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Suelos, rocas, sequías y resiliencia de la vegetación

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Fuente del Grafico del Perfil. Gobierno de  Aragón. Fotos Google imágenes

La Humedad de la Roca oculta podría ser clave para entender la respuesta de los bosques a la sequía. Así más o menos comienza la nota de prensa que os mostramos abajo, traducida al español y que analizamos hoy. Pero sigamos: “Investigaciones realizadas por la Universidad de Austin en Tejas y la Universidad Berkeley en California descubrieron que una capa de roca subterránea poco estudiada puede contener cantidades importantes de agua que puede considerarse como un reservorio vital para los árboles, especialmente en tiempos de sequía. El estudio, publicado en la revista PNAS, analizó el agua almacenada dentro de la capa de roca alterada que comúnmente se encuentra debajo de los suelos en ambientes montañosos”.

La noticia me pareció muy interesante y de hecho lo es. ¿Pueden almacenar las rocas que subyacen a los suelos mucha agua? ¿Puede este líquido ser utilizado por la vegetación y ayudar a paliar los efectos del estrés hídrico ocasionados por sequías persistentes?.  De ser así, se trata de un hallazgo muy interesante. Ahora bien maticemos. En primer lugar, al seguir leyendo la noticia que os he traducido abajo,  la novedad se esfuma y en su lugar surge la lógica. No se trata de la roca en sí misma, sino, del material de la misma que se va alterando hasta formar el regolito que subyace al suelo en la zona vadosa y más allá. Las capacidades de almacenamiento dependerán pues de la razón entre la cantidad de granos/partículas ya dispersados, del grado de alteración de los bloques, y piedras, así como de la textura de la tierra fina resultante. Muchas de estas propiedades dependerán, de la naturaleza del material litológico, clima, fisiografía, así como de las repercusiones de las raíces y vida subterránea, etc. Es decir no resulta posible extrapolar los resultados obtenidos a otros ambientes de los  aquí analizados.

Y así, lo que llaman rocas, son en realidad los materiales que conforman el regolito del que tanto os hemos hablado en nuestra categoríaZona Crítica Terrestre: el Futuro de la edafología”.  Al final del presente post os muestro muchas de las entregas previas en las que podréis comprobar, por ejemplo que: (i) hemos defendidos que los regolitos deben ser considerados como parte del suelo; (ii) que debiera clasificarse el conjunto del sistema suelo regolito y el porqué; (iii) que este administrador realizó tales proposiciones años antes de que surgiera la iniciativa de la zona crítica terrestre, etc.

Debe tenerse encuentra que durante más de un siglo, no se disponía de medios logísticos para sondear hasta varios metros de profundidad en el continuum suelo-regolito. Tampoco habían sido ideadas las instrumentaciones pertinentes para conseguir tal fin. De hecho la denominada zona vadosa y la hidropedología abordan el tema desde hace bastantes décadas, sin llegar a tenerla ambición de la zona critica terrestre.

Cuando se viaja por carretera y se observan cortes/trincheras, etc., en donde afloran los regolitos y las rocas sin alterar, podréis observar en muchos casos, depósitos deleznables de sedimentos (a veces alternando con otros impermeables) que también almacenan agua, no siendo estrictamente regolitos, sino litologías sedimentarias o litologías duras sometidas antaño, por ejemplo, a alteraciones hidrotermales.

En consecuencia, cuando una sequía prolongada afecta a un espacio geográfico, no es extraño observar islas en donde los ecosistemas vegetales permanecen vigorosamente verdes en una matriz repleta de árboles muertos o seriamente afectados por el estrés hídrico. En la mayor parte de los casos se debe a las razones aludidas, empero a cortas distancias, también se constata que las profundidades a las que afloran regolitos y sedimentos son enormemente variables, tomando como línea basa la superficie.

Resumiendo, no se trata de ninguna sorpresa, excepto para mentes cortas de vista. El trabajo resulta interesante, justamente porque por fin se reconoce y constata experimentalmente lo que cabía inferir conforme a nuestros conocimientos actuales.

Os dejo con la noticia y la relación de post previos un donde se da fe, de que en esta bitácora se defienden perspectivas racionales. El tiempo da y quita razones. Ahora bien, en muchas de estas entregas nos adelantamos a lo que actualmente se consideran novedades en la literatura científica. Fue justamente al inicio de la andadura de este blog, en donde aclaramos nuestros puntos de vista, hará ya casi quince años.

