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Suelos, Arqueología, Paleontología y Cartografía Predictiva

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Artefactos de valor cultural enterrados bajo el suelo. Fuente: Colaje Google Imágenes

Ya os informamos en algunos post previos (ver relación abajo) como, al preservar los suelos, también lo hacemos con el patrimonio biológico, geológico y cultural. Si bien el primero de ellos es ya motivo de interés por parte de la comunidad científica, no ocurre lo mismo con el segundo y tercero. El estudio de la preservación de los suelos, como parte indisociable del patrimonio geológico, resulta ser lamentable y especialmente, en este caso concreto, las responsabilidades deben recaer sobre la propia comunidad científica.  En años 2019 publiqué dos artículos en revistas importantes (detesto el vocablo “excelencia”) sobre el tema, por lo que actualmente debo ser un tanto odiado por los expertos en geodiversidad. Tan solo mentar que debía hacerlo y lo hice, por el bien de todos de ellos, como también de los edafólogos. Esperemos que alguno aprenda la lección y se recapacite sobre el tema.

Por lo que respecta al patrimonio cultural/arqueológico/paleontológico que se esconde en el suelo y regolito, el tema es más complejo, ya que previamente los arqueólogos deben interesarse por los conocimientos de los edafólogos e incorporarlos a su equipo. También pudiera ser que expertos en las ciencias del suelo avezados las materias mentadas, descubran en sus trabajos de campo algún resto del pasado en los suelos e informen oportunamente a los arqueólogos. Empero este último caso debe ocurrir en un menor número de ocasiones, ya que muchos de nosotros o (i) no tenemos estudios sobre arqueología y paleología y (ii) nos podemos topar con tales tesoros al excavar zanjas y calicatas, es decir justamente cuando estamos alterando/destruyendo ese antiguo y potencial preciado material en la secuencia. Hablamos de restos culturales y paleontológicos de toda índole, desde artefactos culturales hasta restos funerarios y orgánicos de la más variada naturaleza. Es de esperar que en un futuro todos los edafólogos de campo dispongan de sensores sobre el terreno que nos informan antes de excavar si podemos encontrarnos materiales inesperados, debiendo de realizar la tarea con sumo cuidado. Hoy por hoy su precio es prohibitivo para la mayoría de los colegas.

En lo concerniente al patrimonio cultural, personalmente si he sido testigo de campo de varios estudios interesantes (al margen de alguna que otra publicación teórica), si bien, hoy por hoy es prácticamente terra incognita. La razón estriba en la falta de formación de los edafólogos para participar en estudios transdisciplinares, así como por el desconocimiento de lo que podemos aportar a las materias mentadas. Sin embargo, hoy os presento un caso un tanto idiosincrático.   En esta ocasión no hablamos de nota de prensa sino de un artículo científico original realizado por colegas que yo conozco: “Predecir la preservación de artefactos culturales y materiales enterrados en el suelo. La aportación se encuentra redactada en inglés, permitiéndome traducir al español-castellano el resumen, así como los ¡¡reflejos!!. También cabe señalar que el documento original se encuentra en acceso abierto y podéis adquirirlo sin costo alguno. Por ejemplo, los autores mentan: ““Este estudio identifica las propiedades del material y del suelo que afectan a la preservación, relacionándolas con los tipos de suelo; evaluando sus capacidades de conservar huesos, dientes y conchas, materiales orgánicos, metales (Au, Ag, Cu, Fe, Pb y bronce), cerámica, vidrio y evidencias estratigráficas. La preservación de Au, Pb, así como la de cerámica, vidrio y fitolitos es buena en la mayoría de los suelos, pero las tasas de degradación de otros materiales (por ejemplo, Fe y materiales orgánicos) se encuentran fuertemente influenciadas por el tipo de suelo.

Conozco bien al primero de los autores, Mark Kibblewhite, y francamente no confraternizamos precisamente, sino que más bien guerreamos y mucho, pero hace años.  Todos los investigadores firmantes, o son edafólogos, o se encuentran más cerca de tal actividad que de las que conciernen a los restos del pasado. Pero Mark, en su momento, demostró ser muy astuto, aprovechando la ocasión de participar en el Buró Europeo de Suelos para poder “empoderarse” de la cartografía digital y bases de datos de suelos de toda Europa, aun no publicadas por aquél entonces. Por tal razón, puede entenderse el término “predictivo” de la frase que ya he reproducido. Debido a que diferentes los tipos de suelos preservan mejor o peor ciertos restos arqueológicos que otros, el mapa que habíamos hecho centenares de edafólogos le permitió realizar este ensayo metodológico. Más aun, como apenas existe bibliografía al respecto….. Hubiera sido deseable la participación de paleontólogos y arqueólogos pero, por la razón que fuera, no sucedió.

Con independencia de mis dudas sobre el poder predictivo de la metodología que relatan los autores, existen sentencias muy generales y de interés que pueden ser de interés para muchos de vosotros. Sería deseable que comenzáramos a formar expertos en el tema, para lo cual habría que contar con los de las otras disciplinas mentadas.

