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Microbioma del suelo, ecosistema y cambio climático

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En los últimos años se ha ido describiendo que el Microbioma de las especies, es decir de los individuos que habitan en el seno de nuestro cuerpo y el de otros animales, que no en su superficie, resulta ser vital para la supervivencia del huésped, ya que sin él moriríamos.  Ya aventuramos tal hecho hace once años, es decir antes de que la ciencia actual reparara en su importancia. Más concretamente el primer post de 2006 llevaba por título “Individuos y Ecosistemas o Individuos-Ecosistemas: la Ambigüedad de la Vida y la Importancia del Suelo”. Según noticias recientes, la alteración del mentado microbioma conlleva una multitud de enfermedades en el ser humano. ¿Por qué iba a ser diferente en otros organismos?. De ahí que defendiéramos que todos los individuos, somos en alguna forma ecosistemas. Por todo ello no nos extraña el contenido de la nota de presa que os vamos a ofrecer hoy, el cual defiende que los organismos del suelo ayudarán a las especies sobre este “cuerpo natural” a adaptarse al cambio climático que la actividad humana se encuentra induciendo.  

 Pues bien, ha hecho falta que transcurrieran 11 años para que en la prestigiosa revista Nature, se ratificara una conjetura (la nuestra) que dimanaba del sentido común. Os traduzco la mayor parte del texto con vistas a que comprobéis como el susodicho sentido común tarda en reconocerse incluso por los que se consideran los sabios de la ciencia.  

 (…) muestra cómo estas comunidades bióticas invisibles crean “carreteras de suelo” para los árboles jóvenes, lo que significa que pueden determinar la rapidez con que las especies marchan hacia arriba, si es que lo hacen. El nuevo papel del microbioma del suelo -la recolección de bacterias microscópicas, hongos y arqueas que interactúan con las raíces de las plantas- representa un punto de inflexión para las investigaciones destinadas a comprender y predecir dónde residirán especies arbóreas importantes en el futuro.

 Así como la investigación sobre microbiomas humanos está cambiando rápidamente nuestras perspectivas sobre la salud y el comportamiento humano, las interacciones entre los árboles y sus microbiomas del suelo pueden cambiar drásticamente nuestra forma de pensar sobre la salud y el comportamiento de los bosques. El estudio fue publicado recientemente en la revista Nature Ecology and Evolution. El objetivo de los investigadores era comprender mejor cómo las plantas responderán a medida que aumenten las temperaturas.

 Van Nuland señaló que los árboles se ven afectados por algo más que la temperatura. Al igual que los seres humanos, los árboles dependen de las interacciones que tienen con otros seres vivos, y especialmente con su microbioma. Pero, ¿cómo reaccionarán los árboles que debieran migrar (altitudinal o latitudinalmente)a los microbiomas del suelo que se encuentran en altas altitudes?

 Los resultados mostraron que los árboles cercanos a la base de la montaña crecieron mejor en su suelo actual que en el suelo de la cima de la montaña. Pero lo contrario era cierto para los árboles en las elevaciones más altas; Prosperaron en el suelo de elevaciones mucho más altas. “Esto indica que (…)”. La investigación podría ayudar a los científicos a diseñar/escoger grupos específicos de bacterias y hongos para fomentar la migración de árboles amenazados por climas cálidos (….)

