Se encuentra usted aquí

Nuevas en la edad de oro del gas

Nuevas en la edad de oro del gas

Los depósitos de gas de esquisto en el mundo se están abriendo como una gran oportunidad para mantener la explotación de combustibles fósiles más allá del periodo natural del petróleo o el carbón. Su menor coste ambiental se ve empañado, no obstante, por los costes de extracción y el uso de técnicas de fracturación hidráulica a las que se atribuye un daño ambiental irreparable, por lo que es precisa una nueva regulación, destaca Time Magazine.

El gas de esquisto está considerado algo así como la gran esperanza blanca del sector energético. Durante años desestimado por los costes de extracción, las condiciones han variado lo suficiente como para ser visto una alternativa real al gas natural y a derivados del petróleo empleados tanto para uso doméstico como, sobre todo, uso industrial.

El desarrollo de nuevas tecnologías de perforación y extracción, que exigen fracturar las rocas que custodian el gas, han contribuido también a su puesta en valor. Del gas de esquisto se conoce su menor impacto como gas de efecto invernadero, la existencia de yacimientos en amplias zonas del planeta, algunas de ellas estratégicas económicamente como Estados Unidos, Canadá y Europa, pero también el impacto ambiental de su extracción, considerado por muchos como excesivo o irreparable.

El caso es que la extracción y el uso de técnicas de fraccionamiento hidráulico de las rocas sigue sin estar regulado. Y en esa necesaria regulación, según el sector, es donde se está librando la batalla entre conservacionistas y defensores de un cambio de modelo energético y la industria que pretende explotar este recurso.