Juan José Ibáñez

Continua………  

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¿Afectará el calentamiento climático de forma similar a los suelos y la vegetación?

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Una Violeta recogiendo Violetas. Los ramitos de Violetas son un clásico de la cultura tradicional madrileña. Con diferencia el mejor contenido de este post. Febrero 2017 Madrid. Foto: Juanjo Ibáñez

 Cuando lee uno noticias como la de hoy  (Future climate change will affect plants and soil differently), en una revista de la categoría de Nature, se pregunta si  una buena parte de los investigadores implicados saben lo que realmente es un suelo, ya que parece que no. ¡Ni idea! No he leído el texto original completo, empero si alguien se ha atrevido a leerse los post de esta bitácora sobre geografía de suelos, comprenderá que los resultados son obvios, triviales, mientras que las conclusiones expuestas ponen los “pelos de punta”. Yo casi vomito, lamento decirlo, pero es así.  Trabajos hechos para engrosar los CV, ya que en lo que respecta al progreso de la ciencia ¡nada de nada!. Lo único que ha avanzado en los últimos años en la materia sobre la que versa la nota de prensa, es la gran suma dinero dispendiado con la moderna tecnología. Las Nuevas botellas cuestan más que el vino viejo que contienen. Del mismo modo, lo que ha retrocedido dramáticamente resulta ser el conocimiento de los denominados expertos en materia de cambio climático y suelos. Y cuando se es ignorante se espetan preguntas estúpidas. Todo lo dicho en “Nature Reports”, o al menos en la nota de prensa debe tirarse a la basura (que además resulta ser muy confusa y confundente: contrastar con el resumen de la publicación científica), por cuanto es tóxica pra los lectores habituales de esta humilde bitácora. Hablaremos del efecto de un calentamiento climático y/o sequia sobre la vegetación y suelos en un gradiente climático del continente europeo.

 Pero aclaremos antes de todo, que resulta imperativo que los autores de los artículos exijan a los periodistas el manuscrito previo a su publicación, como lo hago yo, pues de no hacerlo son responsables tanto unos como otros. Pero en este mundo en donde la imagen vale más que el contenido…. La auto-complacencia por salir en la foto de los medios de comunicación, deviene en uno de los peores enemigos del pensamiento crítico que a los científicos nos presupone (pura leyenda urbana, al parecer).

 En primer lugar, comparar como responderán dos recursos naturales tan dispares como suelos y vegetación, aun que unos influyan en los otros, resulta absurdo. ¿Cómo se comparan dos estructuras tan distintas?.

 Abajo he traducido el texto en inglés mediante el traductor google, sin esmerarme lo más mínimo, ya que con los dedos de una mano me tapaba la nariz, de puro asco. Como veréis abajo una de las autores del estudio, nos habla de suelos encharcados y con formación de turba. Hablamos pues, ya sea de Gleysoles, ya de Histosoles. Por el contrario en el gradiente estudiado por los firmantes del artículo nos informan de suelos “secos” (¿?). En las zonas más áridas de este continente, como en los demás, dominan los Calcisoles, Gypsisoles, Solonchaks y otros edafotaxa que podéis ver en el siguiente post: Paisajes con Suelos Desérticos en Europa. Hablamos de dos mundos distintos desde cualquier punto de vista “racional”.

