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¿Las Rocas Mejoran la Producción Agraria?

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Fuente: Colaje de imágenes Google

¡Vaya, vaya!, otra vez descubriendo la dinamita. La noticia que os vamos a ofrecer hoy resultará interesante para todos aquellos que desconozcan muchos sistemas tradicionales/campesinos de manejo de suelos. Eso sí, debemos entender que la noticia procede de UK. Hace unos 40 años, las grandes superficies llanas en USA permitían que no fuera necesario cultivas suelos pedregosos  en aquél país por considerales inadecuados. El resultado fue que raramente fueron investigados desde el punto de vista agronómico. Pues bien, los británicos parecen hijos del Tio Sam. ¿Son tan malditos los suelos pedregosos? Obviamente en lo que concierne al laboreo con arado sí. Sin embargo, en otros tipos de gestión se han utilizado con éxito. Ningún experto duda ahora que los residuos pedregosos superficiales que se originan en las laderas por erosión, al lavarse las fracciones texturales más finas en profundidad o por escorrentía lateral , frenan que corran la misma suerte los materiales de los horizontes profundos, limitando de paso la pérdida de agua por evapo-transpiración. Como podréis observar más abajo, las rocas, y entre ellas las de ciertos residuos mineros u de otra índole,  son también empleadas en materia de fertilidad, y no en el pasado, sino ahora. ¿Y qué decir de la viticultura de Lanzarote y sus bellísimos paisajes?. Esta última práctica no es exclusiva de esta paradisiaca isla del archipiélago canario. En cualquier caso, un mulching o acolchado del suelo puede lograrse con materia orgánica y/o mineral. De aquí, que hacer uso de una capa pedregosa en parques y jardines, al margen de motivos estéticos, puede ser una idea interesantemente pragmática (evita el deterioro de la estructura de los horizontes superficiales). Los pueblos aborígenes, a menudo añadían fragmentos de roca fácilmente deleznables, incluso conchas de moluscos con vistas a paliar, por ejemplo, las deficiencias de calcio y/o otros nutrientes.

Cierto es que generalmente, se han estudiado más desde la perspectiva de la física de suelos que de la química. Sin embargo, existen ejemplos actuales de las ingentes adiciones de rocas fragmentadas al suelo, como ocurre en Sicilia y del que el amigo Carmelo Dazzi ha hecho estudios impresionantes. En este caso, se trataba también de mejorar la fertilidad del medio edáfico, esencialmente en terrenos vitícolas. Se trata de un manejo de suelos que ya tratamos en nuestro blog y al que denominamos “agricultura extrema”.

Mulching pedregoso”: Por ejemplo en el resumen de este artículo, uno de cuyos autores era un bien amigo mío, puede leerse: “En el presente trabajo se estudia la influencia que la pedregosidad superficial, tan común en muchas formaciones de ladera, ejerce sobre el contenido de humedad del suelo por ella recubierto; se encuentra que dicha capa pedregosa supone un freno muy eficaz para la pérdida de agua por evaporación, lo que se traduce en una mejora de las condiciones de humedad respecto de los suelos desprovistos de la misma, al menos en regímenes de humedad de tipo xérico”.

Más aun, los autores de la noticia que os ofrecemos hoy en otro párrafo señalan que: “Pocos estudios (…) han investigado explícitamente los tratamientos de basalto en cultivos templados para evaluar directamente los efectos sobre los rendimientos y las propiedades del suelo, pero numerosos estudios de campo e invernadero han documentado los beneficios de aplicar silicatos y residuos de silicatos modificados a la producción de cultivos en los EE. UU. Esta la práctica se remonta a 1871, cuando se otorgó la primera patente para el uso de escoria rica en Si como fertilizante. En consecuencia, décadas de investigación han establecido que la escoria de silicato de calcio procesado actúa como un material de cal eficaz y fertilizante de Si, sin reconocer aún su potencial de captura de CO2. Los estudios incluyen ensayos de campo en Florida y Louisiana, donde las aplicaciones de escoria de silicato aumentaron la producción de ….. ”

