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Efectos previstos del cambio climático en el mundo y su implicación para la región Mediterránea y España.



E
xiste ya una amplia aceptación de que se
está produciendo un cambio climático. Los gobiernos reconocen que el cambio climático pondrá en peligro y amenazará muchos de los fundamentos sobre los que está basada la vida en la tierra: la disponibilidad de agua potable, la productividad de las tierras y de los océanos, protección frente a la expansión de epidemias y la propia seguridad de los hogares de las personas ante los estragos producidos por los extremos climáticos. Ya estamos viendo los primeros signos del cambio climático y ya estamos empezando a sufrir las consecuencias.

Efectos previstos del cambio climático en el mundo y su implicación para la región Mediterránea y España.


A nivel mundial

Desde 1860, la temperatura media mundial ha aumentado entre 0,3ºC y 0,6ºC. Pero desde mediados de los setenta el calentamiento ha sido particularmente rápido y, desde 1983, hemos asistido a los ocho años más cálidos jamás registrados.

Según el IPCC, si continúan las tendencias actuales en las emisiones de gases invernadero, durante el siglo que viene, esto podría originar una velocidad de calentamiento atmosférico "probablemente mayor que ninguna otra en los últimos 10.000 años".

Las concentraciones de gases invernadero para el año 2030 equivaldrán al doble de los niveles preindustiales de CO2.

Las temperaturas medias globales para el 2100 se incrementarán entre un 1ºC y 3,5ºC, pudiendo llegar incluso a 4,5ºC, siendo el mejor valor estimado 2,5ºC.

El nivel del mar para el 2100 aumentará, como promedio, entre 26 y 86 cm., siendo el mejor valor estimado 55 cm.: Un incremento entre 2 y 5 veces mayor que el experimentado en el último siglo.


La región Mediterránea

El cambio climático tendrá implicaciones profundas y de largo alcance para los 350 millones d e personas que viven en la región mediterránea.

La temperatura media de la región aumentará unos 3,5ºC antes de la mitad del siglo XXI, alcanzando entre 1,4ºC y 2,6ºC para la segunda década del próximo siglo.

Las temperaturas a lo largo de la región podrían elevarse entre 0,7ºC y 1,6ºC por cada grado de aumento en la temperatura media global.Impacto en la zona del Mediterráneo

Las mayores velocidades de aumento de temperatura tendrían lugar en Africa, Ucrania y el este de Turquía.

Entre el momento actual y el año 2100, las temperaturas podrían haberse elevado hasta 2,5-3ºC en el Mar Mediterráneo, 3,4ºC en las áreas costeras, con aumentos de hasta 5,5ºC sobre Marruecos.

Las precipitaciones podrían reducirse entre un 1,5% y un 7,3%.

Las expectativas son de un aumento de cerca de un 10% de precipitaciones en invierno (aumento de los efectos de los temporales) y una disminución de entre un 5%-15% durante el verano (incremento de sequías) para el 2100.

Para el 2100, las precipitaciones se incrementarían al norte de los 40º-45ºN y se reducirían por debajo de este paralelo. Esto significaría una reducción de entre un 10% y un 40% de precipitaciones en el sudeste de España y gran parte de Africa, y una disminución de un 10% en el centro de España, sur de Francia, Grecia y Oriente Medio.

La humedad del suelo podría disminuir en todo la región mediterránea entre un 15% y un 25%.

La probabilidad de periodos secos en el sur de Europa podría aumentar en un factor entre 2 y 5 si se duplicara la concentración de CO2.

Durante el periodo 1975-1994, la precipitación media fue más de un 17% menor que durante los 20 años previos sobre gran parte del noroeste de Africa, España, Italia y Grecia.

El comienzo de los noventa se caracterizó por una sequía extrema. En 1995 las precipitaciones fueron un 75% menores a la media de 1961-1990 en gran parte del Mediterráneo Occidental, siendo en España de un 50%.

Entre finales de septiembre y principios de noviembre de 1993, las precipitaciones en el sudeste de Francia, oeste de España, centro de Portugal, Córcega y norte de Marruecos fueron entre 2 y 3 veces mayores de lo habitual. En este periodo Madrid presentó las mayores precipitaciones registradas desde 1854, año en que se empezaron las mediciones.