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Epidemias, Viralidad, Globalización, Conectividad, Redes Complejas, Mundos Pequeños y Coronavirus (2/2) (Una Sociedad Intrínsecamente insustentable)

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Conecting people”. Se trata de una frase que utilizada desde hace más de una década. Aparecía en los anuncios televisivos de algunas empresas tecnológicas con vistas a vender sus productos, augurándonos un mundo en el que todos estaríamos híper-conectados incesantemente y sin cortapisas. Pronto llegaron las pandemias virales por Internet infectando millones de dispositivos, por oleadas. Tal denominación se me antoja hoy casi profética (Los siete virus informáticos más dañinos de la historia; Ciberataque mundial: El ataque de ‘ransomware’ se extiende, etc. etc.). Lo que se solía ocultar, o al menos soslayar,  estribaba en que tal conectividad masiva atesora sus pros y sus contras).  Un grupo de personas u objetos que no interacción entre si no son un sistema ( en el cual el todo es “más, o al menos diferente, a la suma de las partes”). Tal aislamiento es inimaginable, ya que somos seres sociales. Sin embargo, a mayor conectividad, mayor dependencia, vulnerabilidad y riesgos, como los mentados ciberataques masivos. También solemos olvidar que cuando aumenta la interdependencia entre los elementos de un sistema, se pierdan grados de libertad, como dirían los expertos (aunque no sea necesario entender tal hecho en términos probabilísticos). Deseábamos ser libres a la hora de manifestar nuestras opiniones y hoy nuestros datos privados se encuentran en menos de los vampiros que habitan en el seno del sistema chupándonos la sangre (léase Google, Facebook, etc. etc.), así como de delincuentes sin escrúpulos.  Pues si, hasta las empresas tecnológicas que se han hecho inmensamente ricas con las redes sociales y otros artilugios de Internet venden nuestros datos  personales, y posiblemente al mejor postor. Y así, “viralmente”, han ido sucediéndose con rapidez, pero en fases, como ciberataques, ciberterrorismos y ciberguerras (La ciberguerra: la principal ciberamenaza global). Empero los políticos aprenden rápido, y hoy se acusan entre sí de interferir hasta en las elecciones “democráticas” de sus países y de otros rivales a favor de uno u otro candidato (Caso ciberataques rusos; Estados Unidos intensifica los ciberataques en Rusia ,etc. etc. etc.). Pero retornemos al tema de la viralidad, que no virilidad ¿Qué es un viral?, y ¿la viralidad?. Como podréis observar al buscar en Internet, las principales entradas, es decir las primeras que aparecen en vuestro motor de búsqueda, hacen referencia exclusivamente al ciberespacio. Prácticamente todos nosotros sabemos los estragos que causan los virus informáticos, (agrupo, troyanos, gusanos etc., bajo el mismo vocablo) por lo que disponemos de software antivirus, cortafuegos, etc.,  No deseamos ser infectados, ya que para muchos de nosotros podría llegar a constituir una verdadera tragediaVivimos y sabemos más del mundo virtual que del real, como si estuviéramos en las nubes,  perdón cloud computing). De pronto surge una pandemia mundial, en el mundo natural, es decir el que nos rodea más allá de las pantallas ciberespaciales y no entendemos casi nada ¿Por qué nos ocurre esto? ¿Qué estamos haciendo mal? Francamente, debíamos aprender a extrapolar un poco, eso sí con precaución. ¿No nos preocupa más nuestra salud que los dispositivos informáticos que atesoramos?. Parece ser que no, cuando sin ella enfermamos, cuando no fallecemos.