Pues bien, la nota de prensa que os ofrecemos hoy, “acaba de descubrir” los beneficios de añadir sobre el suelo materiales rocosos: Growing crops with crushed rocks could reduce CO2 emissions (Cultivar cultivos con rocas trituradas podría reducir las emisiones de CO2). Debe ser que si no se habla de cambio climático no se publica nada, o que si no dices que eres experto en la materia no serás un científico sexy (sin comentarios). En  el la nota de prensa,  estos colegas dicen haber descubierto las bondades de añadir rocas reactivas  a la hora de mejorar las propiedades, físicas, químicas e hídricas de los cultivos (al margen del posible secuestro del carbono atmosférico: ¡cómo no!). Personalmente me intrigaba su énfasis en añadir nutrientes por esta vía, que al parecer no corresponde exactamente a la descrita por Carmelo Dazzi en Italia. Me explico.

Una cubierta ya sea de cantos, gravas y gravillas usualmente previene la erosión y evita que el medio edáfico pierda mucha agua, mejorando pues la disponibilidad de recursos hídricos. Sin embargo, nada o poco pueden aportar a la fertilidad del suelo, a no ser que se trate de litologías muy deleznables y porosas, que no es el caso que sucede en el artículo de marras. Sin embargo, si las trituramos hasta fragmentos minúsculos, al incrementarse la superficie efectiva de la enmienda, podrán liberar, algunos elementos esenciales para la nutrición vegetal (posiblemente sean mejores las mezclas de varias distintas, de diferente composición, aspecto que admiten estos científicos) que demandan los cultivos, y como corolario, reducir el costo del abonado y la contaminación execrable que generan gran parte de los productos comercializados por la agroindustria. Empero al hacerlo, se perdería gran parte de su poder protector ante la erosión por agua y viento. En vista de que la nota de prensa era muy ambigua, busqué el trabajo original. Y al comenzar a leerlo observo que los autores si conocían las practicas ancestrales o campesinas  previamente mencionadas, al señalar que “La modificación de los suelos con rocas de silicato ricas en Ca / Mg molidas puede mejorar el rendimiento de los cultivos, teniendo una larga historia de práctica a pequeña escala, especialmente en suelos tropicales altamente degradados en África, Brasil Malasia y Mauricio, así como rejuvenecimiento de suelos lateríticos y promoción del establecimiento de árboles en Europa”. Ok, si lo sabían, pero lo que no me queda claro es que si se trata de materiales líticos del tipo grava, u otros pulverizados, ya que los últimos poco podrían hacer respecto a la protección de la erosión (a no ser que a costa de ser ellos presa del mentado proceso). ¿Realmente cubrían el suelo o lo mezclaban con sus horizontes superficiales e incluso profundos, como nos narraba Dazzi en Sicilia?.

Desconozco la respuesta precisa con la que finalizamos el párrafo anterior. Sin embargo, en otra página Web, los autores parecen decirnos que “Aún mejor, muchas áreas ya han extendido la piedra caliza triturada sobre la tierra cultivable para revertir la acidificación de los suelos causada por las prácticas agrícolas, incluido el uso de fertilizantes. Entonces la maquinaria y la infraestructura para la práctica ya existen, todo lo que se necesita hacer es cambiar el tipo de roca. La tecnología de trituración es común en la industria minera” (…). El tamaño es las partículas es un determinante crucial de la tasa de reacciones químicas. Las partículas pequeñas con un área de superficie alta reaccionan más rápido. La piedra caliza, esencialmente carbonato de calcio, reacciona muy rápido, pero la mayoría de las veces libera dióxido de carbono en lugar de secuestrarlo“. Ni una palabra aparece en el texto, sobre si lo espolvorean o mezclan con el suelo. Pero cuidado, debido a que tales materiales podrían ser erosionados por el viento, ya que sugieren una trituración para conseguir micro-roquitas (entre 10–30 μm de diámetro).

Muy por el contrario, se me antoja interesante la propuesta que veréis debajo de Cascade Mindrals, al sugerir añadir material rocoso  y/o residuos adecuados de diferente tamaño, con vistas a que la liberación de nutrientes se prolongue el tiempo (por diversificar la superficie efectiva de los fragmentos añadidos y dilatar así su disolución diferencial durante bastante tiempo).

