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Pero… ¿qué me estás contando? ¿Un año para firmar un contrato?

Segunda entrega de la sección Pero…¿qué me estás contando? (QMEC). Esta vez nos apartamos de la temática principal del blog, los virus emergentes, para hablar sobre un aspecto ya tratado en otros posts (este y este, por ejemplo), como es la extrema dificultad en la que se viene desarrollando últimamente la actividad científica en nuestro país debido a los recortes presupuestarios que ha venido sufriendo este sector como consecuencia de las draconianas medidas implementadas por el Ministerio de Hacienda para conseguir cumplir con los objetivos de déficit público fijados en 2011 por Bruselas.

El texto que sigue intenta dar a conocer una realidad que se está produciendo de forma generalizada en el sector público de I+D+i, que menoscaba notablemente su competitividad, hasta el punto de amenazar su viabilidad, pero que raramente se habla de ella fuera de los ámbitos puramente científicos (un ejemplo reciente puede encontrarse aquí). Que la lectura del texto a continuación les resulte al menos estimulante.

QMEC: ¿Un año para firmar un contrato?

Ceferino López es presidente del Real Matrix C.F., uno de los mejores clubs de fútbol del mundo. Ceferino quiere lo mejor para su club, lo mismo que Zinabrine Zurdane (Zuzu), su entrenador actual. Para la próxima temporada quieren incorporar varios jugadores, tanto en defensa como en la delantera. Necesitan reforzar la plantilla para enfrentarse a los numerosos compromisos, torneos, ligas, champions…

Supongamos que tuvieran que hacerlo así:

CL: Ya tengo los fondos para los fichajes, Zuzu. ¡Hay que empezar ya mismo con el papeleo!

Zz: Ok. ¿tiene a alguien en mente?

CL: ¡Quita, quita! Ya sabes que hay que seguir el procedimiento. Primero convocamos la oferta, luego la lista de admitidos, las reclamaciones, la lista definitiva, los exámenes…

Zz: Sí, y los correspondientes plazos de reclamaciones, etc, etc… y, con suerte, a media temporada habremos contratado a algún jugador.

CL: ¡Con mucha suerte! La temporada pasada no pudimos contar con los nuevos fichajes hasta las dos últimas jornadas de la liga. Y uno de los fichajes ni siquiera llegó a tiempo para jugar el último partido…

Zz: Es que fueron con mucho retraso. Hubo que esperar varios meses hasta que firmó el Subsecretario de futboleo del Ministerio de Entretenimiento Público.

CL: La dichosa firma del Subsecretario del MINEPU.  ¡Seis meses para firmar una autorización de la convocatoria!

Zz: Eso no es nada. Los contratos que pidió el Atlético de Matrix tardaron 8 meses en ser firmados…

CL: Y a eso hay que sumar los plazos de apertura de convocatoria, primer y segundo ejercicios de selección, plazos de resolución de reclamaciones… ¡Se te va a un año mínimo!

Zz: ¿Cree ud. que merece la pena intentarlo?

CL: ¡Hombre!  ¡Habrá que intentarlo! Siempre queda la esperanza de que esta vez vaya todo rodado y…

Zz:… y en el mejor de los casos se pueda contar con los nuevos jugadores a media temporada ¿no?

CL: Si. Y a ver qué jugadores se presentan a la convocatoria, porque la última vez fue un cachondeo.

Zz: Normal, muchos jugadores no pudieron aguantar tanto tiempo de espera y se fueron a otras ligas fuera de aquí. Algunos incluso dejaron el fútbol.

CL: Es que la gente tiene una vida, hay que ganarse el pan, han de mantener una familia, pagar las facturas, las hipotecas o alquileres… ¿Cómo van a fiarse de un trabajo para el cual hay que esperar más tiempo a que te contraten  que el que dura el propio contrato? ¡Es ridículo! ¡Este sistema está acabando con el fútbol!

Zz: Lo peor es que tenemos el dinero, conseguido con duro trabajo en competición con muchos otros equipos, fuera de nuestras fronteras. Pero si no podemos culminar el proceso de contratación, lo perdemos.

CL: Cierto, el dinero se devuelve. Así que no perdamos más tiempo. A ver si hay suerte esta vez.

Zz: Más vale.

 

¿Qué les parece? ¿Ridículo? ¿Difícil de creer? No teman, que esto no pasa en el futbol. Ni pasará. No debería pasar en ninguna actividad humana concebida con alguna esperanza de tener éxito.