 La mayoría de los microrganismos unicelulares y pluricelulares (nematodos, colémbolos, etc., etc.) que habitan en el msuelo son acuáticos (aunque la tierra nos parezca bastante seca), por lo que si no hay agua desaparecen o pasan a formas latentes con diversas estrategias hasta que les rocíe el oro azul, y su actividad renazca, como florecen las flores. Del mismo modo, la temperatura del suelo disminuye rápidamente en profundidad, amortiguándose severamente, en contraste a las fluctuaciones que padece el mundo aéreo, tanto a lo largo del día, como de un ciclo anual. Confundir sequía con aumento de temperaturas se me antoja otro dislate desde un punto de vista científico. Sin embargo, el exceso de agua (anegación, encharcamiento) es tan dañino como su carencia. En otras palabras, la aridez resulta ser tan dañina como la paludificación (encharcamiento y acumulación de carbono) en el medio edáfico. Si en condiciones de sequedad extrema el ecosistema suelo casi paraliza su actividad,  siendo la materia orgánica escasísima, debido a la también pobre  biomasa vegetal,  lo mismo ocurre en los suelos encharcados de agua, si bien allí la materia orgánica no se descompone y como corolario se acumula. Por lo tanto en los de Gleysoles, e Histosoles del norte de Europa el descenso de la capa freática, permite la existencia de un suelo aireado y con humedad, favoreciendo el metabolismo biosférico (por ejemplo, la productividad primeria de la vegetación), es decir sacando al ecosistema suelo de su letargo, y facilitando pues la descomposición de la materia orgánica allí acumulada. Por el contrario, conforme el clima se hace más seco,  la falta de agua o una sequía prolongada, frenera la producción de la biomasa aérea, dando lugar a una ralentización extrema en la actividad biológica del suelo, tanto por falta de alimento, como de agua. Así pues, ya sean sequías prolongadas o un incremento de aridez, mejorarán la producción de los ecosistemas encharcados (que no húmedos) y una drástica reducción en los “secos”. Ya os expusimos diversos mapas y proporcionado abundante información sobre todos los tipos de suelos en Europa. En nuestras categorías (i) Taxonomías y Clasificaciones; (ii) Geografía de Suelos y megageografía y (iii) Curso Básico: Tipos de Suelos del Mundo, disponéis de toda la información necesaria para llegar a las mismas conclusiones vosotros mismos. Por lo tanto, resulta ridículo ¿descubrir?, como se alega en la nota de prensa, que: “ha quedado claro cómo la presión de los factores del cambio climático puede actuar de manera diferente y a veces incluso opuesta a través de estas condiciones” (refiriéndose al gradiente climático analizado). Obvio, trivial y banal. Afortunadamente el comentario del otro autor, en este caso español, al menos no son horripilantes, tan solo banales. Veamos dos ejemplos hilarantes.

 Del mismo modo, una tal Sabina, autora del estudio defiende que:. “Soil water plays a critical role in wet soils where water logging limits decomposition processes by soil biota resulting in a build-up of soil carbon as peat”. Traducido del suajili: El agua de los suelos tiene una importancia crítica en los “suelos húmedos ¿? (quiere decir encharcados, (pero su formación no da para tanta sutiliza) en donde el encharcamiento (ahora sí) limita los procesos de descomposición de la biota edáfica, y como corolario la materia orgánica se acumula en forma de turba. Lección de parvulario. Sin embargo la superficie de suelo cubierta por de Gleysoles, e Histosoles, incluso en el norte de Europa, a no ser que nos acerquemos al círculo polar ártico es ostensiblemente menos que la de los “secos”, es decir “no anegados por el agua”. Por lo tanto este ejemplo no me vale, ya que deviene en sacar conclusiones banales de los extremos de un continuo. Empero aquí entra en juego el gran Pope, al ilústranos en que 2 + 2 = 4, al clamar: “These results emphasise how sensitive soil processes such as soil respiration are to environmental change”. Os lo traduzco por cuanto este sí es un verdadero hallazgo precolombino: “Estos resultados enfatizan hasta qué punto son sensibles procesos tales como la respiración del suelo a los cambios ambientales”. Y el sabio se quedó tan orondo y satisfecho.  Si, el gran cerebro de este ejemplar acaba de rizar el rizo de la obviedad, alcanzando lo sublime, ya casi una divinidad digna de ser esculpida en oro y adornada de diamantes.

Si deseáis una información más sencilla y clara sobre esta iluminada investigación os recomiendo que leáis tan solo estos dos post de nuestro blog: (i) Desertificación en el Sur de Europa y en el norte ¿Qué?: Polvo versus Barro; (ii) Meta-Análisis: Suelos y Cambio Climático (Un Nuevo Estudio).

 En mi opinión, y al menos en lo que se refiere a la relación entre ecología, suelos y cambio climático, Nature y Science, han caído tan bajo que resulta difícil imaginarse algo tan rastrero. ¡Triste, lamentable! Al parecer confunden el suelo con “tener la creatividad por los suelos”.

