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Migraciones, aves, virus, golondrinas, cocos

Seguro que la mayoría de los lectores han escuchado alguna vez que tal o cual enfermedad o virus nuevo viene “de África”, traído por un “ave migratoria”. La verdad es que es una explicación muy socorrida: el que ciertas aves migran entre África y Europa es un hecho cierto, así que, si aparece un virus nunca antes visto por nuestras latitudes, y este virus tiene un “historial” africano, la explicación no tarda en presentarse “volando”: el virus ha tenido que venir traído por un ave migratoria. Los lectores habrán escuchado así justificar el origen de focos en España de enfermedades como las causadas por el virus West Nile (ó “Nilo Occidental”) ya comentado en este blog (véase el 2º comentario de este post), o por el virus de la fiebre hemorrágica de Crimea Congo (comentado en este otro post del blog)., pero también la expansión a nivel mundial de la influenza -o gripe- aviar.

Aves migratorias, África
(fotografía del autor)

El caso es que a mi siempre me ha llamado la atención esta facilidad para atribuir una explicación del origen de tal o cual foco a las aves migratorias. No es que no me parezca posible. Es que me llama la atención lo fácil que “cuela”, a pesar de las grandes lagunas existentes en el conocimiento de, por ejemplo las especies de aves involucradas; las rutas que siguen; su capacidad de sostener una infección por tal o cual virus; las áreas geográficas de “origen” de los virus involucrados; cuándo se produce la migración; si todo ello es compatible con la estacionalidad observada en nuestras latitudes para estas enfermedades y, si los hay, para los vectores implicados; cuánto dura la infección (y su transmisibilidad) en las especies de aves migratorias involucradas o en sus parásitos (también se apunta a que determinados virus podrían viajar no ya dentro del ave sino dentro de sus ectoparásitos, como las garrapatas, p.ej.), etc.

El objetivo de este post no es dirimir esta compleja cuestión -algo realmente lejos del alcance de este blog-, sino poner de manifiesto lo compleja que es. Para “ilustrarlo” he seleccionado una escena de una famosa película que, sorprendentemente, hace un tratamiento muy interesante del tema: Se trata de una escena de “Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores” de Monty Python, y en ella el Rey Arturo se enfrenta al afamado -y notable- espíritu empírico de sus súbditos, acerca de cuestiones sobre migraciones de aves y cocos. Espero que la disfruten. Les dejo dos versiones, una en español y otra en inglés (me parece especialmente hilarante en el idioma original).

En español:

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En inglés:

 

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¿Pero…qué me estás contando? ¿La fiebre de Crimea-Congo en España?

Inauguramos hoy nueva sección del blog, que va a llevar por título “¿Pero… qué me estás contando?” (¿Pero…QMEC?), en la que trataremos de exponer, de forma coloquial, temas de actualidad en torno a las alertas sanitarias causadas por virus emergentes, con el sano propósito de despejar dudas y evitar alarmismos infundados. Los diálogos los protagonizarán Penélope (PE), una estudiante de doctorado que hace la tesis sobre virus emergentes en un laboratorio de alta seguridad biológica, y su abuelo Rosendo (RO). El primer ¿Pero…QMEC? es sobre la fiebre hemorrágica de Crimea Congo. Todos los datos que se dan proceden de fuentes acreditadas, que aparecen al final del post. Espero que les guste.

RO- Penélope,  ¿has leído lo de la fiebre esa de las garrapatas?

PE- ¿La fiebre hemorrágica de Crimea Congo?

RO- Si, esa.

PE- Si, si. Es una enfermedad bastante grave causada por un virus del que apenas ha habido noticia por aquí hasta ahora. Se transmite por picadura de garrapatas, pero también por contacto con fluidos de personas y animales infectados.

RO- Pues una persona ha muerto y otra se ha contagiado en el hospital…

PE- Es cierto. Es una enfermedad muy grave en las personas. Por suerte, no todas las garrapatas transmiten la enfermedad, solo algunas especies, como las del género Hyalomma

RO- ¡Ajá! ¡Otro palabro de esos tuyos! ¿Hya…qué?

