Serafín de Uhagón (1845-1904)

AUTOR  | Alberto Gomis, Profesor titular de Historia de la Ciencia. Universidad de Alcalá

Entre los cultivadores de las Ciencias Naturales en España en la segunda mitad del siglo XIX no era infrecuente encontrar algunos cuya actividad profesional se encontraba bastante alejada de aquellas. Pese a ello, no los podemos considerar como meros aficionados, pues en algunos casos consiguieron trabajos científicos de mucho mérito, que merecieron el aprecio de las principales publicaciones extranjeras de la especialidad. Uno de estos naturalistas de mérito fue Serafín de Uhagón, empleado de banca, Agente de Cambio y Bolsa y especialista en coleópteros de gran proyección.

Entre los cultivadores de las Ciencias Naturales en España en la segunda mitad del siglo XIX no era infrecuente encontrar algunos cuya actividad profesional se encontraba bastante alejada de aquellas. Pese a ello, no los podemos considerar como meros aficionados, pues en algunos casos consiguieron trabajos científicos de mucho mérito, que merecieron el aprecio de las principales publicaciones extranjeras de la especialidad. Uno de estos naturalistas de mérito fue Serafín de Uhagón, empleado de banca, Agente de Cambio y Bolsa y especialista en coleópteros de gran proyección.

Siendo muy joven y de manera que podemos calificar de fortuita, Serafín de Uhagón trabó contacto con Laureano Pérez Arcas, catedrático de zoología de la Universidad Central. Se encontraban trabajando en las oficinas de banca de su padre -Pedro Pascual de Uhagón y Aréchaga- cuando Pérez Arcas se acercó a una de las ventanillas para hacer efectiva una letra. Al verlo, Serafín se apresuró a la misma e indicó al empleado que no hacia falta, en este caso, el conocimiento de la firma, pues él respondía de dicho señor. Éste, quedó extrañado, pues de nada conocía a su fiador, quien al momento le explicaba que su sólo nombre, era garantía para quien, como él, se interesaba por los insectos y de modo más particular por los coleópteros.

¿Pero quién era este entomólogo aficionado que Pérez Arcas no conocía, cuando precisamente él era uno de los más destacados cultivadores de la especialidad en esos momentos? Se trataba de un joven, nacido en Bilbao el 22 de septiembre de 1845, que había pasado varios años estudiando en el extranjero. De hecho, en 1856 se había trasladado a Bayona, para seguir estudios en un colegio de aquella localidad, de allí pasó al Liceo Imperial de Burdeos y, de éste, a Inglaterra, a Baylis-House, cerca de Windsor. Aunque no siguió, en ningún momento, estudios oficiales de ciencias naturales, buena prueba de la inclinación que sentía por los mismos es el que, durante estos años, pidiera a su padre que premiara sus buenas calificaciones con obras de Historia Natural.

En 1862 había regresado a España para incorporarse a la banca familiar, y allí tuvo lugar el encuentro con Pérez Arcas. El catedrático, convencido de los sólidos conocimientos entomológicos de su interlocutor, de inmediato le invitó a que se incorporase a las frecuentes excursiones que, en compañía de otros colegas y alumnos, llevaban a cabo por la Sierra del Guadarrama, así como a que asistiese a las reuniones de naturalistas que tenían lugar en su propio domicilio, en las que se discutía sobre los resultados de las excursiones y en las que se trataba de determinar aquellos animales y plantas, cuya clasificación ofrecía mayores dificultades.

