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De la ganadería a la fauna silvestre: brote de peste de los pequeños rumiantes en antílopes saiga en Mongolia

Hoy presentamos un post invitado, escrito por Elisa Pérez Ramírez, Doctora en Veterinaria, especialista en enfermedades víricas emergentes en los animales, y que trabaja en mi grupo en el CISA (INIA). Habla de la peste de los pequeños rumiantes, una enfermedad producida por un virus parecido al del sarampión, pero que afecta fundamentalmente a ovejas y cabras, produciendo una enfermedad respiratoria severa en estas especies domésticas, de declaración obligatoria a la Organización Internacional para la Sanidad Animal (OIE). Describe un brote de esta enfermedad en un rumiante silvestre muy especial, la saiga, ocurrido recientemente en Mongolia. ¡Les va  a gustar!

Aunque pudiera parecerlo, el protagonista de este post no es el primo cuadrúpedo de Alf. Este animal tan curioso existe de verdad y se llama antílope saiga (Saiga tatarica).  Tiene una nariz tubular y bulbosa muy característica que le permite filtrar el polvo y calentar el frío aire que respiran en las estepas de Asia central en las que viven.

Su área de distribución se extiende desde el sur de Rusia hasta el noroeste de China y algunas zonas de Mongolia. Precisamente en Mongolia se encuentra la subespecie Saiga tatarica mongolica que es endémica de las zonas semidesérticas del oeste del país, como se puede ver en este mapa.

Distribución histórica (en blanco) y distribución actual de Saiga tatarica tatarica (en verde) y Saiga tatarica mongolica (en rojo).

Aunque en el pasado el saiga era abundante en todo el oeste de Asia, actualmente se encuentra en peligro de extinción debido a la caza masiva e incontrolada (los cuernos de los machos son muy apreciados en la medicina tradicional china), la pérdida de hábitat y las alteraciones climáticas. En el caso concreto de la subespecie S. t. mongolica, la IUCN (Unión internacional para la conservación de la naturaleza) la ha categorizado como especie en peligro crítico de extinción1 ya que se estima una población total de no más de 7000 individuos2 que además están distribuidos en poblaciones muy fragmentadas.

¿Y qué pinta un artiodáctilo tan amenazado en un blog sobre virus emergentes? Pues resulta que la semana pasada, la OIE (confirmó un brote de peste de los pequeños rumiantes (PPR) que ha causado la muerte de más de 900 saigas en la provincia occidental de  Khovd. Esto significa que alrededor del 13% de la población mundial de esta subespecie ha muerto en unos pocos días, y ya pueden ustedes deducir el enorme impacto que esto tiene sobre su estado de conservación.

Aunque la fauna silvestre se había considerado durante mucho tiempo como potencialmente vulnerable a la PPR, hasta el momento sólo se habían documentado casos clínicos en gacelas e íbices en cautividad en Emiratos Árabes3. Ésta es la primera vez que se produce un brote tan grave en una especie silvestre en libertad.

La PPR es una enfermedad infecciosa altamente contagiosa que afecta a ovejas y cabras. Está causada por un morbillivirus (de la misma familia que el virus del sarampión) muy relacionado con el virus de la peste bovina. (éste último erradicado de la Tierra en tiempos reientes, siendo la segunda y ultima enfermedad infecciosa que ha sido completamente erradicada, después de la viruela). El virus de la PPR se detectó por primera vez en Costa de Marfil en los años 40. Desde entonces se ha extendido hacia el norte y el este de África y más tarde hacia Oriente próximo y Oriente medio. En los últimos 15 años, la expansión del virus ha sido explosiva, alcanzando numerosos países del sur y el este de Asia. En China se notificó el primer caso en 2007 y la enfermedad llegó a territorio europeo en 2016, con un brote registrado en Georgia. De igual manera se ha expandido por todo el norte de África. En Marruecos causó importantes brotes en 2008.

La FAO y la OIE la consideran como una de las enfermedades más devastadoras del ganado doméstico en África, Oriente Medio y Asia. En los brotes más agudos, la PPR puede provocar una morbilidad del 100% y una mortalidad del 90%. En las áreas donde la enfermedad es endémica, la tasa de mortalidad suele ser menor pero las repercusiones en la productividad del ganado siguen siendo muy negativas. Se calcula que las pérdidas económicas causadas cada año por la PPR ascienden a entre 1.2 y 1.7 ¡¡billones!! de dólares, incluyendo las muertes de animales, la reducción de la productividad y los costes de las medidas de control de la enfermedad.