Realmente existen bastantes paralelismos entre la viralidad informática y la que concierne a nuestra salubridad. No obstante, los profanos en epidemias y pandemias que afectan a nuestra salud(legión), pero que se sienten expertos delante de un PC y son amantes de las redes sociales, apliquen sus conocimientos con vistas a entender la viralidad real, la que amenaza nuestra salud y nuestras vidas. Hablamos del el coronavirus COVID-19, que hoy aterra al mundo. Sin embargo la información que recibimos y a la par la que suele interesar a los ciudadanos se me antoja recalcitrantemente ilustrativa, Lo ciberespacial se encuentra interesa mucho más a la mayor parte de la ciudadanía que lo terrenal, hasta que la última nos amenaza seriamente. Por ejemplo, aun siendo un caso simplón, si bien no carente de significado, pueden entenderse varios aspectos esenciales de las pandemias que vuelven a acecharnos, ya que lo han hecho siempre causando estragos de enorme magnitud, como explicamos en nuestro post precedente. Hablamos acerca de un ejemplo “viral” que se propagó por Internet, ya en los albores de la explosión, que no eclosión de las redes sociales en Internet. Apelemos pues, más concretamente, al juego/estudio  denominado los “seis grados de separación de Kevin Bacon o número de Bacon”. Wikipedia al respecto se me antoja un tanto ambigua y puedo extraer exclusivamente la siguiente sentencia: “El número de Bacon no deja de ser un desarrollo sobre una base de datos verificable de la Teoría de los seis grados de separación o del “Mundo pequeño“. También tiene como antecedente el Número de Erdős, que señala la distancia colaborativa, en lo relativo a trabajos matemáticos entre un autor y Paul Erdős, matemático húngaro”. Veamos si lo explico de una forma más sencilla, extraída de Internet (i):  Inspirado en “ seis grados de separación” ” la teoría de que nadie está a más de seis relaciones de distancia de cualquier otra persona en el mundo, el juego fue ideado en 1994 por Brian Turtle y dos compañeros en el Colegio Albright en Filadelfia, Estados Unidos”; o (ii) partiendo de un pequeño número de contactos se puede ir construyendo una cadena de crecimiento exponencial que puede llegar a conectar a la humanidad entera. ¿Cuántos?. Pues lo dicho una cadena de seis veces en termino reiterativos, es decir secuencialmente. Imaginaros que comentáis algo, como un chisme, en un grupo de seis personas con mentalidad de correveidiles, el cual deviene en el primer eslabón de la cadena. Seguidamente cada uno de ellos traslada tal cuestión o chisme a otros seis, y alcanzamos el segundo eslabón. Pues bien con cuatro pasos más todo el mundo de este desnortado planeta sabría la noticia. Se trata de un simple contagio. Con independencia de que se trata de cuatro, cinco,  siete, o siete eslabones (conforme avanza la tecnología de las redes sociales tantos menos eslabones parecen ser necesarios, según he estado visionando en la Web), sustituyendo el vocablo chisme por el de virus como, el de la pandemia aludida, suponiendo que se tratase de un virus totalmente letal, la humanidad se extinguiría. ¡Extinción en masa! ¡todos muertos!: Se llama seis grados de separación a la idea que intenta probar que cualquiera en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios (conectando a ambas personas con sólo seis enlaces), algo que se ve representado en la popular frase «el mundo es un pañuelo». ¡Sí, lleno de virus!. Afortunadamente se trata de una conjetura que en el mundo de la epidemiologia sería “creo” quiméricamente terrorífica. No existen virus tan eficientes, aunque si lo suficiente como para poner en jaque a la humanidad o al menos a nuestra sociedad. Y a las pruebas me remito los (días) que  redacto este post, ciudadanos, colectivo sanitario, y agentes económicos se encuentran aterrados, y por tal razón tarde. Dabíamos haber roto antes tal escadena de eslabones. Mal y nunca nos enfrentamos angustiados al reto que tenemos delante.   ¿Se entiende ya la racionalidad de cómo se propagan las epidemias y los números de afectados crecen, al principio, exponencialmente?.  Tal hecho no puede interrumpirse instantáneamente, por cuanto se trata de una dinámica natural de los brotes epidémicos. Cuando estos últimos no son atajados prematuramente, el número de afectados crece vertiginosamente, al menos durante algún tiempo, a pesar de que diéremos con algún remedio para atajarlo días antes.   Y aquí está el quid de la cuestión. Si al ciudadano se le menta que tal tema ha sido viral en Internet lo entiende, empero si lo seamos epidemiológicamente queda aterrado ipso factoSe trata de la diferencia entre un crecimiento lineal y otro exponencial. Tal hecho no significa que no se pueda combatir, como las autoridades sanitarias de todo el mundo se encuentran haciendo.

En nuestro post precedente: “Epidemias, Coronavirus, Ruta de la Seda y Globalización  (Lecciones de la Historia)” ya os pusimos en antecedentes sobre la recalcitrante estulticia de nuestra sociedad contemporánea. En esta entrega, intentaremos convenceros que es otra muestra de que vivimos en una sociedad insustentable, repleta de contradicciones y de riesgos que nosotros mismos propiciamos.

