Vacuna contra la cepa gripal H7N9 emergente en China en 2013

Hoy Diario Médico publica un interesante reportaje sobre virus de la gripe, en el que incluye una noticia sobre la nueva cepa de gripe H7N9 aparecida en China a principios de este año: “Ya hay una vacuna contra la cepa H7N9“. La autora del artículo, Sonia Moreno, me preguntó acerca de la capacidad de mutar y adaptarse a nuevas especies de los virus gripales y otras cuestiones relacionadas con la capacidad pandémica de estos virus. Como el artículo puede tener interés para los lectores de este blog, lo reproduzco a continuación (previo permiso de la autora) :

EN MODELOS ANIMALES

Ya hay una vacuna contra la cepa H7N9

El reservorio natural de los virus de la gripe son las aves, pero su capacidad para adaptarse a otras especies hace muy necesaria la vigilancia de potenciales ‘humanizaciones’ de las cepas.

Dice Christian Drosten, un conocido virólogo alemán, que “los virólogos no somos Nostradamus”. Parece que sólo un “auténtico” vidente está en condiciones de predecir qué cepas gripales que circulan en los animales mutarán para poder infectar a las personas. Miguel Ángel Jiménez Clavero, del Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA-INIA), explica la dificultad de esa predicción por métodos “no extraordinarios”: “El genoma de un virus de la gripe consta de unos 13.500 nucleótidos dispuestos secuencialmente, repartidos en ocho segmentos de ARN de longitud variable. Cada una de las posiciones de esos nucleótidos puede mutar para generar una variante vírica nueva, potencialmente distinta de la estirpe parental. Ello da una idea de la complejidad del problema de predecir qué cepas mutarán para infectar al hombre. Sin embargo, es cierto que se conocen determinadas mutaciones que facilitan a estos virus el infectar a humanos. Se sabe que unas pocas mutaciones concretas pueden humanizar al virus aviar A subtipo H5N1 altamente patógeno, haciendo que se transmita más fácilmente entre mamíferos (la transmisión entre humanos es la marca de que un virus se ha adaptado a nosotros). Ello se ha podido saber gracias a trabajos de laboratorio realizados con modelos animales, concretamente hurones, considerados como un modelo para la infección de influenza en humanos. Lógicamente, si se detectan estas mutaciones en alguna cepa emergente, debemos encender las alarmas”.

 Las posibilidades de mutación son muchas, pero en el virus aviar H5N1 se sabe de unas pocas concretas que pueden permitir a esta cepa infectar a humanos.

La última alarma en relación con la gripe se localiza ahora en China. La cepa H7N9 apareció en Shanghai en marzo de este año, afectando a humanos sin que hubiera casos aviares relacionados, algo que llamó la atención. “Parece ser que infectaría a aves de forma silenciosa”, de modo que pasa inadvertido y sólo se hace notar cuando afecta a personas. Genéticamente presenta una mezcla de segmentos de ARN de diverso origen, aunque todos aviares. Tiene algunas mutaciones de las que podrían facilitar su salto a humanos y, de hecho, parece capaz de transmitirse entre hurones en pruebas experimentales”.

Hasta ahora, la Organización Mundial de la Salud ha confirmado por laboratorio 139 casos humanos, de los cuales 45 han fallecido a consecuencia de la infección.

El virus H7N9, que ahora no plantea un peligro para el hombre, presenta mutaciones que podrían facilitar el ‘salto’ a mamíferos, como se ha visto en hurones.

Jiménez Clavero, que es autor del blog Los virus emergentes y cambio global, puntualiza que “se considera un virus zoonótico (como el H5N1 mencionado), es decir, que la principal fuente de infección para humanos son animales (aves) infectados. El gobierno chino ha decretado embargos (cierres) de mercados de aves que en principio parecen haber contenido la epidemia. El contagio entre personas es poco eficaz, aunque se ha podido producir en un número reducido de casos. Este hecho indica que el potencial pandémico de este virus es aún bajo, pero es necesario seguir monitorizando la situación porque un cambio en este potencial puede producirse en cualquier momento”.

De hecho, según comenta el científico, “ya se ha desarrollado una vacuna que puede prevenir la infección por este virus”.

 

ENLACES

Organización Mundial de la Salud: Resumen del estado de desarrollo y viabilidad de las vacunas candidatas de los virus de influenza aviar H7N9 (pdf descargable en inglés).

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Comentarios

Si queremos realmente democratizar una vacuna, el único camino es la tecnología de “cultivo de tejido” con la cepa circulante en el lugar. Puede estar disponible a los 30 días de colectar el virus y la mayoría de los Países la podrían instrumentar.
La vieja tecnología privilegia el negocio de unos pocos y la limitación de la cobertura. Es muy errática y sospechosa la política al respecto de la actual Directora de la OMS.

Gracias por el comentario, Ricardo. No es tan sencillo como crees. El mundo de las vacunas es complejo. Hacer una vacuna en 30 días es sencillamente imposible. Sólo las pruebas de inocuidad (una de las múltiples pruebas con las que se contrasta la utilidad, seguridad, eficacia, etc, de una vacuna UNA VEZ DESARROLLADA) pueden tardar más de 30 días. El desarrollo completo de una vacuna hasta ser aprobada para su uso sanitario es un proceso largo y tedioso, muy regulado, precisamente porque nadie desea administrar a la población una vacuna ineficaz o insegura. En ocasiones se autorizan vacunas “por via urgente” y nunca se tarda menos de 6 meses en ponerla a punto. Los “cultivos de tejidos” suelen emplearse en la mayoría de las vacunas producidas industrialmente, no es ninguna novedad, y no es una tecnología privativa del ámbito público (o lo que tu llamas “los países”), como no lo son las vacunas “no celulares” (huevos embrionados, etc) del ámbito privado (lo que tu llamas “el negocio de unos pocos”). En este sentido, cualquier estrategia vacunal puede estar al alcance tanto de un laboratorio público como de uno privado. Son las políticas de cada país en esta materia las que pueden diferir, a la hora de hacerse con su stock de vacunas acudiendo al sector público o privado. Las vacunas “celulares” funcionan en algunos casos y en otros no, o simplemente no se pueden fabricar porque el agente infeccioso en cuestión no es capaz de infectar y propagarse en cultivo. El de las vacunas sigue siendo un mundo en gran medida empírico, donde si no funciona una estrategia, se prueba con otra, pero a menudo sin saber por qué una estrategia funciona mejor que otra. Y aunque se investiga muy intensamente en ello, lo cierto es que no hay tantas estrategias. En algunos casos se da con la vacuna “a la primera” y en otros se prueban todas y no funciona ninguna (SIDA, por ejemplo).

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