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Murciélagos y virus (2)

En plena noche de difuntos –lo que algunos llaman Halloween-, vamos a hablar de murciélagos y virus, como hiciéramos ya en un post anterior.  Para ello nos vamos a basar en una revisión reciente del tema (1).

La figura del murciélago inquieta al ser humano, de lo que se ha aprovechado la literatura desde los clásicos hasta hoy. En las Metamorfosis, Ovidio cuenta cómo Baco transformó a las hijas del Rey Mineo en murciélagos en castigo por profanar su celebración; el demonio, Lucifer, luce unas grandes alas de murciélago en la espalda, según describe Dante Alighieri en La divina comedia; Bram Stoker popularizó en su novela Drácula el mito del vampiro, un ser medio murciélago medio humano que se alimenta de sangre; más recientemente, el autor de cómics Bob Kane creó al célebre Batman, un personaje que se disfraza de murciélago para inspirar terror a los criminales contra los que lucha.

Fuente: Wikimedia Commons

Sin embargo, ese grupo extraordinariamente diverso de mamíferos que son los murciélagos, con más de 1100 especies distintas reconocidas, y con características únicas, como es su capacidad de volar, resultan realmente beneficiosos para el ser humano y el medio ambiente, pues participan en la polinización y en la dispersión de semillas; ayudan a regenerar bosques y selvas, y a reproducirse a plantas como el banano, el aguacate y las palmeras datileras. Además, son eficaces insecticidas, pues muchas especies se alimentan de insectos (algunos de ellos plagas), que ingieren en gran cantidad. Incluso su guano, rico en nitrógeno, se usa como fertilizante biológico para usos agrícolas.

By Original photo: אורן פלס Oren Peles Derivative work: User:MathKnight [CC BY 2.5 (http://creativecommons.org/licenses/by/2.5)], via Wikimedia Commons

Murciélago en pleno vuelo (fuente: wikimedia Commons)

Si tan útiles son ¿a qué se debe esa “manía” que tenemos a los murciélagos? Quizá sea su aspecto extraño, sus hábitos nocturnos, su naturaleza esquiva… El caso es que algunos murciélagos pueden ser involuntariamente dañinos para el ser humano, al constituir reservorios capaces de hospedar virus y otros agentes patógenos para nuestra especie. Su amplia distribución, tanto en el medio rural como en el urbano, facilita el contacto con los animales domésticos y con el hombre. Además, a veces el hombre se interna en el hábitat del murciélago, haciendo aún más fácil ese contacto.

El comportamiento de los murciélagos facilita su papel como reservorios: suelen habitar en colonias, a menudo hacinadas, favoreciendo la propagación y el mantenimiento de virus en dichas colonias, que pueden transmitir al ser humano directamente o a través de especies animales intermedias. Los murciélagos frugívoros (aquellos que se alimentan de fruta) muerden la fruta y la mastican sin ingerir más que sus jugos, escupiendo el resto, porque su capacidad de vuelo no les permite ingerir la fruta entera. La fruta escupida o mordida por ellos pueden ingerirla otros animales, representando una fuente potencial de infección. Algo similar puede ocurrir en el caso de los murciélagos insectívoros. Por otro lado, los murciélagos son cazados y consumidos por su carne en determinados lugares, lo cual representa igualmente un riesgo de transmisión si se trata de murciélagos infectados por virus patógenos para los humanos. Finalmente, los mordiscos y arañazos de murciélagos son fuente de infección en el caso de los virus de rabia de los murciélagos.

Otras peculiaridades de los murciélagos pueden ser relevantes en relación con su papel como reservorio. Algunas especies hibernan, lo cual puede contribuir al mantenimiento del virus en la estación fría. Además, los murciélagos pueden vivir más de 30 años, lo que multiplica las posibilidades de transmisión, especialmente en situaciones de infección crónica o persistencia. Asimismo muchas especies de murciélagos migran (a veces distancias por encima de los 1000 km) lo cual favorece la dispersión geográfica de enfermedades.

Por último, resulta que los murciélagos, que son infectados por un amplio rango de virus distintos, aparentemente no se ven afectados por la mayoría de las infecciones víricas. Esta especie de “inmunidad” hace que los virus pueden sobrevivir en estos peculiares hospedadores durante largo tiempo sin matarlos. El motivo de esta rara característica no se conoce, y actualmente despierta un gran interés científico.

Los murciélagos constituyen importantes reservorios de diferentes familias de virus, algunos de los cuales son causantes de enfermedades emergentes graves para el ser humano, tales como los virus Ebola y Marburg, los virus causantes del Síndrome Respiratorio Agudo y Severo (SARS), y el Sindrome Respiratorio de Oriente Medio (MERS), los virus Hendra y Nipah, los Lyssavirus (rabia de los murciélagos), y así hasta 200 especies de virus, la mayoría de los cuales tienen como material genético una o varias moléculas de ARN (ácido ribonucleico). Éstos, a diferencia de los virus cuyo material genético es ADN (ácido desoxiribonucleico), poseen una especial versatilidad y capacidad de adaptación a condiciones ambientales cambiantes debido a su mayor variabilidad genética.

