cerca de los aspectos esenciales que representan la estructura y procesos del territorio. Del mismo modo, lo que es singular en un espacio geográfico, puede ser casi banal en otros, más o menos cercanos.

No obstante, existe algún escollo que añadimos los seres humanos a la hora de tomar decisiones a cerca de que debemos preservar y que no, recayendo en las propias administraciones. Con el fin de intentar explicarme mejor, permitirme que utilice un ejemplo fácilmente extrapolable a la mayoría de los casos. Supongamos que deseamos preservar el patrimonio geográfico de un Continente, en el cual  los gobernantes de los Estados que lo conforman han llegado a un acuerdo previo e implementado un programa con tal fin. Un panel de expertos cualificados deberá seleccionar los enclaves. Resulta fácil de entender que deben seleccionarse los objetos de mayor calidad, singularidad y representatividad. A la hora de elegir por ejemplo estructuras volcánicas por si variedad de rocas, tipos de vulcanismo etc.,  lo deseable es fijarse en las regiones en donde el “entramado volcánico ocupe mayores extensiones y alberge más variedad de formas y procesos, ya que, seguramente, nos topemos con menos conflictos por el uso de las tierra.  Sin embargo, en los Estados en donde tal variedad de modelado, rocas, minerales etc. sean muy raros, sus gobiernos desearían preservar formas que por ser menores son allí muy singulares. ¿Qué hacer?. Simplemente apelar al principio de subsidiariedad. A nivel continental no puede atenderse ciertos tipos de solicitudes/deseos. Se escoge los mejor posible y punto, siendo el consorcio de países (por ejemplo la Unión Europea –UE- en este continente) quien sufragará el proyecto. Ahora bien, tan hecho no impide que cada Estado, tenga un plan propio que debe ser conforme con el continental, aunque añadiendo otros geositios que no han tenido cabida en la red de la mancomunidad de países.

Por ejemplo…….

 Por ejemplo, en la España Peninsular, Portugal o Grecia, los modelados glaciares son escasos, de pequeñas dimensiones, no bien desarrollados y en general poco vistosos. Es lógico y razonable que la UE seleccione los ejemplos monumentales que acaecen en los Alpes y otras grandes cadenas montañosas, soslayando lo mediterráneo. Empero algunos de los gobiernos mentados desearían preservar algunos de los mejores ejemplos glaciares que atesoran, generalmente vestigios de épocas más frías.   Por lo tanto, también resulta razonable, que con su propio plan y fondos nacionales implemente enclaves adicionales patrios. Ahora bien, puede darse el caso de que algunos países en los que las administraciones regionales (llamémosle “federales” en el sentido más amplio del término) atesoran un gran poder de decisión decidan que sus conciudadanos disfruten de geoparques variados, de gran interés científico y paisajísticamente vistosos. Pues bien, si la ley les otorga las potestades necesarias y disponen de fondos, pueden actuar de igual forma que los Estados frente al continente. Y así el continente atesoraría diversos planes unos anidados en el seno de otros al modo de las muñecas rusas en el cual la de mayor disensión resulta ser el continente. En cualquier caso, lo deseable sería que los procedimientos de selección fueran idénticos o como mínimo compatibles, de tal modo, que a la hora de hablar y valorar sobre estos temas, lo hagamos con un “lenguaje en común”.  De no ser así al final siempre surgen conflictos y no se optimiza el esfuerzo.

Eso sí, siempre tendremos que tener en cuenta los problemas derivados de la ambigüedad del concepto de geodiversidad y la dificultad de su cuantificación, como ya expusimos en los dos post precedentes de los que a continuación ofrecemos los enlaces.  

Para finalizar señalémonos el casi siempre ineludible e indeseable  problema del factor humano/experto. Cuando elaboré el informe sobre el diseño paneuropeo de reservas naturales de suelos, se abordó un único recurso y usando clasificaciones universales. Empero en este caso, mucho más sencillo, que el más variado y ambiguo de la geodiversidad también surgían problemas colaterales, como el de los paleosuelos y más aun de los enterrados o incluidos en el seno de secuencias estratigráficas. Obviamente, si se lograra algún día implementar una iniciativa de este calibre a nivel continental para el conjunto de la geodiversidad, surgirían muchos más conflictos y uno de ellos deviene en que cada experto en una materia tiende a pensar que sus objetos de estudio tienden a tener más interés que los que analizan otros, entrando ineludiblemente en disputas.

