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Apagón del coche eléctrico

Apagón del coche eléctrico

El coche eléctrico deberá esperar al menos un decenio para emprender su despegue, a tenor de la opinión de directivos de grandes marcas, suministradores de componentes y analistas de mercado consultados por la especialista KPMG. En su encuesta anual a 2000 directivos del mundo del motor, el futuro inmediato no contempla nada positivo para el coche eléctrico.

XAVIER PUJOL GEBELLÍ | madri+d

Ni los anuncios de más y mejores baterías ni la disponibilidad prevista de puntos de recarga rápida , los dos principales hándicaps para el desarrollo del coche eléctrico y su implantación en el mercado de consumo, parecen satisfacer las demandas de los potenciales usuarios o las expectativas de las principales marcas mundiales. El coche eléctrico, lejos de irse imponiendo paulatinamente en calles y carreteras, ha entrado en el garaje. Un sitio en el que va a permanecer largo tiempo estacionado, a tenor de lo que opinan 2.000 directivos del mundo del motor en el estudio anual de la consultora internacional KPMG preguntados al respecto.

En la encuesta han participado directivos de las grandes corporaciones, así como proveedores y otros altos cargos del sector de la automoción. Y su respuesta, sin ser unánime, coincide en gran medida en que los tiempos no están para aventuras. La crisis financiera global, una cierta necesidad de redefinir el parque automovilístico, la pujanza de los mercados de los países emergentes (el conjunto de los países BRIC, esto es, Brasil, Rusia, India y China) y mejoras en los vehículos actuales, están dejando de lado utilitarios que aportan grandes innovaciones pero que no cumplen todavía con las expectativas de los usuarios. Ni en precio ni en prestaciones ni en autonomía.

Coches inteligentes

El sector de la automoción prevé mayor demanda de coches híbridos y de menor consumo en detrimento de los eléctricosLa carrera tecnológica que va a vivirse en los próximos años apunta en otras direcciones. El coche eléctrico cuenta con una autonomía que apenas supera los 200 kilómetros y las redes urbanas de puntos de recarga no están a punto. Si a ello se le suma el elevado coste en relación con los vehículos convencionales, es fácil entender el por qué del estancamiento de las ventas. Y más en un período de recesión económica que ha visto como los incentivos gubernamentales han reducido drásticamente la apuesta. Países como Francia o Alemania habían depositado en este segmento parte de sus esperanzas de reconversión del sector, pero, como ha ocurrido también en España, han debido rendirse a la realidad.

Así las cosas, dos grandes tendencias son las que parecen abrirse paso en el mercado internacional. De un lado, mejoras sustanciales en los utilitarios con motores de combustión convencionales con el objetivo de reducir al máximo tanto el consumo como las emisiones. A las innovaciones que van sucediéndose, debe añadírsele la paulatina mejora de la electrónica de a bordo, aspecto que contribuye a aumentar la eficiencia del motor.

Gana peso, en este sentido, el concepto de ‘coche inteligente’, en el que a los tradicionales atributos de calidad, seguridad y fiabilidad, deben sumarse otros como los asociados al consumo, la emisión de contaminantes, un tamaño más ajustado y una electrónica que, además de facilitar el control del utilitario, proporcione comodidades de serie que aporten confort.

Es justamente en esta línea donde se abre paso la segunda gran tendencia, la del coche híbrido, dotado de mucha mayor autonomía, con precios ya competitivos y unas prestaciones que lo convierten en útil tanto en recorridos urbanos como extraurbanos.

Casi un 40% de los directivos consultados por KPMG consideran que este va a ser el segmento que experimente mayor crecimiento en un futuro próximo. Especialmente en los entornos urbanos donde la creciente concentración de población en las llamadas megaciudades está obligando ya a restringir la circulación en los cada vez más frecuentes episodios de contaminación atmosférica.

El crecimiento de los BRIC

Las economías emergentes, en cualquier caso, son las que van a copar gran parte del crecimiento del sector de la automoción, de acuerdo con las expectativas de los directivos del sector. China, Brasil, Rusia e India van a jugar un rol decisivo en los próximos años. Y, siempre según los directivos, va a ser difícil que los consumidores de estos países renuncien a las prestaciones de los vehículos  de última generación.

Lo que sí parece seguro en este caso, es que los utilitarios de gama media y de tamaño reducido, son los que se van a llevar la palma, puesto que su destino previsible es mayoritariamente urbano, aspecto que hace concebir esperanzas a una relativa expansión de los híbridos.

Por otro lado, las grandes marcas prevén que fabricantes de los países BRIC graten de hacerse con sus respectivos mercados interiores, al tiempo que intenten aventuras exportadoras. El Este europeo y México serían las plataformas preferidas para la entrada de vehículos a Europa y a Latinoamérica. Tal vez sean de  menores prestaciones pero de precios mucho más bajos que los de marcas ya consolidadas.

Sin baterías para el coche limpio

 

La demanda de coches híbridos crecerá hasta un 36% en 2018 en el caso de los enchufables y hasta el 20% en los no enchufables, según la encuesta de KPMG. Por el contrario, la demanda de coche dotados de batería eléctrica, en cualquiera de sus modalidades, oscilará entre el 11% y el 17%, varios puntos por debajo de previsiones precedentes. ¿Significan estos números un cambio de tendencia o un acomodo a la realidad?

Hoy por hoy, todo parece indicar lo segundo. Además del precio, factor a tener siempre en cuenta, las noticias acerca de una tecnología en la que se confía pero que se observa poco madura, está retrayendo tanto al consumidor como a los gobiernos, que no han dudado en recortar los incentivos en tiempos de recesión. Muestra de ello es la matriculación de unos exigüos 437 vehículos eléctricos en España frente la optimista previsión de 50.000 lanzada en 2010 con una inversión del gobierno presidido entonces por José Luís Rodríguez Zapatero.

En todo caso, nada hay que haga pensar que los grandes fabricantes, incentivados con dinero público o no, vayan a renunciar a sus proyectos de I+D. Todos, sin excepción, entienden que “hay que estar” en el sector del coche eléctrico bien sea por imagen o por estrategia de futuro. Tarde o temprano la recesión, aseguran, va a terminar y va a ser el propio mercado el que exija soluciones ambientales a la necesidad de movilidad. Para entonces, esperan, la tecnología ya estará madura.