Entre los virus que se pueden hallar en murciélagos y que representan un riesgo sanitario para el ser humano podemos destacar algunos miembros de las siguientes familias:

-          Rhabdoviridae: Son los virus de la rabia y similares, tales como los Lyssavirus de murciélagos. Diferentes tipos se presentan en distintas zonas geográficas. Producen encefalitis agudas letales.

-          Filoviridae: Virus Ébola y Marburg, producen fiebres hemorrágicas muy graves en el hombre y otros primates. El último brote por virus Ébola, que afectó a Guinea-Conakry, Sierra Leona y Liberia, alcanzó proporciones de epidemia, prolongándose desde principios de 2014 hasta principios de 2016, produjo aproximadamente 28.000 casos, de ellos 11.000 fallecieron (según la OMS). Algunos países, como España, tuvieron casos importados y transmisión local en personal sanitario al cuidado de estos casos.

-          Coronaviridae: Los coronavirus SARS y MERS, mencionados anteriormente, producen enfermedades respiratorias graves. El primero surgió en el sureste asiático en 2003 y produjo alrededor de 8000 casos, un 10% de ellos mortales. Las civetas podrían haber actuado como hospedadores intermediarios. El segundo apareció en la Península Arábiga en 2012; desde entonces ha causado unos 1800 casos de los cuales 645 fueron mortales (OMS). El camello parece actuar como hospedador intermediario. La gran mayoría de los casos se ha producido en la Península Arábiga.

-          Paramyxoviridae: Virus Hendra y Nipah. Los reservorios principales son murciélagos frugívoros del género Pteropus (zorros voladores). El virus Hendra causa una enfermedad respiratoria grave, tanto en caballos como en humanos, y está presente en Australia. El caballo puede actuar como hospedador intermediario, pudiendo contagiar al hombre por contacto directo. El virus Nipah surgió en Malasia en 1998 causando enfermedad respiratoria y encefalitis en cerdos, a partir de los cuales se transmitió a humanos, en los que causa una encefalitis grave. La transmisión entre humanos, aunque infrecuente, se ha observado en el caso del virus Nipah, pero no en el Hendra.

-          Orthomyxoviridae: A esta familia pertenecen los virus de la gripe (o influenza), causantes de enfermedades respiratorias de virulencia variable, aunque muchas variantes son altamente patogénicas para el hombre y ciertos animales (véase posts del 16-5-2013 y 22-5-2013). Aunque fundamentalmente se asocian a aves, algunos subtipos de influenza descubiertos recientemente parecen ser propios de murciélagos, particularmente los denominados H17N10 y H18N11. Aunque inicialmente estos subtipos no se han vinculado con capacidad infectiva alguna en humanos, sin embargo, dada la capacidad de estos virus para intercambiar segmentos de su genoma, confiriendo nuevas propiedades a los virus resultantes, es indudable que la existencia de estos virus en murciélagos representa un aumento en el acervo genético de los virus influenza y por tanto su capacidad para variar, adaptarse y prosperar en diferentes hospedadores.

En resumen, los murciélagos actúan como reservorios de importantes virus patógenos para humanos. El creciente solapamiento entre los hábitats de murciélagos y humanos hace pensar que los brotes relacionados con estos virus asociados a murciélagos en humanos serán cada vez más frecuentes. Recientemente se ha puesto en marcha una base de datos (DBatVir) para conocer mejor el rango de virus alojados en las distintas especies de murciélagos. Hasta hoy se han detectado aproximadamente 5700 virus distintos en 207 especies de murciélagos de 77 países. Claramente, hace falta más investigación en este campo que permita esclarecer la extraña relación que se establece entre los murciélagos y los virus, y que permita conocer el rango completo de virus capaces de infectar a murciélagos, y de ellos, cuántos tienen potencial zoonótico (potencial para infectar a nuestra especie). Con ello, se deberán diseñar sistemas de monitoreo y vigilancia para conocer la situación epidemiológica en relación con estos virus y el riesgo sanitario que representan.

Referencias

(1) N Allocati1, et al (2016). Bat–man disease transmission: zoonotic pathogens from wildlife reservoirs to human populations. Cell Death Discovery (2016) 2, 16048; doi:10.1038/cddiscovery.2016.48.

Agradecimientos

A Elisa (@bureli) por el artículo y la sugerencia de este post.