Del mismo modo, por la propia falta de recursos y los aludidos conflictos por el uso de la tierra, nunca se logrará preservar todo lo deseable y menos aun que satisfaga a todos. El  principio de subsidiariedad puede ayudar a resolver este tipo de situaciones. No onstante, como somos egoístas por naturaleza, muchos expertos desearán que se hagan diseños e implementen programas Paneuropeos (o Panamericanos) independientes para cada uno de los objetos de estudio considerados (por ejemplo: modelados, suelos, minerales, fósiles etc.),  lo cual será inviable tanto por la falta de fondos para financiarlos, como por el hecho de que en los territorios muy poblados tal actuación conllevaría a que habría que preservar enormes extensiones de terreno que se secuestrarían de otros usos, algo que las administraciones, lógicamente, rechazarían. Lo actitud más razonable,  en estos casos, estribaría en partir de los espacios que ya son conservados por otras figuras de conservación (como por ejemplo la Red Natura bajo la directiva Hábitat de la UE que conciernen a la naturaleza viva), examinar minuciosamente lo que contienen respecto a los nuevos objetos a preservar, para a la postre añadir los mínimos imprescindibles, que de hecho podrían ser ya demasiados. La realidad siempre trunca nuestras expectativas, pero también la unión hace la fuerza

Juan José Ibáñez

 Post Previos relacionados con el tema

 Continuará…………. 

 Geodiversidad Según Wikipedia

La geodiversidad expresa la variedad geológica de una región, teniendo en cuenta elementos tales como estructuras sedimentarias o tectónicas, materiales, como rocasfósiles o suelos, e incluyendo los rasgos geomorfológicos del relieve y los recursos naturales energéticos e hídricos. Su magnitud depende de la frecuencia y distribución de estos elementos y del registro de la historia geológica regional.1 2

La escuela anglosajona sigue la definición de geodiversidad de Gray, que separa la geomorfología y la edafología de la geología,1 y que la define como «el rango natural (diversidad) de características geológicas (rocas, minerales y fósiles), geomorfológicas (formas del terreno y procesos) y suelos. Incluye sus asociaciones, relaciones, propiedades, interpretaciones y sistemas». La definición de geodiversidad no incluye el paisajismo, las construcciones en cemento u otras influencias humanas significativas.3

La geodiversidad de una zona es el reflejo de su historia geológica, el resultado de millones de años de procesos y acontecimientos geológicos,2 tales como sedimentación,deformación,tectónica, plutonismo,metamorfismovulcanismotransgresiones y regresiones marinas, diagénesiserosión, etc. que quedan registrados físicamente en las rocas.

La geodiversidad puede ser cuantificada, pues está compuesta de elementos geológicos, que se muestran en afloramientos o formas del relieve con límites finitos, medibles, permitiendo estimar su frecuencia, distribución y hacer comparaciones entre regiones diferentes.1 4

Un tema asociado y que ha sido motivo de estudio es la característica variable de la geografía en un abanico de elementos diversos. Diversos geógrafos tales como Friedich Ratzel y Vidal de la Blache han hecho notar, como las acciones del hombre alteran el paisaje

Ver también: Patrimonio natural

Referencias

Saltar a:a b c Carcavilla, L.; Durán, J. J. y López-Martínez, J. (2008). «Geodiversidad: concepto y relación con el patrimonio geológico». Geo-Temas10: 1299-1303

Saltar a:a b «Geodiversidad». Instituto Geológico y Minero. Consultado el 2 de julio de 2015.

Volver arriba Gray, M. (2004) Geodiversity: valuing and conserving abiotic nature. John Wiley & Sons Ltd, Chichester

Volver arriba Benito-Calvo, A.; Pérez-González, A.; Magri, O. y Meza, P. (2009) «Assessing regional geodiversity: the Iberian Peninsula». Earth Surface Processes and Landforms34: 1433–1445.