 De tales párrafos es posible extraer un razonamiento que, tarde o temprano, será corroborado tras denudados esfuerzos por entender lo evidente: cualquier intento de analizar como responderán los ecosistemas estudiando grupos concretos de individuos, pero no la biodiversidad de la vida y sus complejas interacciones, se encuentra destinada al fracaso. No lo duden, se publicarán miles de artículos antes de que la comunidad científica comprenda esta sencilla aseveración que es igual de cierta en todo lo concerniente a la salud humana. Por mucho que los científicos afirmen que tal o cual gen, proteína, etc., puede ayudarnos a curar una determinada enfermedad, un cambio necesario con vistas a avanzar en la lucha contra las enfermedades, envejecimiento etc., solo será posible cuando logremos entender las complejas interacciones entre genoma y microbioma humano.  Hablamos de una aproximación holística imperativa para comprender la biosfera, el cambio climático, los ecosistemas, la salud humada y los sistemas financieros. Hace ya casi un siglo que en la teoría de sistemas se reconoció que “el todo es más que la suma de las partes”. Empero la ciencia actual, parece hacer caso omiso, en la práctica, de un hecho archiconocido. Y así seguiremos despilfarrando miles y miles de millones de dólares o euros, dando palos de ciego.  Falta progresar en materias teóricas, mientras sobra un exceso de empirismo y experimentación que insisten en avanzar a ciegas, sin un corpus doctrinal coherentemente sensato que respalde las indagaciones. Un atentado contra las enseñanzas de la filosofía de la ciencia 

 Juan José Ibáñez (más…)

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El Microbioma del Suelo (un ejemplo de las praderas norteamericanas)

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Las extensas paraderas de Kansas. Fuente: Colaje Google imágenes

 La nota de prensa de la que vamos a hablar hoy nos informa de la enorme diversidad de especies bacterianas  en las extensas praderas de Kansas. Para ilústralo escojamos tres breves fragmentos: “el suelo es testigo de la increíble diversidad y el caos de la vida dentro de incluso el puñadito más pequeño de tierra. Sólo una cucharadita de suelo de Kansas contiene decenas de miles de especies microbianas” (…) “Jansson considera que la labor de desentrañar las comunidades microbianas del suelo resulta ser una tarea especialmente difícil ya que existe una diversidad enorme. Los científicos estiman de 50 a 100 veces más especies microbianas las que habitan una muestra de suelo típico que  en el intestino humano. Además, la mayoría de los microbios del suelo nunca han sido cultivados en un laboratorio en el que se podrían estudiar a fondo” (…).  “El suelo es uno de los ecosistemas más complejos y diversos del planeta. Es un sustrato tridimensional complejo; No hay nada que se le parezca. Ya os hemos ido informando acerca de la extraordinaria diversidad de los organismos del suelo. Empero hablar de especies bacterianas resulta ser un tema más que espinoso, yo diría que es como andar por arenas movedizas, o navegar por aguas turbulentas, como podréis por ejemplo ver aquí: genómica bacteriana”. Por lo tanto la pregunta/respuesta  del millón de euros sería pues: ¿cómo se puede cuantificar la diversidad de bacterias de un volumen dado del suelo, si no disponemos de un concepto aceptado de las mismas, como ocurre con todos o casi todos los procariotas?. Empero cuando la maquinaria de la secuenciación masiva de los “toca genes” se pone en marcha, no hay falta de conceptos que les frene. Ellos estiman la variedad genética, es decir el microbioma del suelo en su conjunto, para a la postre señalar que existen tropecientas mil especies. Punto y final.  ¿Y qué ocurre con la  de la enorme promiscuidad que implica el flujo horizontal de genes entre bacterias que no se encuentran estrechamente vinculadas desde el punto de vista filogenético?. Al parecer ¡les da igual! (La Extraordinaria Genética de los Microorganismos del Suelo).

Personalmente me interesa, como a casi todos los lectores el microbioma del suelo. Ahora bien este es un problema y la diversidad de especies otro distinto, hasta que alguien desenrede la enmarañada madeja, o acierte milagrosamente a regalarnos con un concepto de especie apto para todo al árbol de la vida.  Y hoy por hoy no se atisban respuestas en el horizonte.