Precisamente por el enorme impacto de la PPR sobre la seguridad alimentaria y sobre el medio de subsistencia de millones de pastores y ganaderos de los países en desarrollo (que crían mayoritariamente ovejas y cabras), la OIE y la FAO lanzaron en 2015 la “Estrategia mundial para el control y la erradicación de la PPR”, que prevé la erradicación mundial de la enfermedad en 2030. Aunque es un objetivo ambicioso, lo cierto es que  existen varios factores que permiten ser optimistas:

- Existe una vacuna segura y eficaz que proporciona protección de larga duración con una sola dosis.

- Se dispone de técnicas diagnósticas sensibles y específicas.

- Factores epidemiológicos favorables: no existe la condición de “animal portador” y todo parece indicar que no hay un reservorio silvestre de la enfermedad.

- Creciente  apoyo político hacia la erradicación de la PPR, sobre todo después del éxito del programa de erradicación mundial de la peste bovina.

Por supuesto, y como ocurre habitualmente con las enfermedades infecciosas, no todo es tan fácil. También existen dificultades evidentes que habrá que  superar si queremos que el programa de erradicación funcione como se espera; entre ellas la ausencia de control en los movimientos de ovejas y cabras en muchos países, muy escasa información sobre el tamaño de los rebaños, ausencia de sistemas de identificación de animales en  países en desarrollo, sistemas de administración de la vacuna poco eficaces, etc.

El compromiso internacional para erradicar esta devastadora enfermedad se ha hecho aún más urgente tras conocerse la mortandad masiva de los antílopes saiga en  Mongolia, un hecho sin precedentes en la epidemiología del virus. Los investigadores que han estudiado el brote sobre el terreno parecen tener claro que las muertes se han producido por contagio a partir de animales domésticos con los que los saigas comparten zonas de pastoreo, especialmente en invierno cuando el alimento escasea. Es lo que en el mundo de las enfermedades infecciosas se llamaspillover” o desbordamiento.

En septiembre de 2016 Mongolia notificó los primeros casos de PPR en ganado doméstico. A pesar de que desde ese momento se han vacunado 11 millones de ovejas y cabras, parece que la epidemia sigue activa y ya se plantea como un enorme reto para la sanidad animal de ese país, no solo para la ganadería, sino también y de manera muy preocupante para la fauna silvestre, tal y como  ha declarado la Dra. Eloit, directora general de la OIE.

Seguiremos de cerca el desarrollo de las medidas de control del brote en Mongolia y en el futuro hablaremos de otros casos muy interesantes de spillover desde el ganado doméstico a la fauna silvestres y…al revés.

Elisa Pérez Ramírez

Bibliografía

1IUCN http://www.iucnredlist.org/details/19832/0

2Young, J.K., Murray, K.M., Strindberg, S., Buuveibaatar, B. & Berger, J. (2010). Population estimates of Mongolian saiga: implications for effective monitoring and population recovery. Oryx 44, 285–292.

3Kinne J, Kreutzer R, Kreutzer M, Wernery U, Wohlsein P. Peste des petits ruminants in Arabian wildlife. Epidemiol Infect. 2010;138:1211–4.

Otros documentos de interés

- Comunicado de prensa de la OIE sobre el brote en saiga:  http://www.oie.int/es/para-los-periodistas/comunicados-de-prensa/detalle/article/alarm-as-lethal-plague-kills-endangered-mongolian-antelope/

- Video OIE sobre el programa de erradicación de la PPR para 2030: https://www.youtube.com/watch?v=nveNS6X_bbo

- Entrevista al jefe veterinario de la FAO sobre el brote de PPR en Mongolia: http://www.fao.org/news/audio-video/detail-video/en/?uid=12032

Imágenes

Saigas hallados muertos en el brote de Mongolia. ©FAO- YU.ENKH-AMGALAN.

