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DE LO QUE LA NEUROCIENCIA APORTA A LA EDUCACIÓN

 

Neuroeducación. Mora, Francisco.  Alianza Editorial. Madrid, 2013. 224 páginas



 
 

El libro sobre Neuroeducación que acaba de publicar el profesor Francisco Mora Teruel, en Alianza Editorial es uno más de la serie de divulgación sobre aspectos de la vida donde el sistema nervioso juega un papel preponderante.

El profesor Francisco Mora, es doctor en Neurociencia por la Universidad de Oxford (Inglaterra).catedrático de Fisiología de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid y de la Universidad de Iowa en EE.UU. y por añadidura un investigador de primera fila mundial en el área de la Neurobiología. Todo ese bagaje extraordinario en el ámbito de la Neurociencia, unido a una capacidad docente que ha sido muy destacada siempre por sus alumnos, le convierten en un comunicador excepcional , que es capaz de hacer sencillos los conceptos más complejos y abstrusos de un área tan difícil como son las Neurociencias.

El libro se divide en una primera parte más descriptiva, y donde va desgranando aquellas partes del cerebro que intervienen en la enseñanza y el aprendizaje. Establece así las bases necesarias, para ser capaces de entender todos los conceptos sobre Neuroeducación que vienen a continuación.

Es un libro que tiene que ser necesariamente de gran interés para educadores de todas las categorías. Desde los párvulos y primaria, hasta la enseñanza media y, por supuesto, también la superior universitaria. Especialmente en un país como España, donde los resultados, sobre todo de la enseñanza media, son bastante malos, y donde sería muy conveniente aplicar algunas de las teorías del Dr. Mora, para mejorar precisamente esos resultados. Pero no solamente para estos: Padres, parientes y amigos pueden también beneficiarse de su lectura.

Como efectivamente dice el Dr. Mora en el prólogo "se ha levantado un enorme interés por cambiar, innovar y mejorar la educación y la enseñanza teniendo como base los conocimiento sobre el cerebro". Utilizamos el cerebro para memorizar, aprender, enseñar y educar, con lo que el mejor conocimiento de los mecanismos cerebrales que intervienen en dichos procesos debe servir necesariamente para aumentar la eficacia de la enseñanza de forma evidente.

Es especialmente importante el estudio que el Prof. Mora hace sobre el papel que la emoción juega en el proceso de aprendizaje. La simple descripción plana de hechos, fechas o conceptos no son captados de forma efectiva por el estudiante, si no van acompañados de la emoción que proporciona la novedad, la curiosidad que a su vez activa la atención, para que se pongan en marcha los elementos que juegan un papel en el proceso de aprendizaje y de memoria. Es, por lo tanto, misión importante del enseñante, activar dicha emoción, a través de actitudes que generen curiosidad, interés y, en consecuencia, faciliten de esa manera el aprendizaje, y para lograrlo se pueden apoyar precisamente en algunas de las enseñanzas de este libro.

En ese sentido el juego es precisamente la mejor forma de aprendizaje, especialmente en los primeros años. Se trata de un mecanismo de potenciación emocional disfrazado, con el que el niño adquiere habilidades y capacidades a través de la interacción motora y sensorial. El niño absorbe como una esponja todo lo que le rodea y lo proyecta al mundo y lo contrasta y reaprende. Por eso es mejor utilizar entornos naturales para el aprendizaje.

Además la interacción motora /sensorial repercute de forma muy marcada en diversas habilidades del niño. Esto es lo que ocurre cuando se aprende a tocar un instrumento, donde se combinan áreas sensoriales con las motoras necesarias para la manipulación y ejecución del instrumento. Esto repercute en la atención, la discriminación de los estímulos y la 'memoria de trabajo' a la vez que en el control motor de los niños.

En el libro se insiste sobre la necesidad de una buena educación desde el mismo nacimiento para fomentar el buen funcionamiento de las distintas áreas de la corteza prefrontal, que son precisamente las que intervienen en el desarrollo de los valores morales, éticos e intelectuales que darán lugar a las conductas complejas que aseguren no sólo el desarrollo intelectual sino también, la más adecuada implantación del individuo en su entorno social. Por ello es también mucho más conveniente que el niño se eduque en un colegio, que lo haga en su casa con sus padres, aunque estos puedan tener grandes cualidades didácticas.

