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La “gran peste” (Huey Cocolitztli) del siglo XVI en México y el nuevo arenavirus Ocozocoautla de Espinosa ¿relacionados?

En 2012 publiqué en este blog una entrada titulada  “Huey cocoliztli” en el Mexico del siglo XVI:  ¿una enfermedad emergente del pasado? que ha mereció el primer premio de comunicación científica “Blogs mi+d”. Aprovecho la ocasión para agradecer el premio al jurado y a las entidades convocantes, la Fundación madri+d y la Dirección General de Universidades e Investigación de la Comunidad de Madrid. A través del siguiente enlace puede accederse a una reseña del premio y a una entrevista.

En esta ocasión celebraremos el premio rememorando el tema tratado en aquél post. invitando a los lectores a conocer un nuevo virus hallado en México, concretamente en el Estado de Chiapas, descrito por primera vez hace un año, y que, como es costumbre, recibe el nombre de la localidad de donde procedía la muestra que permitió su identificación, la ciudad de  Ocozocoautla de Espinosa.

Este virus podría tener alguna relación con la enfermedad del Huey Cocoliztli, o gran peste, que asoló México en el siglo XVI, que se describió en el post mencionado antes. También podría no tener ninguna. La ciencia es así: busca pruebas y explicaciones, y lo que no cuadra, se rechaza. De momento los hechos son los siguientes:

En el siglo XVI en México y Centroamérica (la “Nueva España” de aquel entonces)  tuvieron lugar unas epidemias devastadoras de una enfermedad hemorrágica que fue denominada “Huey cocoliztli“, o gran peste en idioma nahuatl. Algunos autores, basándose en descripciones fidedignas de la enfermedad, su sintomatología clínica, y las circunstancias en las que se produjeron aquellas epidemias, han propuesto que es posible que su causa fuera la infección por un virus hemorrágico (1). Pero ¿cual de ellos? Razonando por descarte, al parecer los mejores candidatos al puesto de causantes del huey cocoliztli son los miembros de la familia de los Arenavirus, y en concreto una rama de éstos que son los Arenavirus americanos del serocomplejo Tacaribe. Se conocen unos cuantos dentro de este grupo capaces de causar brotes de fiebre hemorrágica con una alta mortalidad. Todos ellos son transmitidos por contacto con roedores, dándose la circunstancia de que existe una  alta especialización en estos virus en relación con la especie de roedor que emplean como reservorio. Ello implica que la distribución geográfica de estos virus coincide con la distribución geográfica de la especie de roedor que actúa de reservorio epidemiológico. Se han identificado representantes de este grupo en los Estados Unidos (los virus Whitewater arroyo, Bear canyon y Tamiami), en Trinidad (virus Tacaribe), en Bolivia (virus Chaparé y Machupo), en Venezuela (virus Guaranito), en Argentina (virus Junin) y en Brasil (virus Sabiá). Los lectores interesados pueden encontrar más detalles de estos virus, junto con un mapa de su distribución y  sus principales especies reservorio en el post que dedicamos al Huey cocolitzli el año pasado.

En todo este asunto había una ausencia importante: si el causante del Huey cocoliztli fue un arenavirus del serocomplejo Tacaribe  ¿cómo es que no se ha encontrado ninguno en el actual territorio de México y América Central, escenario de aquella terrible plaga cuatro siglos y pico atrás? Como ocurre a menudo en el mundo de la virología, es cuestión de buscar y hacerlo bien. A ello se pusieron diversos grupos de investigación. En 2009 un grupo de investigación mexicano publicó un estudio que describía la presencia de anticuerpos específicos frente a virus del serocomplejo Tacaribe en roedores capturados en Mexico: concretamente encontraron 3 ratones ciervo (Peromyscus maniculatus) seropositivos de un total de 12 examinados, todos ellos precedentes de Ocozocoautla de Espinosa, Estado de Chiapas (2). Muestras de riñón (se sabe que los arenavirus producen infecciones persistentes a nivel renal en sus hospedadores) de estos 3 ratones y de otros  más de la zona, llegaron a manos de otro grupo de investigadores de la Universidad de Texas en Galveston, quienes trataron de aislar el virus a partir de ellas, y si bien no lo consiguieron, pudieron obtener secuencias genéticas víricas lo suficientemente largas como para permitir la identificación de los virus presentes en aquellos ratones y asignarlos, mediante análisis filogenéticos, a uno de los 4 genotipos de que se compone el serogrupo Tacaribe, denominado grupo “B”, y dentro de éste, al subgrupo compuesto, además de por el virus Ocozocoautla de Espinosa,   por los virus (por orden de similitud) Tacaribe, Junin y Machupo (3).