 En cualquier caso, debido al perfeccionamiento de los progresos realizados para las secuenciaciones masivas del genoma de las muestras, así como de su velocidad de procesamiento, los “toca genes” se asombran de todo.  Y así conforme mejoran estas técnicas instrumentales y se exploran más hábitats y muestras, más cara de bobos se les pone y más tonterías redactan en la literatura científica (ver por ejemplo el post El Microbioma del Suelo en Central Park (Nueva York).  Por lo tanto, y por citar un caso cualquiera, si un día, a un equipo de investigadores se le “escurre” la hedionda idea de estudiar los virus que contienen  las aguas residuales, no debe extrañarnos en absoluto que nos vengan a decir algo así como: Hallado el Mayor Punto Caliente de biodiversidad Vírica del Planeta: Las Aguas Residuales”. Un paper más en una revista de campanillas, una muesca a añadir al revolver del pistolero. Entre toda esta la retórica que podréis leer en la nota de prensa original que se esconde una única novedad que resulta ser: “(…) incluyen la primera reconstrucción del genoma completo de un solo microbio en un muestra de suelo complejo. Otros grupos han reconstruido los genomas completos de los microbios de ambientes menos complejos, incluidas las minas, tapetes microbianos, y el microbioma humano”. Es decir aislaron un microrganismo, según ellos “entre miles”, para a la postre secuenciar su genoma. Punto y final. El resto de las cifras son tan poco creíbles que no merece la pena discutirlas. Mucho peor son otros papers que, a partir de datos de la misma naturaleza, intentan vendernos una cuantificación de la diversidad funcional de las comunidades microbianas. Quien conozca bien los temas relacionados con la biología edáfica sabrá, sin lugar a dudas, que esta última es enorme, aunque su cuantificación rigurosa no deje de ser más que una quimera.

 Realmente estas cifras son improcedentes e irracionales. Sin embargo, los análisis comparativos de los microbiomas del suelo, que se basen en las mismas técnicas e intensidad de muestreos, si deben aportar información valiosa. No hablemos pues de diversidad de especies sino de la variabilidad o variedad del microbioma. Empero en la ciencia actual, los investigadores priman impresionar al público en lugar de ofrecerle contenidos honestos, sinceros. Y así lo que podría ser importante y relevante, por efecto del “publica o perece”, se transforma en información irrelevante, confusa y confundente. Abajo os dejo con la nota de prensa, traducida rápidamente (por lo que padece de defectos), pero que os mostrará cuanta morralla puede leerse en la prensa científica actual.

Juan José Ibáñez

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El Microbioma del Suelo (ejemplo de las praderas norteamericanas)

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Las extensas paraderas de Kansas. Fuente: Colaje Google imágenes

 La nota de prensa de la que vamos a hablar hoy nos informa de la enorme diversidad de especies bacterianas  que acaece en las extensas praderas de Kansas. Para ilústralo escojamos tres breves fragmentos: “el suelo es testigo de la increíble diversidad y el caos de la vida dentro de incluso el puñadito más pequeño de tierra. Sólo una cucharadita de suelo de Kansas contiene decenas de miles de especies microbianas” (…) “Jansson considera que la tarea de desentrañar las comunidades microbianas del suelo resulta ser una tarea especialmente difícil ya que existe una diversidad enorme. Los científicos estiman de 50 a 100 veces más especies microbianas habitan una muestra de suelo típico que el intestino humano. Además, la mayoría de los microbios del suelo nunca han sido cultivados en un laboratorio en el que se podrían estudiar a fondo” (…).  ”El suelo es uno de los ecosistemas más complejos y diversos del planeta. Es un sustrato tridimensional complejo; No hay nada que se le parezca“. Ya os hemos ido informando acerca de la extraordinaria diversidad de los organismos del suelo. Empero hablar de especies bacterianas resulta ser un tema más que espinoso, yo diría que es andar por arenas movedizas, o navegar por aguas turbulentas, como podréis por ejemplo ver aquí: genómica bacteriana”. Por lo tanto, la pregunta/respuesta  del millón de euros sería pues: ¿cómo se puede cuantificar la diversidad de bacterias de un volumen dado del suelo, si no disponemos de un concepto aceptado de las mismas, como ocurre con todos o casi todos los procariotas?. Empero cuando la maquinaria de la secuenciación masiva de los “toca genes” se pone en marcha, no hay ausencia de concepto que les frene. Ellos estiman la variedad genética, es decir el microbioma del suelo en su conjunto, para a la postre señalar que existen tropecientas mil especies, conforme a ciertos criterios más o menos cuestionables.  Punto y final. ¿Y qué ocurre con la  de la enorme promiscuidad que implica el flujo horizontal de genes entre bacterias que no se encuentran estrechamente emparentadas desde un punto de vista filogenético?. Al parecer ¡les da igual! (La Extraordinaria Genética de los Microorganismos del Suelo).