 Ahora sí: ya tengo un paisaje mental de lo que los autores nos venden. Vino viejo en nuevas botellas. Estos anglosajones deben tener muchos residuos de rocas basálticas y/o otras para su propuesta, y una buena forma de desprenderse de los mismos resulta ser añadirla al suelo. Pero como se trata de un tema tan manido como para publicarlo en la revista Nature pues (…) lo enfocan desde la perspectiva del cambio climático y el secuestro de carbono, arreglan, empaquetan el mensaje y (..) ¡ya está!. ¿Ayudará este tipo de manejo a paliar el cambio climático?. Si uno analiza los enclaves susceptibles a nivel mundial, costos, etc. ¡No!. Pero en algunos  países concretos (como UK) u otros similares, cuentan con el beneficio de que en este pack también entra la recompensa de losbonos o créditos de carbono”. Lo dicho nada nuevo bajo el sol aunque habilidad para vender papers, desde luego que sí.

Juan José Ibáñez

Continua…….

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Las biopelículas: Bioestructuras de las comunidades microbianas (la salud del suelo y las plantas: los Biofilms)

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Biopelículas del suelo. Fuente: Colaje imágenes Google

Hasta no hace mucho tiempo, nadie había  prestado atención a este hecho de capital importancia. Ya hablemos del microbioma del suelo, animales o del propio hombre, los microrganismos no viven independientemente, sino que se asocian generando unas estructuras llamadas biopelículas. Estas bioestructuras tridimensionales se encuentran formadas por una matriz extracelular creada en gran parte por ellas, dentro de la cual habitan las comunidades microbianas, relacionando los distintos individuos y especies con vistas a cooperar  en su beneficio mutuo, aunque en algunas ocasiones pueden ser dañinas para los organismos pluricelulares, en los casos que fomenten su patogenicidad. Con vistas a conseguir tal fin, las relaciones/interacciones que desarrollan llegan a alterar la expresión de sus genes, como lo hace el metagenoma con el genoma de un organismo multicelular.

Se trata de un gran paso hacia adelante en la comprensión del mundo microbiano, desconocido hasta no hace mucho tiempo, y que puede cambiar el modo en que percibimos el mundo  y actuamos sobre él para nuestro beneficio.

En otras palabras, esos microbios que hasta hace mucho tiempo considerábamos entes aislados, resultan ser estructuras complejas altamente organizadas cuya comportamiento “sincrónico” las defiende de las agresiones del medio o las permite infectar, en su caso, a otros organismos vivos. Existe pues algo así como una división del trabajo y de diferenciación que las hace asombrosamente parecidas a la diversidad de células que conforman los tejidos humanos y vegetales. Hablamos pues de superorganismos y no de seres microbianos individuales. Aun nos resta conocer, en mayor profundidad, tales estructuras que con toda seguridad, nos depararán enormes sorpresas. Sin embargo, en cualquier caso, transforman nuestra visión del cosmos de la vida, dándonos a entender que esos pequeños bichitos atesoran muchas propiedades que hasta ahora creíamos exclusivas de los organismos superiores. Si los últimos pluricelulares viven cohesionados, estos lo hacen dispersos. Por lo tanto, en muchos sentidos, las biopelículas se asemejan, por su enorme complejidad a las  sociedades de hormigas y termitas que habitan en el suelo y de las que tanto os hemos hablado (ver nuestra categoría biología y ecología del suelo).  En mi opinión se trata de uno de los mayores descubrimientos de la microbiología de las últimas décadas, que nos hará repensar la estructura y dinámica de la biosfera. Abajo os dejo la traducción de un nuevo libro que acaba de aparecer en el mercado (Biofilms in Plant and Soil Health), así como unos fragmentos modificados de Wikipedia.

Juan José Ibáñez

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Biocarbones como fertilizantes: La Torrefacción de la biomasa

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Fuente: Colaje Google imágenes