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Primer diagnóstico de infección por coronavirus MERS en un camello (dromedario) enfermo en Jeddah (Arabia Saudí)

Los seguidores de este blog ya saben (véase post del 28 de agosto de 2013) que uno de los puntos más intrigantes en la investigación sobre la actual epidemia de coronavirus MERS (MERS-CoV) que afecta a países de Oriente Medio, principalmente Arabia Saudí, es la posible existencia de un hospedador intermedio que podría ejercer de “puente” entre el reservorio natural (probablemente alguna especie de murciélago) y el hombre, ya que los contactos de humanos con murciélagos no son nada frecuentes (al menos no lo suficiente como para explicar el número de casos producidos). Los humanos podemos infectarnos por virus MERS y padecer una grave enfermedad a consecuencia de ello, pero difícilmente la transmitimos, lo cual también sugiere la existencia de un hospedador intermedio. Se ha postulado para ese papel al camello, más exactamente al dromedario (Camelus dromedarius), muy abundante en aquellas tierras. Estudios serológicos preliminares han puesto de manifiesto que “algo” parecido al MERS-CoV circula en dromedarios de la península arábiga (y quizá de otros lugares), pero hasta ahora no se tenía prueba directa de la implicación de esta especie en la transmisión del MERS-CoV.

Ayer las autoridades sanitarias del Reino de Arabia Saudí confirmaron que la prueba diagnóstica efectuada en una muestra de un dromedario enfermo resultó positiva para el virus MERS-CoV. El dromedario era propiedad de uno de los últimos afectados por la enfermedad, un hombre de 43 años residente en Jeddah, Este caso humano fue declarado el pasado día 7 de noviembre, aunque los primeros síntomas fueron observados el 27 de octubre y los primeros cuidados médicos le fueron administrados el 3 de noviembre. Actualmente el paciente se encuentra en una unidad de cuidados intensivos. Se han investigado los contactos del paciente en los últimos días, descartándose la infección por MERS-CoV en todos ellos. Se sabe que no ha viajado fuera de Jeddah en este período. El paciente tiene contacto habitual con animales domésticos, por lo que se ha llevado a cabo una investigación de su entorno, encontrándose que uno de los dromedarios presentaba síntomas de una infección catarral (fiebre y rinitis). Los análisis practicados a las muestras tomadas de este dromedario para determinar la presencia de MERS-CoV han resultado positivos.

De momento, este hallazgo apunta a que el MERS-CoV es capaz de infectar a un animal doméstico como es el dromedario, y probablemente de provocarle una enfermedad (la demostración definitiva de este extremo se determinará al practicar las correspondientes pruebas experimentales, que seguramente estarán actualmente en marcha o a punto de iniciarse). La comparación de la secuencia genética de los dos virus, el aislado de la persona afectada y del dromedario enfermo, nos dirá si son suficientemente parecidos como para suponer que ha habido transmisión entre ambos. El papel del dromedario como hospedador intermedio de la enfermedad quedará establecido cuando se estudien una variedad de casos similares, se compruebe la presencia y circulación efectiva del virus en las poblaciones de dromedarios de las zonas afectadas, y quede establecida la relación entre éste y la especie o especies que actúan como reservorios epidemiológicos de la enfermedad (murciélagos). De momento es un buen candidato.

 

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Primer caso de infección por nuevo coronavirus MERS en España

El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad notifico ayer a la OMS y a la Red Europea de Alerta Rápida (EWRS)  la detección del primer caso importado en España de infección (confirmada en laboratorio) por el nuevo coronavirus MERS (iniciales en inglés de “Síndrome Respiratorio de Oriente Medio”), abreviado “MERS-CoV“.

Se trata de una mujer residente en España, nacida en Marruecos y que ha viajado recientemente a Arabia Saudí con motivo de la peregrinación religiosa a la Meca, de donde regresó el pasado día 1 de noviembre (recordemos que la mayoría de los casos de esta enfermedad se han producido en este país). Al parecer, los primeros síntomas de la enfermedad los tuvo aún en territorio Saudí. Actualmente está ingresada en el Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda (Madrid) donde está recibiendo tratamiento. La mujer se encuentra estable y presenta una evolución favorable. El diagnósitco de laboratorio fue confirmado en el Centro Nacional de Microbiología de Majadahonda, del Instituto de Salud Carlos III, que es el laboratorio de referencia nacional para el diagnóstico de esta enfermedad.

El Ministerio subraya que un solo caso importado de esta enfermedad, en el que se han tomado las medidas adecuadas, no supone riesgo alguno para la salud pública en España.

El nuevo MERS-CoV, responsable de una grave enfermedad respiratoria, fue identificado por primera vez en Arabia Saudí en 2012.  De ello se dio noticia en este blog el 26 de septiembre de 2012 (Nuevo Coronavirus, Arabia Saudi). y desde entonces hemos hecho seguimiento de la evolución de este nuevo virus emergente en sucesivos posts (Nuevo coronavirus, tercer caso, Arabia SaudíNuevo coronavirus de Oriente Medio: actualizaciónPreguntas y respuestas sobre el nuevo MERS-coronavirus; Reservorio animal del MERS-coronavirus: el círculo se estrecha). Actualmente se han declarado a la OMS 151 casos de esta enfermedad, confirmados en laboratorio. De ellos, 64 han fallecido a causa de la enfermedad. Todos los casos se han originado en Oriente Medio, y principalmente en Arabia Saudí (127 casos) y otros países de la Península Arábiga.