 Juan José Ibáñez (más…)

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Extinción de la Megafauna de Australia y sus Repercusiones Clima, Suelos y Ecosistemas

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Gran Extinción de la Megafauna por los cazadores Neolíticos. Fuente Telegraph

Como ya os comentamos en un post anterior, hace aproximadamente 45.000 años, la llegada de ciertas culturas paleolíticas al continente australiano tuvo como resultado que en un plazo de pocos miles de años se exterminara una gran parte de su megafauna generando una enorme pérdida de biodiversidad  que afectó a más de sesenta especies gigantes y una plétora de criaturas de menores dimensiones. Como señala Tim Flannery en su maravilloso libro “Aquí en la Tierra: Argumentos sobre la esperanza” en aquellas extensas tierras,  no quedó un animal de dimensiones mayores que el canguro rojo. Todo ocurrió tan rápidamente que ha sido denominada  una extinción-relámpago, y posiblemente pudo acaecer en el transcurso de unos pocos siglos. Dicho evento obligó a una gran reorganización de los ecosistemas, así como de los paisajes de los que formaban parte. La carencia de grandes herbívoros, tales como los marsupiales gigantes, al dejar de consumir pastos, dio lugar al desarrollo de una vegetación que resultó ser fácil presa de los fuegos. Y así los estiércoles de aquellos rebaños dejaron de fertilizar los suelos, descendiendo el secuestro de carbono, la retención de agua por los suelos y aumentando la temperatura superficial de los mismos. Como muchos de vosotros sabéis, las cenizas no son un buen sustituto de las enmiendas orgánicas y/o deposiciones de la fauna, cuando abundan en grandes cantidades. Del mismo modo, la frecuencia de los incendios desencadenó que parte de la cobertura vegetal desapareciera temporalmente, propiciando la pérdida de suelos por erosión. Se calcula que la productividad de aquellos ecosistemas pudiera haber descendido entre 10 y 100 veces, aunque se trata de conjeturas, y tales cifras se me antojan un tanto desproporcionadas.  Tal desolación ecosistémica, que iba en detrimento de lo que hoy se denomina calidad del suelo, trasformó su edafosfera, que paso de secuestrar a emitir carbono a la atmósfera 

Australia,a pesar de ser el continente de menor tamaño, no deja de ser un espacio geográfico enorme, de casi 8 millones de Km2, por lo que cabe pensar que tal mutación de la vegetación no acarrearía graves cambios climáticos a escala global, aunque plausiblemente si ocurrió a nivel regional. Flannery nos informa de que con anterioridad a la llegada de aquellos paleolíticos todo el norte del conteniente se encontraba cubierto de un tipo de selva tropical, posiblemente de hoja caduca, como consecuencia a la xericidad invernal, hecho que también ocurre en otras zonas tropicales del Planeta. Tales extensiones debieron, como actualmente es el caso de la Cuenca Amazónica, inducir una gran cantidad de lluvia conectiva al  expulsar a la atmósfera, mediante su evaporación, ingentes cantidades del agua almacenada en el suelo y cuerpos lacustres, al margen de la propia transpiración de las plantas. En consecuencia, el clima se tornó más árido, secándose numerosas zonas húmedas (lagos, lagunas y algunos ríos).   Por lo tanto, la aridez actual que domina buena parte del territorio australiano no parece ser natural, sino inducida por el impacto humano de unos “modestos” cazadores-recolectores.

Vemos pues como la Tierra, en los últimos milenios, muta por la acción antrópica, sin necesidad de apelar a las repercusiones de la tecnología actual. Si el caso de Australia y gran parte los archipiélagos polinesios y melanesios hubieran sido eventos puntuales, podría argumentarse que la alteración de la biosfera por la acción de las culturas paleolíticas fue importante aunque no traumática a escala global.  Sin embargo no es así. En próximos post os mostraremos que todo el norte de Laurasia también fue arrasado por la misma causa. El hombre paleolítico, con su caza, trasformó la estepa del Mamut en la yerma tundra que vemos actualmente, existiendo posiblemente otros eventos de enorme magnitud aun por identificar (o que yo omito por pura ignorancia) en otros lares. Resumiendo, las evidencias disponibles apuntan a que Australia no es árida “por naturaleza (o al menos como actualmente ocurre) sino que unos modestos cazadores-recolectores conformaron sus climas, vegetación y suelos, antaño más húmedos y productivos, hasta su estado actual. Si queréis saber más, en plan divulgativo, os tenemos que recordar de nuevo que acudáis a Tim Flannery y su monografía “Aquí en la Tierra” ya que expone muchos más ejemplos de la devastación paleolítica de la biosfera, que aprecedió a la revolución agraria Neolítica, a la que actualmente achacamos de muchos de los males de la humanidad.