 Al alba, en pleno desierto, o al menos en una zona árida de Bostwana (Gaborone), unos investigadores japoneses se afanan en rellanar enormes cafeteras para elaborar un riquísimo café torrefacto, por supuesto. Un corresponsal del Blog “Un Universo Invisible Bajo Nuestros Pies”, abre los ojos y observa atentamente los movimientos de sus colegas nipones. “De pronto, estos últimos cargan aquellos enormes recientes con su aroma exquisitamente humeante en camionetas”, poniéndose en marcha. ¡Qué groseros! Barrunta nuestro corresponsal desplazado hasta aquellos “tórridos lugares”. ¡Ni siquiera me han ofrecido una taza!. Pero apenas tiene tiempo de subirse precipitadamente a uno de aquellos vehículos. La caravana parte. Uno de los japoneses mira en su portátil la ubicación de la zona a la que d debían dirigirse, y tras una hora de tránsito indica por señas a sus compadres que ese es el lugar.   Los vehículos se ponen de nuevo en marcha lentamente hacia allí y apagan los motores. De pronto, ante los ojos atónitos de nuestro enviado especial, comienzan a verter el sabroso cafetito sobre el suelo, con mucho cuidado. Él se pregunta  a si mismo ¿Se tratará de despertar a los suelos de su prolongado letargo nocturno con cafeína?.  ¿Una nueva y revolucionaria manera de gestionar los suelos? Debemos reconocer que nuestro staff es escaso y el dominio del japonés no es nuestro fuerte, empero el enviado “conoce algunas palabras”. Se dirige hacia ellos y pregunta,  ¡Al margen de reprocharles que no le ofrecieran una taza de café y luego lo desparramaran sobre el suelo!, ¿que pretenden? ¿Cuál es el secreto de su experimento?. Responde afablemente uno de los nipones que había estado en España años atrás aprendiendo flamenco en Andalucía: “No cleo que le gustala ete café, no sienta muy bien: ¡malo, malo a uted!. Eta elaborado de resiluos de la biomassa”. El corresponsal que digámoslo ya, se llama Pepe, entre aliviado por no tener que sufrir más rebuscando en su precario vocabulario de la lengua del “país del sol naciente”, desconcertado por el “exquisito español” del asiático, y más aún por lo que se encontraba viendo insiste:  ¿Y que consiguen regando el suelo con ese líquido (ya gesticulando su rostro con un cierto asco)?. “Fácil, fácil, fácil, Así los suelos se humecen meol, absuelven mucha agua, mucha y nutritentrros, pol lo que  la cosecha mejollala; bonio ¿ehhh?, y solo mun eulo”. A su regreso nos narró entre  excitado y obnubilado su experiencia con un español bastante deplorable tras tanta charla en nipoñol….

Pero expliquémosla ahora porque esta iniciativa nipona tiene mucha enjundia. ¿Saben ustedes lo que es la biomasa torrefactada?. Se trata del producto obtenido  mediante el procesamiento de la materia orgánica de los residuos de cosechas, lodos residuales etc., que se utilizan para obtener energía al entrar en combustión. ¿Si pinchan en ese enlace, y leen atentamente, observarán que se trata de un procedimiento que produce unos materiales que luego troceados se utilizan para los fines aludidos. Son enormemente ricos en carbono requemado y repelentes al agua, por lo que se pueden almacenar al aire libre. ¿Pero cómo pueden mejorar la fertilidad del suelo y más aún incrementar su capacidad de retención de humedad y desprender nutrientes, o al menos incrementar su disponibilidad para las plantas de los ya existentes en el medio edáfico natural?. Tras escuchar atentamente tal cantidad de sandeces y deliberar si debíamos darle una oportunidad al reportero o despedirle del trabajo por payaso,  decidí previamente reunir a nuestro sanedrín de expertos, invitando de paso al afamado Profesor de Investigación Gonzalo Almendros, compañero desde hace 35 años  y prestigioso bioquímico del suelo, por lo que le apelamos cariñosamente Dr. Humus (entramos como becarios pre-doctorales simultáneamente en el CSIC y publicamos varios artículos conjuntamente en aquellos años de ¿eterna? Juventud). Pues bien, ni el propio Dr. Humus logró sacarnos de dudas, ya que también se quedó torrefactactado, es decir estupefacto.

 Veamos, como existe una gran confusión en la bibliografía entre lo que se denomina biochar, biocarbones y carbones (charcoal en la lengua del otro Imperio menguante, es decir el del Tio Sam). Ya hemos hablado “las mil y una noches” acerca del biochar, cuyos post los encontraréis tanto en nuestra categoría “fertilidad de suelos y nutrición vegetal”, así como en el que denominamos “etnoedafología y conocimiento campesino”. Allá podréis encontrar valiosa información.