Hembra de Hyalomma impeltatum, una de las especies de garrapatas del género Hyalomma (fuente: Influentialpoints.com)

PE- Hyalomma, abuelo. Es un tipo de garrapata, y de este tipo tenemos en España algunas, pero ni son las más abundantes ni las más extendidas. Y si te pica una, no quiere decir ni mucho menos que vayas a tener la fiebre de Crimea-Congo, porque, como te puedes imaginar, no todas las garrapatas de este tipo están infectadas con el virus. De hecho, solo una pequeña fracción está en condiciones de transmitirlo.  Y si tienes la mala suerte de que te pique una de ellas, eso no significa que acabes enfermo: sólo una minoría, alrededor de un 10%, enferma. Eso sí, una vez que se observan síntomas de la enfermedad hay que correr al médico, ya que la mortalidad oscila entre el 10% y el 50% de los infectados que muestran algún síntoma.

RO- ¡Releñe! ¡La mitad!

PE- No te asustes, abuelo, porque en realidad suelen darse muy pocos casos, como los que han ocurrido en España. Murió el primero, al que probablemente le picó una garrapata infectada, pero la enfermera que se contagió al cuidarle se salvó, posiblemente porque recibió atención médica adecuada por un equipo médico que ya estaba alerta y sabía qué hacer. Esto es muy importante: la supervivencia aumenta al recibir cuidados médicos adecuados en las fases más tempranas de la enfermedad.

Fases clínicas de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, segun el “Informe de la situación y evaluación del riesgo de transmisión de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España”, MSSSI, Septiembre de 2016.

RO- ¿Y no hay vacuna?

PE- No, al menos aquí no hay vacuna autorizada para esta enfermedad. Tampoco existe un tratamiento específico, aunque hay medicamentos como la ribavirina, que se emplean en el tratamiento, pero sin mucho convencimiento de que funcionen en todos los casos. También se puede administrar suero inmune de personas que hayan superado la enfermedad (por ejemplo, la enfermera que se salvó sería una buena fuente de anticuerpos para tratar casos que pudieran darse en el futuro). En algunos países donde esta enfermedad está presente desde hace años, como Bulgaria, han desarrollado una vacuna, pero no es demasiado eficaz ni segura. Habrá que investigar más para conseguir vacunas más eficaces, para mejorar los tratamientos…

RO- ¡Claro! ¡Y mi nieta puede ayudar en eso! ¿Verdad, Penélope?

PE- Desgraciadamente, los fondos para investigar sobre esta enfermedad son muy escasos. Además, todo se complica porque para manejar este virus hace falta un laboratorio muy especial, un P4, y eso es muy, muy caro…

RO- Lo de siempre, el dinero. ¿Y tú no trabajabas en un laboratorio de esos?

PE- Yo trabajo en un P3, abuelo. Para esto se necesita un P4. En España no hay, y en el mundo hay muy pocos. Por eso no hay vacunas ni tratamientos para estas enfermedades…

RO- ¿Y cómo ha llegado este virus aquí, a España? Dicen que si un pájaro lo ha traído, que si venía de África… ¿de verdad es eso posible?

PE- La verdad es que nadie lo sabe a ciencia cierta. El virus de Crimea-Congo no afecta a las aves (salvo algunas excepciones como las avestruces), pero es verdad que algunas garrapatas que sí que pueden infectarse con el virus pueden viajar agarradas a aves migratorias que hacen rutas entre África y Europa, y el virus puede durar en la garrapata todo el viaje, de modo que cuando llega aquí la garrapata podría, al menos en teoría, soltarse del ave, trasmitir el virus a un hospedador vertebrado e iniciar un ciclo selvático aquí.

RO- ¡Otro palabro! ¿Qué es eso del “ciclo selvático”?

PE- El virus, para mantenerse en la naturaleza, debe completar un ciclo de al menos dos fases: una transcurre en una garrapata y la otra en un hospedador vertebrado. Un “hospedador” es un animal que ofrece al virus lo que necesita para completar su ciclo: células a las que el virus puede infectar y propagarse (multiplicarse) en ellas. En el caso del virus de la fiebre de Crimea-Congo los hospedadores vertebrados son por lo general ganado: vacas, ovejas, cabras, pero también mamíferos silvestres como ciervos, conejos, liebres, erizos…

RO- Y esos animales… ¿no se ponen enfermos?

PE- No. Padecen una infección benigna y se les pasa, pero entretanto, multiplican el virus y lo transfieren a garrapatas Hyalomma locales. Por cierto, el contacto con sangre y otros fluidos de estos animales también puede transmitir el virus al ser humano.

RO- Ya, como ocurre con el contacto entre personas… Así se infectó la enfermera en el hospital, ¿no?