En el siguiente enlace de la BBC se pretende explicar este asunto usando como caso la epidemia de la peste negra, que ya comentamos en el post precedente: Cuán pequeño se ha vuelto el mundo, comentando por ejemplo, “Así que si el mundo seguía siendo “grande” en el siglo XIV, ¿cuándo se volvió “pequeño”?. Newman y sus colegas esperan que otros datos epidemiológicos puedan revelarlo. Sospechan que sucedió con la llegada del transporte a larga distancia en el siglo XIX, que parece también haber sido el momento en el que las epidemias de rápida propagación aparecieron. Siempre hay un precio que pagar por el progreso. La disrupción provocada por las nuevas formas de comunicación nos ha permitido convertir en un pañuelo un mundo que crece a velocidad de vértigo. Por lo tanto, existen relaciones claras entre la viralidad matemática de internet y la propagación de epidemias en el mundo real. Cuando se husmea en la “Red de Redes” por los reiterados grados de separación, es frecuente encontrarse con otro tema relacionado del que os hablamos en está bitácora hace ya más de un decenio: Hablamos de los  Mundos pequeños (Los Mundos Pequeños y los Seis Grados de Separación: Una Conjetura Corroborada ¿Y la Regla de Miller?). En el enlace aludido de la BBC se nos muestra ya una de las claves del aumento en la velocidad de propagación de las epidemias, como en el caso de las facilidades para el transporte a largas distancias y más aun sin tocar tierra (es decir por aire y en menor medida navegando en el mar). Antaño las epidemias se propagaban más lentamente tardando años, por ejemplo, en el caso de la susodicha Peste Negra. Actualmente, en unas horas esos minúsculos trúhanes virales pueden aterrizar casi simultáneamente por la mayor parte lado del mundo en diversos focos. Y esto es lo que está sucediendo con la Pandemia Global que nos atemoriza en la actualidad.

¿Qué son los Mundos pequeños?. Al margen de nuestro post mentado, Wikipedia nos informa de que: “En matemática y física una red de mundo pequeño es un tipo de grafo para el que la mayoría de los nodos no son vecinos entre sí, y sin embargo la mayoría de los nodos pueden ser alcanzados desde cualquier nodo origen a través de un número relativamente corto de saltos entre ellos. Una red social, donde los nodos son personas y los enlaces son el conocimiento/relación entre ellos, captura muchos de los fenómenos de las redes de mundo pequeño. Pronto se empezaría a ver que las redes de mundo pequeño son más frecuentes de lo que se presupone y pronto aparecieron otras redes bajo esta categoría: un ejemplo muy claro es la topología de Internet. Este fenómeno ha dado la posibilidad de aplicación de este tipo de redes en diferentes áreas de la ciencia como puede ser el modelado de las redes sociales, físicas, biológicas, nuestro propio cerebro,  la propagación de epidemias, etc. (….) Otros ejemplos encontrados en la teoría de redes complejas serían las  redes de transporte tales como pueden ser las  carreteras, estaciones de autobuses, etc.”.. y, léase por ejemplo Internet.

Empero al entrar en el tema de las redes complejas ineludiblemente a la vez lo hacemos en la de los sistemas no lineales y/o sistemas complejos. En Wikipedia puede leerse respecto a las redes: “En el contexto de la ciencia de redes, una red compleja se refiere a una red (modelada como grafo) que posee ciertas propiedades estadísticas y topológicas no triviales que no ocurren en redes simples; p.ej., distribuciones de grado que siguen leyes de potencia, estructuras jerárquicas, estructuras comunitarias, longitud entre cualesquiera dos entes del sistema corto, o alta cohesividad local (medida a través del coeficiente de agrupamiento). Ejemplo de redes con tales características en la naturaleza son las redes sociales, las redes neuronales, las redes de tráfico aéreo y las redes tróficas, entre muchas otras”. Y ¡cómo no! aparecen las leyes potenciales que nos conducirán a las estructuras y procesos fractales (de los que os hemos hablado en diversos post, ver algunos abajo). Las epidemias y pandemias  posen intrínsecamente tienen una dinámica no lineal, como reconocen los expertos en un artículo publicado en el  rotativo El País, por ejemplo.