También éramos conocedores de la producción de esas pellets de biomasa torrefactada, aunque ignorábamos el término. En principio, conforme a la literatura, el biochar se produce mediante una combustión en un ambiente bajo en oxígeno, mientras que la torrefacción en su total ausencia. ¡Eso creemos!, ya que en la nota de prensa, procedente de USA, en la que los nipones explican su tan inexplicable como apabullante hallazgo, haciendo uso simultáneamente de los vocablos torrefacción, biocarbón y biochar. El Dr. Humus también anda desconcertado a pesar de su gran talento, capacidad de trabajo y memoria descomunal. Y si eso ocurre mal asunto, ya que la confusión se encuentra en la literatura y notas de prensa, aun reconociendo nuestra ignorancia. Dividiremos pues nuestro farragoso análisis acerca de lo que dicen haber descubierto los investigadores descafeinados del sol naciente, antes de tomarse un té, pero también sobre el lugar elegido para el ensayo de campo, ya que los Aridisoles (suelos que se forman en ambientes áridos y desérticos) de Bostwana, y más aun con un carbón torrefacto de Jatropha curcas, que dicho sea de paso atesora algunas propiedades medicinales (¿será por eso?; ¿sanará los suelos?).

 El artículo original clarifica “algo” la diferencia entre el torrefactado y el proceso del biochar, empero toda la literatura existente resulta tan ambigua como para dudar si se acuñó el vocablo torrefacto a la hora de denominar tal enmienda con el fin exclusivo de causar la confusión en las filas del enemigo: colegas y lectores. Si el torrefactado y el corte en pellets dan lugar a productos hidrofóbicos, es decir repelentes al agua, al menos en primera instancia, resulta extraño que tras añadir la enmienda el medio edáfico este último retenga más agua. Obviamente la cantidad añadida 5% es bastante considerable y al mezclarse con los materiales del suelo puede alterar su estructura y quizás favorablemente, si bien por definición lo añadido no debería ser fácilmente descompuesto, por cuanto las mayor parte de las reacciones biogeoquímicas que acaecen en el medio edáfico demandan un medio acuoso. Pero ¡a saber!. Reiteremos que el ambiente es árido y tórrido, por lo que no es extraña la presencia de los Aridisoles. Sin embargo, la mayor parte de los tipos de suelos incluidos este orden de la USDA ST, poseen excesos de sales y nutrientes, ya que la escasa lluvia y la elevada evaporación no permiten lavarlos en profundidad, por lo que se acumulan así en su superficie. Sin embargo, leyendo el artículo original que no nos informa del tipo exacto de Aridisol, se nos informa de suelos oligotrofos, es decir pobres en nutrientes, los cuales no resulta ser lo más representativo de esta clase de suelos, dicho sea de paso.  En cualquier caso una lectura rápida del paper no informa de si el terreno se encuentre regado, lo cual resulta intrigante, ya que si apenas llueve, incrementar un 5% el contenido de humedad no serviría de mucho “la mayoría de los años”.  Más aun, la enmienda con los reiduos procesados de Jatropha curcas, debiera significar que en el territorio, al menos deben existir predios bajo riego para su producción y medios tecnológicos idóneos en su torrefacto procesamiento. Miren en Wikipedia la descripción del lugar (Bostwana, Gaborone), y detectarán que precisamente no se trata de un enclave excesivamente representativo, ya que parece encontrarse cerca de una gran ciudad, con pantanos, etc.

 Si partimos de un suelo yermo, y pobre en nutrientes, resulta fácil elevar “algo” su producción al añadir “algo” que no tenga propiedades perniciosas. Empero un incremento de agua del 5% y un ligero aumento de la disponibilidad de nutrientes no puede calificarse de experimento exitoso, ya que las producciones apenas mejorarían, sin un suplemento de agua adicional. Más aún, si la  Jatropha curcas, debe cosecharse en la zona ¿Cómo crece?: ¿en secano o regadío? Si lo hace sin agua suplementaria, ¿no daría lugar a escasas producciones?. Y una enmienda del 5% parece demasiada cantidad para tan escaso rendimiento. ¿Es rentable? Digamos, ya que resulta ser un detalle nada baladí, que el experimento fuera testado frente a parcelas control, que no recibían ningún tipo de enmienda, por lo que, añadir las pelles torrefactadas podría resultar en una fertilización más onerosa que otras muchas prácticas agrarias. El artículo tampoco dice nada al respecto.