Juan José Ibáñez

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La Biodiversidad Oscura que nos rodea

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Fuente: Colaje Imágenes Google

¿Materia oscura?, ¿Energía oscura?. ¿Sabéis lo que son? ¡Supongo que sí!. Los cosmólogos y otros expertos que vagabundean por ese interminable universo tienen sobradas sospechas acerca de que la mayor parte de la materia y energía que son visibles a nuestros instrumentos y observaciones tan solo nos ofrecen una pequeña muestra de la que allí se alberga. Es decir, debe existir mucho más de lo oscuro o invisible que de lo visible, de lo no observable que de lo observable. Ya emplee el término biodiversidad oscura, pero desde otra perspectiva, y el vocablo no quedaba bien parado. Empero esta vez lo usamos para otros fines bien distintos. Bien podíamos ampliar la expresión y hablar de una biodiversidad oscura hacia las profundidades de la Tierra, parafraseando a Julio Verne.  ¿O por qué no? apelar a la marca de esta bitácora. Un universo Invisible bajo nuestros pies.

La noticia que vamos a mostraros hoy, nos habla de un estudio que dice constatar justamente de lo que vamos a hablar hoy. Es decir nos informa que existe, al menos, tanta diversidad microbiana (bacterias y arqueas) bajo los fondos oceánicos que en la superficie terrestre, aunque de hecho se ha detectado, en algunas muestras, que sigue persistiendo hasta al menos varios kilómetros de profundidad, por lo que no cabe despreciar la posibilidad de que de hecho sea mayor la oscura que la visible. Jugando, sin más pretensiones, con los vocablos, también se nos “escurre” apelar a los pomposos términos de microbiomas globales, unos oscuros, otros visibles, empero los cuerpos de los animales pluricelulares se encuentran repletos de otra biodiversidad oscura. En fin…. Es una lástima que no se proporcionen datos de biomasa, ya que podrían hacerse comparaciones con la materia y energías oscuras del universo.

Los físicos teóricos saben que hasta no se comprendan estas materias y energías oscuras, padeceremos de serias limitaciones con vistas a una mejor comprensión del cosmos. ¿No nos ocurrirá lo mismo a nosotros con la biodiversidad?. Justamente acabo de publicar un “paper” en el que analizo una ley propuesta en el ámbito de la geografía y análisis geoespacial según la cual los objetos pequeños son mucho más abundante que los de mayor tamaño siguiendo una ley potencial, quizás fractal, o al menos de las denominadasdistribuciones de colas largas”. También ocurre lo mismo, con las partículas del suelo, el tamaño de poros, agregados edáficos, los organismos edáficos etc. Sería discutible/debatible aquello de que “lo pequeño e hermoso”, pero no que es abrumadoramente abundante.

Resumiendo  hablamos de preservar la biodiversidad cuando ni tan siquiera conocemos la mayor parte de la misma. Y si recogemos de nuevo el reto al que se enfrentan los físicos teóricos “padeceremos de serias limitaciones con vistas a una mayor comprensión del sistema biogeosférico”, llamados por algunos Gaia.

Hemos defendido en esta bitácora que los sedimentos/suelos oceánicos (sin limitaciones de profundidad) deberían considerarse suelos (ver relación de post abajo). Si algún día es aceptada esta propuesta, no cabría duda de que la biodiversidad del suelo sería más abundante que la aérea o de la que deambula en la hidrosfera. Leer la noticia y que a mucho de vosotros os resultará sorprendente.

Algunos post previos relacionados con el tema

¿Deben Considerarse como Suelos los Sedimentos de los Fondos Oceánicos?

Biodiversidad de los Fondos Oceánicos y Diversidad de Hábitats (Xavier Ábalo)

La Vida: ¿Cáncer de la Geosfera?

La Vida en las Profundidades de la Tierra: Organismos llovidos del Suelo

Juan José Ibáñez

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Mapa de Secuestro Potencial de Carbono de los Suelos del Mundo (Comienza el proyecto)

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Mapa de secuestro Real  del carbono de suelo, el potencial es el objeto de este post como señala la figura Fuente: FAO, GPS.