Os hemos advertido hasta la saciedad que una nuestra globalización cuya economía se sustenta en dinámicas no lineales y caóticas como es el caso de los mercados financieros, ineludiblemente nos conduce por senderos impredecibles en donde una pequeña cause (léase en este caso un virus más que nos azota, como otros antes que este) puede conducirnos abruptamente a alteraciones abruptas e impredecibles de todo el sistema. No debe extrañarnos tal que este canijo coronavirus pueda causar un colapso económico y social que nadie podía prever. Esperemos salir de este jaque, empero aun sí si no nos concienciamos de esta extrema fragilidad y vulnerabilidad, estaremos perdidos, y que pueden surgir otros mucho más letales y terroríficos.Las pandemias se expanden igual que las noticias falsas en Internet.

Justamente, mientras me eternizaba escribiendo este post, en otro blog de este sistema de bitácoras “Las matemática y su fronteras” (21 marzo, 2020) ha dedicado un post para explicar lo que ya hice hace una década, pero en el contexto del coronavirus que nos castiga. es decir La teoría del mundo pequeño y las distancias sociales del coronavirus.

Algunos de mis colegas me han comentado que peco de alarmista y antisistema. Pues bien, sobre las alarmas, ver la enorme cantidad de post en los que vaticiné, por “Pura lógica”, las consecuencias de muchas de nuestras tropelías. ¿Antisistema?. Se trata de un palabro que se espeta actualmente  como advertencia contra un ser antisocial o al hablar de personajes peligrosos, Pero ¿para quién?.  El verdadero peligro es el sistema y este caso, como el del calentamiento climático, y la contaminación masiva, corroboran que el peligro que nos acecha a los ciudadanos es justamente el sistema dictatorial financiero, al que las personas no les importa nada, al contrario que el poder y el dinero. Gaia se venga de ese capitalismo usurero que hemos creado atentando contra su integridad. No es necesario que pensemos en la consciencia de Gaia, sino en que quien juega con fuego termina quemándose. ¿Aprenderemos?. Permítanme que lo dude pensando lo que la historia narra acerca de nuestros actos y sus nefatas consecuencias. Os dejo con un par de noticias más y una relación de post previos.

Un José Ibáñez

Continúa……

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Las Hormigas y su Sorprendente Globalización Territorial y Social

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La Invasión norteamericana de las hormigas rojas. Fuente: USDA

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Distribución Mundial del Género Atta en el Mundo Fuente: AntWeb

