Francisco Antonio Zea (1766-1822)

AUTOR  | Antonio González Bueno, Facultad de Farmacia. Universidad Complutense de Madrid

Formado bajo la tutela de Félix Restrepo, Antonio Nariño y José Celestino Mutis, tomó parte activa en los movimientos precursores de la independencia Colombiana. Desterrado en España, llegó a dirigir el Real Jardín Botánico de Madrid (1894-1808). Colaboró con el Gobierno de José I; en 1816 se unió a los partidarios de Simón Bolívar, fue vicepresidente del primer Gobierno colombiano y negoció el primer empréstito europeo para la nueva Colombia

Formado bajo la tutela de Félix Restrepo, Antonio Nariño y José Celestino Mutis, tomó parte activa en los movimientos precursores de la independencia Colombiana. Desterrado en España, llegó a dirigir el Real Jardín Botánico de Madrid (1894-1808). Colaboró con el Gobierno de José I; en 1816 se unió a los partidarios de Simón Bolívar, fue vicepresidente del primer Gobierno colombiano y negoció el primer empréstito europeo para la nueva Colombia

Francisco Antonio Zea Díaz nació en Medellín (Colombia), el 23 de noviembre de 1766, en el seno de una familia criolla; se formó, con Félix Restrepo, en la filosofía defendida por Leibniz, Wolf y Newton. A comienzos de 1786 obtuvo beca en el Colegio de San Bartolomé, en Santafé, para cursar Leyes, lograba con ello incorporarse a la elite de la sociedad novo-granadina. En el Colegio de San Bartolomé impartió Gramática, al menos en 1788, y Filosofía, desde 1789.

Plaza Mayor de Bogotá. Óleo de José Santiago Castillo y Escallón, s. XIX. Museo 20 de Julio, Bogotá

Sus planteamientos ideológicos, afines a las propuestas esgrimidas en la Francia revolucionaria, le hicieron participar, desde sus primeros momentos, a partir de 1789, en la tertulia que, bajo el nombre de "El Arcano de la Filantropía", se genera en torno a la figura de Antonio Nariño. Desde el otoño de 1791 quedó incorporado, como agregado, a la Real Expedición al Nuevo Reyno Granada bajo la dirección de José Celestino Mutis; su integración parece deberse a móviles más pragmáticos que el solo inventario de la variabilidad florística novo-granadina, es difícil segregar su participación en este proyecto de los intereses comerciales, compartidos con A. Nariño, por la explotación comercial de las quinas.

Su defensa de los derechos del hombre y del pensamiento emanado de la Revolución francesa, le llevaron a ser encausado en un ruidoso proceso de conspiración. Tras la delación se encontraba un claro afán de mantener el dominio sobre el comercio colonial en manos hispanas. Su proceso culminó en marzo de 1795, entonces se le desterrará a Cádiz, extrañándole de América por un período de diez años.

El extrañamiento de Zea en Cádiz duró casi cinco años; primero estuvo preso en el Castillo de San Sebastián, pero pronto gozó de cierta capacidad de movimiento por la ciudad. En Cádiz se convirtió en factor comercial de Mutis para el negocio de las quinas; a comienzos de 1800, Mutis financiara, con el fondo de la quina, el viaje de Francisco Zea a París; en la capital gala intentará lograr los informes favorables del Institut National y adquirió, con destino a Santafé, los instrumentos de laboratorio y bibliográficos precisos para el estudio in situ de las calidades de las quinas.

Alegoría de la Unión Latino-Americana. Litografía [siglo XIX]. París, Bibliothèque Nationale

En el verano de 1802 F.A. Zea emprende su vuelta a España, con ánimo de proseguir, de inmediato, camino de su añorada Antioquia; pero el destino habría de cambiar nuevamente sus planes; en enero de 1803 fue nombrado subdirector del Real Jardín de Madrid; su nombramiento va unido al de "segundo redactor de la Gaceta y Mercurio", siendo por esta caja por la que el novo-granadino recibiría su sueldo.

