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¿Pero…qué me estás contando? ¿La fiebre de Crimea-Congo en España?

Inauguramos hoy nueva sección del blog, que va a llevar por título “¿Pero… qué me estás contando?” (¿Pero…QMEC?), en la que trataremos de exponer, de forma coloquial, temas de actualidad en torno a las alertas sanitarias causadas por virus emergentes, con el sano propósito de despejar dudas y evitar alarmismos infundados. Los diálogos los protagonizarán Penélope (PE), una estudiante de doctorado que hace la tesis sobre virus emergentes en un laboratorio de alta seguridad biológica, y su abuelo Rosendo (RO). El primer ¿Pero…QMEC? es sobre la fiebre hemorrágica de Crimea Congo. Todos los datos que se dan proceden de fuentes acreditadas, que aparecen al final del post. Espero que les guste.

RO- Penélope,  ¿has leído lo de la fiebre esa de las garrapatas?

PE- ¿La fiebre hemorrágica de Crimea Congo?

RO- Si, esa.

PE- Si, si. Es una enfermedad bastante grave causada por un virus del que apenas ha habido noticia por aquí hasta ahora. Se transmite por picadura de garrapatas, pero también por contacto con fluidos de personas y animales infectados.

RO- Pues una persona ha muerto y otra se ha contagiado en el hospital…

PE- Es cierto. Es una enfermedad muy grave en las personas. Por suerte, no todas las garrapatas transmiten la enfermedad, solo algunas especies, como las del género Hyalomma

RO- ¡Ajá! ¡Otro palabro de esos tuyos! ¿Hya…qué?

Hembra de Hyalomma impeltatum, una de las especies de garrapatas del género Hyalomma (fuente: Influentialpoints.com)

PE- Hyalomma, abuelo. Es un tipo de garrapata, y de este tipo tenemos en España algunas, pero ni son las más abundantes ni las más extendidas. Y si te pica una, no quiere decir ni mucho menos que vayas a tener la fiebre de Crimea-Congo, porque, como te puedes imaginar, no todas las garrapatas de este tipo están infectadas con el virus. De hecho, solo una pequeña fracción está en condiciones de transmitirlo.  Y si tienes la mala suerte de que te pique una de ellas, eso no significa que acabes enfermo: sólo una minoría, alrededor de un 10%, enferma. Eso sí, una vez que se observan síntomas de la enfermedad hay que correr al médico, ya que la mortalidad oscila entre el 10% y el 50% de los infectados que muestran algún síntoma.

RO- ¡Releñe! ¡La mitad!

PE- No te asustes, abuelo, porque en realidad suelen darse muy pocos casos, como los que han ocurrido en España. Murió el primero, al que probablemente le picó una garrapata infectada, pero la enfermera que se contagió al cuidarle se salvó, posiblemente porque recibió atención médica adecuada por un equipo médico que ya estaba alerta y sabía qué hacer. Esto es muy importante: la supervivencia aumenta al recibir cuidados médicos adecuados en las fases más tempranas de la enfermedad.

Fases clínicas de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, segun el “Informe de la situación y evaluación del riesgo de transmisión de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España”, MSSSI, Septiembre de 2016.

RO- ¿Y no hay vacuna?

PE- No, al menos aquí no hay vacuna autorizada para esta enfermedad. Tampoco existe un tratamiento específico, aunque hay medicamentos como la ribavirina, que se emplean en el tratamiento, pero sin mucho convencimiento de que funcionen en todos los casos. También se puede administrar suero inmune de personas que hayan superado la enfermedad (por ejemplo, la enfermera que se salvó sería una buena fuente de anticuerpos para tratar casos que pudieran darse en el futuro). En algunos países donde esta enfermedad está presente desde hace años, como Bulgaria, han desarrollado una vacuna, pero no es demasiado eficaz ni segura. Habrá que investigar más para conseguir vacunas más eficaces, para mejorar los tratamientos…

RO- ¡Claro! ¡Y mi nieta puede ayudar en eso! ¿Verdad, Penélope?

PE- Desgraciadamente, los fondos para investigar sobre esta enfermedad son muy escasos. Además, todo se complica porque para manejar este virus hace falta un laboratorio muy especial, un P4, y eso es muy, muy caro…

RO- Lo de siempre, el dinero. ¿Y tú no trabajabas en un laboratorio de esos?