Geodiversity segun la Wikipedi Inglesa

Geodiversity is the variety of earth materials, forms and processes that constitute and shape the Earth, either the whole or a specific part of it. Relevant materials include mineralsrockssedimentsfossils,soils and water. Forms may  comprise foldsfaultslandforms and other expressions of morphology or relations between units of earth material. Any natural process that continues to act upon, maintain or modify either material or form (for example tectonicssediment transportpedogenesis) represents another aspect of geodiversity. However geodiversity is not normally defined to include the likes of landscaping, concrete or other significant human influence

Gray, M. 2004, 2nd edition 2013:. Geodiversity: Valuing and Conserving Abiotic Nature. John Wiley & Sons Ltd, Chichester

Jump up^ Peppoloni S. and Di Capua G. (2012), “Geoethics and geological culture: awareness, responsibility and challenges“. Annals of Geophysics, 55, 3, 335-341. doi: 10.4401/ag-6099.

Overview

Geodiversity is neither homogeneously distributed nor studied across the planet. The identification of geodiversity hotspots (e.g. the islands of Great Britain and Tasmania) may be indicative not simply of the distribution of geodiversity but also of the status of geoconservation initiatives. In this regard it is worth noting that the biodiversity of an ecosystem stems at least in part from its underlying geology.[1] With the majority of biological species remaining undescribed the classification and quantification of geodiversity is not an abstract exercise in geotaxonomy but a necessary part of mature nature conservation efforts, which also requires a geoethical approach.[2]

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¿Qué es la Geodiversidad?: El Concepto, Definición

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Geodiversidad. Colaje de Google imágenes buscando por Geodiversidad

Tras la cumbre de Río de Janeiro en 1992, durante la que se popularizó el vocablo biodiversidad, los “celosillos” de ramas afines comenzaron/comenzamos a acuñar neologismos como geodiversidad y edafodiversidad, aspecto que dice muy poco en materia de creatividad y originalidad. Acuñar un nuevo neologismo científico no aporta nada sino existe un corpus doctrinal sólido detrás que respalde contenidos rigurosamente científicos.

Resulta sorprendente e ilustrativo analizar lo acaecido tras acuñar los vocablos de marras y más aún cuando “en teoría y solo en teoría”, la definición de geodiversidad aceptada incluye también la edafodiversidad. La realidad ha sido muy distinta, como veremos, aunque hoy tan solo hablaremos del concepto y us ramificaciones, dejando los métodos de cuantificación y otros asuntos para algunos post que seguirán a este. Por hoy nos bastará exponer la definición y llevar a cabo un análisis crítico e histórico de la misma.

Se dice que el vocablo geodiversidad fue acuñado en un reporte interno por un tal Sharples, en el cual exclusivamente hablaba de lo que debía abarcar y la importancia de su conservación como patrimonio natural del que debiera gozar la humanidad. Abajo exponemos  los contenidos de la Wikipedia Española e Inglesa, que nos veremos obligados a incluir en otros post sobre el tema, por cuanto son muy informativos, más por sus omisiones y ambigüedades que por su valor intrínseco. No creo que nadie de los lectores con dos dedos de frente considere que la preservación de la geodiversidad carezca de relevancia ¿verdad?.

Veamos pues como se define en la enciclopedia libre en versión española acerca del concepto de Geodiversidad.

La geodiversidad expresa la variedad geológica de una región, teniendo en cuenta elementos tales como estructuras sedimentarias o tectónicas, materiales, como rocasfósiles o suelos, e incluyendo los rasgos geomorfológicos del relieve y los recursos naturales energéticos e hídricos. Su magnitud depende de la frecuencia y distribución de estos elementos y del registro de la historia geológica regional.

Pues bien sobre el papel parece razonable ¿verdad?. Y así es, pero un concepto, cuando se aplica debe hacerse con toda su plenitud, lo cual en este caso resulta imposible dada la enorme variedad de materias que contempla.