La expansión de algún género de hormigas por el Sur de USA resulta ser un proceso casi increíble, y se está produciendo actualmente. Posiblemente tal fascinación devenga por su coincidencia temporal con la globalización de las sociedades humanas. De nuevo, Tim Flannery, en su libro Aquí en la Tierra”. Sintetiza los contenidos de una monografía precedente escrita por  Bert Hölldobler y E.O. Wilson que llevaba por título: “The Superorganism: The Beauty, Elegance, and Strangeness of Insect Societies” ( ISBN 978-0-393-06704-0). Por esta razón, algunos investigadores se preguntan si las sociedades de los insectos sociales y las humanas (entendidas como superorganismos) convergen hacia una trayectoria común. Eso si, el proceso parece ser más lento para estos insectos que en el caso de los simios bípedos. Sin embargo, en este caso concreto las diferencias no parecen ser acusadas. Al perecer, las hormigas rojas (según menciona Tim) se encuentran formando una enorme sociedad que se expande bajo el suelo hasta alcanzar las descomunales dimensiones de un Estado humano moderno. Todo comenzó hará unos 80 o 90 años cuando algunos de sus miembros a modo de las espaldas mojadas, desembarcaron “ilegalmente” (especies invasoras) en sur de Estados Unidos de Norteamérica, más concretamente en Mobile (Alabama), desde algún lugar Latinoamérica. Hablamos de la década de los años 30 del siglo XX. Posiblemente escondidas en algún navío mercante que trasportara madera y otros materiales (¡a saber!) bajaron rápidamente a esconderse en el suelo. En cualquier caso,  al pisar su ¡nuevo mundo! Se pusieron manos a la obra con vistas a edificar sus colonias o nidos, con la energía, perseverancia y coordinación característico de estos pequeños bichitos.  Medio siglo después se habían expandido por casi todo el territorio que les resultaba habitable: Virginia, hacia el este, y Oregón hacia el oeste. En su hábitat originario las hormigas rojas vivían en colonias individuales, como suele ser la norma. Pero algo extraño ocurrió en el denominado país de las oportunidades ¿¿??. Súbitamente, en los territorios invadidos, dejaron de construir tales edificaciones/fortificaciones o ciudades estado, iniciando a engendrar numerosas reinas de tamaño pequeño que extendieron sus dominios, previamente feudales, como lo harían las amebas que también habitan en el medio edáfico, o los propios  suburbios de las mega-ciudades humanas, ramificándose asimétricamente desde un determinado  centro de dispersión geográfica. Más aun, también en contra de su comportamiento habitual,  aparcaron su carácter estrictamente territorial, desmontaron (metafóricamente) las defensas de sus colonias respecto a las de sus vecinas y se fusionaron a lo largo y ancho de 1.000.000 de km2 por el sur de USA.  ¡Una invasión masiva en toda regla!  Ya os comentamos en post precedentes (ver relación al final de este) que al contrario que las hormigas atinas, cuyos estados son equiparables al de pequeñas naciones, las rojas formaron una especie de federación (¿Estados Unidos de Norteamárica?), por la cual un individuo de esta especie podría transitar sin pasaporte desde Virginia a Oregón, lo cual en función del tamaño de estos ingenieros del suelo podría ser equivalente a la extensión de ¿todo el Planeta? para los humanos. ¿Una globalización total en el seno de su hábitat?. Los expertos especulan que tal colonización pudo ocurrir por la modificación de un único gen. Como se defiende en las ciencias de la complejidad, variaciones pequeñas en las condiciones iniciales o de contorno pueden dar lugar a divergencias, saltos bruscos y restructuraciones espectaculares del conjunto del sistema, en este caso de naturaleza socio-territorial.  Por lo tanto tal mega-Estado puede albergar miles de millones de individuos ¿o cientos de miles de millones?. ¡A saber!.

No cabe duda que se trata de un hecho sorprendente, ya que el ser humano se encuentra  engendrando una globalización a base de tecnología, mediante Internet, redes sociales, teléfonos tontos, etc. ¿Bastaría el cambio en un gen para que los humanos pudiéramos alcanzar una aldea global?. ¿Deberíamos para ello renunciar a nuestra identidad/autoconsciencia? Y convertirnos en meros autómatas como ellas?. Todo apunta a que caminamos, desde algunos puntos de vista, por la misma trayectoria evolutiva, al romper la tediosa barrera de los nacionalismos patrios, base de gran parte de los mayores desmanes y catástrofes humanitarias que han sufrido las sociedades humanas. No obstante si para ello debiéramos abandonar el libre albedrío y la libertad, y  actuar como autómatas (…) el costo nos resultaría muy elevado a todos, aunque quizás la biosfera saldría beneficiada.

Debo reconocer que no soy experto en taxonomía de hormigas, por lo que en base a las sinonimias que abundan en la clasificación de muchos organismos, os recomiendo que reviséis o tengáis cuidado con las denominaciones que aquí expongo, ya que proceden de diversas fuentes y “podrían” dar lugar a cierta confusión.

Os dejo abajo información extraída de Internet sobre estas hormigas y los efectos de la haploidización del suelo por sus estructuras coloniales.

Juan José Ibáñez (más…)

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Felices Navidades 2012 y el Día del Fin del Mundo