Saigas hallados muertos en 2015 en Kazajistan. ©Albert Salemgarayev

 

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Reservorio animal del MERS-coronavirus: el círculo se estrecha

 

Hace unas semanas publicamos un post sobre el nuevo coronavirus de Oriente Medio, conocido como MERS-Coronavirus (MERS-CoV)  en el que ofrecíamos un resumen de la información disponible sobre este nuevo virus emergente en un formato de “Preguntas y respuestas“. Una de las preguntas era: “¿De donde ha salido? En ella reflejábamos lo siguiente:

El MERS-CoV es probablemente un virus adaptado a una especie animal cuya identidad desconocemos, que en los últimos tiempos ha podido transferir esporádicamente el virus a humanos con éxito. El modo cómo este virus se las ha apañado para conseguirlo es aún un misterio. Entre los expertos se da cierto crédito a la hipótesis de que la especie animal que actúa como huésped principal del MERS-CoV podría ser algún tipo de murciélago, pero habrá que investigar en profundidad para saberlo. Es importante determinar qué especie animal está actuando como reservorio epidemiológico porque eso ayudaría enormemente a prevenir y controlar la enfermedad. Es posible igualmente que existan especies que actúen como hospedadores intermedios entre el reservorio natural y el hombre.  Un equipo internacional multidisciplinar  trabaja a instancias del Ministerio de Salud Saudí, la Universidad de Columbia y la Alianza EcoHealth, para identificar las especies que podrían jugar un papel en la transmisión de este virus.

Pues bien, una parte de ese trabajo acaba de salir a la luz en forma de un interesante artículo en la revista Emerging Infectious Diseases (1). En él se describe un hallazgo muy relevante que puede arrojar luz sobre el origen del MERS-CoV: al analizar muestras de 96 murciélagos de 7 especies distintas, recogidas en un radio de 12 km alrededor de la casa del “caso índice” (primer caso identificado de enfermedad por este virus), en Bisha, Arabia Saudí, en octubre de 2012 y abril de 2013, han encontrado una secuencia de ARN idéntica a la del MERS-CoV en las heces de un único murciélago, de la especie Taphozous perforatus (Emballonuridae) o “murciélago de tumba egipcio” (ver Figura).

Figura. Murciélago de tumba egipcio y su distribución geográfica
-Fuentes: iNaturalist (foto) y Wikipedia (mapa)-.

El Taphozous perforatus se refugia en edificios abandonados y se alimenta de insectos. Su hábitat natural es la sabana seca.  Su distribución geográfica incluye no solo áreas de Oriente Medio sino también de África y del subcontinente Indio. El ejemplar en el que se identificó un fragmento de secuencia de ARN 100% idéntica al MERS-CoV fue capturado en un huerto de palmeras datileras que el paciente designado como “caso índice” tenía no muy lejos de su propia casa, dentro de una finca de su propiedad.  La forma en que este hombre pudo infectarse es aún un misterio. Cabe la posibilidad de que el virus pase directamente del murciélago al ser humano, es decir, que el murciélago sea el reservorio epidemiológico del virus. Pero esto no es tan obvio, porque las dos especies no conviven tan estrechamente como para facilitar esa transmisión. Cabe imaginar que en determinados edificios habitados por estos quirópteros se refugien ocasionalmente personas que puedan llegar a infectarse al respirar el polvo de guano allí presente, de una forma parecida a lo que se supone que ocurre en determinadas cuevas africanas donde habitan los murciélagos que actúan como reservorio natural del virus Ébola. Pero también es posible que exista una especie animal que actúe de hospedador intermedio entre los murciélagos y el hombre, como ocurre por ejemplo con el virus SARS (un virus similar al MERS-CoV),  y que se cree que utilizaba especies intermedias más cercanas al hombre, como la civeta (cuya carne es consumida en China), como hospedador intermedio entre los murciélagos que actúan como reservorio en la naturaleza, y el ser humano. También caben otras posibilidades, por ejemplo, que haya más de una especie animal que actúe como reservorio natural, o que el Taphozous perforatus no sea el reservorio principal, sino tan solo un hospedador accidental sin papel real en la transmisión del virus a humanos.  Todo ello deberá investigarse concienzudamente.