Reiteremos que el problema deviene de la cantidad de aspectos que incluye, ya que a la postre generará dificultades ¿insalvables? A la hora de llevar a cabo  la operacionalización y cuantificación del concepto, cuantos más objetos/procesos se incluyan, el número de obstáculos crecerá exponencialmente. Generalmente la mayoría de los expertos en el tema aceptan la definición de Gray (ver más abajo los contenidos de Wikipedia) que incluye exclusivamente geología, geomorfología y suelos. Sin embargo en la práctica los suelos son mentados pero raramente abordados en sus estudios. No me pregunten el porqué, ya que para mí sigue siendo un misterio insondable. El segundo obstáculo deviene en que la geología abarca muchos, demasiados términos, como para apelar a la misma sin caer en el caos, como ya puede verse en la propia definición que, de hecho, aún deja otros tópicos geológicos al margen.

Por su parte, los estudios de edafodiversidad anteceden a los de geodiversidad en al menos tres años, en un artículo que publiqué en 1990 en la revista CATENA. Personalmente partía de mis conocimientos, como ecólogo, de décadas (al menos cinco) de investigaciones en el ámbito de la denominada diversidad biológica o diversidad ecológica, como se denominaban antes de 1992, año en que se popularizó  el vocablo de biodiversidad, que al parecer surgió en 1988.  Tal línea de investigación que adquirió un gran prestigio, por lo que en ella se volcaron centenares/miles de investigadores. Sin embargo hay que tener en cuenta que  la diversidad biológica abarcaba, o era considerada (i) una herramienta, de primer orden y naturaleza matemática, con vistas a analizar la estructura de los ecosistemas y en especial el ensamblaje de especies biológicas en los mismos;  (ii) pariendo de lo dicho en el ítem anterior, se preparaba otro arsenal cargado de matemáticas con vistas a preservar la diversidad de especies, ecosistemas etc., en espacios/reservas naturales. En otras palabras, la biología de la conservación (ítem ii) parte en gran medida del ítem I como también actualmente la disciplina a la que denominamos biogeografía. De este modo, surgieron abundantes y acalorados debates sobre cuantificación y conservación, si bien la mayor parte de los esfuerzos se centraron en el estudio de las especies biológicas, más que en el de los ecosistemas, hábitats, etc. Hablamos de un torrente literario enorme con miles y miles de publicaciones de todo tipo, lo cual no significa que ciertas cuestiones aun estén lejos de haber sido resultas.

Nutriéndome de estos antecedentes, en 1990 publiqué ese primer estudio centrándome en el ítem (i) y dando la primera cuantificación de la diversidad de los tipos de suelos o edafotaxa en una zona concreta de estudio. Cabe recordar aquí que esta rama de la ecología y después de le edafología no se constriñe a catalogar el número de especies que se pueden encontrar en un espacio geográfico concreto (a lo que de¡nominamos “riqueza”), sino que aborda otras muchas aristas, bastantes de las cuales las hemos explicado y almacenado en la categoría  “Diversidad, complejidad y fractales” de nuestra bitácora, por lo que no abundaré más en el tema. Algunos otros edafólogos se interesaron por tal línea de investigación siguiendo el mismo camino. Se tardaron más de 10 años en comenzar a abordarse seriamente los procedimientos para la preservación (que no conservación, ya que no son términos/conceptos sinónimos) de los suelos, diseño de redes de reservas naturales, cuantificación de edafotaxa en riesgos de extinción, etc. Los importantísimos conocimientos previos sobre biodiversidad me ayudaron a mí, y de paso a otros colegas. Más aun señalemos que en un una contribución a un congreso ,con la ayuda de otros colegas de mi Centro de Investigación (CCMA), cuantificamos la diversidad litológica, geomorfológica y edafológica de otra área de estudio. Nótese que se trata de los tres aspectos que recoge el concepto de geodiversidad más aceptado, con la importante salvedad que dentro de le geología nosotros nos circunscribimos al de litología. Eso sí, mientras otros atribuyen a Sharples el neologismo, nosotros operacionalizamos el concepto, independientemente y al mismo tiempo.