En 2018, la FAO y GPS lanzaron el primer mapa mundial de secuestro de carbono por los suelos. Fue un primer paso hacia adelante. Sin embargo, padecía de numerosas incertidumbres debido a la diversidad de las fuentes, protocolos analíticos, disparidades en densidad de muestreo, lagunas geográficas sin datos, etc.  Siempre he defendido que el contenido de carbono en los suelos varía rápidamente, ya sea por su manejo, ya por ciertos desastres naturales, etc. En consecuencia, lo que realmente interesa no es una foto fija de lo que en realidad es una película (acción en movimiento). Por lo tanto, este tipo de cartografías, como la de los usos del suelo, por ejemplo, son ilustrativas, pero su validez es efímeras a la hora de hacer uso de ellas tras varios años de su publicación. Del mismo modo, una cuestión es evaluar lo que hay actualmente y otra bien distinta la capacidad de los suelos del mundo para secuestrar carbono bajo diferentes escenarios de usos agrarios, cambios climáticos, nuevos procedimientos de gestión, y la preservación de la naturaleza. Un mapa potencial nos puede informar de cómo, donde y cuando, se puede aumentar el almacenamiento de carbono, en distintos escenarios. En Consecuencia la Alianza mundial del recurso suelo, o GPS, acaba de lanzar un proyecto mucho más ambicioso en todos los sentidos. La Frase que he recogido abajo lo explica casi perfectamente: “Con la publicación de las especificaciones técnicas y las directrices del país, ha comenzado el desarrollo del Mapa de potencial de secuestro de carbono orgánico del suelo global. El GSOCseq simula las existencias de COS durante un período de 20 años en tierras agrícolas y cuantifica el potencial de secuestro. Se trataría de un producto valiosísimo que acabaría con la disparidad de cifras ¿reales?, así como con las predicciones más que dudosas que se extraen, a partir de ellas con modelitos numéricos, muy abundantes en la literatura científica. Reiteramos que se trata de productos de simulación en base a bases de datos deficientes para estos menesteres. Hablamos pues de verdaderos cimientos con vistas a la planificación futura de los usos de suelos sostenibles y el almacenamiento que podría obtenerse a escasa mundial en lo que a la materia orgánica del suelo respecta. Va a llevar su tiempo. Pero está vez merecería la pena. Como decimos en España,  ¡No por mucho madrugar amanece más temprano!. No he encontrado apenas información, por lo que me veo obligado solo comentar esta iniciativa que acaba de comenzar. En la paginas Web que os proporciono abajo podéis seguir su elaboración y posiblemente participar. A fecha de hoy no puedo decir más. Empero como critico más que alabo, esta vez es de rigor aplaudir la iniciativa si se lleva a cabo correctamente. Ya veremos…. El problema,  para los expertos estribará en entender  y elegir protocolos y variables estandarizadas con gran poder predictivo, partiendo de un muestreo sea muy completo y no solo en número de muestras por unidad de área, sino también que incluya todo el perfil del suelo y no exclusivamente ¡los centímetros superficiales! del mismo (problema lamentable que tradicionalmente  arrastramos desde hace decenios y difícil de erradicar). Por ejemplo, la textura del suelo, la naturaleza del material a descomponer/humificar condicionan también fuertemente la capacidad de secuestro de carbono. Y tan solo cito dos variables entre otras. Un muestreo bien hecho pero deficiente en las variables seleccionas nos retrotraería a los modelitos numéricos que solo atinan si la información suministrada es pertinente y suficientemente completa. De no ser así, nuestro gozo en un pozo. Veamos que deciden lo expertos, tanto más cuando su elección se encuentra fuertemente politizada en este tipo de Instituciones Internacionales.

Ver: Boletín de la Alianza Mundial por el Suelo No. 29, 30 de septiembre de 2020.

Juan José Ibáñez

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Bacterias de la rizosfera ofrecen biopesticidas naturales

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Fuente: Colaje Google imágenes

 Buscar biopesticidas que erradiquen el uso de plaguicidas sintéticos y sus dañinos efectos en el medio ambiente es una actividad científica digna de encomio. Hay que seguir avanzando en esa dirección. Utilizar mutantes de algunos microrganismos (mediante la ingeniería genética) que han demostrado a menudo ser riesgo para la salud humana, como mínimo se me antoja peligroso.  Ya conocemos el flujo horizontal de genes y la “promiscuidad” de estos organismos para intercambiarse material genético. Si el bichito mutante se cruza con otros naturales, tarde o temprano, se corre el peligro de que vuelvan a adquirir la patogenicidad. Vuelvo a recalcar que temo a los “tocagenes” y más aún cuando las industrias se encuentran involucradas en las indagaciones, como parece ocurrir en la noticia que os mostramos hoy.  Ambos casos se conjugan en Burkholderia ambifaria una proteobacteria que habita en la rizosfera de muchos suelos, ya sean naturales, ya cultivados. De ella, primero se obtuvieron antibióticos, no hace mucho tiempo. Ahora, esos mismos investigadores nos venden su aplicación como biopesticidas “sin riesgos” que nos ayudarán a alcanzar mayores cosechas a la par que preservar el medio ambiente y avanzar hacia una agricultura sostenible. Hablamos pues de biopesticidas, cuya definición os ofrezco más abajo.  Pero hay más.

Redactar notas de prensa tramposas, o como se dice actualmente “fake news” más que recriminable debería ser sancionable “de alguna forma”. Puede ser que los periodistas que redactaron la noticia, fueran más ignorantes que los políticos que sufrimos en casi todos los países del mundo. Ahora bien, son los investigadores los que debemos exigir revisar tales notas de prensa antes de ser publicada, dada la incompetencia de muchos de ellos. ¡Me da igual!. Sabiendo el color de la orina del enfermo, yo exijo siempre revisarlas y si no se comprometen a ello, no hablo con periodistas de ninguna clase, ya sean radiofónicos, televisivos, de la prensa en formato papel o de Internet. Quien no lo haga, que luego no eche la culpa a esos ignorantes, sino a su desidia, o lo que es peor aún, a su adictivo ego que tan solo se retroalimenta si tu nombre y foto aparece en los medios, con independencia de la veracidad de la noticia. ¡La vanidad y egolatría tienen precios!.  Abajo os muestro una noticia que adolece de todos estos males. Aunque nosotros hemos traducido el escrito por nuestros medios, también lo ha sido al español-castellano por el rotativo El Independiente, bajo el título de: Bacterias mutantes como pesticidas naturales. La nota de prensa, del que os ofrezco las versiones en inglés y suajili, resulta ser una patraña de primera categoría, por cuanto hace creer al ciudadano que estos sesudos científicos han inventado los biopesticidas, cuando en realidad la literatura es extensísima y muchos productos están siendo ya comercializados. 