Juan José Ibáñez

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Las Turberas del Pérmico (Paleozoico)

No soy experto en paleosuelos  de periodos remotos, pero la noticia y el artículo científico que os mostraremos hoy se encuentran relacionadas con este tema. No sabía si escribir  este post o no. Ahora bien, vengo  constatando que buena parte de la información acerca de los suelos del pasado pasan inadvertidas a los edafólogos, por cuanto son incluidas  en artículos de paleoecología, no apareciendo frecuentemente la materia  edafológica en sus títulos. La documentación que os mostraremos (nota de prensa y artículo original publicado en la revista  PNAS (en acceso abierto). Nos hablan de turberas arboladas d inicios del Pérmico (hace unos 300 millones de años). Se trata de un enclave situado en China (interior de Mongolia) en el que un bosque pantanoso y la  turbera subyacente fueron sepultadas por una ingente cantidad de cenizas  volcánicas. Navegando por Internet me he percatado que son relativamente abundantes este tipo de registros, si bien el hallazgo  de China atesora varias singularidades. Como ya debéis presuponer, la naturaleza anóxica de las turberas o su enterramiento por materiales  eruptivos son justamente dos de las principales razones para que estos restos  de ecosistemas del pasado dejaran huella en el registro fósil.  Se Trata de turberas arboladas con especies de hasta 80 metros de altura. Una  de las características más relevantes del paisaje fósil preservado estriba en que se ha conservado la heterogeneidad espacial de una porción del territorio lo suficientemente extensa como para  extraer más conclusiones de las que suelen ser posibles en este tipo de  estudios. Así, por ejemplo, la vegetación  sobre los suelos clásticos no turbosos atesoran ensamblajes de especies distintas que las de las zonas pantanosas. Dicho de otro modo, ya por  aquellos tiempos, los Histosoles atesoraban comunidades vegetales idiosincrásicas (hecho que se me antoja previsible).  Al parecer, la turbera se encontraba cubierta por una lámina de agua durante parte  del año, siendo también visibles los restos vegetales. ¿Sería de naturaleza  hística?. ¡Posiblemente!. Tras compactarse y litificarce, la capa de carbón (antigua turbera) atesora un espesor de unos 66 cm. de profundidad, calculando los autores  que originalmente alcanzaría más de un  metro. Obviamente la vegetación de aquella época era muy diferente  de la actual. En cualquier caso, debido a que la descripción de la nota de  prensa no es mala del todo, así como que os incluyo el enlace con vistas a que  podáis acceder gratuitamente al artículo original, seré breve, para variar. Eso  si, reitero que se trata de aspectos edafológicos  de la historia de la Tierra que deben buscarse entre líneas y en revistas a la  que los expertos en materia de suelos no solemos prestar atención. Os lo  comento para lo tengáis  en cuenta  aquellos de vosotros que estéis interesados profundizar sobre tales temas.

Juan José Ibáñez

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Permian vegetational  Pompeii from Inner Mongolia and its implications for landscape paleoecology and paleobiogeography of Cathaysia

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Podzoles: Geografía, Ambiente y Paisaje

Los Podzoles cubren alrededor de  485 millones de hectáreas en el mundo, principalmente en regiones templadas y boreales del Hemisferio Norte. Se localizan sobre grandes extensiones en Escandinavia, el noroeste de Rusia y Canadá. Además de los típicos Podzoles “zonales, existen pequeñas inclusiones de Podzoles “intrazonales”, tanto en la zona templada como en los trópicos. Los Podzoles tropicales ocupan menos de 10 millones de hectáreas, principalmente sobre areniscas residuales intemperizadas de las regiones perhúmedas y en arenas de cuarzo aluviales, como es el caso de algunas áreas costeras levantadas o sobreelevadas respecto al nivel de mar. La distribución exacta de los Podzoles tropicales no se conoce con exactitud, si bien se han detectado extensiones de cierta consideración a lo largo del Río Negro, en las Guyanas de América del Sur (Guayana Francesa, Guyana y Surinam),  en la región de Malasia (Kalimantan, Sumatra, Irian), así como en el  norte y sur de Australia. Estos suelos parecen ser menos comunes en África.