El virus no se propaga eficazmente entre humanos, por lo que su capacidad de difusión es limitada. Se cree que en la mayoría de los casos la infección se adquiere a través del contacto con alguna especie animal aún por determinar: se han identificado virus muy similares en murciélagos, los cuales se cree que actúan como reservorio de la enfermedad. Se postula (aunque este punto no está aún muy claro ) la existencia de una especie de animal doméstico que podría actuar como hospedador intermedio entre los murciélagos y el hombre. En la actualidad hay un enorme actividad investigadora en el mundo en torno a este virus y la enfermedad que produce.

Desde este blog seguimos con interés cualquier novedad relativa tanto a este virus como a otros virus emergentes.

 

 

 

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Murciélagos y virus

Para celebrar Halloween, o como decimos por estos lares, la noche de los difuntos, el post de hoy tratará acerca de los murciélagos y la “extraña” relación que mantienen con los virus. Sobre ello escribí en un post anterior lo siguiente:

Los murciélagos tienen una diversidad de especies tremenda: se conocen 1100 especies distintas de murciélagos, lo que representa el 20% del total de especies de mamíferos descritas hasta el momento. Con esa variedad no es extraño que exista una variedad igualmente importante de especies víricas asociadas a estos quirópteros. Sin embargo, hay algo más, algo “especial” en la relación que establecen muchos murciélagos con determinadas familias de virus, una de las cuales es la de los coronavirus. Espero poder desarrollar algún día este interesante punto en el blog

El momento ha llegado. En este blog ya se ha comentado acerca del origen de dos coronavirus (CoV) emergentes muy virulentos para los seres humanos como son el SARS-CoV y el MERS-CoV, ambos directamente emparentados con virus hallados en determinadas especies de murcielagos (los llamados “de herradura” o Rhinolophidae el primero, y “de tumba egipcio”, Emballonuridae el segundo). Hoy mismo la prestigiosa revista Nature ha publicado un artículo (1) en el que se describe un virus, al que han llamado WIV1,  aislado (obtenido) de un murciélago de herradura en China, que es casi idéntico (95% de homología en su secuencia genética) al virus SARS. Y no solo guarda ese parecido tan elevado a nivel genético: también utiliza el mismo tipo de receptor celular (la molecula “llave” que abre la puerta de la célula al virus y permite que éste la invada y se multiplique en su interior), conocido como ACE2 (enzima conversora de angiotensina II). De hecho, ambos virus tiene una capacidad infectiva muy similar in vitro (en el laboratorio) sobre células de distintos tipos de mamíferos, incluyendo células humanas. Los autores del artículo concluyen que WIV1 es capaz de infectar células humanas sin necesidad de adaptación previa y podría dar el “salto de especie” entre el murciélago y el ser humano sin necesitar un hospedador intermedio. Recuerden que se discute aún si el MERS-CoV necesita un hospedador intermedio o por el contrario, podría transmitirse directamente desde los murciélagos que actúan como reservorios (ver post anterior). Lo último en este caso es que el MERS-CoV podría haber “saltado” varias veces desde algún reservorio animal (presumiblemente murciélagos y/o algún hospedador intermedio) al hombre (2). También se ha podido transmitir entre humanos en un número limitado de ocasiones, aunque esto lo hace, afortunadamente, de forma poco eficaz.

Pero no solo los coronavirus tipo SARS o MERS parecen tener una vinculación con los murciélagos.  Otros muchos tipos (o familias) de virus también poseen predilección por estos quirópteros, verdadero “reservorio ancestral” de ramas enteras del árbol de los virus. Las múltiples especies de murciélagos son el hospedador preferido del principal “pool” de los paramyxovirus (familia a la que pertencen, entre otros, el virus del sarampión, o los más recientemente “emergidos” virus Hendra y Nipah), los Rhabdovirus (familia cuyo principal representante es el virus de la rabia, pero que engloba igualmente a los demás miembros del género Lyssavirus, que incluyen a los causantes de la “rabia de los murciélagos“, transmisible al hombre y muy virulenta), y los Filovirus (virus Ébola, Marburg y similares), entre otros. Incluso muy recientemente se han identificado virus tan típicamente aviares, como los Influenzavirus tipo A, en murciélagos, concretamente dos nuevos subtipos, H17N10 y H18N11 (3). Y quizá lo más reciente y sorprendente es el hallazgo en murciélagos de virus muy similares al virus de la hepatitis B humano (4). Todo ello hace preguntarnos ¿que tienen los murciélagos para que tantos virus y tan diferentes los prefieran como hospedadores? Por otro lado, lo que revelan todos estos hallazgos es que una gran parte del pool de virus de mamíferos podría tener su origen en el numeroso y complejo pool de virus de murciélagos, representando éstos una fuente de virus emergentes para las otras especies. Todo ello hace que los estudios sobre virus y “viromas” de murciélagos estén actualmente en auge, lo cual no nos debe hacer olvidar que hay otros hospedadores muy interesantes para otros grupos de virus, como son los roedores y las aves, que merecen sendos posts en un futuro espero que próximo.