Y volvemos a reiterar que los microrganismos de los suelos ofrecen unos enormes servicios ecosistémicos. De allí siguen extrayéndose numerosos productos de interés al margen de un inmenso arsenal de antibióticos. Y como hasta los más pequeños saben sobradamente que son los “antibióticos” lo enlazo aquí por si alguno de esos plumillas ignorantes, o algo peor, lee por casualidad estas páginas. 

Vi la noticia, me gustó por el mero hecho de que el biopesticidas procediera de un organismo de la rizosfera y me lancé sin pestañear sobre ella para informaros. Empero conforme iba documentándome… Y así lo que pensaba que iba a ser una buena nueva para todos los amantes del universo invisible de los suelos,  se ha transformado en una crítica agria. ¿Sabéis cuantos post comienzan y terminan así? ¡No, no os lo podéis imaginar!. 

En fin… os dejo con las noticias, el concepto de biopesticidas y otro material extraído de Internet que os ayude a entender algo más a cerca de todo este embrollo, producto de la tecnociencia que padecemos que no de la ciencia con mayúsculas (la verdad convertida en posverdad). 

Juan José Ibáñez

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El suelo y el Medio Natural: Reflexiones desde la Universidad (Antonio López Lafuente)

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Antonio López Lafuente: Genio y Figura hasta la sepultura cuando llegue que todavía es muy pronto….

Otra vez me ha permitido Juanjo asomarme al balcón, ahora que por desgracia está de moda (Pandemia de Covid-19), de su bitácora para compartir con vosotros algunas reflexiones relacionadas con el suelo y el medio natural. Deseo empezar dándole las gracias por esta nueva incursión que espero sea de algún interés. 

 Los que nos dedicamos a la  actividad docente e investigación en la universidad nos  encontramos pasando momentos de confinamiento, como muchas personas dedicadas a otras profesiones, lo cual nos está permitiendo tener más tiempo libre como para poder plantearnos algunas reflexiones, en este caso, acerca de nuestro trabajo, a la vista de las numerosas dificultades que nos estamos encontrando.

 Los profesores de universidad, como así lo establece la ley, debemos cumplir con dos misiones básicamente: (i) participar en la investigación del país, a través de los proyectos financiados por los distintos organismos oficiales, también de empresas privadas, pero claramente en menor proporción, y (ii) ocuparnos de la docencia de los futuros egresados. Esta ha sido la biga que ha mantenido el fundamento de nuestra universidad a lo largo de la historia. 

 Esta doble función que lógicamente en sus principios no va a cambiar, si bien es posible que se vea modificada con nuevos planteamientos a partir por el surgimiento  de la pandemia del COVID-19. Durante el tiempo de confinamiento estamos aprendiendo a marchas forzadas que no podemos seguir con los modelos tradicionales ni de investigación ni de docencia. La pandemia nos está ayudando a recordar que la investigación o se hace y se financia para potenciar equipos multidisciplinares, o no tendrá sentido de ser, y la docencia, o se hace desde la integración, no solo de los estudiantes, sino también del conocimiento, con una participación expresa de las nuevas tecnologías, ono tendrá garantías de calidad. Estos dos planteamientos no son nuevos, forman parte del frontispicio de nuestra profesión, pero parece momento de recordarlos si queremos tener en el futuro un mejor control de las distintas amenazas a que el planeta, y en especial el ser humano, va a estar sometido.

 Otra de las cosas que ha dejado claro este confinamiento es que no estábamos preparados para asumir tareas que empezaban a ser utilizadas, y de las que se hablaba mucho, aunque se ha demostrado lo lejos que nos encontramos para poder utilizarlas con rigor, me refiero al teletrabajo, o trabajo a distancia. Ni las empresas, ni las instituciones, ni los ciudadanos, ni los medios de que disponíamos estaban preparados para realizar una labor eficaz. Es evidente que algunas empresas, sobre todo en áreas concretas, el mundo de las finanzas, el entrenamiento a través de la red, llevan haciendo un trabajo de implantación desde hace años, lo que les ha permitido avanzar en este momento a un ritmo mayor, y seguramente han cubierto mejor sus objetivos. Pero sectores como la salud, la educación, la cultura, la alimentación, entre otros, necesitan impulsar de forma rápida la digitalización de sus actividades si no quieren encontrarse desfasados en los próximos años.

 Otra cuestión que merece una reflexión profunda estriba en analizar el papel de los ciudadanos en el devenir de la pandemia. Su colaboración está siendo fundamental para superar la catástrofe, si no se hubiera entendido que sin su participación no sería posible salir, los tiempos para superarla hubieran sido muy superiores y con consecuencias los estragos mucho más trágicos. Con ello se ha puesto de manifiesto la importancia de entender que los problemas cuando adquieren carácter global, como es el caso de la pandemia generada por el COVID-19, o del cambio climático, del que se lleva hablando décadas, o lo que fue en su momento la crisis económica producida por la quiebra de Lehman Brothers, afectan a cada una de las personas y es imprescindible la concienciación colectiva para superarlos.