PE- Yo trabajo en un P3, abuelo. Para esto se necesita un P4. En España no hay, y en el mundo hay muy pocos. Por eso no hay vacunas ni tratamientos para estas enfermedades…

RO- ¿Y cómo ha llegado este virus aquí, a España? Dicen que si un pájaro lo ha traído, que si venía de África… ¿de verdad es eso posible?

PE- La verdad es que nadie lo sabe a ciencia cierta. El virus de Crimea-Congo no afecta a las aves (salvo algunas excepciones como las avestruces), pero es verdad que algunas garrapatas que sí que pueden infectarse con el virus pueden viajar agarradas a aves migratorias que hacen rutas entre África y Europa, y el virus puede durar en la garrapata todo el viaje, de modo que cuando llega aquí la garrapata podría, al menos en teoría, soltarse del ave, trasmitir el virus a un hospedador vertebrado e iniciar un ciclo selvático aquí.

RO- ¡Otro palabro! ¿Qué es eso del “ciclo selvático”?

PE- El virus, para mantenerse en la naturaleza, debe completar un ciclo de al menos dos fases: una transcurre en una garrapata y la otra en un hospedador vertebrado. Un “hospedador” es un animal que ofrece al virus lo que necesita para completar su ciclo: células a las que el virus puede infectar y propagarse (multiplicarse) en ellas. En el caso del virus de la fiebre de Crimea-Congo los hospedadores vertebrados son por lo general ganado: vacas, ovejas, cabras, pero también mamíferos silvestres como ciervos, conejos, liebres, erizos…

RO- Y esos animales… ¿no se ponen enfermos?

PE- No. Padecen una infección benigna y se les pasa, pero entretanto, multiplican el virus y lo transfieren a garrapatas Hyalomma locales. Por cierto, el contacto con sangre y otros fluidos de estos animales también puede transmitir el virus al ser humano.

RO- Ya, como ocurre con el contacto entre personas… Así se infectó la enfermera en el hospital, ¿no?

PE- Si, pero en este caso el riesgo es mayor ya que los animales no presentan síntomas. Por eso es tan importante la vigilancia de la enfermedad en los reservorios, en el campo.

RO- Espera, no vayas tan deprisa, a ver si me aclaro. Entonces el virus ha venido dentro de una garrapata africana en un ave migratoria que ha soltado la garrapata y ésta ha picado a un animal de aquí, y éste ha multiplicado al virus y lo ha transmitido a otra garrapata de aquí también, y así hasta ahora…

PE- ¡Muy bien, abuelo! ¡No todo el mundo lo pilla a la primera! De todas formas, lo del ave migratoria es solo una posibilidad teórica, más que una certeza científica. Existen otras posibles vías de entrada del virus en España.

RO- ¿Como cuáles?

PE- Como, por ejemplo, el comercio ilegal de animales silvestres. En España ese “negocio” mueve 450.000 Euros al año. La garrapata infectada por el virus bien puede haber venido agarrada a un animal traído ilegalmente a España, por ejemplo. Es más, el virus puede haber venido infectando un animal de estos que entran en España, y, sin necesidad de garrapatas foráneas, transmitir el virus a garrapatas locales. Fíjate que, en los años ’80 del siglo pasado entró en España un virus devastador para los caballos: el virus de la peste equina africana. Y ¿sabes cómo entró? Pues como “polizón” infectando a una cebra importada para un zoo-safari que había cerca de Madrid.

RO- ¡Es verdad! ¡Me acuerdo de lo de la peste aquella de los caballos! ¡Casi no nos dejan celebrar los Juegos Olímpicos de Barcelona en el ’92 por culpa de aquello!

PE- O sea, que no tenemos ni idea de cómo ha podido llegar el virus a España, pero el caso es que está aquí desde hace algún tiempo, al menos desde 2010, porque en ese año se encontraron garrapatas infectadas en ciervos de una finca de caza, cerca de Portugal.

RO- ¿Y que va a pasar ahora?