PE- Si, pero en este caso el riesgo es mayor ya que los animales no presentan síntomas. Por eso es tan importante la vigilancia de la enfermedad en los reservorios, en el campo.

RO- Espera, no vayas tan deprisa, a ver si me aclaro. Entonces el virus ha venido dentro de una garrapata africana en un ave migratoria que ha soltado la garrapata y ésta ha picado a un animal de aquí, y éste ha multiplicado al virus y lo ha transmitido a otra garrapata de aquí también, y así hasta ahora…

PE- ¡Muy bien, abuelo! ¡No todo el mundo lo pilla a la primera! De todas formas, lo del ave migratoria es solo una posibilidad teórica, más que una certeza científica. Existen otras posibles vías de entrada del virus en España.

RO- ¿Como cuáles?

PE- Como, por ejemplo, el comercio ilegal de animales silvestres. En España ese “negocio” mueve 450.000 Euros al año. La garrapata infectada por el virus bien puede haber venido agarrada a un animal traído ilegalmente a España, por ejemplo. Es más, el virus puede haber venido infectando un animal de estos que entran en España, y, sin necesidad de garrapatas foráneas, transmitir el virus a garrapatas locales. Fíjate que, en los años ’80 del siglo pasado entró en España un virus devastador para los caballos: el virus de la peste equina africana. Y ¿sabes cómo entró? Pues como “polizón” infectando a una cebra importada para un zoo-safari que había cerca de Madrid.

RO- ¡Es verdad! ¡Me acuerdo de lo de la peste aquella de los caballos! ¡Casi no nos dejan celebrar los Juegos Olímpicos de Barcelona en el ’92 por culpa de aquello!

PE- O sea, que no tenemos ni idea de cómo ha podido llegar el virus a España, pero el caso es que está aquí desde hace algún tiempo, al menos desde 2010, porque en ese año se encontraron garrapatas infectadas en ciervos de una finca de caza, cerca de Portugal.

RO- ¿Y que va a pasar ahora?

PE-Pues es difícil de saber. Sin embargo, si nos fijamos en lo que pasa en aquellos países en los que este virus ha “emergido” en tiempos recientes (países como Turquía o los de los Balcanes), lo más probable es que durante algún tiempo haya casos esporádicos de enfermedad de vez en cuando. Por eso es necesario hacer una vigilancia sanitaria, para ver en todo momento cual es la situación, si hay más o menos garrapatas infectadas, más o menos hospedadores infectados, si se extiende a otras zonas o se mantiene confinado…

RO- Eso, barato no va a ser, ¿verdad, Penélope?

PE- No, desde luego. Pero eso es mucho mas barato que curar después, cuando ya no hay remedio. Además, hay que informar a los servicios médicos que trabajan en las zonas afectadas para que estén alerta ante cualquier sospecha, establecer grupos de riesgo e informarles para prevenir por ejemplo, la exposición a picaduras de garrapatas, o que eviten tocarlas o extraerlas. Que sea personal sanitario entrenado el que haga esas operaciones.

RO- O sea, que nos tendremos que acostumbrar.

PE- Tú lo has dicho, abuelo.

 

Fuentes de información sobre este post:

VV.AA. Ministerio de Sanidad: Análisis de riesgo de fiebre hemorrágica de Crimea Congo en humanos en España

Joaquín Goyache Goñi y Nerea García Benzaquén – UCM (publicado por: Agencia SINC): “Un protocolo para la vigilancia de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España”

Xavier Abad (Publicado en el Blog: Comentarios virus-lentos): ” (26) El virus Crimea-Congo infecta en España por que llegar, lo que se dice llegar, lo hizo hace unos años”

Id: “(27) Crimea- Congo, y la ola pasó … por ahora”.

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Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España (2): El riesgo.

En la primera parte de este post contamos que se acababan de confirmar los dos primeros casos autóctonos de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España, que también lo son en toda Europa Occidental. No ha habido más casos -de momento- y las personas bajo vigilancia (unas 200) ya están fuera de peligro. La unica persona hospitalizada, la enfermera que se contagió del primer caso, ya está fuera de peligro, según se ha dado hoy mismo a conocer.

En esta ocasión nos hacemos eco del análisis del riego que ha efectuado el Centro Europeo de Control y Prevención de Enfermedades  (ECDC) para España, asociado a estos dos casos de esta enfermedad actualmente emergente en nuestro país, y que han publicado el pasado día 8 de spetiembre en su web.