 Ante esta concienciación de los grandes problemas a nivel planetario afecta a todos los ámbitos del conocimiento, es necesario que asumamos cada uno de nosotros muchos de los planteamientos que la ciencia está haciendo sobre diversos campos. Me centrare a partir de aquí en el suelo, que es lo que yo enseño en la universidad, y principal objetivo de esta bitácora.

 La erosión, la desertificación, la contaminación química, el cambio de uso, la perdida de materia orgánica, la permanente disminución de la biodiversidad, los cambios en los ciclos del carbono y el fosforo, en una palabra, la degradación del suelo, está alterando sus servicios ecosistémicos, tanto los que afectan a los sistemas biológicos y relacionados con el agua, como los vinculados con sus aspectos sociales y económicos. Estos hechos se llevan denunciando por parte de la comunidad científica desde hace años, y seguimos predicando en el desierto. Los suelos se siguen degradando, la perdida de superficie cultivable aumenta constantemente, lo que incide en los mercados económicos, en las hambrunas, en la migración, y esto se pone de manifiesto cada año con informes y planes estratégicos para evitarlo, que apenas se cumplen.

 Uno de los últimos intentos es la publicación de La Agenda 2030 que demanda el compromiso de los Estados para cumplir los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Esta Agenda fue adoptada en 2015 por la Asamblea General de Naciones Unidas y aprobada por los 193 miembros entre los que se encuentra España. El objetivo 15 es el dedicado a “vida de ecosistemas terrestres” donde se advierte de l imperiosa necesidad de: Gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad.

 En el apartado de DATOS, podemos leer: 2.600 millones de personas dependen directamente de la agricultura, pero el 52% de la tierra utilizada para la agricultura se ve moderada o severamente afectada por la degradación del suelo. La pérdida de tierras cultivables se estima entre el 30-35 veces la tasa histórica.

Debido a la sequía y la desertificación, se pierden 12 millones de hectáreas cada año (23 hectáreas por minuto). En un año, podrían haberse cultivado 20 millones de toneladas de grano. El 74% de los pobres están directamente afectados por la degradación de la tierra a nivel mundial.

 Pero la degradación del suelo no afecta solo a los sistemas productivos, que ya sería suficiente, sino que también  genera la destrucción de los ecosistemas terrestres y tiene una incidencia muy importante en la salud de las personas.

La llegada al suelo de productos químicos procedentes de las actividades antrópicas, ocasiona daños de los que en muchos casos no se conoce cuál es su verdadero alcance, propiciando de paso que nos hagamos preguntas que necesitan una urgente respuesta porque de ellas va a depender la salud de muchas personas:

  1. No conocemos las complejas interacciones que tienen lugar entre las especies químicas del suelo.
  2. No se conocen los nuevos xenobióticos que están apareciendo en el suelo producto de reacciones orgánicas.
  3. No se conoce como afecta el cambio climático a muchas especies de microorganismos del suelo.
  4. No se conoce como afecta a los microorganismos la llegada de medicamentos (contaminantes emergentes).

Son muchos los planteamientos y muchas las incógnitas que surgen cuando hablamos del sistema suelo, pero hoy día, en nuestro planeta la especie humana no pude sobrevivir sin los suelos. La inversión en equipos multidisciplinares, desde la ingeniería a la sociología, pasando por ciencias de la salud, es necesaria si queremos tener respuestas que realmente sirvan a los problemas de la población. En las aulas, cuando explicamos Edafología, deberemos hacerlo desde el concepto de integración, como lo define María Moliner en su diccionario de uso del español, “integrar es hacer un todo o conjunto con partes diversas”, si queremos que nuestros estudiantes entiendan lo que significa “funciones ecosistémicas del suelo”. Y la población debe entender que no podemos aportar soluciones reales y duraderas si no comprende que el suelo es mucho más que el soporte que nos sostiene.

 Quiero concluir diciendo que deberíamos extraer conclusiones positivas de esta pandemia, la catástrofe está siendo tan grande en todos los campos, sobre todo en el número de víctimas, que necesitamos confiar en que no volverá a suceder, y para ello debe ser el conocimiento y la investigación, quien aporte esa confianza, porque es lo único que nos puede salvar. Concluyo con una cita del físico Richard Fyenman, que recoge Olle Häggström, en su libroAquí hay dragones. Ciencia, tecnología y futuro de la humanidad”, que por cierto me recomendó Juanjo, transcribe: “La ciencia es lo que hemos aprendido sobre cómo evitar engañarnos a nosotros mismos

 Comentario del bloguero que espera/teme Antonio: Veamos Antonio López Lafuente. Cuando comenzamos la andadura en esta bitácora entramos a participar cuatro colegas como blogueros responsables. Poco a poco fueron siendo abducidos los restantes, dejando de participar por los motivos más variados y comprensibles.  Uno de ellos resulta ser mi entrañable amigo Antonio, que además de gran investigación y docente, ha resultado ser un magnifico gestor, ocupando cargos de garn relevancia en España. Antonio, no tienes porqué pedir permiso para nada. Esta es tu casa. Siempre serás bienvenido. Obviamente estos asertos no causan ningún temor. Empero y  si digo con más asiduidad por favor….. Ahí … ¿Antonio dónde estás?…. ¿Antonio dónde estás?…. Me temo que salió corriendo. ¡en fin!…… Mi ”gozo en un pozo 

 

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Necrobioma (¿Necesita el mundo muerte y destrucción?)