En la misma finca donde se halló el murciélago con secuencias de MERS-CoV habitaban 4 dromedarios de los que el paciente “índice” era  igualmente el propietario. Estos animales en una primera instancia fueron sospechosos de transmitir la enfermedad. El caso es que el papel de estos camélidos aún no está muy claro. Un estudio recientemente publicado ha mostrado anticuerpos “específicos” a MERS-CoV en el suero de cada uno de los 50 dromedarios examinados procedentes de Omán, y en un 14% de los 105 dromedarios de las Islas Canarias examinados (2), mientras que no se encontraron ese tipo de anticuerpos en otras especies ganaderas examinadas (ovejas, cabras, vacas), ni en camélidos americanos. Estos resultados hay que tomarlos como muy preliminares, ya que, como bien han señalado en sendas notas informativas la OIE y la FAO, las pruebas serológicas empleadas aún no están validadas para estos animales, y existe igualmente la posibilidad de que esos anticuerpos sean originados frente a un agente infeccioso similar pero no idéntico al MERS-CoV, que pueda causar lo que se conoce como “reacción cruzada” en los tests serológicos empleados en su detección. En cualquier caso, es importante determinar cual es el origen de esos anticuerpos en dromedarios, y sobre todo esclarecer si esta especie tiene algún papel en la transmisión del virus MERS-CoV.

El equipo multidisciplinar internacional que ha realizado este importante hallazgo del murciélago portador de secuencias del virus MERS, está en la actualidad trabajando en un estudio de campo que abarca un elevado número de muestras (se habla de más de 15.000 análisis) precedentes  de un amplio rango de especies animales de las zonas afectadas, incluyendo dromedarios y otras especies domésticas, para determinar si el virus está también presente en las mismas. Estos estudios se han visto retrasados con respecto a los realizados en murciélagos, ya publicados, porque es preceptivo que las muestras de animales susceptibles a la fiebre aftosa (una grave enfermedad que afecta a mamíferos artiodáctilos, o de “pezuña hendida”), procedentes de países endémicos, sean previamente analizadas para determinar que están libres del virus de la fiebre aftosa. Estos análisis requieren laboratorios dotados de medidas de bioseguridad muy estrictas(estamos hablando del más alto nivel de biocontención para patógenos agroalimentarios, el nivel 4 de la OIE o equivalente). En EE.UU. existe un laboratorio de estas características en Plum Island (NY), perteneciente al Departamento de Agricultura de los EE.UU. (USDA), que es donde se están realizando estos análisis previos. A medida que se vayan conociendo los resultados de este estudio sistemático es previsible que se vaya reconstruyendo la epidemiología y la historia natural de esta enfermedad. Estaremos atentos a estos estudios.

NOTA (añadida el 29 de agosto): El Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC) acaba de publicar en su página web una nota aclaratoria sobre los resultados de la publicación que hemos comentado en este post (1). En ella aluden a ciertas limitaciones técnicas de ese trabajo, que afectarían a la conclusión principal del mismo. Es recomendable leer los detalles (la nota está en inglés), pero cabe destacar que es cierto que una única reacción de PCR positiva (de 8 intentadas con cada muestra) es poco y que la secuencia obtenida es muy corta (alrededor de 200 nucleótidos) para afirmar tan rotundamente que pertenece a un virus “idéntico al MERS-CoV”. El tema del posible origen zoonótico del MERS-CoV se ha puesto muy interesante, y habrá que esperar la confirmación con otra(s) técnicas para ver si estos resultados se consolidan.

Referencias:

(1) Memish ZA, Mishra N, Olival KJ, Fagbo SF, Kapoor V, Epstein JH, et al. Middle East respiratory syndrome coronavirus in bats, Saudi Arabia. Emerg Infect Dis [Internet]. 2013 Nov [date cited]. http://dx.doi.org/10.3201/eid1911.131172

(2) Reusken et al Middle East respiratory syndrome coronavirus neutralising serum antibodies in dromedary camels: a comparative serological study The Lancet Infectious Diseases - 9 August 2013  doi:10.1016/S1473-3099(13)70164-6

 

 

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Categorias: Nuevos virus

Gripe aviar A H7N9, China, 2013

Vamos a un virus emergente nuevo por año: en 2011 fue el virus Schmallenberg, en 2012 el nuevo coronavirus, y en 2013 parece que le ha tocado ese papel a la nueva cepa H7N9 de virus de la influenza (gripe) aviar detectada en China hace unos pocos días. Bueno, eso no es exactamente así, como ya saben los perspicaces lectores. En posts anteriores ya vimos que la emergencia de nuevos virus es un proceso constante. De todos los nuevos virus que emergen, sin embargo, solo unos pocos llaman nuestra atención, en particular por su capacidad de dañar a nuestra salud y/o la de nuestros animales o plantas. Y de estos pocos, solo un pequeño y selecto grupo alcanzan la fama, es decir, llegan a las páginas de los medios de comunicación general. Son estos pocos los que causan alarma. Parece este el caso de la nueva gripe aviar H7N9 que ha causado infecciones letales en humanos en China estos últimos días.

