Las empresas biotecnológicas deben transformarse por la recesión económica
Hace apenas un año, la biotecnología de origen español se vendía en los principales mercados del mundo como una de las “más prometedoras”. En Estados Unidos, el prestigioso MIT se atrevía a calificar la evolución del sector como de una “revolución” sin precedentes. Pasado este tiempo, ninguno de los calificativos se sostiene. La crisis económica, con sus restricciones, ha contribuido al frenazo de un sector en auge.
XAVIER PUJOL GEBELLÍ | madri+d
17 de noviembre de 2011
Según datos de Asebio, la organización que integra las empresas biotecnológicas españolas, en España hay más de un millar de empresas que desarrollan total o parcialmente actividades en biotecnología. De ellas, unas 400 se dedican exclusivamente a ello. Globalmente, estas empresas ocupan a un total de 150.000 personas y la cifra de negocio supera los 53.000 millones de euros por año. Cataluña y la Comunidad de Madrid concentran, entre ambas, el 40% de las empresas a partes prácticamente iguales, con neurociencias, oncología, el diagnóstico y el área alimentaria, en franco crecimiento gracias a los alimentos funcionales y a los organismos modificados genéticamente, como principales motores temáticos. Andalucía consta, junto con Cataluña, como el área “más bioemprendedora”.
Los datos, tomados de forma descontextualizada, apuntarían a una buena salud de la biotecnología española, pero en su último informe Asebio de la “baja sensibilidad de la administración pública hacia el sector”, lo cual no deja de ser un claro reflejo de la ralentización de la economía y su negativo impacto en un entorno en el que para progresar se precisa, además de estabilidad y períodos largos de maduración, incentivos en forma de inversión pública hasta un cierto punto de consolidación que permita la entrada del dinero privado. La capitalización en bolsa, frecuente en Estados Unidos, no cuenta ahora mismo en España con buenas expectativas.
Freno al momento dulce
Las empresas biotecnológicas afrontan profundas transformaciones como consecuencia de la recesión económicaEn los años previos a la crisis, o incluso cuando sus efectos no eran notorios, el sector en España estaba viviendo un momento dulce. Si nos remontamos a los últimos cinco años, gran parte de las empresas españolas con actividad en biotecnología estaban destinando cantidades que alcanzaban el 50% de su capital a inversiones en I+D. Se trata de un salto cualitativo que no pocos expertos atribuyen al crecimiento sostenido de la economía española en los últimos 15 años, con incrementos del PIB cercanos al 3% de media, y al foco con el que los sucesivos gobiernos han iluminado en este período la investigación en las ciencias de la vida, la biomedicina, y, en particular, la biotecnología.
¿Son suficientes estos argumentos para considerar que la biotecnología en España estaba a un paso de una revolución, como aseguraban expertos del prestigioso Massachussets Institute of Technology (MIT)? Atendiendo a los números absolutos, es probable que la calificación del MIT fuera certera, puesto que se ha pasado de un volumen testimonial de negocio a una masa crítica que, aunque insuficiente, empieza a ser significativa.
La pregunta que se planteaba entonces y que ahora ya tiene respuesta, era si la “revolución” podría ser sostenible en el tiempo. Lo que se temía ha acabado sucediendo como efecto directo de la recesión económica, tanto en España como en Estados Unidos, una de las cunas de la biotecnología.
Cambio de foco
Desde el principio, la consultora Deloitte, afincada en Estados Unidos, ha sido una de las que ha empleado un tono más crítico al respecto. En una encuesta realizada a 281 directivos del sector, los consultores no dudan en vaticinar “una profunda transformación”. Según la opinión de los encuestados, del 20% al 40% de las compañías biotecnológicas desaparecerán en un plazo no superior a los cinco años. Y las que sobrevivan “muy probablemente” deberán cambiar su foco y su modelo de negocio. ¿La causa? Una recesión económica de ámbito mundial que está obligando a replantear el futuro de muchas empresas, incluidas las que componen la big pharma.
La consulta de Deloitte no es trivial. Aunque no se manejan grandes muestras, la composición de expertos a los que se ha planteado la encuesta le otorga un valor cualitativo más que notable. El perfil de los 281 consultados corresponde a ejecutivos vinculados a empresas farmacéuticas norteamericanas cuyos beneficios superan los 500 millones de dólares y que pertenecen a ámbitos que incluyen el estrictamente farmacéutico, el tecnológico (en particular, equipamiento y tecnología médicos), el biotecnológico y la investigación.
La opinión mayoritaria de los encuestados es que, a corto plazo, las grandes compañías van a crecer, especialmente las mejor dotadas y saneadas, mientras que las de menor tamaño, o con mayor dificultad de financiación, tenderán a desaparecer. Es decir, que muy probablemente vamos a asistir al crecimiento de las grandes y a una disminución drástica en el número total de empresas. La generación de nuevas firmas, siguiendo el mismo discurso, mermará.
Por otra parte, el ajuste en las cuentas de la Administración (en este caso referido a la estadounidense, pero fácilmente extrapolable a otros países, España entre ellos) y el lanzamiento de nuevos productos al mercado se está viendo sometido a una mayor fiscalización. Por un lado, la derivada de los sistemas de salud, que exigen ya menores costes; por otro, la impuesta por la propia industria, que está reduciendo los riesgos y, con ellos, parte de sus programas de I+D. Esta reducción, opinan los encuestados, se va a traducir también en una disminución de servicios.
Como consecuencia de estos factores, y a modo de efecto en cadena, los ejecutivos de la encuesta entienden que más pronto que tarde va a notarse una transformación de parte del negocio hacia los fármacos genéricos, hasta ahora poco considerados por las grandes farmacéuticas. La extinción de patentes, los costes de lanzamiento de nuevos productos basados en la investigación y la presión económica de los sistemas de salud serán los protagonistas de este cambio. También lo será, en concordancia, la búsqueda de mercados emergentes, muy probablemente en áreas geográficas ahora no consideradas.
Reconversión a todos los niveles
Si se cumplen las previsiones de la encuesta de Deloitte, en poco tiempo se observará un flujo de investigadores-emprendedores de la pequeña a la gran empresa. La capacidad de innovación va a verse reducida de forma clara en este proceso, puesto que se perderán algunos de los valores que atesoran las pequeñas compañías, como la agilidad, la toma de decisiones o el desarrollo de productos por los que inicialmente no apostaría la gran empresa, que tradicionalmente ha ejercido el papel de hermano mayor con las antenas puestas en el dinámico sector biotecnológico.
En este nuevo marco, las tornas cambiarían. Como ocurría antaño, serían las grandes empresas las que asumirían el riesgo del drug discovery, cada vez más focalizado, o la generación de grandes librerías de moléculas. El modelo de las spin-off puede verse en peligro.
Entrevista a María Blasco, Directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) desgrana los últimos avances realizados en España.
Jaime García | ABC Periódico Electrónico
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A lo largo de mis casi 30 años de docente universitario he insistido en el concepto de que los microorganismos que forman parte de nuestra microbiota intestinal normal son protectores de nuestra salud. En principio, nada parecía contradecir este hecho… hasta ahora.
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