En las apartadas islas de Nueva Caledonia, en una Atenas huida hacia las nubes, unos córvidos han dado razón de su razón, concibiendo nuevas artes para la muerte, y han acertado a romper el monopolio cultural de los endiosados primates.
Una bandada de oscuros pájaros cortó el crepúsculo en Muroroa sin que los ávidos reporteros captaran el ominoso presagio. |
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