Antecedentes

El 31 de marzo (hace solo 9 días) la agencia Reuters se hacía eco de una noticia de la agencia estatal china de noticias Xinhua que anunciaba que la infección por una nueva cepa de gripe aviar había causado la muerte a dos personas en Shanghai (enlace). Al parecer esas dos personas (dos varones de 27 y 87 años)  adquirieron la infección a finales de febrero y murieron a consecuencia de ella a principios de marzo. Esta noticia inmediatamente desencadenó la alarma, pues se trata de un subtipo de virus de la influenza aviar (H7N9) que nunca antes había sido descrito que infectara a humanos, lo cual significa que no hay vacuna frente a él y tampoco existe inmunidad previa relevante en la población que pudiera protegerla de forma natural. Estos hechos, que son ciertamente preocupantes,  por si solos no hubieran desencadenado tanta alarma sin contar con el precedente de la influenza aviar H5N1. Como saben nuestros lectores, el punto álgido de esta epidemia -y de la alarma correspondiente desencadenada en los medios- tuvo lugar en 2006, cuando no era infrecuente escuchar a “expertos” decir que el riesgo de pandemia era inminente, y que en tal caso la pandemia de gripe de 1918, que causó entre 20 y 40 millones de víctimas, se quedaría corta. Afortunadamente, no ha ocurrido tal cosa, y con el tiempo se ha visto que ese riesgo era muy bajo. Lo que ha ocurrido es que el virus se ha extendido geográficamente por 15 países, causando en ellos importantes pérdidas en el sector avícola, y una zoonosis grave que se transmite de las aves de corral al hombre -pero no entre humanos- y que desde que fuera detectada en 1997 hasta hoy ha producido 622 casos de enfermedad en humanos, de los que 371 han sido mortales. A cambio, y gracias a los sistemas de alerta temprana implementados, poco después, en 2009 se pudo detectar y seguir en tiempo real una pandemia de gripe A H1N1 inesperada (como inesperados suelen ser todos los episodios de emergencia de virus) y aunque se empleó contra ella todo un arsenal de antivirales y vacunas que en alguna medida pudieron paliar algo su impacto, no se pudo evitar. El balance final de esta nueva gripe pandémica entre abril de 2009 y agosto de 2010 fue de unos 20.000 casos mortales confirmados en laboratorio (según la Organización Mundial de la Salud, OMS), aunque estimas indirectas sugieren que el número de víctimas mortales de esta pandemia pudo ser diez veces superior a esa cifra [1]. La OMS calcula que anualmente mueren en el mundo entre 200.000 y 500.000 personas a causa de la gripe estacional (enlace), de modo que la pandemia de nueva gripe A H1N1 de 2009 no fue especialmente grave. 

Para terminar de poner en antecedentes a los lectores hay que mencionar que, si bien el subtipo particular H7N9 no ha sido descrito hasta ahora en humanos, hay toda una amplia casuística de virus de gripe (o influenza) aviar del subtipo H7 (“Nx”) que han producido casos en humanos, algunos de ellos graves e incluso mortales. Recordemos, por ejemplo, el caso ocurrido en Holanda en 2003 en el que a raíz de un brote virulento de gripe aviar H7N7 en aves de corral, 86 personas que trabajaban en contacto con esas aves o en su entorno fueron contagiadas. La mayoría presentó conjuntivitis o síntomas similares a la gripe, pero uno de ellos desarrolló una neumonía grave y murió a causa de la infección [2]. De los 16 tipos de hemaglutininas conocidos, que caracterizan a los 16 subtipos “H” (H1-H16), hay dos, H5 y H7, que son especialmente sensibles a sufrir mutaciones que pueden dotar de elevada virulencia a los virus gripales que las poseen. Por ello, los virus gripales aviares cuyas hemaglutininas son de los tipos H5 o H7 son vigilados con especial intensidad. Esta especial capacidad de adquirir virulencia de estos dos subtipos se observa tanto para las aves como para los mamíferos, entre ellos los humanos. Por ello no sorprende demasiado encontrar el subtipo H7 en esta nueva cepa de gripe aviar patógena para humanos detectada en China hace unos pocos días

