Identificación de usuariosEntrevistas


 COMPARTIR ENTREVISTA
Facebook  Delicious  Digg  Yahoo meneame
"A lo largo de nuestra carrera los investigadores generamos multitud de ideas de las cuales solo unas pocas podrán ser, con suerte, brillantes"

Iñigo Bretos Ullívarri

Investigador ComFuturo en el Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (CSIC)
 

21/01/2016

La Fundación General CSIC promueve el programa ComFuturo, en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y distintas empresas españolas, con el objetivo de evitar el abandono de la carrera científica de jóvenes investigadores altamente cualificados o su expatriación. El compromiso de la iniciativa privada sustenta el desarrollo de proyectos que den respuesta a demandas científicas y tecnológicas relevantes.

1.- Para empezar esta entrevista, nos gustaría conocer cómo nació su vocación científica ¿Cuándo y por qué decidió que quería ser científico?

Si hubo un momento concreto, no lo recuerdo. Es verdad que de pequeño siempre aluciné con el conocimiento científico de MacGyver, el cual le permitía resolver problemas improvisando cualquier artilugio a partir de un chicle o un clip. Quizás, parte de esto me llevó más adelante a escoger una carrera de ciencias. Lo que sí tengo claro es que al acabarla sentí la necesidad de profundizar más en la materia, de adquirir más conocimientos. Me encanta aprender cosas nuevas, de cualquier ámbito, y comprender la base científica de todo lo que nos rodea.

2.- ¿Cuál es su formación y trayectoria como investigador? ¿A qué instituciones ha estado vinculado hasta ahora?

Abandoné mi Vitoria natal para licenciarme en Química por la Universidad de Navarra. Posteriormente, puse rumbo a Madrid donde obtuve mi doctorado por la Universidad Autónoma de Madrid en el área de Ciencia y Tecnología de Materiales, tras cuatro años de trabajo en el Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid del CSIC (ICMM-CSIC). Como muchos otros investigadores continué ampliando mi formación en el extranjero, concretamente durante dos años en la Universidad Técnica de Aquisgrán, una de las grandes del campo de ingeniería eléctrica en Alemania. Allí me convertí ya en un investigador independiente, acumulando además grandes recuerdos y amistades. En 2009, me reincorporé al sistema español de I+D+i nuevamente en el ICMM-CSIC, donde permanezco desde entonces. Pasaron rápido pero son ya más de trece años de labor investigadora.

3.- ¿Qué le impulsó a presentar su solicitud al Programa ComFuturo? ¿Qué características diferenciales de este Programa le atrajeron a ello?

Puede que suene simplista, pero la oportunidad me llegó en el momento adecuado. A lo largo de nuestra carrera los investigadores generamos multitud de ideas de las cuales solo unas pocas podrán ser, con suerte, calificadas de brillantes. En ese instante lo ves todo tan claro que proponer un proyecto de investigación resulta incluso sencillo. El problema es que ninguna entidad va a financiar un proyecto a largo plazo cuyo investigador principal disponga de un contrato laboral de corta duración. El Programa ComFuturo supera esta barrera y apuesta por el talento de jóvenes investigadores, ofreciendo por primera vez unas ayudas que cubren no solo los gastos asociados al proyecto, sino también el salario del investigador durante su ejecución. Supone un gran reto profesional, como el de llevar a cabo tu propia investigación y no defraudar a quienes apostaron por ti entre otros muchos y buenos candidatos.

4.- ¿En qué líneas de investigación está trabajando con la ayuda ComFuturo en el CSIC y qué resultados concretos espera alcanzar?

Mi proyecto consiste en el desarrollo de nuevos materiales y procesos para aplicaciones en piel electrónica. A nivel técnico se trata de fabricar componentes electrónicos (sensores que respondan a estímulos táctiles y/o térmicos) sobre sistemas flexibles y elásticos que imiten o incluso mejoren las propiedades de la piel humana.

Iñigo Bretos Ullívarri en el laboratorio
Iñigo Bretos Ullívarri en el laboratorio

La investigación contempla, por primera vez, la introducción de una clase excepcional de materiales inorgánicos -óxidos metálicos cristalinos-, ofreciendo nuevas funcionalidades y un mejor rendimiento que los materiales orgánicos empleados hasta ahora. El reto tecnológico es tan simple como extraordinario; la fabricación de estos óxidos requiere temperaturas cercanas a los 600ºC, totalmente incompatibles con el soporte flexible sobre el que irán integrados (plásticos cuya estabilidad térmica no supera los 350ºC). Por ello, propongo una innovadora tecnología de procesado de bajo coste que permitirá su fabricación directamente sobre plástico a temperaturas por debajo de los 350ºC.