 Personalmente me interesa, como a todos, el microbioma del suelo. Ahora bien este es un problema y la diversidad de especies otro distinto, hasta que alguien desenrede la enmarañada madeja, o acierte milagrosamente a regalarnos con un concepto de especie apto para todo al árbol de la vida.  Y hoy por hoy no se atisban respuestas en el horizonte.

 En cualquier caso, debido al perfeccionamiento de los progresos realizados para las secuenciaciones masivas del genoma de las muestras, así como de su velocidad de procesamiento, los “toca genes” se asombran de todo, como los niños en la más tierna infancia.  Y así, conforme mejoran estas técnicas instrumentales y se exploran más hábitats y muestras, más cara de bobos se les pone y más tonterías redactan en la literatura científica (El Microbioma del Suelo en Central Park (Nueva York)).  Por ejemplo, si un día, a un equipo de investigadores se le “escurre” la hedionda idea de estudiar los virus que contienen  las aguas residuales, no debe extrañarnos en absoluto que nos vengan a decir algo así como: Hallado el Mayor Punto Caliente de biodiversidad Vírica del Planeta: Las Aguas Residuales”. Un paper más en una revista de campanillas, una muesca a añadir al revolver del pistolero. Entre toda la retórica que podréis leer en la nota de prensa original se esconde una única novedad que resulta ser: “(…) incluyen la primera reconstrucción del genoma completo de un solo microbio en un muestra de suelo complejo. Otros grupos han reconstruido los genomas completos de los microbios de ambientes menos complejos, incluidas las minas, tapetes microbianos, y el microbioma humano”. Es decir aislaron un microorganismo, según ellos “entre miles”, para a la postre secuenciar su genoma. Punto y final. El resto de las cifras son tan poco creíbles como para merecer la pena discutirlas. Mucho peor son otros papers que, a partir de datos de la misma naturaleza, intentan vendernos una cuantificación de la diversidad funcional de las comunidades microbianas. Quien conozca bien los temas relacionados con la biología edáfica sabrá, sin lugar a dudas, que esta última es enorme, aunque su cuantificación rigurosa no deje de ser más que una quimera a día de hoy.

 Realmente estas cifras son improcedentes e irracionales. Sin embargo, los análisis comparativos de los microbiomas del suelo, que se basen en las mismas técnicas e intensidad de muestreos, si deben aportar información valiosa. No hablaremos pues de diversidad de especies sino de la variabilidad o variedad de los microbiomas. Empero en la ciencia actual, entre los investigadores priman más epatar al público, que ofrecerle contenidos realmente novedosos, honestos, sinceros. Y así lo que podría ser importante y relevante, por el efecto del “publica o perece” se transforma en información irrelevante, confusa y confundente. Abajo os dejo con la nota de prensa, traducida rápidamente (por lo que padece de defectos), pero que os mostrará cuanta morralla puede leerse en la prensa científica actual.

 Juan José Ibáñez

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Con el suelo en la suela de los zapatos

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¿El suelo en la suela?. Los suelos de recursos naturales a chivatos traidores. Colaje de imágenes Google