Situación actual

La situación actual (9 de abril) respecto a la gripe aviar H7N9, según fuentes oficiales chinas, es de 24 personas infectadas confirmadas en laboratorio. No se han hallado vinculaciones epidemiológicas entre ellos. Por provincias, 11 casos ocurrieron en Shanghai, 8 en Jiangsu, 2 en Anhui, y 3 en Zhenjiang. Todas estas provincias están muy próximas entre sí, en la costa oriental, la zona más densamente poblada del país. De los 24 casos, 7 murieron (5 en Shanghai y 2 en Zhenjiang) a causa de enfermedad respiratoria grave debida a la infección. Las investigaciones efectuadas por el momento en los contactos próximos a los casos confirmados  (se han estudiado ya más de 500 contactos) han dado resultados negativos, lo que sugiere que el virus no parece transmitirse eficazmente entre humanos. Hay resultados preliminares que indican que esta cepa vírica es sensible a antivirales como oseltamivir y zanamavir. La OMS de momento no considera recomendar medidas especiales de vigilancia fronteriza ni restricciones al comercio o viajes a las zonas afectadas. Se cree que la fuente de contagio son las aves, en particular aves de corral destinadas a la alimentación. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre con la cepa H5N1 altamente patógena, que produce elevada mortalidad en aves, esta nueva cepa H7N9 no parece ser tan patógena en aves, por lo que está siendo difícil seguirle la pista (FAO). Si se ha detectado el virus en algunas aves. Muestras de palomas recogidas en un mercado de Shanghai resultaron positivas a la prueba de detección del virus. China ha declarado la infección por virus influenza H7N9 “de baja patogenicidad” (*) en granjas de palomas y otras aves (en China la avicultura abarca un rango de especies más amplio que en los países occidentales) a la Organización Internacional de la Sanidad Animal (OIE) y ha decidido sacrificar las aves de esas granjas infectadas como medida preventiva. Entre otras medidas, las autoridades chinas también han decretado el cierre temporal de mercados de venta de aves vivas en Shanghai y otras ciudades, y la restricción de movimientos comerciales de aves procedentes de ls provincias afectadas.

El virus ha sido completamente secuenciado y las secuencias han sido puestas inmediatamente a disposición de la comunidad científica. El análisis de éstas indica que esta cepa pudo emerger como resultado de una reasociación de segmentos genéticos (los virus de la influenza, o gripe, tienen un genoma de ARN dividido en 8 segmentos) procedentes de virus A H7N9 y A H9N2 (ECDC). Especialistas destacados como Richard Webby, tras un examen preliminar de las secuencias, han declarado que el virus posee ciertas mutaciones que caracterizan a cepas con alguna adaptación a infectar mamíferos (enlace).

En el CDC de Atlanta (EE.UU.) han comenzado a fabricar una posible vacuna (lo que se conoce como un “candidato vacunal”) a partir de las secuencias genéticas del virus (aún no se dispone de ninguna cepa aislada) mediante reconstrucción sintética de genes y genética inversa.

En resumen, se ha detectado la existencia de un virus de gripe aviar del subtipo H7N9 circulando en China y que produce una enfermedad respiratoria grave en humanos. Por el momento hay muy pocos casos y al parecer no se transmite bien entre humanos, por lo que el riesgo de que origine una pandemia es muy bajo, como ha reconocido la propia OMS. No obstante habrá que seguir la evolución de este virus para poder anticiparse ante cualquier posible riesgo.

 

Referencias

[1] Dawood, F.S. et al (2012) Estimated mortality associated with the first 12 months of 2009 pandemic influenza A H1N1 virus circulation: a modelling study. Lancet Inf Dis 12:687-695.

[2] Fouchier, R. A. M. et al (2004) Avian influenza A virus (H7N7) associated with human conjuntivitis and a fatal case of acute respiratory distress syndrome. Proc Natl Acad Sci U S A. 2004 February 3; 101(5): 1356–1361.