Imagen de previsualización de YouTubeImagen de previsualización de YouTubeComo ya sabéis los lectores asiduos a esta bitácora, todas las navidades intento ofreceros una canción para aquellos solitarios u ociosos que se acerquen unos minutos a husmear en nuestra bitácora. Sin embargo este año me encuentro bloqueado y taciturno. Acabo de regresar de impartir una charla y participar en un coloquio rodeado de gente maravillosa (Villar del Arzobispo) que intenta cambiar el rumbo de su municipio (Los Serranos, Valencia España) azotado este año por tres devastadores incendios (julio, agosto y septiembre de 2012) (si no quieres caldo toma tres amargas tazas). Antes de comenzar observé una exposición de pinturas de los niños sobre esta tragedia ambiental. Las imágenes eran conmovedoras ya que según los lugareños las criaturas aún se encontraban conmocionadas  al ver sus paisajes transformados en yermas cenizas. Obviamente, muchos millones de pequeños de este mundo sufren los efectos de la sociedad global que padecemos de una forma mucho más dura y despiadada. Ya me he comprometido a ayudar a la comarca en todo lo que esté en mis manos. Y dicho esto ¡Sigo bloqueado!. ¿Qué canción os muestro este año?. Francamente no lo sé. Me encuentro triste, muy triste. A la melancolía de otros años se suma la de ver gente a mi alrededor que se empobrece por momentos bajo la crisis económica causada por unos políticos tramposos y unos poderes fácticos aún más depredadores. Las noticias de corrupción de unos y otros surgen a diario en la prensa. La mayoría de los ciudadanos de este país nos sentimos estafados, aunque ellos, hipócritamente, alegan que la economía es muy compleja y simplemente los demás somos unos ignorantes que no entendemos nada. Y el que nos tomen por tontos aun duele más. Cuando esto ocurre en países dictatoriales el tema es grave, pero que se nos vendan que vivimos en un país democrático se me antoja una desiderata aún más mezquina. La democracia se basa en la participación ciudadana cuando puede elegir entre partidos políticos que defienden diversos puntos de vista. Pero con un mínimo de sinceridad. Ahora bien cuando los  aláteres del poder (que dicen venir a servir al pueblo) nos engañan un día sí y otro también, ¿se puede hablar de democracia? O ¿Entramos en los albores de un nuevo mundo de los voceros del falso catastrofismo maya? Es decir: ¿nos hemos transformando en una democracia bananera?. Cada uno que se responda a sí mismo acerca de esta pregunta, aunque a mí (entre otros muchos) así me lo parece.

Por otro lado observo con tanta alegría como sumo temor el auge de la economía Latinoamericana. La felicidad proviene de  un posible incremento de prosperidad que beneficie al conjunto de su ciudadanía y en especial a los que más lo necesitan. El temor se basa en que los depredadores capitalistas neoliberales comienzan a posar sus ojos en estas nuevas tierras “aptas para sus saqueos”, lo que a medio plazo echaría al traste con las expectativas que proclaman sus políticos. Os ruego recordéis que si las multinacionales roban, es el resultado de que allí muchos políticos también son corruptos, poniendo la mano para recibir pasta a cambio de vender las riqueza y productos nacionales que pertenecen a sus pueblos que no a los gobernantes. Luego a la postre achacarán toda la responsabilidad a los extranjeros (limpiándose las manos como Herodes), cuando sus cuentas bancarias están llenas de “pasta” y la gente defraudada y desmoralizada. Vigilar a vuestras clases políticas con vistas a que cumplan sus compromisos electorales, ya que de no hacerlo pronto comprenderéis que “no se les puede dejar solos”. La democracia se construye con la participación de todos, comenzando con el control y la denuncia ciudadana de las promesas incumplidas por sus gobernantes en las elecciones. De no ser así, “bananas al canto” que caerán del cielo como flechas envenenadas sobre las poblaciones ingenuas. Así funciona hoy este mundo globalizado, sin excepciones.

 Sin embargo, este año ha sido simbólicamente especial debido a la mentacata interpretación del calendario maya que nos pronosticaba el fin del mundo por estas fechas. Y como muchos humanos somos tontos, parte de la población así ha querido creerlo, actuando de forma demencial. Abajo en clave de humor os envío un virtual encuentro internacional de fanáticos  que imaginariamente se reunieron para celebrarlo ¿?. Agradezco al amigo Paco Sáenz que enviara tal vital noticia por correo electrónico.

Empero: ¿qué os muestro hoy de música? (…)

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La Inteligencia Tecnológica (Un debate Muy Poco Inteligente)