Esto, sin embargo, es lo que habitualmente pasa en la investigación científica en España, especialmente desde 2011. Pueden hacerse una idea si en la conversación anterior cambian algunas palabras, por ejemplo:

 

Ceferino López es investigador científico español, y lidera un grupo de investigación competitivo a nivel internacional. Ceferino quiere lo mejor para que el grupo tenga éxito en su trabajo, lo mismo que Zinabrine Zurdane, miembro del equipo de investigación. Para el próximo proyecto de I+D concedido quieren incorporar varios investigadores contratados. Necesitan reforzar el grupo para poder sacar adelante el nuevo proyecto, y su grupo ha obtenido fondos para ello. Fondos competitivos de fuera de nuestras fronteras.

Y tienen que hacerlo así:

CL: Ya tengo los fondos para los nuevos contratos, Zinabrine. ¡Hay que empezar ya mismo con el papeleo!

Zz: Ok. ¿tiene a alguien en mente?

CL: ¡Quita, quita! Ya sabes que hay que seguir el procedimiento. Primero convocamos la oferta, luego la lista de admitidos, las reclamaciones, la lista definitiva, el primer examen, el segundo…

Zz: Sí, y los correspondientes plazos de reclamaciones, etc, etc… y a mitad de proyecto, con suerte, habremos contratado a alguno.

CL: ¡Con mucha suerte! En el proyecto anterior no pudimos contar con los nuevos contratados hasta los 6 últimos meses del proyecto, que fue de 2 años. Y uno de los contratos ni siquiera llegó a tiempo para incorporarse…

Zz: Es que fueron con mucho retraso. Hubo que esperar varios meses hasta que firmó el Subsecretario del Ministerio de Economía y Competitividad.

CL: La dichosa firma del Subsecretario del MINECO.  ¡Seis meses para firmar una autorización de la convocatoria!

Zz: Eso no es nada. Los contratos que pidió el grupo de (fulano de tal) tardaron 8 meses en ser firmados…

CL: Y a eso hay que sumar los plazos de apertura de convocatoria, primer y segundo ejercicios de selección, plazos de resolución de reclamaciones… ¡Se te va a un año mínimo!

Zz: ¿Cree ud. que merece la pena intentarlo?

CL: ¡Hombre!  ¡Habrá que intentarlo! Siempre queda la esperanza de que esta vez vaya todo rodado y…

Zz:… y en el mejor de los casos se pueda contar con los nuevos contratados a mitad de proyecto ¿no?

CL: Sí. Y a ver qué candidatos se presentan a la convocatoria, porque la última vez fue un cachondeo.

Zz: Normal, muchos candidatos no pudieron aguantar tanto tiempo de espera y se fueron a otros centros fuera de España. Algunos incluso dejaron la ciencia.

CL: Es que la gente tiene una vida, hay que ganarse el pan, han de mantener una familia, pagar las facturas, las hipotecas o alquileres... ¿Cómo van a fiarse de un trabajo para el cual hay que esperar más tiempo a que te contraten que el que dura el propio contrato? ¡Es ridículo! ¡Este sistema está acabando con la I+D!

Zz: Lo peor es que tenemos el dinero, conseguido con duro trabajo en competición con muchos otros grupos, de fuentes externas a nuestro país. Pero si no podemos culminar el proceso de contratación, lo perdemos.

CL: Cierto, el dinero se devuelve. No se “ahorra”, ni siquiera se queda en España. Se pierde sin que sea de provecho a nadie en este país. Así que no perdamos más tiempo. A ver si hay suerte esta vez.

Zz: Más vale.

 

Epílogo: La actividad científica es crucial, por ejemplo, para poder luchar contra las enfermedades que producen los virus de los que hablamos en este blog: mejorar las vacunas y tratamientos existentes, mejorar las medidas de control, vigilancia, sistemas diagnósticos, etc. Ello redunda en beneficio de la salud de la población, de la soicedad en definitiva. Divulgar ciencia es divulgar también las dificultades que encuentra para su desarrollo. La sociedad tiene que conocerlas, conocer su importancia y empezar a valorar si los que estan al mando del barco saben realmente a donde nos dirigen, pues un país sin ciencia es un país a la deriva, sin brújula que marque el futuro. Y si lo que describe el texto anterior no debería pasar en ninguna actividad humana concebida con alguna esperanza de tener éxito, cabe preguntarse ¿por qué si pasa en la ciencia en España?¿Por qué nadie hace nada por solucionarlo? ¿Acaso porque a nadie le importa si la ciencia en España tiene éxito o no?

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¿Pero…qué me estás contando? ¿La fiebre de Crimea-Congo en España?

Inauguramos hoy nueva sección del blog, que va a llevar por título “¿Pero… qué me estás contando?” (¿Pero…QMEC?), en la que trataremos de exponer, de forma coloquial, temas de actualidad en torno a las alertas sanitarias causadas por virus emergentes, con el sano propósito de despejar dudas y evitar alarmismos infundados. Los diálogos los protagonizarán Penélope (PE), una estudiante de doctorado que hace la tesis sobre virus emergentes en un laboratorio de alta seguridad biológica, y su abuelo Rosendo (RO). El primer ¿Pero…QMEC? es sobre la fiebre hemorrágica de Crimea Congo. Todos los datos que se dan proceden de fuentes acreditadas, que aparecen al final del post. Espero que les guste.

