Archivo de febrero, 2013

Nuevo coronavirus de Oriente Medio: actualización

Ya informamos desde este blog del descubrimiento el año pasado, en Arabia Saudí y otros países de Oriente Medio, de un nuevo coronavirus  que causaba una grave enfermedad respiratoria en humanos. Lo hicimos en dos posts (este en septiembre, y este otro en noviembre).  Desde entonces se han producido algunas novedades con respecto a este nuevo virus, que vamos a resumir a continuación:

Situación actual

Desde que se detectó el primer caso en verano pasado hasta hoy se han declarado a la OMS 13 casos, de ellos 7  mortales. Los países que los han declarado son Qatar (2 casos), Arabia Saudí (6 casos, 4 mortales), Jordania (2 casos, 2 mortales), y Reino Unido (3 casos, 1 mortal). En Jordania, Arabia Saudí y Reino Unido han ocurrido “clusters” de varios casos, en cada uno de los cuales se trataba de miembros de la misma familia, y en todos ellos ha ocurrido al menos una muerte. En el  “cluster” del Reino Unido el caso índice era importado, es decir,  una persona que adquirió la infección durante un viaje reciente a Arabia Saudí. Esta persona fue el origen de los dos casos subsiguientes, probablemente transmitidos de persona a persona, entre miembros de la misma familia. El primero de ellos, con una patología subyacente que pudo agravar su estado, finalmente murió, y el segundo, que desarrolló una infección respiratoria leve, similar a una gripe, se recuperó de la misma sin complicaciones.

Cuadro clínico

La información sobre el cuadro clínico va siendo más completa a medida que aumenta el número de casos: Se corresponde con una infección respiratoria aguda y grave (IRAG, o SARI en inglés) que se presenta en general como una neumonía aguda. Puede presentarse también con fracaso renal agudo. Menos frecuentemente  se observan pericarditis y coagulación intravascular diseminada. Uno de los casos confirmados en el Reino Unido muestra que la enfermedad también puede tener un curso leve, indicando que es probable que muchas infecciones leves por este virus podrían pasar desapercibidas, ya que únicamente se investigan los casos de enfermedad respiratoria grave.

Transmisión

En cuanto a la vía de transmisión, los primeros casos indicaban que podía tener lugar por contacto con animales que actuaran como reservorio (aunque no se conoce qué especies de animales podrían actuar como tales, sospechándose que el reservorio ancestral, como ocurre frecuentemente con los coronavirus, podría ser alguna especie de murciélago) pero casos más recientes parecen indicar que podría existir además tranmisión por contacto entre personas. Así, los clusters de casos familiares conviviendo en contacto, y en particular el cluster investigado en el Reino Unido indican que es posible la transmisión persona a persona, si bien parece que este tipo de transmisión es muy limitado y poco eficaz, a juzgar por el bajo número de casos observados hasta el momento. Se considera que las personas en contacto estrecho con una persona con infección aguda por este virus estarían en riesgo de adquirir la infección. El personal sanitario encargado de los cuidados a estos pacientes sería uno de los grupos de riesgo, según la OMS, que ha elaborado unas directrices para guiar la vigilancia y el control de la enfermedad, así como normas de bioseguridad y pruebas de laboratorio. Se pueden consultar en el siguiente enlace: http://www.who.int/csr/don/2013_02_13/en/index.html. El diagnóstico de laboratorio se ha desarrollado muy rápidamente, y ya existen pruebas diagnósticas fiables, monitorizadas por laboratorios de referencia, e implementadas en numerosos países.

Diferencias con el virus SARS

El nuevo coronavirus (nCoV) es de la misma familia que el virus SARS, pero los primeros análisis genéticos revelaron diferencias que indicaban que se trataba de virus distintos. Ambos pertenecen a la subfamilia de los betacoronavirus, pero dentro de esta subfamilia hay diversos linajes genéticos claramente distinguibles: el SARS se agrupa en un linaje conocido como 2b, mientras que el nCoV se agrupa en el linaje 2a. Las diferencias entre ambos virus no se limitan a pertenecer a distintos grupos genéticos, sino que también atañen a diversas características funcionales. Por ejemplo, se ha demostrado que el nCoV no utiliza los mismos receptores celulares que el virus SARS. Más aún, se ha podido comprobar que, a diferencia del virus SARS, que difícilmente infecta a células que no tengan origen humano, el nCoV infecta células de diversas especies de vertebrados, incluyendo células de murciélagos (algo que no hace el virus SARS), y en particular es muy eficaz infectando células humanas, lo que podría estar indicando una buena adaptación a la especie humana. A pesar de las diferencias notables entre ambos virus,  en la información relacionada con el nCoV se sigue citando al virus SARS como referente, posiblemente por ser éste un coronavirus patógeno grave para el hombre que se hizo muy conocido en 2003 al protagonizar una situación de emergencia mundial al causar una enfermedad que se expandió muy rápidamente causando 8000 casos de los que un 10% fueron mortales. Ello conlleva cierta dosis de alarmismo no bien justificado: de momento podemos decir que el nCoV ha tenido una transmisión muy limitada entre humanos, y que el riesgo de que ocurra una diseminación a mayor escala es bajo, como reconoce la OMS y la agencia de protección de la salud (HPA) del Reino Unido. No obstante, conviene  tener en cuenta el antecedente del virus SARS para estar prevenido y poner los medios para detectar tempranamente una posible emergencia a gran escala y actuar para evitar sus consecuencias, algo que por el momento se está haciendo con eficacia.