Muy por el contrario, tras surgir el vocablo Geodiversidad en 1993, fueron centeneras de geólogos y geógrafos los que se abalanzaron y abrazaron la nueva línea de investigación en ciernes, aunque como veremos de una forma un tanto acrítica, y que a la postre les pasó factura. Pues bien a pesar de aquellos antecedentes ya hablemos principalmente de biodiversidad, pero también de edafodiversidad (aún escasos pero suficientes para muchos propósitos), la inmensa mayoría de los noveles expertos en geodiversidad soslayaron ambas literaturas centrando prácticamente toda su atención en la preservación del patrimonio geológico. Y así pronto se acuñaron vocablos como georutas, geoparques, geoturismo, geoherencia, etc.  Es decir, al menos hasta la fecha casi toda la literatura sobre geodiversidad ha soslayado las investigaciones sobre los patrones espacio-temporales de los recursos que el propio concepto contempla.

Si hablamos de geodiversidad el primer obstáculo al que uno debe enfrentarse estriba en comparar diversos territorios con vistas a cuantificar que espacio geográfico es más diverso que otro. Al contrario que ocurre en edafología, no existen clasificaciones universales en geomorfología y litología. Tampoco existen pues inventarios georreferenciados de amplios espacios geográficos que sean cotejables. Por lo tanto, cualquier cuantificación realizada en un área concreta no puede compararse con las llevadas a cabo en otros países e incluso regiones, como ocurre en España. Como corolario es lógico preguntarse ¿Podemos saber/precisar si un sitio es más geodiverso que otro?. La respuesta necesariamente debe ser: “tan solo en aquellas unidades territoriales que dispongan de la misma información y realizada a las mismas escalas.  Se trata de un bagaje francamente limitado, especialmente si se desea realizar un diseño de reservas/espacios a ser preservados, incluso en el seno de un mismo país. Cualquier iniciativa a escala internacional sería imposible de ponerse en práctica mediante criterios cuantitativos rigurosos. A día de hoy es totalmente inviable.

Muchas y variadas cuestiones permanecen pendientes de resolver, incluso a la hora de hacer frente a los propios retos de preservar el patrimonio geológico. Cuando los legisladores tengan que aceptar o rechazar los enclaves que proponen los expertos, deberían tener a su disposición una información realizada con estándares adecuados. Al parecer “dicen” que sí que existen, pero cuando los lea con detenimiento (ya llevaré a cabo una valoración de los mismos) dudo mucho que puedan abordarse con criterios cuantitativos científicamente rigurosos.

Imaginémonos por ejemplo que la Unión Europea desea realizar en el futuro una red de espacios protegidos de interés geológico conforme a unos estándares rigurosamente científicos, que además posean valor didáctico para estudiantes y ciudadanos. ¿Cómo podrán comparar y seleccionar geoparques, georutas, geoturismos, geoherencias, etc., si en cada país (y aun en el seno de uno mismo) se han utilizado criterios distintos?.

Sin embargo, aún quedan otros obstáculos que debieran salvarse. La geología es una ciencia lo suficientemente amplia como para que el vocablo “patrimonio geológico” se constriña a litología, geomorfología y suelos. Existe, por citar tan solo un ejemplo, el valor incalculable de todo tipo de especies fósiles. ¿Cómo priorizar su interés si aún desconocemos gran parte de los enclaves que en el futuro, nos revelarán parte de la historia de la Tierra que aun ignoramos?.

Más aun, como veréis más abajo, en la propia descripción de geodiversidad, Wikipedia nos informa del interés de inventariar/preservar, etc.: “procesos y acontecimientos geológicos, tales como sedimentación, deformación, tectónica, plutonismo, metamorfismo, vulcanismo, transgresiones y regresiones marinas, diagénesis, erosión, etc. que quedan registrados físicamente en las rocas “.

Empero como la mejor forma de analizar el estado del arte es acudir a la literatura, hemos llevado a cabo un meta-análisis de la revista indexada denominada Geoheritage, con unos 200 artículos publicados hasta la fecha.