PE-Pues es difícil de saber. Sin embargo, si nos fijamos en lo que pasa en aquellos países en los que este virus ha “emergido” en tiempos recientes (países como Turquía o los de los Balcanes), lo más probable es que durante algún tiempo haya casos esporádicos de enfermedad de vez en cuando. Por eso es necesario hacer una vigilancia sanitaria, para ver en todo momento cual es la situación, si hay más o menos garrapatas infectadas, más o menos hospedadores infectados, si se extiende a otras zonas o se mantiene confinado…

RO- Eso, barato no va a ser, ¿verdad, Penélope?

PE- No, desde luego. Pero eso es mucho mas barato que curar después, cuando ya no hay remedio. Además, hay que informar a los servicios médicos que trabajan en las zonas afectadas para que estén alerta ante cualquier sospecha, establecer grupos de riesgo e informarles para prevenir por ejemplo, la exposición a picaduras de garrapatas, o que eviten tocarlas o extraerlas. Que sea personal sanitario entrenado el que haga esas operaciones.

RO- O sea, que nos tendremos que acostumbrar.

PE- Tú lo has dicho, abuelo.

 

Fuentes de información sobre este post:

VV.AA. Ministerio de Sanidad: Análisis de riesgo de fiebre hemorrágica de Crimea Congo en humanos en España

Joaquín Goyache Goñi y Nerea García Benzaquén – UCM (publicado por: Agencia SINC): “Un protocolo para la vigilancia de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España”

Xavier Abad (Publicado en el Blog: Comentarios virus-lentos): ” (26) El virus Crimea-Congo infecta en España por que llegar, lo que se dice llegar, lo hizo hace unos años”

Id: “(27) Crimea- Congo, y la ola pasó … por ahora”.

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Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España (1): La alerta

Despues de una larga pausa, no debida a la falta de temas de los que hablar, que siguen siendo muchos, sino a la falta de tiempo para escribir estas cosas por mi parte, retomamos la actividad de este blog sobre virus emergentes. Y lo hacemos a lo grande:  con una preocupante noticia que ha sido difundida esta mañana en todos los medios: Hoy se ha confirmado el primer caso autóctono de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España (y en Europa Occidental). Ha ocurrido en la provincia de Ávila. La persona afectada, un hombre de 62 años, ha muerto el pasado día 25 de agosto a consecuencia de la infección, que es letal en una significativa proporción de los casos clínicos. La enfermedad es causada por un virus conocido como CCHFV (por las iniciales en inglés de “virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo”)  que se transmite principalmente por picaduras de garrapatas. Al parecer, la víctima fue picada por una garrapata durante una excursión por el campo.

Se da la circunstancia de que esta persona fue ingresada en el Hospital Infanta Leonor (Madrid), donde recibió tratamiento y cuidados médicos sin haber sido aún diagnosticado, por lo que el personal sanitario ha resultado expuesto, ya que otra de las formas de transmisión es por contacto con fluidos de pacientes clínicos que padecen la enfermedad. Desgraciadamente, una enfermera ha resultado infectada y actualmente permanece ingresada en la unidad de aislamiento del Hospital Carlos III (habilitada para este tipo de emergencias durante la crisis sanitaria producida por el virus Ebola en 2014) . En la actualidad se está efectuando el seguimiento a unas 200 personas que han podido tener contacto con la víctima, de ellos más de 100 son personal sanitario que atendieron a la víctima. Hasta aqui, los datos del caso, que ya han sido hechos publicos en medios generalistas (por ejemplo,  aqui,  aqui o aqui). Incluso ya ha llegado a medios internacionales (p. ej.: aqui) y a ProMed mail.

En este blog ya hablamos de este virus emergente. Concretamente, en uno de los posts que recibió premio: “Cuando dos virus acaban siendo el mismo“, escribí lo siguiente:

El CCHFV es un virus extremadamente patogénico para el hombre, en el cual causa una grave enfermedad hemorrágica con un elevado indice de mortalidad, que puede llegar a alcanzar el 50% de los casos clínicos. El CCHFV es transmitido por picadura de garrapatas, principalmente de la familia Ixodidae, género Hyalomma.