En 1804, tras la muerte de Cavanilles, tomó las riendas del Real Jardín Botánico;  los planteamientos del nuevo director giraron en torno a la mercantilización del vegetal, su deseo es formar expertos en el conocimiento de la agricultura y el comercio de las plantas. Desde diciembre de 1804 asume, desde la propia jefatura del Real Jardín, la dirección de una publicación periódica, el Semanario de Agricultura y Artes dirigido a los Párrocos, de feliz confluencia con sus propias ideas sobre la divulgación científica y el desarrollo de la agricultura como fuente de riquezas.

A la entrada de las tropas francesas en España, Zea se puso a disposición del Gobierno intruso; participó en las Cortes de Bayona, cuya Constitución firmó, el 7 de junio de 1808, como diputado por la Capitanía General de Guatemala. Su apoyo a la causa francesa sería prontamente recompensado: el 26 de octubre de 1809 se le designa Caballero de la Real Orden de España; el 24 de noviembre de 1810 es nombrado Jefe de la Segunda División del Ministerio del Interior -segundo en la línea jerárquica después del Ministro-; en febrero de 1812 se le destina, en comisión, a dirigir la Prefectura de Málaga.

Tras la caída de José I acompañará al francés en su retirada hacia Burgos. Se exiliará en París, donde viajará con su familia; él proseguirá viaje hacia Londres, allí contactó con un grupo de americanos partidarios de la independencia de las colonias españolas en aquel continente; en la primavera de 1815 embarcó con destino a América.

Su primera estancia americana fue en la Isla de Santo Domingo, allí recibió ofertas de Alexandre Sabés Petion, presidente de la República de Haití, para integrarse en el Departamento gubernamental de Agricultura, que no aceptó, y estableció sus primeros contactos personales con Simón Bolívar. De Haití se trasladó a territorios de la actual Venezuela, se estableció en Angostura y se ocupó de difundir la causa colombiana a través del semanario El Correo del Orinoco, órgano oficial del Gobierno independentista, especialmente destinado a la elite criolla novo-granadina, y de cuya redacción se ocupó desde su primer número, el aparecido el 27 de junio de 1818, hasta el publicado el 1 de marzo de 1820 en que, por motivos diplomáticos, vuelve a Europa.

Botes conteniendo quina. Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid

El viaje a Europa de F.A. Zea iniciado en Londres, en el verano de 1820, y proseguido en París, desde abril de 1821, se inscribe dentro de las negociaciones que, como Ministro Plenipotenciario del Gobierno colombiano, realizara para obtener un crédito financiero con destino a las necesitadas arcas del nuevo Gobierno colombiano en guerra con España. El crédito se obtuvo, tras no fáciles negociaciones, no exentas de polémica; el hecho supuso el reconocimiento explícito de soberanía para la naciente República de Colombia. En junio de 1822, de nuevo en Londres, y privado ya del apoyo de Simón Bolívar, inició las negociaciones para lograr un nuevo empréstito por valor de cinco millones de libras esterlinas.

Francisco Antonio Zea no llegó a conocer el desenlace de su última campaña; murió en Inglaterra, en sus aposentos del prestigioso The Royal York House Hotel, en la ciudad de Bath, donde había ido a tomar las aguas medicinales, corría el 28 de noviembre de 1822; acababa de cumplir 52 años de edad. Aún resonaban en el aire los ecos del banquete que, apenas unos meses antes, el 10 de julio de éste 1822, le habían ofrecido, en el London Coffe House, un selecto grupo de comerciantes, políticos e intelectuales londinenses, encabezados por el duque de Sommerset y sir James Mackintosch, uno de los líderes de la oposición Whig.

Pocos días antes de su muerte había dejado, lista para ser impresa, su última contribución literaria: dos extensos volúmenes bajo el título Colombia: Siendo una relación geográfica, topográfica, agrícola y política de aquel país, adaptada para todo el lector general, y para el comerciante y colono en particular. Fue su último esfuerzo emprendido en la misma dirección en la que dirigiera sus pasos desde su prístina formación bajo las férulas de Félix Restrepo y José Celestino Mutis, y por la que, desde diferentes frentes, luchara toda su vida: su compromiso con la realidad territorial colombiana y con la comercialización de sus riquezas naturales.

Más información:

GONZÁLEZ BUENO, Antonio, 2002. Tres botánicos de la Ilustración. Gómez Ortega, Zea, Cavanilles: la ciencia al servicio del poder. Madrid: Nívola libros y Ediciones. ISBN 8495599503.

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