
Los
ecosistemas del mundo y sus estructuras económicas y sociales están
seriamente amenazadas por el cambio climático.
La
mayor amenaza al clima procede de los combustibles fósiles: petróleo,
carbón y gas. Pero mientras
los gobiernos en las naciones industrializadas han reconocido esto
en la firma del Convenio del Clima de Naciones Unidas, sin embargo
continúan exacerbando el problema de fomentar el uso de combustibles
fósiles y la futura exploración de reservas de éstos.
El simple
hecho es que si quemamos más de la cuarta parte de las reservas
conocidas de combustibles fósiles, no podremos permanecer dentro
de los límites potencialmente "seguros" del cambio climático.
Tiene que recordarse que, incluso con fuertes límites ecológicos,
hay un riesgo de desagradables sorpresas climáticas debido al conocimiento
incompleto del sistema climático.
El
cálculo de un presupuesto del carbono tiene dos implicaciones directas
para la política de los Gobiernos:
Primeramente,
resalta el hecho de que el uso de combustibles fósiles tiene que
ser eliminado paulatinamente. Con el actual ritmo de combustión
nuestro presupuesto estará agotado en menos de 40 años. Si se consideran
modelos de aumento del consumo, serán menos de 30 años. Sin embargo,
una eliminación escalonada permitiría una ordenada y planeada transición
a formas de energía renovable. La alternativa es continuar de la
misma forma y enfrentarnos a la perspectiva de tener que tomar más
adelante acciones de emergencia, altamente difíciles y costosas,
cuando el cambio climático se esté cobrando su factura.
Segundo,
el presupuesto del carbono revela la verdadera locura de la continuada
explotación de combustibles fósiles. Dado que las reservas de combustibles
fósiles se sitúan por encima de 1 billón de toneladas de carbono,
esto significa que 75% de los combustibles fósiles económicamente
recuperables no puede nunca ser quemado.
Es
necesario emprender acciones específicas para limitar las emisiones
de dióxido de carbono, para asegurar que:
El
aumento de temperatura global a largo plazo sea limitado a menos
de 1 grado Celsius por encima del promedio global pre-industrial
La
tasa de aumento de la temperatura media global se sitúe por debajo
de 0,1 grado Celsius por década en pocas décadas.
El
aumento del nivel del mar a largo plazo sea limitado a 20 cm o menos
por encima de los niveles de 1990.
La
tasa de aumento del nivel de mar se mantenga por debajo de un máximo
de 20 mm por década.
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