Investigación sobre tratamiento

Un estudio reciente (ver enlace) muestra como los interferones (sustancias que producen las células para defenderse de forma natural de la infección por diversos tipos de virus) actúan protegiendo a las células de la infección por el nCoV. Este estudio puede considerarse como  preliminar, y puede constituir un punto de partida para desarrollar nuevos tratamientos eficaces frente a la infección por el nCoV.

 

Más enlaces sobre este tema:

http://www.hpa.org.uk/NewsCentre/NationalPressReleases/2013PressReleases/130213statementonlatestcoronaviruspatient/

http://www.who.int/csr/disease/coronavirus_infections/en/index.html

http://mbio.asm.org/content/4/1/e00002-13.long

 

 

 

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Virus del síndrome de la fiebre grave con trombocitopenia: un nuevo virus emergente en China y Japón.

El virus de la fiebre severa (o grave) con trombocitopenia (iniciales en inglés: SFTSV) es un virus emergente identificado en 2011 como un virus nuevo y por lo tanto distinto de los ya conocidos,  aunque el síndrome que causa fue descrito por primera vez en China en 2009. Se trata de un virus perteneciente a la familia de los Bunyavirus (género Phlebovirus*). Al parecer la transmisión de este nuevo virus podría estar mediada por picadura de garrapatas, aunque se ha sugerido que puede transmitirse también entre personas por contacto a través de sangre y secreciones mucosas. Se desconoce la especie de vertebrado que actúa como reservorio natural.

El SFTSV produce una enfermedad grave en el ser humano, con una elevada tasa de mortalidad (estimada en alrededor del 12% en China). El período de incubación va de 6 a 14 días  Los síntomas son fiebre, dolor de cabeza, dolor de estómago, vómito y diarrea. La analítica muestra reducción de plaquetas y leucocitos, con elevación de enzimas hepáticas y ferritina. Se observan hematuria y proteinuria.

En China se han registrado hasta el momento 200 casos de esta nueva enfermedad, centrados sobre todo en zonas rurales del noreste y centro del país. No hay vacuna contra ella ni tratamiento específicos. El tratamiento disponible se dirige a aliviar los síntomas, por ejemplo, suministrando antipiréticos para combatir la fiebre elevada.

Desde el verano pasado se vienen detectando casos de esta enfermedad infecciosa en Japón, donde ya hay 4 personas fallecidas a causa de la misma. Todas han sido diagnosticadas retrospectivamente, en una investigación de casos compatibles al detectarse una sospecha clínica. Una falleció el pasado verano, y 3 más en otoño, y hay 9 casos sospechosos más bajo investigación. Las víctimas en Japón no mostraron evidencias de picaduras de garrapatas, e investigaciones de campo aún no han podido identificar el virus en las garrapatas examinadas, procedentes de los territorios japoneses afectados, que son las prefecturas de Hiroshima, Yamaguchi, Miyazaki y Ehime, al suroeste del país. Sin embargo, en China se ha comprobado la presencia del virus en hasta un 5.4% de las garrapatas examinadas procedentes de zonas endémicas para la enfermedad, lo que sugiere que estas garrapatas actuarían como vectores que transmiten la enfermedad.

Los virus encontrados en los pacientes japoneses son genéticamente muy similares entre sí, y presentan diferencias con respecto a las cepas aisladas en China.

Se puede encontrar información sobre este virus en los siguientes enlaces:

http://ajw.asahi.com/article/behind_news/social_affairs/AJ201302200053

http://www.sciencemag.org/content/330/6000/20.full

http://wwwnc.cdc.gov/eid/article/18/6/11-1345_article.htm

 

NOTA

(*) Los phlebovirus son uno de los cinco géneros de virus de que consta la familia bunyavirídae. Comprende unas 70 especies conocidas de virus, de las cuales solamente 10 tienen importancia sanitaria para el hombre. La mayor parte de ellos son transmitidos por picaduras de artrópodos, fundamentalmente dípteros (flebotomos o “moscas de la arena”, mosquitos y jejenes), si bien algunos son transmitidos por garrapatas, que son todos los pertenecientes al serogrupo Uukuniemi, que consta de 13 miembros. El virus del síndrome de la fiebre grave con trombocitopenia pertenece a este serogrupo. Otros bunyavirus importantes del género Phlebovirus (aunque de otros serogrupos distintos) son el virus de la fiebre del Valle del Rift (serogrupo sandfly fever sicilian) y el virus Schmallenberg (serogrupo Simbu).

 

 

 

 

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