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¿Qué es la Geodiversidad?: El Concepto, Definición

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Geodiversidad. Colaje de Google imágenes buscando por Geodiversidad

Tras la cumbre de Río de Janeiro en 1992, durante la que se popularizó el vocablo biodiversidad, los “celosillos” de ramas afines comenzaron/comenzamos a acuñar neologismos como geodiversidad y edafodiversidad, aspecto que dice muy poco en materia de creatividad y originalidad. Acuñar un nuevo neologismo científico no aporta nada sino existe un corpus doctrinal sólido detrás que respalde contenidos rigurosamente científicos.

Resulta sorprendente e ilustrativo analizar lo acaecido tras acuñar los vocablos de marras y más aún cuando “en teoría y solo en teoría”, la definición de geodiversidad aceptada incluye también la edafodiversidad. La realidad ha sido muy distinta, como veremos, aunque hoy tan solo hablaremos del concepto y us ramificaciones, dejando los métodos de cuantificación y otros asuntos para algunos post que seguirán a este. Por hoy nos bastará exponer la definición y llevar a cabo un análisis crítico e histórico de la misma.

Se dice que el vocablo geodiversidad fue acuñado en un reporte interno por un tal Sharples, en el cual exclusivamente hablaba de lo que debía abarcar y la importancia de su conservación como patrimonio natural del que debiera gozar la humanidad. Abajo exponemos  los contenidos de la Wikipedia Española e Inglesa, que nos veremos obligados a incluir en otros post sobre el tema, por cuanto son muy informativos, más por sus omisiones y ambigüedades que por su valor intrínseco. No creo que nadie de los lectores con dos dedos de frente considere que la preservación de la geodiversidad carezca de relevancia ¿verdad?.

Veamos pues como se define en la enciclopedia libre en versión española acerca del concepto de Geodiversidad.

La geodiversidad expresa la variedad geológica de una región, teniendo en cuenta elementos tales como estructuras sedimentarias o tectónicas, materiales, como rocasfósiles o suelos, e incluyendo los rasgos geomorfológicos del relieve y los recursos naturales energéticos e hídricos. Su magnitud depende de la frecuencia y distribución de estos elementos y del registro de la historia geológica regional.

Pues bien sobre el papel parece razonable ¿verdad?. Y así es, pero un concepto, cuando se aplica debe hacerse con toda su plenitud, lo cual en este caso resulta imposible dada la enorme variedad de materias que contempla.

Reiteremos que el problema deviene de la cantidad de aspectos que incluye, ya que a la postre generará dificultades ¿insalvables? A la hora de llevar a cabo  la operacionalización y cuantificación del concepto, cuantos más objetos/procesos se incluyan, el número de obstáculos crecerá exponencialmente. Generalmente la mayoría de los expertos en el tema aceptan la definición de Gray (ver más abajo los contenidos de Wikipedia) que incluye exclusivamente geología, geomorfología y suelos. Sin embargo en la práctica los suelos son mentados pero raramente abordados en sus estudios. No me pregunten el porqué, ya que para mí sigue siendo un misterio insondable. El segundo obstáculo deviene en que la geología abarca muchos, demasiados términos, como para apelar a la misma sin caer en el caos, como ya puede verse en la propia definición que, de hecho, aún deja otros tópicos geológicos al margen.

Por su parte, los estudios de edafodiversidad anteceden a los de geodiversidad en al menos tres años, en un artículo que publiqué en 1990 en la revista CATENA. Personalmente partía de mis conocimientos, como ecólogo, de décadas (al menos cinco) de investigaciones en el ámbito de la denominada diversidad biológica o diversidad ecológica, como se denominaban antes de 1992, año en que se popularizó  el vocablo de biodiversidad, que al parecer surgió en 1988.  Tal línea de investigación que adquirió un gran prestigio, por lo que en ella se volcaron centenares/miles de investigadores. Sin embargo hay que tener en cuenta que  la diversidad biológica abarcaba, o era considerada (i) una herramienta, de primer orden y naturaleza matemática, con vistas a analizar la estructura de los ecosistemas y en especial el ensamblaje de especies biológicas en los mismos;  (ii) pariendo de lo dicho en el ítem anterior, se preparaba otro arsenal cargado de matemáticas con vistas a preservar la diversidad de especies, ecosistemas etc., en espacios/reservas naturales. En otras palabras, la biología de la conservación (ítem ii) parte en gran medida del ítem I como también actualmente la disciplina a la que denominamos biogeografía. De este modo, surgieron abundantes y acalorados debates sobre cuantificación y conservación, si bien la mayor parte de los esfuerzos se centraron en el estudio de las especies biológicas, más que en el de los ecosistemas, hábitats, etc. Hablamos de un torrente literario enorme con miles y miles de publicaciones de todo tipo, lo cual no significa que ciertas cuestiones aun estén lejos de haber sido resultas.