RO- Penélope,  ¿has leído lo de la fiebre esa de las garrapatas?

PE- ¿La fiebre hemorrágica de Crimea Congo?

RO- Si, esa.

PE- Si, si. Es una enfermedad bastante grave causada por un virus del que apenas ha habido noticia por aquí hasta ahora. Se transmite por picadura de garrapatas, pero también por contacto con fluidos de personas y animales infectados.

RO- Pues una persona ha muerto y otra se ha contagiado en el hospital…

PE- Es cierto. Es una enfermedad muy grave en las personas. Por suerte, no todas las garrapatas transmiten la enfermedad, solo algunas especies, como las del género Hyalomma

RO- ¡Ajá! ¡Otro palabro de esos tuyos! ¿Hya…qué?

Hembra de Hyalomma impeltatum, una de las especies de garrapatas del género Hyalomma (fuente: Influentialpoints.com)

PE- Hyalomma, abuelo. Es un tipo de garrapata, y de este tipo tenemos en España algunas, pero ni son las más abundantes ni las más extendidas. Y si te pica una, no quiere decir ni mucho menos que vayas a tener la fiebre de Crimea-Congo, porque, como te puedes imaginar, no todas las garrapatas de este tipo están infectadas con el virus. De hecho, solo una pequeña fracción está en condiciones de transmitirlo.  Y si tienes la mala suerte de que te pique una de ellas, eso no significa que acabes enfermo: sólo una minoría, alrededor de un 10%, enferma. Eso sí, una vez que se observan síntomas de la enfermedad hay que correr al médico, ya que la mortalidad oscila entre el 10% y el 50% de los infectados que muestran algún síntoma.

RO- ¡Releñe! ¡La mitad!

PE- No te asustes, abuelo, porque en realidad suelen darse muy pocos casos, como los que han ocurrido en España. Murió el primero, al que probablemente le picó una garrapata infectada, pero la enfermera que se contagió al cuidarle se salvó, posiblemente porque recibió atención médica adecuada por un equipo médico que ya estaba alerta y sabía qué hacer. Esto es muy importante: la supervivencia aumenta al recibir cuidados médicos adecuados en las fases más tempranas de la enfermedad.

Fases clínicas de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, segun el “Informe de la situación y evaluación del riesgo de transmisión de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España”, MSSSI, Septiembre de 2016.

RO- ¿Y no hay vacuna?

PE- No, al menos aquí no hay vacuna autorizada para esta enfermedad. Tampoco existe un tratamiento específico, aunque hay medicamentos como la ribavirina, que se emplean en el tratamiento, pero sin mucho convencimiento de que funcionen en todos los casos. También se puede administrar suero inmune de personas que hayan superado la enfermedad (por ejemplo, la enfermera que se salvó sería una buena fuente de anticuerpos para tratar casos que pudieran darse en el futuro). En algunos países donde esta enfermedad está presente desde hace años, como Bulgaria, han desarrollado una vacuna, pero no es demasiado eficaz ni segura. Habrá que investigar más para conseguir vacunas más eficaces, para mejorar los tratamientos…

RO- ¡Claro! ¡Y mi nieta puede ayudar en eso! ¿Verdad, Penélope?

PE- Desgraciadamente, los fondos para investigar sobre esta enfermedad son muy escasos. Además, todo se complica porque para manejar este virus hace falta un laboratorio muy especial, un P4, y eso es muy, muy caro…

RO- Lo de siempre, el dinero. ¿Y tú no trabajabas en un laboratorio de esos?

PE- Yo trabajo en un P3, abuelo. Para esto se necesita un P4. En España no hay, y en el mundo hay muy pocos. Por eso no hay vacunas ni tratamientos para estas enfermedades…

RO- ¿Y cómo ha llegado este virus aquí, a España? Dicen que si un pájaro lo ha traído, que si venía de África… ¿de verdad es eso posible?

PE- La verdad es que nadie lo sabe a ciencia cierta. El virus de Crimea-Congo no afecta a las aves (salvo algunas excepciones como las avestruces), pero es verdad que algunas garrapatas que sí que pueden infectarse con el virus pueden viajar agarradas a aves migratorias que hacen rutas entre África y Europa, y el virus puede durar en la garrapata todo el viaje, de modo que cuando llega aquí la garrapata podría, al menos en teoría, soltarse del ave, trasmitir el virus a un hospedador vertebrado e iniciar un ciclo selvático aquí.