Anales
Anales

Aquellas reuniones científicas en casa de Pérez Arcas fueron, a la postre, el germen que posibilitó la fundación, en 1871, de la Sociedad Española de Historia Natural. Uhagón, que fue uno de los catorce socios fundadores de la misma, fue elegido para el cargo de tesorero de la primera y sucesivas Juntas Directiva de la Sociedad, hasta que en 1882, por el poco tiempo que podía dedicar al cargo, decidió renunciar a la tesorería. Hay que tener en cuenta que, en aquellos años, el tesorero además de encargarse de recaudar las cuotas de los socios, de hacer los pagos acordados por la Sociedad y de presentar las cuentas anuales para su aprobación, se encargaba de la distribución de las publicaciones de la Sociedad, de ahí que en la portada de cada cuaderno de los Anales, que la Española comenzó a publicar en 1872, debajo del título de la revista, y del número de tomo y cuaderno, figurase su nombre y dirección particular "Madrid. Don S. Uhagón, Tesorero. Calle de Jovellanos, 7, tercero". Venía a ser lo que, hoy en día, entendemos por el editor de la misma

Uhagón no sólo colectó en la Sierra del Guadarrama, sino que llevó a cabo provechosas excursiones en otros lugares de la península. Así, en compañía de George R. Crotch recorrió, a comienzos de los setenta, el Norte, logrando importantes capturas en Reinosa, grutas de Alsásua, monte Orobe, etc. Una de estas capturas le valió que David Sharp le dedicara la especie Adelops Uhagoni, coleóptero que en compañía de Crotch había encontrado en los montes de Reinosa. Precisamente, este trabajo de Sharp "Descripciones de algunas especies nuevas de coleópteros" fue traducido por Uhagón al castellano y, además, al final del mismo incorporó unas "Adiciones al trabajo el señor Sharp" que pueden considerarse como el primer trabajo científico publicado por el naturalista bilbaíno.

En las diferentes publicaciones de la Sociedad Española de Historia Natural fue publicando los resultados de sus trabajos taxonómicos. Así, el que dedicó a los "Coleópteros de Badajoz", apareció en los Anales en tres partes, entre los años 1876 y 1887. En las casi cien páginas, que totaliza el mismo, figura una lista muy numerosa de especies, entre las que hay siete nuevas y algunas variedades, además del nuevo género Hemisphaera. Va acompañado de numerosas observaciones críticas y biológicas, además de dos láminas. También merecen destacarse su "Ensayo sobre las especies españolas del grupo Cholevae" (1892) y el "Ensayo sobre los maláquidos de España" (1900).

Desde el punto de vista profesional hay que señalar que por R. O. de 16 de abril de 1894 fue nombrado Agente de Cambio y Bolsa, empleo del que tomó posesión el 15 de junio de ese año, siendo, tal vez, el primer Agente de nuevo nombramiento que empezara a actuar en el Palacio de la Bolsa de la Plaza de la Lealtad. Desde el punto de vista científico, el hecho de que en 1885 ostentara la presidencia de la Sociedad Española de Historia Natural y su pertenencia a las Sociedades entomológicas de Francia y de Bélgica.

Poco antes de fallecer, pero sin que tuviera tiempo de verlo publicado, terminó la "Revisión de las especies españolas del género Zebrus", monografía modélica en la que se analizan y discuten las modificaciones de veintiuna especies, de las que dos eran nuevas para la ciencia. Su fallecimiento tuvo lugar en Madrid, el 5 de mayo de 1904. Unos meses más tarde, Ignacio Bolívar dedicó a su memoria el género Uhagonia (género de ortópteros de la familia de los acrídidos). La viuda de Uhagón vendió a la Sociedad Española de Historia Natural su biblioteca, cuyos volúmenes, perfectamente encuadernados, pueden reconocerse por llevar grabado en el lomo el criptónimo "S.U.". Su colección entomológica fue vendida a Oberthür y con posterioridad, con la del entomólogo francés, pasó al Museo de Historia Natural de París. La correspondencia entomológica fue remitida, por su hijo Manuel, al Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Más información:

ESCALERA, Manuel M. de la, 1904. Don Serafín de Uhagón. Noticia necrológica (con un retrato). Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural. Madrid: Fortanet, Tomo 4, pp.286-291.

GOMIS, Alberto, 2004. El banquero que sabía de insectos. Historia Natural, no.5, p.76-77. ISSN 1696-6341

MARTIN ALBADALEJO, Carolina, 2005. Bibliografía entomológica de autores españoles (1758-2000). Madrid: Museo Nacional de Ciencias Naturales. ISBN 9788460935744

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