 Resumiendo, se publica casi cualquier cosa, con independencia de su calidad, acerca de las bondades de quemar la biomasa y añadirla al suelo: biochar, biocarbones torrefactados, pasteurizados, vitaminados, liofilizados, ¿¿??.

Sin embargo, casi todas las culturas aborígenes neolíticas de los distintos continentes y ambientes (desde el gélido Nepal en la alta montaña, hasta los desiertos y bosques tropicales, a nivel del mar), convergieron en estas prácticas con muy buenos resultados al objeto de alcanzar prácticas agrarias sustentables. Actualmente parece que volvemos a redescubrir la pólvora, pero sin alcanzar el mismo éxito que nuestros ancestros. Materia de reflexión.

 Juan José Ibáñez

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Principios Universales de los microbiomas animales y rizosferas vegetales: Salud, Alimentación y Sistema Inmune

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Superficie rizosférica (imagen superior) y superficie intestinal (imagen inferior). Fuente Google imágenes

 Salud, alimentación y sistema inmune se encuentran relacionados, tanto en los animales como en los vegetales. Y aunque ustedes no se lo terminen de creer, existen demasiadas semejanzas como para pasarlas por alto. Parte de las defensas contra los microorganismos patógenos se encuentran en el seno de los organismos pluricelulares, mientras que la otra en su exterior. ¡Mejor dos barreras defensivas que una! ¿verdad?. Tal aserto lo dicta hasta la estrategia militar.

 Empero mientras en las plantas todo apunta a que su microbioma se encuentra mayoritariamente en la barrera exterior, es decir en contacto con su entorno, al que denominamos rizosferas (comunidad de seres vivos que rodean a las raíces), en los animales superiores aumenta considerablemente en el interior (principalmente en el  sistema bucal-digestivo y defensas de otras cavidades que nos conectan con el universo externo).

 Lo mismo ocurre con la alimentación y la absorción de los nutrientes que con nuestro sistema inmune. En las plantas se demanda una superficie exploratoria del suelo enorme con vistas a buscar los nutrientes y oligoelementos esenciales, por lo que las raíces exploran enormes extensiones del medio poroso heterogéneo en donde habitan, es decir el suelo. Por el contrario, en los animales supriores, como los seres humanos, ingerimos el alimento hacia nuestro aparato digestivo, es decir, extraemos los “nutrimentos” en el interior. Debido a que nuestros cuerpos no son elásticos, incrementar  la superficie de contacto demanda empaquetar mejor las superficies, por lo que tanto nuestros intestinos, aunque también cerebros, etc., se pliegan para mantener tal espacio en el menor volumen posible. Y así nuestros intestinos se encuentran repletos de rugosidades para aumentar su  superficie efectiva, como las plantas.

 De cualquier modo, en ambos casos, son los microrganismos que albergamos ya sea fuera (rizosferas) como en el seno de los cuerpos (microbiomas intestinales), resultan ser  los ingenieros imprescindibles para llevar a cabo toda la tarea, ya hablemos de vegetales o animales. Si tal ecosistema funciona mal, tanto unos como otros enfermarán, de uno u otro modo. Sin tales pequeños bichitos, los seres superiores moriríamos.   Por lo tanto, podemos considerarnos como Individuos y Ecosistemas o Individuos-Ecosistemas, aunque desde otros puntos de vista también convenga a veces conceptualizar a los ecosistemas como organismos individuales. Pues bien, como “individuos-ecosistemas”, si las otras especies del ecosistema se ven perturbadas, se suele perjudicar al conjunto. En consecuencia, no os extrañe la noticia que os mostramos hoy abajo y que no deja de ser más que un botón de muestra, ya que como se ha demostrado, ¡somos lo que comemos!: Los microbios de tu estómago afectan a tu salud mental. El problema estriba en que la sociedad industrial produce e menudo alimentos de mala calidad, y con harta frecuencia contaminados, lo cual daña el microbioma intestinal. Empero lo mismo ocurre a las plantas, por el exceso de fertilización, plaguicidas, pesticidas, la impenitente manía de los biotecnólogos de tocarles los genes, etc. Como ya os comente en otra ocasión sobre el debate de los transgénicos, han sido ya dos los expertos/as que, sin pronunciarse a favor ni en contra de estos productos me comentaron personalmente  que podían atestiguar que las rizosferas de las especies vegetales modificadas genéticamente cambiaban radicalmente la composición de las especies que conforman sus microbiomas rizosféricos respecto a las no transgénicas de las que partieron. ¡Mal asunto!. No sabemos mucho del metabolismo humano. Ahora bien, día a día aumentan los es estudios y evidencias acerca de que muchas enfermedades humanas se encuentran asociadas, a modificaciones de los microbios de los intestinos (o a la pérdida de la capacidad de absorción de las paredes de nuestros aparatos digestivos). Y en este punto considero que es una gran noticia que comencemos a reconocer que nuestra salud depende no solo de nuestro mortal cuerpo humano, sino también, de los ¡socios ecosistémicos! que colaboran en su salubridad. Lo mismo ocurre a las plantas cuando no se las nutre adecuadamente, como demuestra esa disciplina a la que denominamos nutrición vegetal. Personalmente considero que existen al menos algunos principios universales en lo que respecta a la salud y nutrición de plantas y animales que debían ser identificados, estudiados y catalogados.

