
Mientras
la crisis del ozono aumenta con el paso de cada año, el mundo todavía
consume del 31-40 % de las sustancias destructoras del ozono que
consumíamos diez años atrás.
Protocolo
de Kioto
Protocolo de Montreal
Los
imperativos medioambientales nos dictan que debemos dejar de usar
todas las sustancias destructoras del ozono inmediatamente y tan
rápido como sea factible tecnológicamente. Debemos cambiar las sustancias
destructoras del ozono por tecnologías que no contribuyan significativamente
al cambio climático y al calentamiento global.
Las
actuales fechas de eliminación de los CFCs, HCFCs y bromuro de metilo
son inadecuadas para la protección del ozono. Necesitamos un calendario
de eliminación de emergencia para estas sustancias. Tal calendario
es factible, pues existen tecnologías medioambientalmente seguras
asequibles para la mayoría de sus aplicaciones.
Más
aún, el Protocolo de Montreal tiene la responsabilidad moral de
controlar el uso extensivo de los HFCs, en especial del HFC-134a,
los cuales son medioambientalmente insostenibles,
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