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Mapa de la distribución de los Podzoles en el Mundo. Fuente FAO

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El Ozono Troposférico (a Nivel del Suelo): Efectos Sobre la Salud Humana, Vegetación y Producción de Cosechas

La sociedad tecnológica contamina todo lo potencialmente contaminable. Día a día, surgen nuevas evidencias de los daños que se causan a la biosfera, salud humana, suelos, aire, aguas, etc. Incluso muchos ciudadanos cultos, se encuentran a menudo desconcertados al hablar del ozono como contaminante, ya que la capa de este instable y oxidante gas, que nos protege de los rayos ultravioletas cuando se encuentra en la estratosfera, resulta ser dañino en la troposfera. Si el agujero de ozono en las capas altas de la atmósfera deviene en un problema planetario de primera magnitud, el exceso de el 03 las bajas es muy pernicioso. Tales moléculas al nivel del suelo, son producto de las reacciones que se generan en la atmósfera por las emisiones de los vehículos y otras industrias mediante reacciones fotoquímicas. Este ozono, un fuerte oxidante, daña tanto la salud de la población, como  a la vegetación natural, afectando también la producción de los cultivos. Se habla pues de ozono bueno y ozono malo, términos que se me antojan un tanto desafortunados. Pero ese es otro asunto. Las concentraciones de este gas  aumentan con la radiación solar, así como con la temperatura en áreas que padecen una alta contaminación atmosférica. En consecuencia, la concentración del ozono puede alcanzar umbrales insalubres durante los veranos de los climas cálidos y soleados, bajo situaciones anticiclónicas. Como podréis leer hoy, en las dos noticias que os proporcionamos,  la situación resulta ser muy seria en las zonas densamente pobladas y urbanizadas sujetas a las condiciones ambientales ya descritas. Este es, por ejemplo, el caso de España y de la mayoría de los países de la cuenca Mediterránea. Todo apunta a que tal problema aumentará en el futuro, afectando espacialmente a países emergentes como China, Brasil o la India. Investigaciones aparecidas en el noticiero ARS, nos informan de los esfuerzos realizados por los científicos de EE.UU., con vistas a evaluar en tiempo real las concentraciones de ozono a ras del suelo, así como sus efectos negativos sobre las cosechas. Si, adicionalmente se dispone de predicciones meteorológicas, resulta viable predecir situaciones de alto riesgo. En la siguiente noticia, extraída de un rotativo español, se explica con bastante sencillez el problema, por lo que no nos vamos a extendernos hoy sobre este asunto. Lo que resulta un tanto indignante deviene de que la población no suela encontrase debidamente advertida por sus autoridades sanitarias, de cuando se elevan las concertaciones de esta gas por encima de lo niveles legalmente permisibles. Al parecer, las personas somos menos importantes que el tráfico de vehículos y las emisiones industriales. La economía primero y el ciudadano después. ¡Lamentable!. Así pues, la primera nota de prensa versa sobre el efecto del ozono troposférico en la salud, mientras la segunda explica las causas que han generado su incremento en las capas bajas de la atmósfera y los riesgos que inducen en la salud de los ciudadanos. Poco más podría añadir por mi parte. Tan solo haceros ver que, como ya os habréis preguntado, un gas puede ser beneficioso o contaminante en función del lugar en donde se ubique.

Juan José Ibáñez

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Hojas de las plantas en Condiciones normales y bajo altas concentraciones de ozono troposférico. Fuente: NASA

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Bioma Mediterráneo: El Bosque y Matorral Mediterráneos (El Chaparral)

Juan Pedro Zaballos

El Bosque y Matorral Mediterráneo es un bioma que se extiende por las zonas templadas de la Tierra que presentan un clima de tipo mediterráneo, donde las precipitaciones no son muy abundantes y existe una estación seca muy marcada. La vegetación está formada por matorrales o montes, más o menos densos y altos, en los que los árboles y arbustos predominantes son de tipo perennifolio esclerófilo (con hojas siempreverdes, pequeñas y duras). Mientras en ciertas áreas la vegetación natural está formada por bosques, generalmente de baja altura, en otras zonas son los matorrales, ya sean naturales o favorecidos por la antigua intervención humana, los que caracterizan la vegetación. Por este motivo es un bioma que, dependiendo de los autores y de las clasificaciones, puede recibir distintas denominaciones: el Bosque Mediterráneo, el Bosque y Matorral Mediterráneos,  el Matorral Mediterráneo, el Chaparral…

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Mapa de Bioma Mediterraneo.

Fuente: About the Maditerránean Ecosystem

Se extiende por varias áreas, no muy extensas, tanto del Hemisferio Norte como del Sur, entre los 30 y los 45 º de latitud, generalmente por las costas occidentales de los continentes: gran parte de California, centro de Chile, región del Cabo en Suráfrica, suroeste de Australia y gran parte de la Península Ibérica y de Marruecos. También, y ya lejos de las costas occidentales de los continentes, se extiende por las islas y por las riberas del Mar Mediterráneo hasta alcanzar Siria y Turquía, además de por ciertas áreas del sur de Australia.

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