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Fuente: Google imágenes

¡Qué bárbaro!. La ciencia de las ocurrencias: fenómeno emergente desde el advenimiento de las tecnociencias. El termino bioma era claro, conciso y usado ampliamente en la literatura científica. Sin embargo, a alguien se le “escurrió” acuñar el palabro microbioma y, así comenzó la conjura de los necios, creciendo el número de vocablos que finalizaban así…. Ya os hablamos de este asunto en nuestro post: “La Acrónimofilia o Como Hacerse Famoso en Ciencia sin Despeinarse”. Por poner otro ejemplo, también va poniéndose de moda el vocablo viroma. Y hoy por culpa del cerebro de “un  nuevo “iluminati” sufrimos el advenimiento del “Necrobioma”. Bien podría yo acuñar otro tan estúpido como el de bio-bioma, por cuanto los seres vivos… En fin me callo, ya que el biobio, tiene una clara acepción geográfica como bien saben en Chile. La nota de prensa que os ofrecemos hoy ha sido redactada por el mismo joven que acuñó el que da título a este post. Veamos que nos dicen en la enciclopedia libre: Necrobioma es  “la comunidad de organismos asociados con un cadáver en descomposición, según lo descrito en 2013 por Benbow et al.” Desde luego este joven no se si será talentoso, pero “no tiene abuela”, como decimos en España. Y por si quedara duda leer lo que comenta en la nota de prensa.  Para más inri: el título de la noticia en español resulta ser: “El mundo necesita muerte y destrucción”. Ni que él fuera el líder de los cuatro jinetes de la apocalipsis. Parece estar liándola y debe haber sido el el que ha soltado el coronavirus Covid-19 para dar fuerza a suss asertos. Habrá que perdonarle porque es un microbiólogo forense, y como todo el mundo ama su profesión (….), muchos terminan obsesionados. 

Todo ser vivo muere y sus restos vía la cadena trófica, pasan a ser ingredientes de nueva vida.  Hablamos de la cadena trófica o de la cadena alimentaria, en donde, le guste a nuestro joven o no, están los descomponedores. Según el precursor del vocablo se trata de “unir diferentes aspectos de la teoría ecológica y también promover la importancia de la muerte en los ecosistemas”. ¡Amén!. ¡Requiescat in pace! ¡Ora pro nobis! Esto es ser audaz en la lucha contra la superpoblación. ¿No estará preparando la tecnociencia para algo que prefiero no pensar?.  Creí que podía tratarse de algún tema interesante, ya que nosotros mismos tenemos en la bitácora multitud de post incluidos en la galería: “Biomasa y Necromasa en los Suelos”. Empero no, ¡nada nuevo bajo el sol, ni bajo el suelo!. Otro nuevo ejemplo de aquellos que quieren hacerse famosos con ocurrencias insustanciales.  Obviamente he entrado en su Recheargate y en varios de sus trabajos aparecen los suelos. 

Los suelos son el lugar en donde se produce principalmente el proceso de descomposición de la materia orgánica, es decir la necromasa, aunque por supuesto no el único en los ecosistemas terrestres Ahora bien, nos referimos a la sucesión ecológica de comunidades de descomponedores que desempeñan tal esencial misión. Se trata de un tema sobre el que comencé a leer hace ya más de 40 años y, posiblemente, con anterioridad. Dicho de otro modo, no propone nada nuevo, sino decimonónico. Eso si, no puedo negar que posiblemente comience a utilizarse en ciencias del suelo. Ya se sabe: ¡que todo cambie para que todo siga igual!. 

Os dejo ya con el notición del día y en las modestas palabras del autor.

Juan José Ibáñez

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Secuestro de carbono y sostenibilidad en Latinoamérica: Carbono Neutro (Revista en acceso abierto)

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Fuente: Página Web de donde se puede obtener los números de la revista y mucha más información

Con frecuencia, debo ofreceros informaciones que sean útiles para vuestros intereses, a pesar de que personalmente no tenga mucha fe en las mismas. Hoy es uno de esos días. No se trata en esta ocasión de llevar a cabo un análisis crítico, sino de que este tipo de iniciativas no suelen conducirnos a ninguna parte, y en el caso del cambio climático y del secuestro de carbono resultan ser prácticamente todas. Ojalá me equivoque y esta vez no se repita tal regularidad, por el bien de todos.  En este post no deseo hacer juicio de valor alguno, simplemente, pongo en vuestro conocimiento, para los que lo desconozcáis,  que se denomina  Carbono Neutral y una revista para Latinoamérica que os informará sobre esta iniciativa internacional en la región:  Planeta carbono Neutro.