El enlace a la web del ECDC donde puede encontrarse dicha publicación es aqui: A continuación resumimos (en español) las principales conclusiones del análisis:

Información básica del evento:

El 31 de agosto de 2016, la Comunidad Autónoma de Madrid declaró 2 casos de infección por virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC). La probabilidad de infección por el virus de la FHCC en España es baja. Sin embargo, es posible que ocurran casos esporádicos. El riesgo de sufrir transmisión de humano a humano en los entornos hospitalarios se puede reducir de manera significativa por la aplicación de las medidas de protección apropiadas.

Opciones para reducir riesgos:

Se sugieren las siguientes opciones para reducir riesgos:

- Una mayor conciencia de la importancia del diagnóstico precoz y confirmación de laboratorio entre los profesionales de la salud en las zonas de potencial circulación del virus de la FHCC. Una gestión  oportuna y apropiada de loa casos es crucial para reducir la letalidad.

-  En el cuidado de pacientes que presentan un síndrome de fiebre hemorrágica, incluso cuando no hay sospecha de FHCC, se deben tomar las precauciones estándar, preferiblemente combinadas con medidas de prevención frente al contacto y a las pequeñas gotas en suspensión.

- La realización de las pruebas de laboratorio sobre muestras procedentes de pacientes de FHCC presentan un alto riesgo de transmisión y sólo debe ser llevadas a cabo bajo condiciones de contención biológica apropiadas.

- Como medida de precaución, se debe informar a los grupos de riesgo acerca del modo de transmisión, y se les debe instar a cumplir con los consejos sobre la prevención de las picaduras de garrapatas. Los grupos de riesgo en zonas potencialmente afectadas son principalmente:

  • La gente que trabaja en estrecha proximidad a los animales, especialmente animales de granja (como los trabajadores agrícolas en la cría de animales o trabajadores de mataderos, veterinarios).
  • Las personas expuestas a transmisión de garrapatas a humanos debido a sus actividades al aire libre (por ejemplo, cazadores, trabajadores forestales, excursionistas).
  • El personal que proporciona cuidados de salud a los pacientes y que está en riesgo de transmisión de humano a humano.

- Con el fin de orientar mejor las medidas preventivas y contribuir a una mayor sensibilización a nivel clínico, se deben definir las zonas tanto con circulación del virus FHCC como aquellas compatibles con dicha circulación en la Península Ibérica, poniendo en marcha para ello investigaciones multidisciplinares; en particular han de realizarse mapas de riesgo de FHCC, estudios ecológicas y ambientales, encuestas serológicas en especies hospedadoras, e investigaciones entomológicas.

- Debe considerarse la ribavirina para la profilaxis posterior a la exposición después de una exposición de alto riesgo, a pesar de la baja calidad de la evidencia acerca de su eficacia.

- Los estudios de secuenciación del genoma de los virus FHCC  detectados en España proporcionará información adicional sobre la diversidad genética de los virus circulantes en la Península Ibérica.

- Como es posible que ocurran casos esporádicos de la enfermedad en las zonas afectadas en España, los profesionales dedicados a las transfusiones y a los trasplantes deben ser conscientes de la posible exposición a la FHCC  en las zonas afectadas. Sin embargo, en el nivel de riesgo actual no se recomiendan medidas específicas para la seguridad de las sustancias de origen humano (SOHO).

- Se necesitan nuevos estudios sobre la ecología de la FHCC en la Península Ibérica para delimitar las zonas de riesgo para la transmisión por garrapatas.

Asi pues, el ECDC hace una serie de recomendaciones muy sensatas sobre lo que hay que hacer si ocurre un evento de emergencia de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en un país como el nuestro. Por su parte, las autoridades sanitarias, y en primer lugar el Ministerio de Sanidad, han hecho su propia evaluación del riesgo al aparecer esta enfermedad en nuestro territorio, y han publicado un muy completo informe en su web (fechado el 14 de septiembre) elaborado por especialistas en muy diversos campos, desde la sanidad humana a la entomología y la sanidad animal, cuyas recomendaciones no son muy diferentes a las que da el informe del ECDC que acabamos de comentar. Uno de los aspectos destacables del análisis señala que son necesarias medidas para conocer mejor la situación epidemiológica de este patógeno en la Península Ibérica, territorio donde su presencia es nueva. Ello implica estudiar dónde se dan las condiciones favorables para que medren sus vectores, cuál es el riesgo de infección de las especies animales que actuan como reservorio, cuál es el área de distribución actual del patógeno, etc, etc. Se trata en definitiva de un tipico asunto de salud pública abordable desde la perspectiva “Una salud”, la cual hemos tratado en posts previos (por ejemplo, en éste y en éste), y que consiste en la colaboración e interacción entre especialidades (medicina humana y veterinaria, entomología, ciencias del medio ambiente) para llegar a tener un mejor conocimiento de las enfermedades infecciosas, en particular las zoonosis, que permita poder luchar contra ellas de forma eficaz.