Peter Norvig: La tecnología nos vuelve más inteligentes ¿Así? por eso que un estudio asegura que los usuarios de Chrome y Firefox son más inteligentes que los que usan Internet Explorer. ¡Ya basta! Francamente creo que las redes sociales atesoran más pros que contras. Ahora bien todos los fanatismos son detestables, a la par que estúpidos. Y la entrevista a Peter Norvig constata como el director de Investigación de Google o es tonto de remate o pretende fomentar un nefasto fanatismo en los usuarios de las redes sociales. Una cosa es animar el uso y otro bien distinto inducir a la adicción. Que utilizar un buscador en lugar de otro sea un signo de inteligencia aun va más lejos. Y toda esta sarta de sandeces nos las desea hacer tragar, maquilladas de cientifismo. Como decía Miguel de Unamuno: “El ajedrez es un juego que desarrolla la inteligencia… para jugar ajedrez.”. Y si no vean otras frases de ajedrecistas famosos que aparecen en Wikiquote;  Viktor Korchnoi (ajedrecista ruso): Ningún Gran Maestro es normal, lo único que difiere es el tipo de locura.”; Garry Kasparov: “El ajedrez es una tortura mental.” Y como era masoquista….. A pesar de todo, personalmente, me quedo con la de Unamuno. En el mejor de los casos, cuando una persona practica mucho una actividad, fomenta sus habilidades para desarrollarla y punto. Si el ínclito “vendemotos” Norvig tuviera razón, todos aquellos ciudadanos que no se encuentran interesados por las tecnologías informáticas sufrirían de una inteligencia rayana con la imbecilidad. No es infrecuente leer que tal o cual deportista es inteligente. Eso si, cuando muchos de ellos abren la boca, en el mejor de los casos, se podría defender que son analfabetos. Nadie duda de sus habilidades en la cancha porque en otros aspectos de la vida (…). Como mínimo, al Sr. Peter Norvig parace olvidársele que el aprendizaje de la informática depende del nivel social, ambiente socioeconómico, disponibilidad de fondos, etc. etc. Por tanto una de dos, o es tonto de remate o fomenta veladamente la adicción  a sus productos (…..). Imaginémonos que la sociedad sufre una hecatombe y nos quedamos sin Internet. ¿Serían aquellos ciudadanos tecnológicamente inteligentes, de acuerdo a los criterios de este jerifalte de Google, los líderes que necesitaría el resto del descerebrado populacho?. Más aun, imagínense que por una catástrofe de esas que abundan en los filmes de ciencia ficción, toda la sociedad tecnológica se viniera abajo, con el consiguiente caos, desordenes sociales y bla, bla, bla, (…). Algunos ciudadanos desearíamos encontrar un lugar alejado de tal mundanal ambiente. ¿Quien elegirían ustedes con vistas a alcanzar su nuevo Shangri-La. ¿Confiaría en un superdotado, según Norvig, lo encontrara, o depositaría su confianza en una persona que por vivir en medio de la naturaleza hubiera desarrollado un gran destreza para leer los múltiples signos que la biosfera proporciona? Más aun, imagínense de nuevo (ya se que hace falta atesorar una mente calenturienta…pero…) que tal Shangri-La existe. Un mundo feliz en donde las redes sociales “cyberespaciales” no resultaran ser necesarias, por cuanto sus miembros vivieran en una completa armonía social. ¿Para que le servirían a sus ciudadanos la inteligentia tecnológica”?. Probablemente, “los inteligentes de Norvig”, serían contemplados en aquel paraíso como imbéciles de remate.  Sin embargo, la nota de prensa que habla sobre el “sesudo” estudio llevado a cabo por AptiQuant Psychometric Consulting da mucho y peor que pensar. Una vez más, o son idiotas o sus intenciones se me antojan mucho más perversas e inconfesables.

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Inteligencia y Tecnología. Fuente: Wikiblog

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El Estado del Bienestar No es I+D+i