Os dejo pues con la definición de neutralidad del carbono (según Wikipedia) y la información que ofrece la página Web de donde podréis adquirir en acceso abierto los boletines, videos, abundante documentación de eta iniciativa, etc.

Juan José Ibáñez

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Fertilizantes: Una bomba química del Tiempo (Suelos y Recursos Hídricos)

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Fuente: Colaje Google imágenes

 La noticia, en las dos versiones que os ofrecemos hoy, resulta ser un ejemplo palmario de las incoherencias, despilfarro y enormes daños que generan las prácticas de la agricultura industrial imperante. Y en este caso concreto, es decir el de la fertilización fosfórica o fosfatada, raya el delirio, por cuanto, en poco tiempo, sus reservas mundiales se agotarán.  Cuando se sobre-fertiliza, “el suelo puede comportarse como una bomba química del tiempo”  (ver también la siguiente página Web de la Universidad de Granada para aclarar su significado). Se trata de un concepto antiguo, ya en desuso, que surgió hace algunas décadas, aunque destinado especialmente a la contaminación creada por los agrotóxicos y derrames indeseados, más que a los abonos propiamente dichos. Sin embargo, aunque los autores de la investigación que intentamos explicar hoy no usen los vocablos bomba química”, el mecanismo es el mismo, ya se trate de fertilizantes que de plaguicidas, u otros compuestos dañinos tanto para la salud y el medio ambiente.  Como se explica en la Página Web de la Universidad de Granada:   “Es un concepto que se refiere a una cadena de acontecimientos que resultan de la retrasada y repentina, presencia de efectos perjudiciales causados por la movilización o transformación de compuestos químicos almacenados en suelos como respuesta a determinadas alteraciones del ambiente”. En este caso hablamos de sobrefertilización, y más concretamente, la producida por el fósforo. Y resulta tanto más alarmante e irracional, debido  a que estamos ante un elemento químico muy escaso, por lo que el agotamiento de las escasas reservas mundiales, podría amenazar el futuro de la agricultura mundial y, como corolario la salud alimentaria.  ¿Cómo es posible que un elemento químico que necesitamos imperiosamente extraer y aplicar con suma cautela, termine generando enormes daños ambientales por su uso desmedido?. ¡Misterio entre los misterios!, que deberán explicar las obtusas mentes que aún defienden el tipo de agricultura insustentable que actualmente impera en el mundo.

 Pues bien, el estudio que os mostramos hoy traducido, muy bien diseñado, constata como, a lago plazo, el exceso de la fertilización con fósforo, daña los suelos, la salud y los recursos hídricos, hasta generar, por ejemplo, las ya conocidas “Floraciones algales”, ya que son el resultado de la mentada fertilización desmedida, así como de la liberación de purines al suelo o de las aguas residuales de nuestras urbes e industrias a los propios cauces fluviales. Finalmente, Y reiterémoslo una vez más, por si no ha quedado lo suficientemente claro: la contaminación/polución por el exceso de abonos químicos puede generar graves desastres ambientales a cientos e incluso miles de kilómetros de distancia. Finalmente la salud pública también es afectada. El tema reside en que, en un principio, el medio edáfico retiene tanto el fósforo, como otros nutrientes, sin que el agua que acaba en los cursos fluviales parezca contaminada. Empero llegado un punto o umbral de saturación, grandes cantidades son liberadas a los cauces, generando su eutrofización, ¡inesperada! ¿?.

Los autores, lógicamente llaman la atención sobre varios aspectos de suma importancia: (i) se necesitan llevar a cabo más estudios así como desarrollar estrategias con vistas a  absorber el exceso de nutrientes; (ii) se puede acceder al fósforo que ya se encuentra almacenado en los suelos utilizando nuevas prácticas y enfoques agronómicos ya que (iii)  este elemento químico se puede reciclar y reutilizar como fertilizante en lugar de acceder a la extracción de más material crudo en sus minas. Sin embargo, esa pandemia silenciosa a la que denominamos contaminación, sigue su curso ante una sociedad cegata y un modelo de desarrollo que nos dirige hacia el ecosuicidio y la morbilidad global.

 Debido a que ambas noticias abundan sobre el mismo tema, pero ofreciendo algunas perspectivas e información parcialmente diferentes, he traducido completamente la primera, pero tan solo aquellos párrafos de la segunda que no son contemplados en aquella. Merece la pena que las leáis.