Ahora hay que poner todo esto en práctica.

 

Posts relacionados:

Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España (1): La alerta.

Cuando dos virus terminan siendo el mismo.

Un mundo, una sanidad, una virología

Nuevo número de la revista “Virología”: Zoonosis víricas. “Un mundo, una salud”

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Virus del síndrome de la fiebre grave con trombocitopenia: un nuevo virus emergente en China y Japón.

El virus de la fiebre severa (o grave) con trombocitopenia (iniciales en inglés: SFTSV) es un virus emergente identificado en 2011 como un virus nuevo y por lo tanto distinto de los ya conocidos,  aunque el síndrome que causa fue descrito por primera vez en China en 2009. Se trata de un virus perteneciente a la familia de los Bunyavirus (género Phlebovirus*). Al parecer la transmisión de este nuevo virus podría estar mediada por picadura de garrapatas, aunque se ha sugerido que puede transmitirse también entre personas por contacto a través de sangre y secreciones mucosas. Se desconoce la especie de vertebrado que actúa como reservorio natural.

El SFTSV produce una enfermedad grave en el ser humano, con una elevada tasa de mortalidad (estimada en alrededor del 12% en China). El período de incubación va de 6 a 14 días  Los síntomas son fiebre, dolor de cabeza, dolor de estómago, vómito y diarrea. La analítica muestra reducción de plaquetas y leucocitos, con elevación de enzimas hepáticas y ferritina. Se observan hematuria y proteinuria.

En China se han registrado hasta el momento 200 casos de esta nueva enfermedad, centrados sobre todo en zonas rurales del noreste y centro del país. No hay vacuna contra ella ni tratamiento específicos. El tratamiento disponible se dirige a aliviar los síntomas, por ejemplo, suministrando antipiréticos para combatir la fiebre elevada.

Desde el verano pasado se vienen detectando casos de esta enfermedad infecciosa en Japón, donde ya hay 4 personas fallecidas a causa de la misma. Todas han sido diagnosticadas retrospectivamente, en una investigación de casos compatibles al detectarse una sospecha clínica. Una falleció el pasado verano, y 3 más en otoño, y hay 9 casos sospechosos más bajo investigación. Las víctimas en Japón no mostraron evidencias de picaduras de garrapatas, e investigaciones de campo aún no han podido identificar el virus en las garrapatas examinadas, procedentes de los territorios japoneses afectados, que son las prefecturas de Hiroshima, Yamaguchi, Miyazaki y Ehime, al suroeste del país. Sin embargo, en China se ha comprobado la presencia del virus en hasta un 5.4% de las garrapatas examinadas procedentes de zonas endémicas para la enfermedad, lo que sugiere que estas garrapatas actuarían como vectores que transmiten la enfermedad.

Los virus encontrados en los pacientes japoneses son genéticamente muy similares entre sí, y presentan diferencias con respecto a las cepas aisladas en China.

Se puede encontrar información sobre este virus en los siguientes enlaces:

http://ajw.asahi.com/article/behind_news/social_affairs/AJ201302200053

http://www.sciencemag.org/content/330/6000/20.full

http://wwwnc.cdc.gov/eid/article/18/6/11-1345_article.htm

 

NOTA

(*) Los phlebovirus son uno de los cinco géneros de virus de que consta la familia bunyavirídae. Comprende unas 70 especies conocidas de virus, de las cuales solamente 10 tienen importancia sanitaria para el hombre. La mayor parte de ellos son transmitidos por picaduras de artrópodos, fundamentalmente dípteros (flebotomos o “moscas de la arena”, mosquitos y jejenes), si bien algunos son transmitidos por garrapatas, que son todos los pertenecientes al serogrupo Uukuniemi, que consta de 13 miembros. El virus del síndrome de la fiebre grave con trombocitopenia pertenece a este serogrupo. Otros bunyavirus importantes del género Phlebovirus (aunque de otros serogrupos distintos) son el virus de la fiebre del Valle del Rift (serogrupo sandfly fever sicilian) y el virus Schmallenberg (serogrupo Simbu).