 Ya os hemos comentado que este miserable mundo es un saco de bacterias, ¡afortunadamente!. Y ahora nos dicen que los nuestro microbioma forma una especie de aura que deja estela ya que por donde pasamos, así como que  cuando tocamos algo o a alguien, también les dejamos ese regalo/recuerdo microscópico. Resumiendo que vamos dejando huella a nuestro paso, marcando a biológicamente a nuestros conocidos, ya sean amigos o enemigos. Y en este contexto enmarcamos la nota de prensa que analizamos hoy; “Las bacterias de tus zapatos desvelan dónde has estado”. Y como ya sea descalzos o protegidos por zapatos vamos abduciendo a esos pequeños bichitos por doquier, no os extrañe que este no sea el primer post de nuestra bitácora en el que profundizamos someramente en el tema (Microorganismos del Suelo y Microbioma Humano ¿Cuál es la relación?). Y no podía ser de otra forma ya que en el fondo no somos individuos, sino ecosistemas (¿Un Nuevo paradigma?). Pero como en casi ningún otro aspecto de la naturaleza, tal hecho no resulta ser exclusivo de los humanos, Así ,por citar tan solo otro ejemplo, el sistema inmune de las plantas se encuentra en los suelos. Estos canijos e inseparables  compañeros son también muy generosos y ligeros de cascos, yéndose con cualquiera y a cualquier sitio. No es necesario que regalemos nada a los amigos, con un apretón de manos, un abrazo o un beso, les ofrecemos si o si, parte de nuestro más íntimo ecosistema humano. De seguir así desconozco si la ciencia nos llevará por los mejores derroteros, pero pronto, cuando lleguemos a casa ya no se nos preguntará en donde hemos estado, si no que se nos analizarán los zapatos y lo sabrá inmediatamente. Lo mismo con los amigos si les intentamos engañar a cerca del lugar en donde hemos disfrutado las vacaciones ¿en Central Park (Nueva York)?, ¿sí?: ¡No me lo creo!. ¡Déjame ver tus zapatos!. Más aun, por si no se había percatado!, como edafólogos, tampoco podremos engañar a nuestro colegas, con aseveraciones de la siguiente guisa: ¡he descrito un maravilloso perfil de Andosol durante mi estancia vacacional en la isla de Samoa. ¿No me digas?. ¡Ya!. Por favor déjame que analice las botas de campo, que ya sabemos todos que mientas más que hablas.  

Pero sobre todo no intente engañar a su pareja cuando salgan al mercado lastrado por estos nuevos artilugios tecnológicos. Serán como un cinturón de castidad. Los que temíamos por la pérdida de nuestra intimidad gracias a las redes sociales, ahora ya no sabremos donde ni como escondernos. ¡La intimidad a muerto!. Somos presa de esos miserables canijos, chivatos donde los haya. Eso sí, en lo que concierne a los microbios adheridos a la suela de nuestras zapatos tan solo se ha demostrado, por el momento, que son eficaces delatores por dos días. Sin embargo, con el tiempo…….  

¡Verdad o mentira!. Francamente no lo sé, pero avanzo las siguientes frases vertidas por los autores del trabajo.  Abajo os dejo la tenebrosa noticia original.

 (…) los zapatos y el suelo que pisaban dos personas durante dos días. Los análisis del ADN bacteriano muestran que las comunidades de microbios en los zapatos cambian rápidamente en función del suelo y que su composición característica puede usarse para reconstruir los últimos movimientos de una persona. “Los zapatos resultan mejores para averiguar donde ha  estado una persona y el teléfono móvil resulta ser más eficaz para obtener una firma personal de su dueño”, explica a Materia Gilbert, que trabaja en la Universidad de Chicago. Su trabajo también ha desarrollado un programa informático que lee los datos y es capaz de identificar a cada uno de los dos participantes solo en base al ADN de las bacterias pegadas a sus suelas(…).

¡Otra nueva función del suelo! y van mil y …….

Juan José Ibáñez

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El Microbioma del Suelo en Central Park (Nueva York)

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El microbioma del suelo de Central Park Fuente: Imágenes Bing

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El microbioma de Central Park: Fuente: Blog: Contrastres de Nueva York