Pero estamos en Halloween, en noche de difuntos, y no quiero terminar el post sin referirme a la relación que, a mi entender, guardan los virus de los murciélagos con el mito del vampiro. Quedé sorprendido hace tiempo al saber que el mito del vampiro es prácticamente universal, que existe una u otra versión del mismo en las más diversas culturas por todo el mundo. Su forma básica es la de la “transformación” en vampiro (chupador de sangre) por la mordedura de otro vampiro. O sea, que el vampirismo es algo contagioso, y que se transmite por una mordedura de algo o alguien con esa característica o propiedad. ¿No les recuerda a algo? A mi desde luego me recuerda a la rabia, otra enfermedad vírica y una grave zoonosis. Pero la forma más común de rabia en el mundo es la transmitida por carnívoros como el perro. Esta enfermedad es probablemente una de las más antiguas que se conocen, habiendo referencias escritas de ella 23 siglos antes de nuestra era, en el código babilónico de Eshmuna. La rabia evoca también el mito del hombre lobo, también bastante universal, pero no nos desviemos del tema: estábamos con los vampiros, así que tenemos que cambiar un poco de virus. Antes he mencionado que dentro del género Lyssavirus existen, además del virus clásico de la rabia, otros virus conocidos como “Lyssavirus de los murciélagos” por ser éstos sus hospedadores, y que se transmiten al hombre causando una forma de rabia muy grave. De hecho, el virus clásico de la rabia pudo derivar probablemente de alguno de estos virus en el pasado remoto. Las infecciones por Lyssavirus de los murciélagos ocurren en todo el mundo, aunque en cada lugar por diferentes especies de murciélagos, las propias de cada región. Ello podría sugerir que el mito del vampiro, que como digo es muy similar en diferentes culturas, ha podido surgir no una, sino muchas veces, con la misma esencia aunque con distintos matices. Sin embargo, es llamativo que en todo el planeta, el único continente en el cual existen murciélagos vampiros, es decir, que se alimentan de sangre, es América, en especial México, América Central y del Sur. ¿Provendrá el mito del vampiro de América? Los mayas tenían muy presentes a los murciélagos en su cultura: adoraban a Zotz (murciélago) y llamaban así al cuarto mes de su calendario.  Los vampiros aparecen en el Popol-vuh, el libro sagrado de los Mayas: Camazotz es una figura con forma de murciélago que guarda el inframundo. Los aztecas asociaban al murciélago (vampiro) con el culto a la muerte y el sacrificio humano. No está claro si en tiempos pre-hispánicos hubo rabia en América, aunque es probable que algún tipo de rabia, quizá asociada a murciélagos, estuviera presente. Los conquistadores españoles describieron cómo sufrían ataques de murciélagos que les mordían y a consecuencia de ello morían poco después, aunque no detallaron los síntomas. Todo ello contiene los elementos básicos del mito del vampiro. Que saliera solo de América es otro cantar…

¡Que pasen un horripilante Halloween!

 Referencias

(1) Ge, X.Y. et al (2013) Isolation and characterization of a bat SARS-like coronavirus that uses the ACE2 receptor. Nature. doi:10.1038/nature12711

(2) Cotten, M. et al (2013) Transmission and evolution of the Middle East respiratory syndrome coronavirus in Saudi Arabia: a descriptive genomic study. The Lancet. doi:10.1016/S0140-6736(13)61887-5.

(3) Tong, S. et al (2013) New World Bats Harbor Diverse Influenza A Viruses. PLoS Pathog. doi:10.1371/journal.ppat.1003657.

(4) Drexler, J.F. et al (2013) Bats carry pathogenic hepadnaviruses antigenically related to hepatitis B virus and capable of infecting human hepatocytes. Proc. Natl. Acad. Sci. USA 110 (40) 15851-15852; doi:10.1073/iti4013110.

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Reservorio animal del MERS-coronavirus: el círculo se estrecha

 

Hace unas semanas publicamos un post sobre el nuevo coronavirus de Oriente Medio, conocido como MERS-Coronavirus (MERS-CoV)  en el que ofrecíamos un resumen de la información disponible sobre este nuevo virus emergente en un formato de “Preguntas y respuestas“. Una de las preguntas era: “¿De donde ha salido? En ella reflejábamos lo siguiente:

El MERS-CoV es probablemente un virus adaptado a una especie animal cuya identidad desconocemos, que en los últimos tiempos ha podido transferir esporádicamente el virus a humanos con éxito. El modo cómo este virus se las ha apañado para conseguirlo es aún un misterio. Entre los expertos se da cierto crédito a la hipótesis de que la especie animal que actúa como huésped principal del MERS-CoV podría ser algún tipo de murciélago, pero habrá que investigar en profundidad para saberlo. Es importante determinar qué especie animal está actuando como reservorio epidemiológico porque eso ayudaría enormemente a prevenir y controlar la enfermedad. Es posible igualmente que existan especies que actúen como hospedadores intermedios entre el reservorio natural y el hombre.  Un equipo internacional multidisciplinar  trabaja a instancias del Ministerio de Salud Saudí, la Universidad de Columbia y la Alianza EcoHealth, para identificar las especies que podrían jugar un papel en la transmisión de este virus.