 

 

 

 

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Los arbovirus emergentes y el cambio global

La palabra arbovirus alude a la expresión inglesa “arthropod-borne virus” o virus transmitido por (picadura de) artrópodos  Estos virus se mantienen en la naturaleza en un ciclo que implica la infección alternante entre un hospedador vertebrado y un vector artrópodo, lo cual ya de por sí significa una adaptación muy específica a unas condiciones ambientales muy concretas, que son aquellas en las que pueden prosperar tanto vectores como hospedadores. Por ello las arbovirosis (enfermedades causadas por virus transmitidos por artrópodos) son el prototipo de enfermedades cuya distribución e incidencia pueden verse más afectadas por los cambios ambientales, y de modo especial por los cambios en el clima.

Los arbovirus no constituyen un único grupo taxonómico, sino que son un grupo de virus  muy heterogéneo que tienen como vínculo común su peculiar forma de transmisión. Entre los arbovirus hay patógenos importantes para el hombre y los animales. Quizá el que más estragos nos ha causado históricamente ha sido el virus de la fiebre amarilla, aunque gracias a la vacunación afortunadamente su circulación está bastante restringida. Otros arbovirus patógenos de importancia para el hombre incluyen miembros de los géneros flavivirus (dengueencefalitis japonesaWest Nile, encefalitis de Saint Louis, encefalitis transmitida por garrapatas), bunyavirus (fiebre del Valle del Rift, Crimea-Congo), alphavirus (encefalitis equinas del Este, del Oeste y Venezolana, Sindbis, Chikungunya). Entre los arbovirus que producen enfermedades importantes en el ganado podemos destacar algunos miembros del género Orbivirus (lengua azulpeste equina, enfermedad hemorágica epizoótica) que son transmitidos por picaduras de culicoides, unos pequeños dípteros a veces llamados también jejenes y que afectan fundamentalmente a rumiantes domésticos (ovejas, cabras vacas), caballos y ciervos, respectivamente. Algunos de los miembros de la familia de los bunyavirus incluyen arbovirus que afectan a rumiantes, como el caso de los virus Akabane, Simbu o Aino, del mismo serogrupo que el recién “emergido” virus Schmallenberg, que posiblemente emplee esta misma vía de transmisión.

Calentamiento global: la temperatura media de la superficie de nuestro planeta se ha incrementado +0.74 ºC en el último siglo. Este incremento es mucho mayor que el producido en los ultimos 1000 años, y tiene como causa la actividad humana (IPPC Fourth Assessment Report, 2007)

El cambio global es el impacto de la actividad humana sobre los mecanismos fundamentales de funcionamiento de la biosfera, incluidos los impactos sobre el clima, los ciclos del agua y los elementos fundamentales, la transformación del territorio, la pérdida de biodiversidad y la introducción de nuevas sustancias químicas en la naturaleza. El cambio global afecta entre otras muchas cosas a la distribución geográfica e incidencia de las enfermedades infecciosas, ejerciendo una influencia notable en la emergencia de nuevas enfermedades, al ofrecer a los patógenos nuevas oportunidades en forma de nuevos ambientes favorables para prosperar y extenderse.

¿Cómo influye el cambio global en la emergencia de arbovirosis? Cada especie de  vector requiere un rango de temperatura y humedad y unas condiciones ambientales determinadas para poder desarrollar su ciclo vital. Por ello el rango de distribución geográfica de cada especie de vector está determinado por aquellas zonas donde se dan esas condiciones, y por los accidentes geográficos que limitan su dispersión. Sin embargo, a consecuencia del cambio global esta distribución se puede modificar, alterando con ello la distribución potencial de las arbovirosis. Un ejemplo es  la expansión a nivel mundial del mosquito tigre (Aedes albopictus), asociada al comercio de neumáticos usados. La lluvia produce pequeñas acumulaciones de agua en el interior de los neumáticos almacenados al aire libre, que son un magnífico hábitat de cría para este mosquito, pues imitan a los huecos de los troncos de árboles de la selva húmeda que constituyen su hábitat natural. Por medio del transporte de neumáticos conteniendo los huevos, el mosquito (de origen asiático) ha alcanzado una distribución mundial.