 Juan José Ibáñez

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Los lados positivos y oscuros de los suelos en paleoecología, paleoclimatología y arqueología

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La nota de prensa que os exponemos hoy (La labor ingeniera de las hormigas puede influir en los estudios paleoclimáticos) versa sobre los suelos en la arqueología, aunque atesora también interés para muchos expertos de la ciencia del suelo, con independencia de la otra disciplina mentada. Ciertamente, en la nota de prensa, aparecen comentarios que son dignos de tenerse en cuenta. Existen diferentes mecanismos que alteran o interrumpen la génesis natural de los horizontes edáficos a los que se denominan genéricamente haploidización (bioturbación crioturbación, etc.,), Por lo que respecta a la acción de la fauna del suelo, dependiendo de ambientes, lombrices, termitas y hormigas realizan una tarea ingente en la remoción de los materiales que se ocultan bajo nuestros pies. Por lo que respecta a las dos últimas, la formación de sus colonias, (sí, esas ciudades que allí se esconden bajo nuestros pies) es formidable, y generalmente positiva, en el contexto de lo que muchos colegas denominan calidad del suelo.  Se trata de estructuras o construcciones muy complejas y que exigen la remoción de enormes cantidades de materiales, en comparación con el tamaño de los individuos  que en ellas moran y construyen. Tal actividad, a veces, deja rastros sobre la propia superficie de este recurso natural.  Hemos editado ya numerosos post sobre el tema como para seguir hablando de ellas. Abajo os dejaremos una relación que incluye solo algunas de nuestras entregas que vinculan suelos y arqueología. La importancia del tema de la relación entre suelos y arqueología puede ilustrarse por la variedad de libros (lamentablemente la mayoría inglés, pero ver post previos) que se han publicado sobre el tema.  

Pues bien, en la nota de prensa que os expongo abajo, Martín Perea y colaboradores, relatan diversos aspectos de interés: (i) retocan la granulometría y la composición mineralógica de los suelos; (ii) las hormigas, y otros ingenieros del suelo puede alterar las asociaciones entre los mentados minerales, y como corolario, falsear los datos de los estudios paleoclimáticos, si tal acción no es tenida en cuenta; (iii) las hormigas,  y al menos también las termitas, seleccionan los tamaños granulométricos que más les interesan para edificar sus construcciones; (iv) Sin embargo, los tamaños de los minerales no son aleatorios, por lo que unos se ven más afectados que otros; (v) como corolario afectan la composición de los materiales del suelo que acecerían sin su presencia y (vi) al trasportar selectiva o no selectivamente los restos de fósiles, se abre la caja de pandora a la hora de utilizar tal actividad en nuevas técnicas de prospección paleontológica, como ellos proponen.

Tan solo me quedaba alguna duda sobre estos hallazgos que, afortunadamente, he resuelto al leer el artículo original. La principal de ellas estribaba en si su propuesta la extendían a cualquier situación y especie, o tan solo para el área de estudio. Afortunadamente alegan que la metodología que presentan en su “paper”, debe ser corroborada para otras especies y ambientes. No se trata pues de la clásica nota de prensa en las que los autores  generalizan lo averiguado más allá de los límites razonables. ¡En hora buena!

En cualquier caso, se trata de un “aparente” obstáculo en las investigaciones arqueológicas. Y uso el palabro “aparente” ya que requiere más esfuerzo, aunque si a la larga, si no acarrea mucho más trabajo adicional, siendo la instrumentación utilizada asequible, mejorará los datos obtenidos, alcanzándose así conclusiones más ajustadas a la realidad. Os dejo pues con una nota de prensa, honesta y que abunda en otros detalles que os interesarán a muchos de vosotros. ¡Buen estudio!, ¡buena nota de prensa!.   ¡Que sirva de ejemplo!.

Juan José Ibáñez

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¿Puede Una Adecuada Gestión de los Suelo Paliar el Cambio Climático y Garantizar la Soberanía Alimentaria?

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Fuente: Blog la Fulerita

 ¿Tiene usted la respuesta?. ¿Sabría cómo llevarla a la práctica?.  Haga un artículo aparentemente bien razonado y violá (en francés) ¡publicado!.  El artículo que os vamos a mostrar hoy (su nota de prensa) responde con contundencia que sí es posible.  ¿Y por qué no?. Ahora bien ya mostraré otros cuyas conclusiones nos llevan a responder con un ¡no rotundo!. Para otros, ni si, ni no, sino todo lo contrario ¿?. Es decir tenemos opiniones para todos los gustos. Cuando tal hecho acaece, reconozcamoslo: caminamos sin un rumbo fijo hacia una meta que…..

 Cuando ante un problema concreto la comunidad científica se posiciona desde todos los puntos de vista posibles,  en realidad, nos viene a decir que actualmente no tenemos respuesta. ¡Ni idea!, tomando las decisiones oportunas, ya que de otra manera (…..).

 ¿Qué pienso yo?. Opto por la estrategia de leer, pensar, dudar, bostezar, dormir, y finalmente como parece ser materia de gustos, tomo la sabia estrategia de “desojar la margarita”. Sí, no, si, no, hasta que (…). Pero si no le gusta el resultado repítalo al día siguiente. Por cierto, todo dependerá de si comienza con un sí o con un no, a no ser que cada una de esas bellas flores tenga un número de pétalos diferentes ¿?, lo cual si seria materia para redactar un buen “paper”. .

 Os dejo abajo con la noticia en inglés y español-castellano (Soil holds the secret to mitigating climate change: “El suelo guarda el secreto para mitigar el cambio climático”), ya que, en mi opinión es más de lo mismo.  Ahora bien, como edafólogos algunos nos sentiremos felices de decir SIIIIIII!!!!. Ya que, de ser cierto, tendríamos más pasta, prestigio y prebendas. ¡lotería!

 Juan José Ibáñez

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