Pues bien, una parte de ese trabajo acaba de salir a la luz en forma de un interesante artículo en la revista Emerging Infectious Diseases (1). En él se describe un hallazgo muy relevante que puede arrojar luz sobre el origen del MERS-CoV: al analizar muestras de 96 murciélagos de 7 especies distintas, recogidas en un radio de 12 km alrededor de la casa del “caso índice” (primer caso identificado de enfermedad por este virus), en Bisha, Arabia Saudí, en octubre de 2012 y abril de 2013, han encontrado una secuencia de ARN idéntica a la del MERS-CoV en las heces de un único murciélago, de la especie Taphozous perforatus (Emballonuridae) o “murciélago de tumba egipcio” (ver Figura).

Figura. Murciélago de tumba egipcio y su distribución geográfica
-Fuentes: iNaturalist (foto) y Wikipedia (mapa)-.

El Taphozous perforatus se refugia en edificios abandonados y se alimenta de insectos. Su hábitat natural es la sabana seca.  Su distribución geográfica incluye no solo áreas de Oriente Medio sino también de África y del subcontinente Indio. El ejemplar en el que se identificó un fragmento de secuencia de ARN 100% idéntica al MERS-CoV fue capturado en un huerto de palmeras datileras que el paciente designado como “caso índice” tenía no muy lejos de su propia casa, dentro de una finca de su propiedad.  La forma en que este hombre pudo infectarse es aún un misterio. Cabe la posibilidad de que el virus pase directamente del murciélago al ser humano, es decir, que el murciélago sea el reservorio epidemiológico del virus. Pero esto no es tan obvio, porque las dos especies no conviven tan estrechamente como para facilitar esa transmisión. Cabe imaginar que en determinados edificios habitados por estos quirópteros se refugien ocasionalmente personas que puedan llegar a infectarse al respirar el polvo de guano allí presente, de una forma parecida a lo que se supone que ocurre en determinadas cuevas africanas donde habitan los murciélagos que actúan como reservorio natural del virus Ébola. Pero también es posible que exista una especie animal que actúe de hospedador intermedio entre los murciélagos y el hombre, como ocurre por ejemplo con el virus SARS (un virus similar al MERS-CoV),  y que se cree que utilizaba especies intermedias más cercanas al hombre, como la civeta (cuya carne es consumida en China), como hospedador intermedio entre los murciélagos que actúan como reservorio en la naturaleza, y el ser humano. También caben otras posibilidades, por ejemplo, que haya más de una especie animal que actúe como reservorio natural, o que el Taphozous perforatus no sea el reservorio principal, sino tan solo un hospedador accidental sin papel real en la transmisión del virus a humanos.  Todo ello deberá investigarse concienzudamente.

En la misma finca donde se halló el murciélago con secuencias de MERS-CoV habitaban 4 dromedarios de los que el paciente “índice” era  igualmente el propietario. Estos animales en una primera instancia fueron sospechosos de transmitir la enfermedad. El caso es que el papel de estos camélidos aún no está muy claro. Un estudio recientemente publicado ha mostrado anticuerpos “específicos” a MERS-CoV en el suero de cada uno de los 50 dromedarios examinados procedentes de Omán, y en un 14% de los 105 dromedarios de las Islas Canarias examinados (2), mientras que no se encontraron ese tipo de anticuerpos en otras especies ganaderas examinadas (ovejas, cabras, vacas), ni en camélidos americanos. Estos resultados hay que tomarlos como muy preliminares, ya que, como bien han señalado en sendas notas informativas la OIE y la FAO, las pruebas serológicas empleadas aún no están validadas para estos animales, y existe igualmente la posibilidad de que esos anticuerpos sean originados frente a un agente infeccioso similar pero no idéntico al MERS-CoV, que pueda causar lo que se conoce como “reacción cruzada” en los tests serológicos empleados en su detección. En cualquier caso, es importante determinar cual es el origen de esos anticuerpos en dromedarios, y sobre todo esclarecer si esta especie tiene algún papel en la transmisión del virus MERS-CoV.

