La destrucción
del ozono de las capas altas de la atmósfera está provocando
un incremento de la radiación
ultravioleta del sol que llega a la tierra.
Aumenta el agujero en la
capa de ozono
Las
consecuencias son un aumento de los casos de cáncer de piel y de
enfermedades oculares, así como daños sobre los ecosistemas marinos
y terrestres. El objetivo de Greenpeace es conseguir que se prohiba
la fabricación y utilización de todos los gases destructores de
la capa de ozono. Al mismo tiempo se promueve la sustitución de
estos compuestos por alternativas no perjudiciales para el medio
ambiente, que ya existen para todos los usos actuales de esos gases.
En España la
multinacional Atochem fabrica CFCs, los principales compuestos destructores
de la capa de ozono.
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