 Hoy nos venden hermosos y enormes frutos (por ejemplo) con tamaños descomunales respecto a los que utilizábamos para alimentarnos décadas atrás. No dejemos que nos estafen: “las apariencias engañan”. Ni saben igual, ni contienen los mismos nutrientes y oligoelementos, e incluso pueden estar contaminados con hormonas y otras “delicatesen”, para que nos “entren por los ojos” y los adquiramos. De aquí de nuevo que abundemos en nuestro blog  a cerca de las bondades de los alimentos “genuinamente ecológicos”.  Pero vayamos al otro lado del espectro.

 Sabemos que la obesidad comienza a ser un gran peligro para la humanidad,  que en parte oscila entre el sobrepeso y la desnutrición famélica. Sin embargo se ha demostrado que las dietas hipocalóricas hacen menos daño que el exceso de calorías. Son muchos los ciudadanos que prueban dietas de adelgazamiento tremendamente dráconianas, pasando de unas a otras, rápidamente, si no funcionan como esperan. Pero si una es rica en hidratos, otra en grasas y otra en verduras, lo que puede ocurrir es que el microbioma intestinal  ”se vuelva loco”, es decir se resienta o dañe seriamente, aspecto sobre el que no he visto demasiados estudios. Una cuestión es entender que adelgazar muy rápidamente no suele ser positivo y otra bien distinta comprender como los cambios bruscos de dieta pueden afectar al susodicho microbioma y como corolario a nuestro organismo. Más aún, se nos venden ciertas prácticas quirúrgicas gastrointestinales al objeto de reducir la absorción de nutrientes, como la denominada  cirugía de acortamiento intestinal, entre otras, que ineludiblemente son desaconsejables, a no ser que la obesidad sea producida por otra enfermedad aun peor. Se trataría de una práctica equivalente a la de cortar parte de las raíces (y sus rizosferas) al objeto de que vegetal “engorde menos”. Sin embargo ni las rizosferas ni nuestros biomas son homogéneos a lo largo de toda su extensión superficial, estando repletos de micro-hábitats con sus respectivos micro-ecosistemas asociados, especializados en realizar diferentes funciones que aun conocemos mal o desconocemos por completo. Actuar sin entender los efectos resultantes de nuestras acciones resulta ser una actividad muy peligrosa.

 Terminaremos señalando que con nuestros sistemas inmunes ocurre lo mismo, siendo estos microbiomas y rizosferas parte de los mismos. ¿Hasta qué punto la mentada “perturbación transgénica” de las plantas las hace más susceptibles o vulnerables a ciertas enfermedades que con anterioridad apenas les afectaban?. ¿Hasta qué punto las afectan en la eficiencia de la asimilación de nutrientes?.