El equipo multidisciplinar internacional que ha realizado este importante hallazgo del murciélago portador de secuencias del virus MERS, está en la actualidad trabajando en un estudio de campo que abarca un elevado número de muestras (se habla de más de 15.000 análisis) precedentes  de un amplio rango de especies animales de las zonas afectadas, incluyendo dromedarios y otras especies domésticas, para determinar si el virus está también presente en las mismas. Estos estudios se han visto retrasados con respecto a los realizados en murciélagos, ya publicados, porque es preceptivo que las muestras de animales susceptibles a la fiebre aftosa (una grave enfermedad que afecta a mamíferos artiodáctilos, o de “pezuña hendida”), procedentes de países endémicos, sean previamente analizadas para determinar que están libres del virus de la fiebre aftosa. Estos análisis requieren laboratorios dotados de medidas de bioseguridad muy estrictas(estamos hablando del más alto nivel de biocontención para patógenos agroalimentarios, el nivel 4 de la OIE o equivalente). En EE.UU. existe un laboratorio de estas características en Plum Island (NY), perteneciente al Departamento de Agricultura de los EE.UU. (USDA), que es donde se están realizando estos análisis previos. A medida que se vayan conociendo los resultados de este estudio sistemático es previsible que se vaya reconstruyendo la epidemiología y la historia natural de esta enfermedad. Estaremos atentos a estos estudios.

NOTA (añadida el 29 de agosto): El Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC) acaba de publicar en su página web una nota aclaratoria sobre los resultados de la publicación que hemos comentado en este post (1). En ella aluden a ciertas limitaciones técnicas de ese trabajo, que afectarían a la conclusión principal del mismo. Es recomendable leer los detalles (la nota está en inglés), pero cabe destacar que es cierto que una única reacción de PCR positiva (de 8 intentadas con cada muestra) es poco y que la secuencia obtenida es muy corta (alrededor de 200 nucleótidos) para afirmar tan rotundamente que pertenece a un virus “idéntico al MERS-CoV”. El tema del posible origen zoonótico del MERS-CoV se ha puesto muy interesante, y habrá que esperar la confirmación con otra(s) técnicas para ver si estos resultados se consolidan.

Referencias:

(1) Memish ZA, Mishra N, Olival KJ, Fagbo SF, Kapoor V, Epstein JH, et al. Middle East respiratory syndrome coronavirus in bats, Saudi Arabia. Emerg Infect Dis [Internet]. 2013 Nov [date cited]. http://dx.doi.org/10.3201/eid1911.131172

(2) Reusken et al Middle East respiratory syndrome coronavirus neutralising serum antibodies in dromedary camels: a comparative serological study The Lancet Infectious Diseases - 9 August 2013  doi:10.1016/S1473-3099(13)70164-6

 

 

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Preguntas y respuestas sobre el nuevo MERS-coronavirus

¿Que es el nuevo MERS-coronavirus (MERS-CoV)? En julio de 2012 se aisló un virus de un paciente con neumonía aguda y fracaso renal ingresado en un hospital de Jeddah (Arabia Saudí). El virus resultó ser un nuevo miembro de la familia de los coronavirus, no descrito hasta entonces. En septiembre se aisló un virus del mismo tipo en un paciente con enfermedad respiratoria grave que fue trasladado de Doha (Qatar) a Londres. Desde entonces han ido sucediéndose casos de infección respiratoria grave, todos ellos en la zona de Oriente Medio o con algún vínculo con esa zona del mundo, causados por este nuevo coronavirus. Este blog ha publicado desde septiembre de 2012 tres posts sobre este virus:  uno acerca de su primera aparición, otro anunciando el tercer caso, y otro en el que se resumía la situación en febrero de 2013. En mayo de 2013 la OMS, siguiendo las recomendaciones del “Grupo de Estudio de los Coronavirus” del Comité Internacional de Taxonomía de los Virus, recomendó para este virus (que hasta entonces se le había designado de forma provisional  ”nuevo coronavirus”) el nombre de MERS-Coronavirus (abreviadamente, MERS-CoV). MERS son las iniciales en inglés de “Síndrome Respiratorio de Oriente Medio“, por su distribución geográfica y la enfermedad que produce, un síndrome respiratorio agudo grave parecido al que produce su “primo” el virus SARS, otro coronavirus que emergió en 2002 en el Sudeste Asiático difundiéndose rápidamente y causó una grave alerta sanitaria con varios miles de casos y 800 víctimas. Sin embargo, análisis detallados han concluido que se trata de virus marcadamente diferentes.

¿Cual es la situación actual respecto al nuevo MERS-CoV? Hasta el 11 de julio (es decir, en aproximadamente un año), han sido declarados a la OMS 81 casos de infección por MERS-CoV, de los cuales 45 han sido mortales. La mayoría (81%) de los casos han ocurrido en Arabia Saudí. Otros países con casos declarados en la región de Oriente Medio incluyen Jordania, Qatar y Emiratos Árabes Unidos. Fuera de esta región se han producido casos en Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Túnez,  todos ellos relacionados directa o indirectamente con personas que habían viajado recientemente a Oriente Medio. Hay evidencia de transmisión local limitada en Francia, Túnez, Italia y Reino Unido. La edad media de las personas infectadas es en torno a los 55 años, y por sexos son los varones los más afectados (2.6 a 1).

