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El miedo y la ansiedad dificultan la atención médica

El miedo y la ansiedad dificultan la atención médica

Si un cáncer causa pavor, no menos terrible es pensar que uno pueda tenerlo. El miedo, la ansiedad u otros factores psicosociales actúan a menudo como barreras al diagnóstico, según relata The Washington Post. El temor a ser diagnosticado con una enfermedad grave puede provocar que las soluciones médicas lleguen demasiado tarde.

El miedo a padecer una enfermedad grave puede traer pésimas consecuencias. A menudo, mucho más de lo que imaginamos, tan o más comprometidas como la propia enfermedad. Lo explican los números, como los publicados en 2012 por el American Journal of Health Promotion, al que cita The Washington Post. Pero también la realidad médica.

No es inusual, señala el rotativo, que cuando se acude al médico sea demasiado tarde. Esta embarazosa situación se convierte en dramática cuando el diagnóstico es cáncer. El miedo, a menudo acompañado de ansiedad, provoca el retraso en el diagnóstico.

Cuando el diagnóstico es tardío puede ocurrir que las únicas medidas a tomar sean paliativas. Por tanto, el diagnóstico conduce a un desenlace fatal ante el que lo único que puede hacerse es combatir los síntomas, particularmente el dolor, y esperar a que el tiempo dicte la duración de la enfermedad.

Esto es así en enfermedades graves, pero también sucede con afecciones comunes en las que se retrasa la vista al facultativo. Dolores de espalda o de muelas suelen diagnosticarse tarde a pesar de que todo el mundo sabe que una visita a tiempo puede evitar incomodidades o incluso incapacidades temporales.

Los programas de cribado o la prevención ayudan a evitar tanto desenlaces fatales como padecimientos innecesarios. El Washington Post añade, además, una serie de pautas a seguir para superar el temor a la enfermedad y a retrasar innecesariamente el diagnóstico por miedo a lo peor. Entre ellas, admitir el miedo como paso previo a superarlo, no guardarse el temor para uno mismo y, en caso necesario, llevar un acompañante de confianza a la visita con el médico.