ciencia y literatura


LA PESTE

 

La peste Camus,  Albert.

Traducción: Rosa Chacel

Edhasa, Barcelona, 1998.

 
 
 
 

EL AUTOR

Albert Camus (1913-1960) es uno de los más grandes e influyentes escritores del siglo XX. Se le deben ensayos magistrales, de orden filosófico ("El mito de Sísifo", "El hombre rebelde"), novelas excepcionales ("El extranjero", "La peste", "La caída"), dramas singulares ("Calígula" o "Los justos") y una intensa obra periodística. Fue Premio Nobel de Literatura en 1957, cuando contaba 43 años. Un desdichado accidente de carretera segó la vida de este superdotado en 1960. Pero la fama póstuma de Camus, que no ha cesado de aumentar, es fruto de condiciones intrínsecas de su propia obra: pensador existencialista, desborda el existencialismo por su apertura a la vida, su pasión vital, su reconocimiento de la naturaleza humana, su lucidez, que lo lleva a no admitir la devaluación de la vida: el hombre "pasión inútil" de Sartre, la gratuidad de la existencia, etc.

Y es fruto además la expansión de la obra camusiana de su radical antitotalitarismo y de su condena de las utopías de este signo. Camus ha levantado una poderosa acta de acusación contra los regímenes comunistas y sus campos de concentración mostrando la trágica inanidad de una filosofía política basada en el sacrificio colectivo y en la renuncia a la libertad. Fue una de las pocas voces que se alzó contra la propaganda soviética y sus terminales intelectuales. Camus, es, además, un estilista sobresaliente, el creador de un teatro de amplio aliento y mundo muy personal, y un novelista que alumbró páginas decisivas de la narrativa europea La publicación póstuma de su inconclusa novela "El primer hombre" (1994), con la que viajaba el día de su muerte, confirmó las cualidades excepcionales de su figura.

 
 

RESUMEN ARGUMENTAL

"La peste" no es una novela sobre las relaciones entre literatura y ciencia; refiere la peste que apodera de la ciudad de Orán, entonces francesa, en los años de la segunda guerra mundial. Peste bubónica, es ante toda una peste alegórica, que ilustra la peste interior: la mentira, el orgullo, el odio, la tiranía. La ocupación nazi de Europa es una de las más agudas manifestaciones de esta peste, cuyos antídotos son el ejercicio de la verdad, la práctica de la humildad, el amor y la fraternidad entre los hombres, la democracia. La novela refiere la acción de la peste en la ciudad de Orán y sus efectos devastadores.

Pero a nosotros nos interesa hoy y aquí la novela por la oposición que perfila entre dos de sus principales personajes: el doctor Rieux, agente sanitario esencial en la lucha contra el mal, y el padre Paneloux, clérigo y orador obstinado en extraer consecuencias religiosas del episodio. Rieux tiene clara conciencia de su misión: "Puesto que el orden del mundo está regido por la muerte, acaso sea mejor para Dios que no crea uno en él y que luche con todas sus fuerzas contra la muerte".

Frente a esta actitud propia del racionalismo científico, el padre Paneloux opone el discurso del anatema, la culpa, la condenación: "Sí, ha llegado la hora de meditar. Habéis creído que bastaría con venir a visitar a Dios los domingos para ser libres el resto del tiempo [...] Esas relaciones espaciales no bastan a su devoradora ternura [la de Dios]. Quiere veros ante Él más tiempo, es su manera de amaros, a decir verdad es la única manera de amar. He aquí por qué, cansado de esperar vuestra venida, ha hecho que la plaga os visite, como ha visitado todas las ciudades de pecado desde que los hombres tienen historia". La muerte de un niño sacude vivamente a Rieux, que "Miró a Panelux (quien había afirmado que "esto subleva porque sobrepasa nuestra medida. Pero es posible que debamos amar lo que no podemos comprender) con toda la fuerza y la pasión de que era capaz y movió la cabeza: no, padre, dijo. Yo tengo otra idea del amor y estoy dispuesto a negarme hasta la muerte a admitir una creación en la que los niños son torturados". Al comentario de Paneloux de que Rieux buscaba también la salvación del hombre el médico responde: "La salvación del hombre es una frase demasiado grande para mí. Y no voy tan lejos, es su salud lo que me interesa, ante todo"

 
 

VALORACIÓN

Hemos elegido solo una línea argumental de ese riquísimo texto que es "La peste". Pero una línea clave que expresa la dignidad de la ciencia cuando se pone al servicio del humanismo. Rieux es un racionalista catapultado a los cielos del humanismo por su lucidez ejemplar. Paneloux queda como un pobre clérigo trasnochado y sin respuestas para el gravísimo problema del mal, para cuya erradicación nació la ciencia legítima.

 


 

 





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