La nota de prensa que os ofrecemos hoy constata lo poco que aun sabemos sobre la biodiversidad que esconden los suelos (ese universo invisible que se esconde bajo nuestros pies). Se trata de un estudio relevante, cuyo discurso no interrumpiré. Ahora bien, he necesitado tres fuentes diferentes para lograr entender la magnitud del hallazgo. No obstante, cabría matizar algunos aspectos de la investigación para separar el grano de la paja. En Central Park (esa gran zona verde de Manhattan que aparece en un sinfín de películas yanquis) se ha detectado una fabulosa diversidad de organismos del suelo, que alberga parentesco con la que esconde simultáneamente la edafosfera de casi todos los biomas del mundo.  Ahora bien, que en los ambientes urbanos se presenten puntos calientes de diversidad microbiana no es nueva, como ya comentamos en el siguiente post que trataba de un hábitat un tanto más sucio: “Hallado el Mayor Punto Caliente de biodiversidad Vírica del Planeta: Las Aguas Residuales”. También cabría resaltar que se han publicado varios estudios previos en  los que se afirma que la biodiversidad edáfica no sigue los mismos patrones espaciales que la que vive sobre el suelo, como la de sus gradientes latitudinales por biomas. En consecuencia el artículo que analizamos hoy no ofrece nada nuevo al respecto. Del mismo modo, el diseño de muestreo ha sido intensísimo, tanto para que personalmente pueda afirmar que no tenía noticia de otro igual, por lo que si se han realizado algunos previos, serían escasísimos. Cuando más muestras obtenemos en un área concreta más especies detectamos. Se trata de un hecho archiconocido. Como coralario,  debo entender que los análisis comparativos deben llevarse a cabo con investigaciones que atesoren diseños e intensidades de muestreo semejantes, que no con otros menos precisos.

Central Park es una zona verde muy rica en hábitats y especies vegetales procedentes de diversas partes del mundo, etc., por lo que cada uno de ellos debe tener sus propias comunidades edáficas idiosincrásicas, y más aún si son gestionados adecuadamente en lo que respecta a las necesidades de agua y nutrientes (fertilización orgánica y/o inorgánica). Tampoco debemos olvidar que por este pulmón verde transitan millones de personas anualmente (y sus defecantes animalitos domésticos), muchas de las cuales resultan ser turistas. Sabemos algo de especies invasivas o invasoras en las partes aéreas del ecosistema, pero mucho menos en lo concerniente a aquellos microorganismos del suelo que carecen de interés económico. No debería extrañarnos pues que con los microbios adheridos a zapatitos procedentes de turistas de todo el mundo, los suelos de Central Park sean algo así como el parqué del edificio de las Naciones Unidas que se encuentra relativamente próximo a este vergel metropolitano. Finalmente reiterar una vez más, que los análisis genómicos no nos muestran la verdadera magnitud de la diversidad de especies presentes, si es que tal concepto es válido en el mundo de las arqueas y bacterias, por mucho que insistan los “tocagenes”. Y ahora sí…. Os dejo con la información recopilada, previamente traducida, que varía según la fuente de procedencia. Por último muestro los contenidos consultados.

Juan José Ibáñez      

Resumen: Los investigadores han descubierto más de 167.000 tipos de bacterias, arqueas y eucariotas en el suelo debajo de uno de los entornos urbanos emblemáticos de Estados Unidos, es decir Central Park. Tal cifra supera en más de 260 veces el conjunto de especias de aves, plantas e invertebrados que viven en el mentado parque de Nueva York – en combinación. Los microbios del suelo allí detectados pueden habitar en biomas tan dispares como los desiertos, selvas, praderas y bosques del mundo.

El equipo de investigación que llevó a cabo el estudio recogió y analizó 596 muestras de suelo dentro de las 843 hectáreas que cubre Central Park, descubriendo así una asombrosa diversidad de la vida en el suelo, en la cual la mayoría de las especies parecen ser nuevas para la ciencia. Tan solo entre el 8,5 y el 16,2% de los organismos estudiados habían sido catalogados previamente en las bases de datos existentes que describen la vida microbiana, de acuerdo con los resultados del estudio publicados en la revista Proceedings of the Royal Society B.