RO- ¡Otro palabro! ¿Qué es eso del “ciclo selvático”?

PE- El virus, para mantenerse en la naturaleza, debe completar un ciclo de al menos dos fases: una transcurre en una garrapata y la otra en un hospedador vertebrado. Un “hospedador” es un animal que ofrece al virus lo que necesita para completar su ciclo: células a las que el virus puede infectar y propagarse (multiplicarse) en ellas. En el caso del virus de la fiebre de Crimea-Congo los hospedadores vertebrados son por lo general ganado: vacas, ovejas, cabras, pero también mamíferos silvestres como ciervos, conejos, liebres, erizos…

RO- Y esos animales… ¿no se ponen enfermos?

PE- No. Padecen una infección benigna y se les pasa, pero entretanto, multiplican el virus y lo transfieren a garrapatas Hyalomma locales. Por cierto, el contacto con sangre y otros fluidos de estos animales también puede transmitir el virus al ser humano.

RO- Ya, como ocurre con el contacto entre personas… Así se infectó la enfermera en el hospital, ¿no?

PE- Si, pero en este caso el riesgo es mayor ya que los animales no presentan síntomas. Por eso es tan importante la vigilancia de la enfermedad en los reservorios, en el campo.

RO- Espera, no vayas tan deprisa, a ver si me aclaro. Entonces el virus ha venido dentro de una garrapata africana en un ave migratoria que ha soltado la garrapata y ésta ha picado a un animal de aquí, y éste ha multiplicado al virus y lo ha transmitido a otra garrapata de aquí también, y así hasta ahora…

PE- ¡Muy bien, abuelo! ¡No todo el mundo lo pilla a la primera! De todas formas, lo del ave migratoria es solo una posibilidad teórica, más que una certeza científica. Existen otras posibles vías de entrada del virus en España.

RO- ¿Como cuáles?

PE- Como, por ejemplo, el comercio ilegal de animales silvestres. En España ese “negocio” mueve 450.000 Euros al año. La garrapata infectada por el virus bien puede haber venido agarrada a un animal traído ilegalmente a España, por ejemplo. Es más, el virus puede haber venido infectando un animal de estos que entran en España, y, sin necesidad de garrapatas foráneas, transmitir el virus a garrapatas locales. Fíjate que, en los años ’80 del siglo pasado entró en España un virus devastador para los caballos: el virus de la peste equina africana. Y ¿sabes cómo entró? Pues como “polizón” infectando a una cebra importada para un zoo-safari que había cerca de Madrid.

RO- ¡Es verdad! ¡Me acuerdo de lo de la peste aquella de los caballos! ¡Casi no nos dejan celebrar los Juegos Olímpicos de Barcelona en el ’92 por culpa de aquello!

PE- O sea, que no tenemos ni idea de cómo ha podido llegar el virus a España, pero el caso es que está aquí desde hace algún tiempo, al menos desde 2010, porque en ese año se encontraron garrapatas infectadas en ciervos de una finca de caza, cerca de Portugal.

RO- ¿Y que va a pasar ahora?

PE-Pues es difícil de saber. Sin embargo, si nos fijamos en lo que pasa en aquellos países en los que este virus ha “emergido” en tiempos recientes (países como Turquía o los de los Balcanes), lo más probable es que durante algún tiempo haya casos esporádicos de enfermedad de vez en cuando. Por eso es necesario hacer una vigilancia sanitaria, para ver en todo momento cual es la situación, si hay más o menos garrapatas infectadas, más o menos hospedadores infectados, si se extiende a otras zonas o se mantiene confinado…

RO- Eso, barato no va a ser, ¿verdad, Penélope?

PE- No, desde luego. Pero eso es mucho mas barato que curar después, cuando ya no hay remedio. Además, hay que informar a los servicios médicos que trabajan en las zonas afectadas para que estén alerta ante cualquier sospecha, establecer grupos de riesgo e informarles para prevenir por ejemplo, la exposición a picaduras de garrapatas, o que eviten tocarlas o extraerlas. Que sea personal sanitario entrenado el que haga esas operaciones.

RO- O sea, que nos tendremos que acostumbrar.

PE- Tú lo has dicho, abuelo.

 

Fuentes de información sobre este post:

VV.AA. Ministerio de Sanidad: Análisis de riesgo de fiebre hemorrágica de Crimea Congo en humanos en España

Joaquín Goyache Goñi y Nerea García Benzaquén – UCM (publicado por: Agencia SINC): “Un protocolo para la vigilancia de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en España”

Xavier Abad (Publicado en el Blog: Comentarios virus-lentos): ” (26) El virus Crimea-Congo infecta en España por que llegar, lo que se dice llegar, lo hizo hace unos años”

Id: “(27) Crimea- Congo, y la ola pasó … por ahora”.

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