ciencia y literatura


HISTORIAS DE MÉDICOS

 

Historias de médicos Williams,  William Carlos.

Traducción: Nuria Vilanova

Montesinos, Barcelona, 1995

 
 
 
 

EL AUTOR

William Carlos Williams (1883-1963) es uno de los mayores poetas norteamericanos del siglo XX, lo que equivale a decir que ocupa un puesto de privilegio en ese elenco de príncipes de la poesía que integran, entre otros, T. S. Eliot, Carl Sandburg, Ezra Pound. E. E. Cummings, etcétera. Williams escribió varias obras perdurables, entre ellas el gran poema <<Paterson>> (1946-1958). Pero fue también médico, y médico en los años treinta, en el norte de New Jersey, durante la Gran Depresión. Esta colección de trece cuentos, cuya primera edición data de 1932, hunde sus raíces en tal contexto histórico y social.

 
 

RESUMEN ARGUMENTAL

Son, como hemos dicho, trece cuentos, pero pueden leerse como una novela dada su homogeneidad y la repetición con variaciones de las diferentes situaciones narrativas. El esquema es casi siempre similar: Un médico, un enfermo y su familia de extracción social humilde. La figura del médico es tolerante comprensiva, filantrópica y a veces algo desordenada, como sucede en el excepcional <<El viejo doctor Rivers>>, donde se perfila un auténtico mito por encima del caos existencial del personaje. Williams deja fluir una amplia humanidad, capaz de sintonizar con el sufrimiento de la gente modesta, en su doble condición de personas y de sujetos que padecen la historia. Como en el decurso vital, en el decurso narrativo, literario, las resoluciones de los conflictos son ora positivos, ora negativos. No es un paralelismo gratuito ni obvio: existe una acendrada voluntad de realismo en el conjunto.

El narrador exhibe una permanente concepción solidaria con las víctimas, que excede con mucho los planteamientos ideológicos. Las victimas más zarandeadas se encuentran entre los niños, como si el autor quisiera subrayar el adverso destino que el mundo depara a los más inocentes. No falta la explicita denuncia social, como ocurre en <<La enfermera sobornada>>, donde se ponen de relieve las penosas condiciones laborales de de los trabajadores.

Los relatos se adivinan todos frutos de intensa experiencia vital, que es sin duda la del médico escritor, cuya voz oímos en los textos casi siempre. Con todo, esta intensidad es también resultado de la elaboración artística, más penetrante de lo que de entrada cabría suponer.

 
 

VALORACIÓN

En efecto, estos cuentos presentan una estructura en apariencia deshilachada, donde se compone más por yuxtaposición que por agregación e integración sistemáticas. Pero se trata solo de una impresión superficial: un hilo conductor muy firme tensa y enhebra todos los textos, modulados con estricta economía verbal, muy en la tradición anglosajona, norteamericana, que refrena hasta donde es posible las connotaciones emocionales. Pero estas acaban por manifestarse y empapan los textos de un poderoso lirismo en el que quizá resida su clave última: el lirismo es la expresión de ese ya señalado movimiento de solidaridad, que ha alentado en buena medida la composición de estos cuentos de rostro humilde y espíritu radical y turbador.

 


 

 





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