Pero continuemos……

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Sobre el Concepto de Geodiversidad y Su Medida. Por Enrique Serrano Cañadas y Ramón Pellitero Ondicol.

Introducción por parte del administrador de esta bitácora. Cuando inicié la serie de post que versan sobre el concepto de geodiversidad y su medida, trataba de agitar este mundillo, aun a sabiendas de que corría el riesgo de tener que hacer frente a algunas respuestas desairadas, que en ningún caso deseaba. Tan solo pretendía, con mis 20 años de experiencia, hacer escuchar la voz de los científicos de la ciencia del suelo, expertos en edafodiversidad, por cuanto fuimos pioneros en el tema, pero raramente tenidos en cuenta en España. Afortunadamente, mis peores temores no se han cumplido (aun siendo intencionalmente provocativo), y sí los objetivos previstos. Tras una serie de intercambio de e-mails muy constructivos, Serrano Cañadas, uno de los pioneros Españoles en la materia y su colega Oriol (ambos de la Universidad de Valladolid), escriben este post para todos nosotros. No se trata de polemizar, sino, por el contrario, aclarar los retos que surgen en la cuantificación de la geodiversidad. Obviamente, responderé en otro post y ellos podrán hacerlo también. Esperemos que, entre todos, logremos mostrar al ciudadano los pros y contras de una disciplina tan novedosa e interesante. Obviamente, como no soy autor, evito en esta ocasión subrayar las partes del texto de Enrique y Oriol que me parecen más importantes, por cuanto podría sesgar lo que ellos consideran realmente relevante. Eso sí, me permito añadir una par de fotografías de mi propia cosecha, como siempre, para amenizar el texto sin mayores pretensiones. Espero que sean de su agrado. Nuestra gratitud a ambos, a la espera que algún día podamos alcanzar un intercambio de ideas más fluido y por que no, algún tipo de colaboración. Así pues, sin más preámbulos, doy paso al post de estos expertos en materia de geodiversidad. 

Enrique y Oriol: Por invitación del responsable de este blog, Juan José Ibáñez, los autores de este post pretendemos expresar nuestra opinión sobre el concepto de geodiversidad, objetivos y métodos para su estudio que estamos siguiendo actualmente. El escrito pretende ser a su vez una respuesta al post que referente a geodiversidad publicado el día 11 de mayo de 2011 en este mismo medio (…).

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Laguna en antiguo nicho glaciar. Ascendiendo al Nevado del Ruiz (Colombia)

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Hombres, Volcanes y Terremotos ¿Porqué los Humanos se Asientan en Áreas Tectónicamente Activas?

Tras los dramáticos sucesos recientemente acaecidos por el seísmo y tsunami de Japón, no vendría de más informar a la ciudadanía que, tanto los seres humanos como sus antecesores, tienden a buscar sus asentamientos en estos aviesos lugares de la naturaleza. No se trata ni de azar y menos aun de ignorancia, sino más bien por pura necesidad. Vivir en la incertidumbre,  pero también en enclaves que proporcionan una diversidad de hábitats favorables para su supervivencia es la respuesta adecuada. Por paradójico que resulte, las áreas tectónicamente activas susceptibles de padecer seísmos y fuertes episodios de vulcanismo son al mismo tiempo favorables con vistas a cubrir sus necesidades, y tal hecho ya fue detectado por los Australopithecus africanus, como informó en una nota de prensa Sciencedaily el tres de marzo de 2011. Hoy podréis observar que las razones son obvias, a las que añadiré otras relacionadas con el vulcanismo, que no cita la noticia, pero que también son triviales. Adelantemos que, con harta frecuencia, estos enclaves son muy diversos en elementos paisajísticos y/o hábitats inducidos por los relieves y suelos heredados de estos puntos tectónicamente calientes. Un dilema difícilmente soslayable para la humanidad.

paisajes-heterogeneos-2-ruta-de-los-volcanes-en-chile-fuente-chile-information-on-tourism-and-culture-puntiagudo

Paisajes Heterogéneos. Ruta de los Volcanes en Chile: Fuente: Chile Information on Tourism and Culture

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