En este caso el factor del cambio global relacionado con esta expansión es el incremento del comercio y el transporte internacional.  Este mosquito fue detectado por primera vez en España en 2004, en enclaves de la costa mediterránea. En Italia y Francia su presencia está relacionada con la aparición reciente de casos autóctonos de chikungunya, una enfermedad tropical endémica en países bañados por el índico, y de reciente expansión a Europa, caracerizada por fuertes artromialgias (“chikungunya” significa “espalda doblada” en lengua makonde).  También se relaciona con casos de dengue autóctono detectados en el sur de Francia recientemente. Otras expansiones vectoriales tienen más que ver con el calentamiento global, uno de los efectos más tangibles del cambio climático antropogénico. La elevación de la temperatura ambiental hace “habitables” para los vectores áreas que antes les estaban vedadas, a la vez que hace inhabitables otras hasta entonces compatibles con su ciclo. La consecuencia de esto es que los límites de distribución geográfica de muchos vectores se están desplazando hacia el norte en el hemisferio norte, y hacia el sur en el hemisferio sur. También  están alcanzando altitudes mayores a las observadas hasta ahora. Por ejemplo, el principal vector del virus de la lengua azul en el Mediterráneo es Culicoides imicola. La distribución de este vector ha sufrido un desplazamiento hacia el norte en los últimos años, encontrándose en latitudes en las que nunca antes había sido observado. Lo mismo ha pasado con otras especies de jejenes y con ello (aunque no sea éste el único motivo) se ha desplazado el rango geográfico de la propia lengua azul, lógicamente. De igual modo, mosquitos como Aedes japonicum y Aedes albopictus han sido detectados por primera vez en Alemania (valle del Rhin) en verano de 2011). Estos hallazgos representan expansiones geográficas hacia el norte de vectores relevantes para importantes arbovirosis, como el chikungunya, el dengue o la encefalitis por virus West Nile, y preparan el camino para la futura expansión de éstas.

El calentamiento global también favorece otros procesos más sutiles, como por ejemplo, la “virogénesis“: a mayor temperatura más eficaz es la propagación de un virus dentro de un vector. También  la proporción de vectores “competentes” para la transmisión en una población depende de la temperatura ambiente.

El agua es otro de los elementos afectados por el cambio global y que influyen notablemente en las arbovirosis emergentes. El cambio climático afecta también a la abundancia y régimen de lluvias, y a la frecuencia de episodios de lluvias torrenciales, huracanes y ciclones. Las inundaciones crean grandes áreas de cría de mosquitos, que son una oportunidad para que prosperen diversas arbovirosis, entre ellas la encefalitis por virus West Nile. Tras el desastre producido por el huracán Katrina en 2005, que provocó la inundación de grandes áreas de Luisiana y Mssissipi, se produjo un recrudecimiento de la epidemia por este virus  en las zonas afectadas.  Por otro lado, también forma parte del cambio global la gestión de los recursos hídricos para crear zonas de regadío o proporcionar agua potable para abastecer a la población. Ello tiene efectos importantes sobre la distribución y abundancia de los vectores: la inundación artificial para crear zonas de regadío puede estar detrás de la expansión de algunas arbovirosis. Incluso se ha llegado a relacionar el abandono de las piscinas dentro de zonas residenciales afectadas por impagos de hipotecas en un episodio de recrudecimiento de encefalitis por virus West Nile en California en 2007. Igualmente la construcción de presas e inundación subsiguiente de grandes espacios tiene consecuencias para crear o destruir hábitats compatibles con la transmisión de arbovirosis. Es bien conocida la relación entre la aparición de graves brotes de fiebre del Valle del Rift y la construcción de grandes presas en África (Asuán en Egipto, Merowe en Sudán, Diama en Senegal, etc).

En resumen, las arbovirosis son especialmente sensibles a los efectos del cambio global, que ya sea a través del aumento del transporte y comercio internacional, ya a través del cambio climático y sus efectos en la temperatura y ciclo del agua, ya por intervenciones directas en la gestión del agua, pueden alterar la distribución e incidencia de estas enfermedades, lo cual frecuentemente da lugar a episodios de emergencia. Las arbovirosis emergentes pueden asimismo considerarse como verdaderos indicadores de los cambios ambientales derivados del cambio global, notablemente del cambio climático.

Algunos enlaces relacionados:


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