 

(*) En sanidad animal el concepto “baja patogenicidad” para las cepas de virus de gripe aviar está muy regulado, y es solo aplicable a aves, no a humanos. Las cepas con hemaglutininas de los tipos H5 ó H7 pueden ser de baja o de alta patogenicidad en función de los resultados observados en 2 tipos de pruebas: 1) su efecto en pollitos de 6 semanas, 2) la aparición de ciertas mutaciones detectables en la secuencia de la hemaglutinina, que correlacionan perfectamente con la patogenicidad en pollitos.

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Un mundo, una sanidad, una virología

El niño/roedores/sindrome pulmonar por hantavirus; construcción de embalses/mosquitos/fiebre hemorrágica del Valle del Rift; comercio de animales silvestres/roedores/viruela de los monos; calentamiento global/jejenes/lengua azul; producción avícola/aves silvestres/gripe aviar; nuevos regadíos/mosquitos/aves/encefalitis por flavivirus…

No me he vuelto loco. Solo son ejemplos de lo imbricadas que están tres áreas de conocimiento que tradicionalmente se han desarrollado por separado y a menudo de espaldas unas de otras: la sanidad humana,  la sanidad animal y el medio ambiente. En negrita se destacan determinadas enfermedades causadas por infecciones víricas, que afectan al hombre y/o a los animales, y que a menudo se mantienen en la naturaleza en especies de animales silvestres que actúan como reservorio. Roedores, murciélagos, aves, son frecuentemente reservorios de enfermedades que afectan al hombre (zoonosis) y/o a los animales domésticos (“enfermedades compartidas“). Algunas de ellas, además, son transmitidas por picaduras de artrópodos. Está claro que el conocimiento de estas enfermedades ha de verse potenciado por la interacción entre especialistas en diversas disciplinas, incluyendo profesionales de la medicina humana y veterinaria, epidemiología, virología, entomología, zoología, genética, inmunología, ecología, climatología, etc.

La semana pasada se celebraron en Madrid dos importantes eventos científicos relacionados con el mundo de los virus emergentes: El IX International Congress of Veterinary Virology y el 15th Annual Meeting of the European Society for Clinical Virology. Ambos congresos, auspiciados por las Sociedades Europeas de Virología Veterinaria (ESVV) y de Virología Clínica (ESCV), respectivamente, se hicieron coincidir no solo en el espacio y en el tiempo, sino también bajo un mismo lema: “One world, one health, one virology” (un mundo, una sanidad, una virología), inspirado en el lema “One world, one health” que fue lanzado hace unos años por la OMS (Organización Mundial de la Salud), la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) y la OIE (Organización Internacional para la Sanidad Animal) para subrayar la necesidad de un enfoque global de la salud.

De acuerdo con este espíritu interdisciplinar, está claro que un encuentro entre los virólogos que se dedican a los virus humanos y aquéllos que se dedican al ámbito veterinario puede resultar muy útil. No es que no hablen entre ellos. De hecho, hay muchos congresos de virología “general” que no distinguen ambos mundos, pero es cierto que hay una distancia que conviene estrechar. Por ello, ambos congresos (ESVV y ESCV) celebraron una sesión conjunta a la que dedicaron el último día, haciendo realidad el lema común de “One world, one health, one virology“.

La sesión conjunta fue planteada como una serie de conferencias magistrales, intercedidas por sesiones monográficas “cara a cara” donde especialistas de la virología médica y veterinaria exponían su visión sobre un determinado tema. Tanto las conferencias magistrales como las sesiones monográficas versaron, como es lógico, sobre zoonosis víricas. La selección de temas fue acertada (virus gripales, virus West Nile y arbovirosis hemorrágicas emergentes en las sesiones, una conferencia sobre dinámica cuantitativa de las zoonosis víricas, otra sobre murciélagos como reservorios de virus, una tercera acerca de investigación traslacional en virología clínica y veterinaria, y la cuarta sobre  la barrera de especie en las zoonosis víricas). El nivel científico de las conferencias y sesiones estuvo a gran altura y la audiencia mostró un gran interés, a juzgar por las discusiones y preguntas al final de cada intervención.

La sesión conjunta fue sin duda una gran idea y un acierto de los organizadores, a quienes hay que dar la enhorabuena no solo por la excelente organización, sino también por promover esta interacción entre virólogos médicos y veterinarios. Los organizadores anunciaron más sesiones conjuntas de este tipo en futuros congresos. Estos encuentros deben estimular la colaboración científica en estos ámbitos lo que redundará en más conocimientos y mejor comprensión de estas enfermedades, algo necesario para desarrollar mejores tratamientos y medios eficaces para la prevención y el control de las mismas.

