You are here

Soluciones radicales para la energía del futuro

Soluciones radicales para la energía del futuro

El modelo energético del futuro descansa, en buena parte, en la capacidad de generar nuevas propuestas tecnológicas que permitan arrinconar la actual dependencia con respecto a los combustibles fósiles, así como en mejorar la eficiencia de las distintas soluciones. Scientific American propone hasta 7 propuestas radicales para ese cambio.

Nadie discute hoy la necesidad de revisar el actual modelo energético ni tampoco hay dudas de que el que vaya a surgir de este debate va a ser muy distinto, pasen pocos o muchos años. Entre los expertos, pero también entre los políticos, así como también desde el sector privado, se apuesta cada vez más por soluciones disruptivas que den como resultado una mayor potencia energética y una eficiencia igualmente mayor tanto en lo que se refiere a los recursos empleados como a los procesos utilizados.

Si las fuentes y la eficiencia son el denominador común que se presume en uso para las próximas décadas, no lo son menos las soluciones tecnológicas que debieran aparcar el consumo de combustibles fósiles como centro y motor del progreso económico. En este extenso artículo, Scientific American propone una revisión de lo que estima soluciones disruptivas. Y lo hace atendiendo no solo criterios tecnológicos sino también de cambio de modelo social.

En su revisión se parte de la idea de que el concepto de los desarrollos futuros está sentado y prácticamente probado a nivel experimental. Lo que queda por hacer es invertir para avanzar en tecnología y determinar su adaptación a requerimientos industriales.

Eso es lo que propone para las tecnologías de fusión, de las que se espera que resuelvan no solo una producción eléctrica mucho mayor, sino que entierren también la controversia acerca de las actuales plantas nucleares. O la puesta a punto de nuevas y mejores baterías eléctricas para la automoción, lo cual descartaría a la gasolina o al gasóleo. En la lista también figuran las aplicaciones fotónicas o nuevos materiales magnéticos además de tecnologías capaces de convertir la energía solar en eléctrica. La captura de dióxido de carbono también se incluye en el listado de la publicación norteamericana.