5.- ¿Qué utilidad económica y social tiene su proyecto? ¿Cómo va a beneficiarse la sociedad de los resultados que obtenga?

Los dispositivos de piel electrónica obtenidos serán potencialmente aplicables en las áreas de salud y bienestar, e inteligencia autónoma artificial (robótica), una disciplina esta última donde España se posicionaría tercera dentro de los países europeos con políticas de I+D+i.

Imaginen reemplazos protésicos con el mismo (sino mejor) nivel de percepción sensorial que la piel humana, sistemas de monitorización biomédicos que faciliten la comodidad del paciente, o robots inteligentes que además de sostener una taza sin romperla puedan detectar si su superficie está demasiado caliente. Aún quedan lejos, pero mi objetivo es acelerar el progreso de esta disciplina para que la sociedad pueda pronto hacer uso de estas (y otras muchas) aplicaciones. La fabricación de materiales funcionales sobre substratos flexibles propuesta en el proyecto forma parte del emergente y atractivo campo de la electrónica flexible, la próxima plataforma omnipresente en nuestras vidas. Su mercado global se encuentra hoy en día alrededor de los $15B, con una estimación de crecimiento cercana a los $300B según la previsión para 2025.

6.- ¿Considera que está, como joven investigador, en un momento especialmente creativo de su carrera investigadora y qué destacaría de su momento vital como científico?

Sin duda. Lo que no tengo tan claro es qué motiva realmente esa creatividad, si la ilusión por seguir ascendiendo a nivel profesional o el temor de no poder llegar a fin de mes... La mayoría de 'jóvenes' investigadores de este país trabajamos bajo condiciones laborales precarias, no es ningún secreto. Sea cual sea la motivación, la carrera científica nos ha llevado a completar con creces nuestra formación académica, a conocer otras culturas y manejar varios idiomas, a redactar con precisión documentos científicos y técnicos, a exponer y debatir resultados en conferencias (inter)nacionales, a licenciar patentes y crear empresas tecnológicas, a impartir clases y a divulgar nuestra investigación a la sociedad. Para más inri la crisis de los últimos años ha aumentado la excelencia de muchos de nuestros investigadores cual macabra evolución darwiniana. En definitiva, creo que somos un campo profesional con un nivel de capacidades especialmente alto. A todos aquellos que defienden que para convertirnos en un país próspero no queda otro camino más que invertir en ciencia, les diré que estamos sobradamente preparados.

7.- ¿Qué cualidades crees que debe tener un buen investigador?

En un centro de investigación puedes encontrarte con diversos estereotipos, desde el (desgraciadamente peyorativo) empollón o nerd metódico y riguroso en las formas, al investigador despistado abstraído por sus reflexiones pasando por el científico excéntrico que emplea métodos poco ortodoxos en el laboratorio. Ninguno es a priori mejor o peor investigador. A lo largo de mi carrera he comprobado que la principal cualidad que tiene todo buen investigador es que le apasiona su trabajo. Además de este denominador común, creo que ayudan aptitudes como la curiosidad intelectual, una mentalidad abierta, la observación detallada, una visión creativa y mucha, mucha perseverancia. La mayoría pretende hacer un mundo mejor. Su principal enemigo, el ego.

8.- ¿Qué mensaje lanzaría a las empresas para animarles a apostar por la investigación y el talento joven a través de un programa de responsabilidad social como este?

Incorporar este Programa a la estrategia de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) conlleva un beneficio directo en la reputación de la empresa. La Fundación General CSIC además ha conseguido mejorar los beneficios fiscales asociados al programa, sin duda de interés para cualquier entidad privada. Como investigador y beneficiario de la ayuda me gustaría añadir que es muy probable que entre los proyectos de alto nivel financiados por este programa se encuentre alguno (acaso más de uno) cuyo éxito e impacto genere una gran repercusión en la sociedad. Seguro que en ese momento a cualquier empresario le encantaría decir con orgullo "yo aposté por este Programa".



Subir