¿Que es estado del bienestar? Personalmente defendería que por tal se entiende a todas aquellas condiciones encaminadas a conseguir la felicidad, salud y autorrealización de los ciudadanos. Con harta frecuencia, la riqueza no logra que los individuos alcancen una mayor cuota de satisfacción personal sino que, en contraposición, los convierte en patológicamente más codiciosos y como corolario insatisfechos. La felicidad, es un estado anímico, no un hecho feacientemente objetivable. ¿Cómo podríamos acotar pues los requerimientos mínimos para alcanzar un razonable grado de  bienestar? Personalmente considero que (i) un trabajo digno y estable; (ii) una educación  permita la autorrealización personal, tanto de los individuos como de sus seres queridos; (iii) el acceso a un eficiente y equitativo sistema sanitario; (iv) sentirse apreciado y valorado por sus seres queridos, como lo son la pareja, amigos y familiares. No debemos buscar muchos secretos más. Se trata de un estado de ánimo que debe trabajarse tanto más desde nuestro interior, que por la adquisición de bienes materiales. Recordemos también que la  felicidad es uno de los mejores remedios para la salud. Tampoco convienen olvidar los factores y condicionantes sociales que promueven y/o revindican un ambiente propicio para conseguir tal autosatisfacción. Este es el caso, por ejemplo, de los movimientos ciudadanos que exigen que los poderes fácticos materialicen ítems como los  anteriormente mentados, ( ¡lease el 15M!). Debiera ser materia de sospecha que estos últimos sean vistos con mucho recelo, tanto por el capital como por nuestros gobernantes. ¿No vienen a servir, que no a servirse? La bobalización mundial nos impele en la dirección contraria. Parece ser que vivir rodeado de lujos superfluos, un desaforado consumismo (contaminando y degradando de paso nuestro hogar, que no es otro que la biosfera), trabajar como bestias, cobrar salarios de miseria (mileuristas), primar la competitividad feroz (mobbing o acoso laboral) ante la cooperación grupal,  comenzar a pagar por un acceso a la sanidad (copago sanitario) al que ya habíamos hecho previamente frente mediante los correspondientes impuestos (tributos), padecer trabajos inseguros (flexibilidad laboral), retrasar de la edad de nuestra merecida jubilación hasta que nos caigan el pelo, los dientes y no podamos resistir más, dejarnos sin empleo al alegar falta de competitividad, cuando los codiciosos no incrementan insaciablemente sus beneficios (deslocalización empresarial). Estas son las suculentas recetas que un sistema económico y financiero corrupto nos desean imponer en aras a mantener el  estado del bienestar. Eso sí, a cambio lo que recibamos debemos invertirlo en más  y más consumo, contaminación, etc. No debe extrañarnos pues que Los índices de depresión sean mayores en países ricos que en los pobres. En los primeros, el hambre mata en los segundos el estado del bienestar, según es entendido por el capital, desquicia y enferma. Y mientras tanto, los ingenuos ciudadanos picamos en tal  anzuelo, al soslayar una reflexión serena acerca de lo que realmente importa y lo que deviene en superfluo. Y así comienza a irnos. Y recuerde que la felicidad se encuentra al alcance de sus manos, si no es usted uno de los muchos ciudadanos que viven en la tragedia para que otros tampoco se encuentren satisfechos con sus vidas. La ciencia y la tecnología, por si mismos, no conducen a ningún lado, salvo a una mejor compresión del mundo, que no es poco, hay que reconocerlo. Estas ramas del conocimiento humano adquieren valor ciudadano cuando se operacionalizan en beneficio de toda la sociedad, que no de unos pocos pero patológicos avariciosos.

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Estado del bienestar. Fuente: Blog Historia-Economía-Filosofía

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El Fracaso del Libre Comercio y la Contrarrevolución Agraria Africana

Cualquiera que tenga dos dedos de frente, y atesore un poco de objetividad, no podrá negar la falacia de los valedores de la globalización económica, cuando defienden que la economía del libre comercio es capaz de autoregularse. Más bien nos encontramos sufriendo los efectos opuestos: un descontrol atroz que favorece a los más ricos, fomenta la corrupción y genera hambre en el mundo. África es el caso más paradigmático, a la par que dramático. Un estudio recientemente publicado por el PNAs constata lo evidente. El libre mercado y la prometida revolución tecnológica de la agricultura, basada en una biotecnología servil a los intereses de la agroindustria, subsumen a los ciudadanos de los países pobres en la más absoluta miseria, como la noticia que ofrecemos en este post expone con toda crudeza, claridad y contundencia. África, pasa hoy más hambre que nunca. Sus paupérrimas infraestructuras (falta de carreteras, alejamiento de los mercados, agua potable), carencia de formación del campesinado con vistas a absorber, incorporar y manejar las nuevas tecnologías, y las habituales corrupciones gubernamentales, hacen volver la vista hacia las décadas precedentes, en donde la agricultura tradicional y los mercados locales, al menos permitían que las hambrunas fueran menos frecuentes e intensas. De hecho, los Estados y regiones que las han mantenido padecen actualmente menos desastres humanitarios, según nos informan los expertos.

pobreza-y-hambre-en-africa. Las miserias del capitalismo en África. Fuente: Fuente Caputo children’s fund

Las miserias del capitalismo en África. Fuente: Caputo children’s fund

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