Es muy importante saber que existen en un todo el proceso educacional una serie de ventanas temporales muy importantes para cada caso. De la misma forma que el niño al que no se le aportases los elementos para aprender a hablar antes de los 3-4 años, ya no sería capaz de hacerlo más tarde, aunque se le aporten entonces (caso real de niños perdidos en la selva que no son capaces de aprender a hablar cuando son encontrados de nuevo después de los 5 años, al revés de lo que le pasa a Mowgli en el Libro de Selva). También existen saltos cualitativos en el proceso educacional que sólo pueden ocurrir en una edad determinada, que es importante conocer para sacarle el máximo rendimiento.

También es extremadamente interesante lo que cuenta el Dr. Mora, que durante el proceso de aprendizaje es necesario que el cerebro genere una inhibición del 99% de lo que pensamos normalmente, de forma que ese 1% sea capaz de cambiar de manera efectiva con las nuevas circunstancias. Eso es lo que ocurre especialmente cuando aprendemos un 2º nuevo idioma además del materno. Generalmente se produce un periodo durante el cual el primero de los aprendidos después del materno, prácticamente 'se olvida' hasta que conseguimos aprender el 'nuevo', pues de otra forma nos impediría afianzar este.

Relacionado con lo anterior el Dr. Mora destaca las virtudes del multilingüismo, que está relacionado con una mayor capacidad ejecutiva, porque cuando la persona habla varios idiomas y salta de uno a otro, por un lado tiene más 'bases de datos' de entre las que elegir las palabras pero por otro tiene que saber también inhibir a las que no están en funcionamiento.

Todo lo relacionado con la atención recibe un tratamiento especial en el libro. Más que la 'atención' única son las 'atenciones' diversas que describe el autor. Por eso insiste en la necesidad de buscar los estímulos específicos que activen los elementos neuronales que juegan un papel importante en el proceso de enseñanza-aprendizaje. El autor lo destaca, con un ejemplo muy gráfico, en el que considera como la posible entrada de la una cebra en un aula universitaria en el momento que el profesor está dando clase. Este hecho alterará de forma evidente el objeto de la atención del estudiante, de forma tal que el hecho quedará impreso de forma imborrable en su memoria. Es por ello que destaca como muy conveniente la conveniencia y posibilidad de activar la curiosidad del estudiante de la mejor forma posible como mecanismo perfecto para la captación de su atención y, por lo tanto, para asegurar su aprendizaje.

Da el Dr. Mora también algunos datos importantes sobre la existencia de una microestructura neuronal y de qué forma esta se modifica con la acumulación de macromoléculas en sus estructuras sinápticas (las conexiones entre neuronas) cuando se produce el aprendizaje y se activa la memoria. Conocer estos procesos ayuda a entender de qué forma se produce el aprendizaje y la enseñanza.

Probablemente lo más importante del libro es saber cómo la emoción adereza de tal forma los procesos que el enseñante explica, que los hace muy interesantes para el alumno, despertando su curiosidad y, por ende, su atención. Es como en el caso de la gastronomía, las ricas salsas y especies que enriquecen los platos para hacerlos más apetecibles. Cuenta el profesor Mora, como en una clase, los componentes de la 'actuación' del profesor pueden llegar a ser más importantes que el propio contenido de la misma. Tener una parte desarrollada de actor o comunicador hace del profesor un educador de excelencia.

Toda esta serie de conocimientos constituyen una parte de lo que la Neurociencia pretende aportar a la educación, pero no se limita a ellos.

Desearía también la Neuroeducación, como dice el prof. Mora, poder detectar a tiempo los déficits que puedan interferir en los periodos más iniciales de la enseñanza infantil y actuar sobre los mismos de forma temprana para evitar su incidencia negativa en dicho proceso. También pretende mediante el conocimiento de los mecanismos cerebrales que interviene en el rendimiento mental, potenciar los aspectos más favorables para aumentar dicho rendimiento, consiguiendo así mejores resultados educacionales.

Poder sacar ventaja de conocer cómo funciona el cerebro para mejor poder enseñar y aprender es, por supuesto, una posibilidad muy interesante. Saber que la curiosidad juega un papel preponderante, nos servirá para intentar como educadores despertarla en todos los casos para así mejorar nuestra enseñanza, aunque para ello tengamos hasta cierto punto que aprender a 'actuar'.

La estructura, perfectamente organizada del libro, nos permite además, no sólo entenderlo de forma fácil, sino también poder buscar aquellos problemas que se nos puedan plantear, para intentar una aproximación neuroeducativa a los mismos.

Se trata al fin de un libro muy importante y profundo, a la vez que sencillo y ameno, que tiene un interés muy evidente no sólo para educadores, sino también para padres, familiares y amigos, como manifiesta el propio autor en su prólogo.

Prof. Dr. Jesús A. F. Tresguerres
Catedrático de Fisiología
Miembro de Número de la Real Academia Nacional de Medicina