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Combatir la pobreza con transgénicos

Combatir la pobreza con transgénicos

Según el ministro británico de Medio Ambiente, los vegetales transgénicos están llamados a ser la gran solución para combatir el hambre en los países en desarrollo. No todo el mundo está de acuerdo. Million Belay and Ruth Nyambura, en el blog PovertyMatters, cuentan las razones de esta oposición.

El principal motivo que encuentran los opositores a los vegetales genéticamente modificados, o transgénicos, es que son resistentes a un único tipo de plaga y a un único tipo de herbicida. Traducido a la realidad, significa que tras años de investigaciones, hoy por hoy la variedad existente de transgénicos no puede competir ni por asomo con la biodiversidad de semillas útiles ni, por consiguiente, con la de plantas para consumo humano.

Es cierto que los transgénicos de segunda y tercera generación persiguen condiciones que van mucho más allá que la resistencia a una simple plaga. En su ánimo reside mejorar las características de la planta ante condiciones ambientales hostiles, en especial escasez de agua o exceso de salinidad. Pero estos vegetales todavía no son viables y no es previsible que lo vayan a ser a corto plazo.

Por otro lado, aun cuando lo fueran, es lógico pensar que el número de especies vaya a ser reducido durante un largo período y que éstas, por añadidura, se adapten mucho mejor a las necesidades de países desarrollados que no a las de países africanos o asiáticos.

El banco natural de semillas existente en África, por ejemplo, tiene diversidad suficiente como para adaptarse a condiciones hostiles, argumentan organizaciones ecologistas. Lo que faltan son mejores y más avanzadas técnicas de cultivo que, además, sean sostenibles ambientalmente. Solo de este modo, y con soluciones salidas de la propia región, aseguran, se conseguirá erradicar el hambre y la malnutrición.