El enlace entre los dos mundos de la virología ya se ha producido. Ahora hay que sumar a este esfuerzo el de otros especialistas, en particular del ambito medioambiental para acercarse más  a ese “One world, one health“.

Enlaces a las páginas web de los congresos de la ESVV y la ESCV 2012:

http://esvv2012.com/spain/

http://www.escv2012madrid.com/

 

 

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Primer aniversario de la declaración de erradicación mundial de la peste bovina

Hoy hace un año desde que se declaró la erradicación mundial de la peste bovina. El anuncio tuvo lugar el 28 de junio de 2011, durante el 37º período de sesiones  de la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la  Alimentación y la Agricultura (FAO), en la que sus 192 Estados Miembros aprobaron una  resolución en la que anunciaban la erradicación de la peste bovina de la faz de  la Tierra. La peste bovina es la primera enfermedad animal, y la segunda enfermedad de cualquier tipo, después de la viruela en los seres  humanos, en ser eliminada gracias al esfuerzo del hombre. La FAO celebra este primer aniversario recordándonos la relevancia de este acontecimiento. Se puede leer una reseña en su página web (http://www.fao.org/ag/againfo/programmes/es/grep/home.html).

La peste bovina ha sido uno de los peores azotes para la ganadería durante milenios. Las epidemias de esta enfermedad han alcanzado proporciones devastadoras en el ganado bovino, con mortalidades que en ocasiones  han llegado a superar el 90% poniendo en riesgo la seguridad alimentaria de las poblaciones afectadas. Su impacto ha sido tan fuerte en ocasiones que ha llegado a modificar costumbres ancestrales en poblaciones nómadas, e incluso se puede llegar a reconocer la huella de la peste bovina en deteminados tipos de paisaje tales como ciertas áreas de la sabana africana. Además de bovinos domésticos, esta enfermedad ha causado importantes mortalidades en la fauna silvestre susceptible (búfalos, jirafas, antílopes…). Su agente causal, el virus de la peste bovina, es el virus “tipo” (prototipo que reune las características de un grupo taxonómico)  del género de los morbilivirus (al cual pertenecen otros virus conocidos como el virus del moquillo, o el del sarampión) dentro de la familia de los paramixovirus. Durante décadas se emplearon vacunas eficaces contra esta enfermedad, lo que hizo atisbar su fin en 1994 cuando la FAO, en compañía de la OIE (Organización Internacional para la Sanidad Animal) y otras agencias internacionales, lanzaron el Programa mundial de erradicación de la peste bovina (PMEPB). El último caso declarado de peste bovina ocurrió en Kenia en 2001. Las últimas vacunaciones tuvieron lugar en 2006, y en 2009 cesó la vigilancia sobre la enfermedad. Como ocurrió con la viruela, se han conservado cepas del virus, así como vacunas, en unos pocos laboratorios en condiciones de alta seguridad biológica, y el resto de cepas del virus fueron destruidas a lo largo de 2011.

El mundo está de enhorabuena por haber conseguido erradicar esta dañina enfermedad. Esto vuelve a demostrar, por segunda vez, que la erradicación de una enfermedad es posible si se dan las circunstancias apropiadas y se actua con decisión, reuniendo la voluntad política y contando con un amplio acuerdo internacional que sostenga el esfuerzo de cooperación durante el tiempo necesario. No cabe duda que el esfuerzo merece la pena y que este exito debe servir para que la labor que actualmente se está dedicando a erradicar otras enfermedades, como la polio, se siga manteniendo pues solo así se logrará repetir por tercera vez el enorme logro de haber borrado otra enfermedad del mapa global.

 

 

OTRAS INFORMACIONES DE INTERËS ESTA SEMANA

La revista Frontiers in Genetics, en un número especial,  ha publicado un artículo de revisión, del que soy autor, sobre enfermedades víricas emergentes y su relación con el cambio global, que por su temática puede ser de interés para los lectores de este blog. Se puede acceder libremente al mismo online en el siguiente enlace. Igualmente se puede descargar libremente en formato pdf en el siguiente enlace. 

 

 

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