Nutriéndome de estos antecedentes, en 1990 publiqué ese primer estudio centrándome en el ítem (i) y dando la primera cuantificación de la diversidad de los tipos de suelos o edafotaxa en una zona concreta de estudio. Cabe recordar aquí que esta rama de la ecología y después de le edafología no se constriñe a catalogar el número de especies que se pueden encontrar en un espacio geográfico concreto (a lo que de¡nominamos “riqueza”), sino que aborda otras muchas aristas, bastantes de las cuales las hemos explicado y almacenado en la categoría  “Diversidad, complejidad y fractales” de nuestra bitácora, por lo que no abundaré más en el tema. Algunos otros edafólogos se interesaron por tal línea de investigación siguiendo el mismo camino. Se tardaron más de 10 años en comenzar a abordarse seriamente los procedimientos para la preservación (que no conservación, ya que no son términos/conceptos sinónimos) de los suelos, diseño de redes de reservas naturales, cuantificación de edafotaxa en riesgos de extinción, etc. Los importantísimos conocimientos previos sobre biodiversidad me ayudaron a mí, y de paso a otros colegas. Más aun señalemos que en un una contribución a un congreso ,con la ayuda de otros colegas de mi Centro de Investigación (CCMA), cuantificamos la diversidad litológica, geomorfológica y edafológica de otra área de estudio. Nótese que se trata de los tres aspectos que recoge el concepto de geodiversidad más aceptado, con la importante salvedad que dentro de le geología nosotros nos circunscribimos al de litología. Eso sí, mientras otros atribuyen a Sharples el neologismo, nosotros operacionalizamos el concepto, independientemente y al mismo tiempo.

Muy por el contrario, tras surgir el vocablo Geodiversidad en 1993, fueron centeneras de geólogos y geógrafos los que se abalanzaron y abrazaron la nueva línea de investigación en ciernes, aunque como veremos de una forma un tanto acrítica, y que a la postre les pasó factura. Pues bien a pesar de aquellos antecedentes ya hablemos principalmente de biodiversidad, pero también de edafodiversidad (aún escasos pero suficientes para muchos propósitos), la inmensa mayoría de los noveles expertos en geodiversidad soslayaron ambas literaturas centrando prácticamente toda su atención en la preservación del patrimonio geológico. Y así pronto se acuñaron vocablos como georutas, geoparques, geoturismo, geoherencia, etc.  Es decir, al menos hasta la fecha casi toda la literatura sobre geodiversidad ha soslayado las investigaciones sobre los patrones espacio-temporales de los recursos que el propio concepto contempla.

Si hablamos de geodiversidad el primer obstáculo al que uno debe enfrentarse estriba en comparar diversos territorios con vistas a cuantificar que espacio geográfico es más diverso que otro. Al contrario que ocurre en edafología, no existen clasificaciones universales en geomorfología y litología. Tampoco existen pues inventarios georreferenciados de amplios espacios geográficos que sean cotejables. Por lo tanto, cualquier cuantificación realizada en un área concreta no puede compararse con las llevadas a cabo en otros países e incluso regiones, como ocurre en España. Como corolario es lógico preguntarse ¿Podemos saber/precisar si un sitio es más geodiverso que otro?. La respuesta necesariamente debe ser: “tan solo en aquellas unidades territoriales que dispongan de la misma información y realizada a las mismas escalas.  Se trata de un bagaje francamente limitado, especialmente si se desea realizar un diseño de reservas/espacios a ser preservados, incluso en el seno de un mismo país. Cualquier iniciativa a escala internacional sería imposible de ponerse en práctica mediante criterios cuantitativos rigurosos. A día de hoy es totalmente inviable.

Muchas y variadas cuestiones permanecen pendientes de resolver, incluso a la hora de hacer frente a los propios retos de preservar el patrimonio geológico. Cuando los legisladores tengan que aceptar o rechazar los enclaves que proponen los expertos, deberían tener a su disposición una información realizada con estándares adecuados. Al parecer “dicen” que sí que existen, pero cuando los lea con detenimiento (ya llevaré a cabo una valoración de los mismos) dudo mucho que puedan abordarse con criterios cuantitativos científicamente rigurosos.

Imaginémonos por ejemplo que la Unión Europea desea realizar en el futuro una red de espacios protegidos de interés geológico conforme a unos estándares rigurosamente científicos, que además posean valor didáctico para estudiantes y ciudadanos. ¿Cómo podrán comparar y seleccionar geoparques, georutas, geoturismos, geoherencias, etc., si en cada país (y aun en el seno de uno mismo) se han utilizado criterios distintos?.

Sin embargo, aún quedan otros obstáculos que debieran salvarse. La geología es una ciencia lo suficientemente amplia como para que el vocablo “patrimonio geológico” se constriña a litología, geomorfología y suelos. Existe, por citar tan solo un ejemplo, el valor incalculable de todo tipo de especies fósiles. ¿Cómo priorizar su interés si aún desconocemos gran parte de los enclaves que en el futuro, nos revelarán parte de la historia de la Tierra que aun ignoramos?.

Más aun, como veréis más abajo, en la propia descripción de geodiversidad, Wikipedia nos informa del interés de inventariar/preservar, etc.: “procesos y acontecimientos geológicos, tales como sedimentación, deformación, tectónica, plutonismo, metamorfismo, vulcanismo, transgresiones y regresiones marinas, diagénesis, erosión, etc. que quedan registrados físicamente en las rocas “.

Empero como la mejor forma de analizar el estado del arte es acudir a la literatura, hemos llevado a cabo un meta-análisis de la revista indexada denominada Geoheritage, con unos 200 artículos publicados hasta la fecha.

Pero continuemos……

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