Garrapata Hyalomma marginatum

Hyalomma marginatum, una de las especies de garrapatas que transmiten el virus de la fiebre de Crimea-Congo (Fuente: Wikimedia Commons)

El CCHFV presenta una distribución geográfica que abarca amplias zonas de África, Asia y Europa, como se puede observar en la siguiente imagen de la web de la Organización Mundial de la Salud.

Distribución geográfica del virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (CCHFV). Fuente: OMS

Cada año se registran alrededor de 1.000 casos de infección por CCHFV en Europa de Este, los Balcanes y Turquía, y esta cifra va aumentando en los últimos años, probablemente con el incremento de la presencia de su principal vector, las garrapatas de género Hyalomma. Se trata de un patógeno emergente que causa preocupación en Europa por el alto indice de mortalidad que produce y por no existir vacunas ni tratamientos eficaces, además de que es capaz de contagiarse de persona a persona, y el riesgo de  transmisión entre el personal sanitario al cuidado de los enfermos es elevado si no se toman medidas de bioseguridad específicas. Es precisamente este aspecto de la bioseguridad el que dificulta el progreso en la investigación sobre el CCHFV, pues se trata de un patógeno de nivel 4, es decir,se requieren instalaciones del máximo nivel de biocontención (P4) para manejarlo en condiciones adecuadas de bioseguridad, y esas instalaciones son escasas: Hay 42 instalaciones de este tipo en el mundo. En Europa hay unas 15, casi la mitad están en Alemania. Países como España,  donde no existen instalaciones P4, dependen de la buena voluntad y colaboración con otros países que si cuentan con estas instalaciones en caso de necesitar investigar brotes o emergencias sanitarias producidas por patógenos P4 como el CCHFV. Por razones obvias, sin embargo, sería muy razonable poder contar con este tipo de instalaciones en nuestro país, pues nos permitirían no sólo investigar sobre este tipo de agentes (entre los que se incluyen los virus más patógenos para el hombre, como son los virus ébola, Marburg y lassa, además del propio CCHFV), sino, sobre todo, realizar con la debida independencia las actuaciones necesarias en materia de salud pública en el caso de que producirse alertas sanitarias por estos patógenos en nuestro territorio.

Dicho lo cual, y con lo que ha llovido (Ebola…) en España seguimos careciendo de instalaciones con adecuada bioseguridad para manejar patógenos como el CCHFV. La coyuntura económica actual tampoco es que permita albergar esperanzas de que mejore la situación a corto plazo, lo cual es un tanto irracional porque en el caso de enfermedades de este tipo, prevenir es no solo mejor que curar sino que además es mucho más barato. Me gustaría aqui citar las palabras de mi amigo y colega, el Dr. Antonio Tenorio, virólogo especialista en virus emergentes y fundador de la Unidad de Arbovirosis y Enfermedades Víricas Importadas del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), quien, en una entrevista que le hice en 2014, publicada en este blog y aqui, decía:

Hay que recordar que no hay inversión sanitaria más rentable que la que se dedica  a la salud pública: cada euro que se invierte en salud pública, o lo que es lo mismo, en prevención, ahorra muchos euros en intervenciones, por no hablar de los costes humanos y sociales que una crisis sanitaria puede acarrear.

Más aún, en una entrevista en El País publicada el 13 de diciembre de 2014 (justo después de la “fase aguda” de la crisis por virus Ebola en España) Tenorio, que ya había identificado el virus CCHFV en muestras de garrapatas tomadas de ciervos de la provincia de Cáceres allá por 2010 le parecía una temeridad no poder investigar más sobre el tema. Sus palabras, tras la triste noticia difundida hoy acerca de una persona que ha fallecido a causa de una infección por CCHFV en nuestro país, cobran especial gravedad: “Que no se estudie el virus de la fiebre hemorrágica Crimea-Congo es una falta de responsabilidad por parte del Gobierno”.  De hecho, el propio Ministerio de Sanidad, a la luz de estos preocupantes hallazgos, elaboró y publicó en 2011 un “Informe de situación y evaluación de rieago de transmisión de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España” en el cual se recomienda:

