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Aunque son dos conceptos no
estrechamente vinculados entre sí, hay un cierto nivel de relación entre el
consumo de alimentos funcionales (alimentos que sirven para mantener la salud,
curar enfermedades y mantener la forma física) y un trastorno psicológico, la
vigorexia, en función del cual el individuo se obsesiona con la musculación de
su cuerpo.
El termino alimento funcional es
un eufemismo para referirse a sustancias de origen natural o artificial que
prometen efectos somáticos. Otro término, igualmente significativo para
referirse a estas sustancias, es el de 'Alicamentos', neologismo nacido de la
fusión de 'Alimento' y 'Medicamento'.
La (OCU) es el organismo que más crítico se ha
mostrado con los alimentos funcionales; el documento reproducido aquí (en
formato pdf) tiene un título definitivo: "". En la misma línea, el portal
informa de la .
Una visión, mucho más
positiva hacia los alimentos funcionales, es facilitada por el Dr.
Andrés Vasconcelos, del Departamento de Ciencias de Alimentos y Nutrición,
Universidad Chapman, Orange, California, con un artículo titulado en el web de .
Esta divergencia de puntos de vista, a parte de
las lógicas diferencias entre los intereses y actitudes de distintos colectivos
profesionales, está influenciada por los distintos hábitos alimentarios de las
sociedades desarrolladas. Un magnífico artículo de Simón Proops, publicado en
el web de , establece "".
Una manifestación psicopatológica del consumo
masivo de alimentos funcionales es la vigorexia. Sendos artículos de los
portales sanitarios
y versan, respectivamente,
sobre y "". Este último artículo hace énfasis en
la relación de la vigorexia con otros trastornos alimentarios; en esta línea
el documento más exhaustivo que hemos encontrado ha sido realizado por el , que bajo el título , generaliza sobre las patologías y
alimentarias y da pautas de prevención desde los niveles más bajos, la familia
y la escuela.
Para finalizar el dossier incluimos una , en esta ocasión de corte académico-científico, tomada
de las bases de datos del CINDOC y Medline.
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