Como podréis leer en la nota de prensa original al final de este post uno de los autores del estudio comentó: “Encontramos miles de diferentes tipos de organismos, siendo asombroso cuán pocos de ellos habían sido descritos con anterioridad (…). No sabemos en sus preferencias por el tipo de ambientes/hábitats más aptos para su supervivencia, como tampoco  el papel que pueden desempeñar en el ecosistema edáfico y la fertilidad del suelo.” Más adelante los autores enfatizan que: Los alimentos que consumimos, las ciudades,  aire y agua limpios y la a propia economía  y el agua y la economía dependen de la conservación de suelos sanos y fértiles, lo cual es un motivo más que suficiente como para profundizar en las investigaciones que nos ayuden a comprender esta fascinante vida oculta que bulle bajo nuestros pies“. (….) Los autores del estudio compararon la biodiversidad de  los suelos de Central Park con 52 muestras de suelo recogidas alrededor de todo el Planeta, desde Alaska hasta la Antártida, sorprendiéndose que las dimensiones de la biodiversidad de estos suelos fuera equiparable con la de la mayor parte de los biomas terrestres, desde la tundra ártica hasta los desiertos cálidos, etc. El único ambiente cuyas comunidades microbianas no parecían solaparse con la de este afamado Parque fue la Antártida, cuya biota edáfica aún resulta ser muy mal conocida.

Seguidamente en la mentada nota de prensa los investigadores argumentan que: Los tipos de plantas y animales que habitan en un bioma concreto, como el desierto, se encuentran principalmente condicionados por las condiciones climáticas. Sin embargo, las comunidades microbianas del suelo parecen depender del edafoclima edáfico que incluye también otros factores como la acidez, disponibilidad de carbono y nitrógeno (nutrientes para su alimentación), Tal hecho permite que las diversas comunidades microbianas que prosperan en el suelo se encuentren sujetas a una amplia variedad de ambientes edáficos en espacios reducidos. (…)Nadie podría esperar encontrar una combinación de los tipos de árboles que vemos en el Parque Central con los que acaecen en un bosque tropical ” (…) Pero eso no parece ser cierto para los microorganismos del suelo. Nos encontramos en ellos  todos estos tipos de comunidades en el seno de Central Park. En el medio edáfico la biodiversidad no parece seguir los mismos patrones y leyes que las que condicionan la distribución de las plantas y los animales que viven sobre el suelo”.

The Scientist

Curiosamente los investigadores encontraron la diversidad de los suelos de los jardines urbanos y gestionados por el hombre atesoran una diversidad similar a algunos de los ecosistemas naturales conocidos, indicando la alta capacidad de recuperación de la diversidad edáfica frente a las presiones antropogénicas (…)Las muestras también fueron enviadas a la Universidad de Colorado, en donde otros investigadores analizaron el contenido biológico de sus muestras, secuenciando 16S y 18S rRNA para caracterizar la composición de arqueas, bacterias y eucariotas del microbioma. Al final, el grupo encontró que la diversidad microbiana de Central Park estaba a la par con la biodiversidad observada en otros lugares del Planeta.Dada la diversidad paisajística del entorno del parque, que incluye áreas boscosas, campos y jardines, “Yo esperaba encontrar una diversidad bacteriana  considerable”, dijo Ramírez. Sin embargo, el que la riqueza de organismos eucariotas en Central Park, rivalizara su diversidad  global, que fue muy emocionante y sorprendente”, añadió. “Este trabajo pone de manifiesto que, incluso en un lugar que es muy conocido y visitado por millones de personas al año, aún tenemos mucho que aprender acerca de que la biodiversidad del suelo que tenemos bajo nuestros pies.”.

Fragmento del abstract del artículo original

A pesar de la alta variabilidad detectada en todo el parque, los patrones de diversidad en el suelo eran previsibles teniendo en cuenta la amplia variedad de  características del suelo presentes, con las comunidades procariotas y eucariotas exhibiendo patrones biogeográficos superpuestos. Además, los suelos Central Park albergaban casi tantas filotipos y tipos de comunidades microbianas del suelo como las previamente detectadas en los biomas de todo el mundo (incluyendo suelos ártico, tropicales y desérticos).

continua……

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