  • Abordar de forma integral y multidisciplinar la vigilancia y control del virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC) en España. Para ello se debe reforzar la coordinación a nivel local, autonómico y nacional entre los sectores de salud humana, animal y ambiental.
  • Establecer un protocolo que defina la vigilancia y manejo de la enfermedad por virus de la FHCC en humanos en España en función de la circulación del virus.
  • Debe hacerse vigilancia activa de la enfermedad en humanos en aquellas áreas en las que se identifique el virus con el fin de detectar posibles casos y limitar su propagación así como la exposición de personas al mismo. En la Unión Europea, las fiebres hemorrágicas víricas son de notificación obligatoria a la Red de Vigilancia Europea desde diciembre de 1999 y en España se está en proceso de revisión de la vigilancia de estas enfermedades.
  • Realizar una investigación más profunda por parte de las autoridades oficiales competentes para determinar si hay circulación establecida del virus en España.
  • Mantener una vigilancia entomológica en las áreas de riesgo de circulación viral con el fin de identificar las especies presentes y potencialmente vectoras del virus y de realizar su seguimiento y control.
  • Caracterizar el virus detectado en España y desarrollar métodos rápidos y sensibles para su detección.
  • En aquellas zonas donde se ha detectado el virus, se debe informar a los profesionales sanitarios para que mantengan una actitud expectante ante la eventual aparición de casos humanos y se tomen las medidas de prevención y control oportunas.
  • Dependiendo de los resultados de la vigilancia del virus se valorará la difusión de información sobre medidas preventivas dirigida a grupos de riesgo o a población general.
  • Reforzar la coordinación con otros países de la zona europea con circulación viral.
En resumidas cuentas:

Se recomienda que se aborde de forma integral y multidisciplinar la vigilancia y el control de la circulación del virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España, reforzando la coordinación a nivel local, autonómico y nacional entre los sectores de salud humana, animal y ambiental. Además, se debe mantener una vigilancia entomológica en las áreas de riesgo de circulación viral con el fin de identificar las especies presentes y potencialmente vectoras del virus y realizar su seguimiento.

Pues bien, 5 años después, poco se ha hecho para dar cumplmiento a estas recomendaciones: Ni se ha implementado ningún plan de vigilancia, ni se ha realizado ningun estudio acerca de la circulación del virus en nuestro territorio, aunque si se han implementado herramientas que permiten la detección del patógeno y el diagnóstico de la enfermedad, gracias a lo cual se ha podido identificar el virus en el laboratorio de referencia, precisamente el que fundó Antonio Tenorio en el ISCIII, donde también se han llevado a cabo estudios de caracterización de los virus circulantes en España. Eso si, sin financiación específica alguna, simplemente gracias al tesón de las personas que trabajan en los laboratorios involucrados, que son trabajadores públicos (funcionarios y contratados temporales) con un nivel científico-técnico a la altura de los mejores laboratorios de este campo en el mundo desarrollado, y una altísima motivación, que contra viento y marea sacan adelante un trabajo tan importante.

Tenorio, en la citada entrevista en El País, sigue diciendo:

“No tener financiación específica para poder estudiarlo (el CCHFV) y prevenir que pueda haber un salto a humanos es muy preocupante”.

Y continúa:

“Nosotros no hemos encontrado, por ahora, pacientes que se hayan infectado con Crimea-Congo, pero tenemos que investigarlo (…), en qué ecosistemas es potencialmente más frecuente… Tenemos que desarrollar sistemas para saber si el ganado o las personas están infectadas. Son cosas que no son investigación, sino salud pública y que requieren una inversión, porque el trabajo de campo es muy caro”.

En la entrevista mencionada se alude a la precariedad que predomina en este tipo de tareas en España. Por ejemplo, se señala que “En todo el Centro Nacional de Microbiología, una sola persona es responsable del trabajo con virus de alto riesgo biológico, y su contrato es temporal: O se encuentra la forma de mantenerla o se va a la calle y se pierde toda su experiencia”.

En fin, las palabras de Antonio son suficientemente elocuentes, y el informe del Ministerio de Sanidad habla por sí solo. Las enfermedades emergentes de alto impacto son un tema de especial relevancia  que merece un tratamiento especial por parte de las administraciones públicas. que deben velar por la salud de sus ciudadanos. No hacerlo es sencillamente incomprensible. ¿Para qué, entonces, están las administraciones públicas?

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