Se trata de temas no excesivamente abordados por la ciencia contemporánea, pero que, en mi opinión, necesita que se les preste una mayor atención. Os muestro abajo ciertos post relacionados con el tema, la noticia aludida y el párrafo de una tesis doctoral que nos hace ver la importancia de la superficie de nuestros apartados digestivos a la hora de absorber nutrientes, que no deja de ser exactamente el mismo que la ampliación de la superficie que pueden explorar las plantas asociándose con esa parte de la rizosfera a la que denominamos micorrizas.

Lo dicho, existen principios posiblemente universales que nos ayudarían a comprender mejor o a modificar el marco conceptual del que partimos hoy en día.

Juan José Ibáñez

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Plintosoles: Uso y Manejo

Los Plintosoles padecen considerables problemas con vistas a su manejo agropecuario. A su pobre fertilidad natural, frecuentes anegamientos (encharcamientos) cuando se encuentran en posiciones fisiográficas que acumulan agua (como en cubetas y fondos de valle) y estrés hídricos (en los periodos o estaciones de sequía), si se trata de Plintosoles someros y/o esqueléticos, debe añadirse el de la labranza si atesoran petroplintita. Ninguno de estos factores aconseja pues su puesta en cultivo a no ser que se disponga de una tecnología potente. Fuera de los trópicos húmedos suelen albergar los horizontes endurecidos a los que denominamos petroiplintita, piedras de hierro o ferricretas. Cuando esta capa resulta ser una petroplintita continua somera (cercana a la superficie), se limita en demasía el volumen de suelo apto para la exploración de las raíces hasta el grado que el laboreo convencional resulta imposible. En tales circunstancias puede hacerse uso del terreno con fines pastorales (pastizales), aunque no produzcan mucha biomasa comestible. Por otro lado, La pedregosidad de abundantes Plintosoles viene a ser una complicación adicional. Los Plintosoles más esqueléticos (de escasa profundidad), muchos de los cuales poseen un alto contenido en ese tipo de gravas ferruginosas a la que denominamos pisolitos (por encima del 80%) son todavía plantados para cultivos de consumo directo, algunos de los cuales incluyen árboles (como por ejemplo, cacao en el oeste de África, cajú en la India, etc. ). Sin embargo, la mayoría de esos cultivos sufren estrés hídrico (falta de agua) durante la temporada seca.

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Paisaje de Plintosol en África (Acric Plinthosol landscape Acric Plinthosol in Temeke Masasi Fuente: Flickr StefaanDondeyne)

Los ingenieros civiles tienen una diferente apreciación de la petroplintita y la plintita que los agrónomos. Para estos estos últimos la plintita resulta ser un valioso material con vistas a elaborar ladrillos (la petroplintita masiva puede también cortarse con el propósito de construir  bloques). Las gravas de hierro pueden emplearse  como base y material superficial en caminos y aeropuertos. En otras instancias, la plintita es una fuente valiosa para obtener hierro, aluminio, manganeso y/o titanio. Hablamos pues de minería. Sobre este tema, ver nuestro post: Suelos Pobres: Ladrillos Negros y Ladrillos Rojos (Materiales para el Hombre). Debemos tener en cuenta, que con harta frecuencia, las regiones en donde abunda la petroplintita son pobres, los materiales de construcción e incluso madera, por lo que los ladrillos de este material edáfico endurecido cumplen una misión social de suma importancia.

 

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Ladrillos de Plintita fuente University of Idaho

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Novedades y perspectivas en materia de fertilidad de suelos y fertilización de cultivos del 19 Congreso Mundial de Suelos realizado en Brisbane, Australia (por el Ing. Agr. Martin Torres Duggan)

Entre el 1 al 6 de agosto de 2010 se realizó el Congreso Mundial de Suelos, en la ciudad de Brisbane (Australia). Este congreso es el evento más relevante organizado por la Unión Internacional de las Ciencia del Suelo (IUSS) y es el ámbito donde se presentan y discuten los principales avances científicos y tecnológicos vinculados con los suelos. En este artículo se presentan las principales novedades y perspectivas planteadas en el evento, fundamentalmente en lo que respecta a fertilidad de suelos y fertilización de cultivos. Autor: Martin Torres Duggan (Tecnoagro y Comisión Directiva de la AACS): informe del Congreso Mundial de Suelos (ampliado de un artículo publicado en la Revista Fertilizar, número 17, Octubre de 2010).

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Paisaje árido Mítico de Australia. Fuente: Australian Government

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