Así pues, ya tenemos un mapa más completo de los Arenavirus americanos, con una especie nueva en el Sur de México. Bueno, lo de la especie requerirá algunos estudios más, porque de momento solo tenemos algunas secuencias genéticas parciales del virus, aún insuficientes para dar carta de naturaleza a una nueva especie vírica, pero todo llegará.

Ya tenemos  identificado el virus, con un nombre al menos provisional (de momento parece que los habitantes de Ocozocoautla de Espinosa no se han quejado mucho). Ahora bien ¿cual es su importancia clínica? Por un lado, parece que en el Estado de Chiapas se han registrado brotes de cierta importancia de enfermedad hemorrágica en humanos, destacando una epidemia de fiebre hemorrágica muy grave que tuvo lugar en 1967, y en sueros de personas convalecientes se identificaron anticuerpos frente a virus del serocomplejo Tacaribe. Por otro lado, en ese mismo Estado se producen de forma endémica casos de dengue hemorrágico, cuya forma clínica puede confundirse fácilmente con una fiebre hemorrágica por arenavirus, lo cual podría haber motivado que los brotes por arenavirus pasen desapercibidos en la zona. El dengue hemorrágico se comenzó a expandir por las zonas tropicales y subtropicales de América en las décadas de 1960-70.

Por último ¿fue el virus Ocozocoautla de Espinosa -o un ancestro de éste- el causante del huey cocoliztli? Probablemente nunca lo sabremos.  Ya señalamos en un post anterior que es difícil hacer extrapolaciones sobre epidemias del pasado con lo que sabemos de los patógenos actuales. En particular es difícil de explicar cómo pudo transmitirse tan masivamente aquella peste entre la población, cuando los brotes que conocemos de fiebres hemorrágicas por arenavirus tienen muy poca capacidad de difusión (afortunadamente) limitándose a unos pocos, tal vez decenas de casos clínicos cada brote. También es extraño cómo después de aquello la enfermedad pudo “borrarse del mapa”, aunque esto puede que no sea exactamente así ya que podrían haberse seguido produciendo brotes de fiebres hemorrágicas como el ya mencionado de 1967, que pudieron no ser diagnosticados correctamente o no alcanzar demasiada repercusión fuera de aquellas tierras. Respecto a la transmisión masiva, hay que recordar que en el surgimiento de brotes epidémicos de fiebres hemorrágicas por arenavirus influyen de forma muy especial factores tanto ecológicos como socio-económicos, y en particular el desarrollo de actividades agrícolas en zonas deforestadas ha precedido a menudo a brotes de enfermedades producidas por estos virus. Cambios en la agricultura suponen a menudo cambios en la disponibilidad de alimento para los roedores, que a veces pueden desembocar en eclosiones poblacionales de éstos, facilitando el contacto con el hombre. Estos factores, en particular teniendo en cuenta el peculiar sistema de Encomiendas implantado por los Españoles al llegar a las Indias, podrían haber influido en la desastrosa incidencia de la enfermedad del huey cocoliztli en el siglo XVI.

Referencias

(1) Acuna-Soto R, Stahle DW, Cleaveland MK, Therrell MD. Megadrought and megadeath in 16th century Mexico. Emerg Infect Dis. 2002 Apr;8(4):360-2.  (http://wwwnc.cdc.gov/eid/article/8/4/01-0175_article.htm),

(2) Milazzo ML, Barragán-Gomez A, Hanson JD, Estrada-Franco JG, Arellano E, González-Cózatl FX, Antibodies to Tacaribe serocomplex viruses (family Arenaviridae, genusArenavirus) in cricetid rodents from New Mexico, Texas, and Mexico. Vector Borne Zoonotic Dis. 2010;10:629–37. doi:10.1089/vbz.2009.0206.

(3) Cajimat MNB, Milazzo ML, Bradley RD, Fulhorst CF. Ocozocoautla de Espinosa virus and hemorrhagic fever, Mexico. Emerg Infect Dis [serial on the Internet]. 2012 Mar [date cited]. http://dx.doi.org/10.3201/eid1803.111602.

 


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