¿Como se transmite? El MERS-CoV puede aislarse de esputos, exudados orofaríngeos y, sobre todo, de muestras del tracto respiratorio inferior  de los pacientes, lo que sugiere que el contacto directo con pacientes y objetos contaminados (fómites) podría ser una vía de contagio plausible. Como se señaló antes, existe un cierto grado de transmisión por contacto directo entre humanos, a menudo miembros de una misma familia, o bien personal sanitario directamente en contacto con pacientes afectados. Sin embargo, la mayor parte de los casos no pueden explicarse por un contacto con personas infectadas, siendo probable que exista una fuente zoonótica (animal) de infección, como ocurre con otros virus del mismo género, a partir de la que se producirían los casos esporádicos, que son la mayoría de los observados. Se desconoce cual puede ser esa fuente de contagio, ni la vía de transmisión. Se están realizando estudios de campo para intentar identificar la(s) especie(s) animal(es) que podrían actuar como reservorios.

¿Quien puede contagiarse? Aunque la OMS aún no desaconseja viajar a las zonas más afectadas de Oriente Medio, es evidente que las personas que viajan a Oriente Medio, en particular a la Península Arábiga, se exponen a un cierto riesgo de adquirir la infección. Existe alguna preocupación acerca de la peregrinación religiosa anual a La Meca o Haj, que este año tendrá lugar en octubre, y que congrega a millones de fieles procedentes de todos los rincones del mundo islámico. Aunque no se desaconseja en términos generales, es cierto que el gobierno de Arabia Saudí  ha considerado la posibilidad de suspender la Haj si la situación empeorase, y en cualquier caso no recomienda que este año participen en la Haj los ancianos, las mujeres embarazadas, los enfermos terminales y los niños.

¿Es el MERS un nuevo SARS? Como se dijo anteriormente, el MERS-CoV no es el SARS-CoV. Ambos virus pueden ser distinguidos muy bien a nivel genético (el MERS-CoV es un beta-coronavirus del linaje 2c mientras que el SARS-CoV es un beta-coronavirus del linaje 2b). Pero no solo a nivel genético, sino también funcionalmente (los biólogos decimos “fenotípicamente”) presentan diferencias importantes: por ejemplo, los receptores celulares que utilizan para entrar en las células a las que infectan son distintos en uno y otro caso; del mismo modo, la capacidad para infectar células de determinadas especies es diferente en ambos virus. Así, el MERS-CoV es capaz de infectar directamente células de murciélago, cosa que no hace el SARS-CoV. Por todo lo anterior, puede decirse que son virus bastante distintos, aunque poseen características comunes: ambos producen una enfermedad respiratoria grave en humanos, y ambos tienen estrecha relación filogenética con virus encontrados en murciélagos, lo que hace pensar que quizá determinadas especies de murciélagos pudieron ser los “reservorios ancestrales” de los virus que evolucionaron para dar origen a estos dos coronavirus.

¿De donde ha salido? El MERS-CoV es probablemente un virus adaptado a una especie animal cuya identidad desconocemos, que en los últimos tiempos ha podido transferir esporádicamente el virus a humanos con éxito. El modo cómo este virus se las ha apañado para conseguirlo es aún un misterio. Entre los expertos se da cierto crédito a la hipótesis de que la especie animal que actúa como huésped principal del MERS-CoV podría ser algún tipo de murciélago, pero habrá que investigar en profundidad para saberlo. Es importante determinar qué especie animal está actuando como reservorio epidemiológico porque eso ayudaría enormemente a prevenir y controlar la enfermedad. Es posible igualmente que existan especies que actúen como hospedadores intermedios entre el reservorio natural y el hombre.  Un equipo internacional multidisciplinar  trabaja a instancias del Ministerio de Salud Saudí, la Universidad de Columbia y la Alianza EcoHealth, para identificar las especies que podrían jugar un papel en la transmisión de este virus.

¿Es capaz de originar una pandemia? El MERS-CoV es capaz de transmitirse entre humanos, y de ello se ha obtenido repetida evidencia. Sin embargo, la transmisión no parece sostenida y se agota rápidamente. Ello significa que el virus es incapaz de mantenerse en la comunidad, de modo que tiene que ser aportado por una fuente de contagio que probablemente consiste en alguna especie animal aún desconocida, que es la que da origen a la mayor parte de los casos. En estas condiciones es realmente difícil que tenga lugar una pandemia por este virus. No obstante los virus cambian y sus características se modifican con el tiempo y la adaptación a sus hospedadores, de modo que es necesario establecer una estrecha vigilancia dirigida a detectar cualquier cambio en el sentido de ganar una mayor transmisibilidad entre humanos.

¿Existen vacunas o algún otro medio de protección frente al MERS-CoV? No existe por el momento vacuna ni tratamiento específico para prevenir o tratar la infección por el MERS-CoV. Existe, eso sí, una intensa investigación en este campo.

 

 

 

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