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Los jefes de Estado o de Gobierno de la UE se reúnen el 22 y 23 de marzo en Bruselas para hacer de la innovación y la investigación los motores del crecimiento económico en Europa. El objetivo de dedicar el 3% del PIB de los Estados a I+D, repartido entre inversión privada y pública, será reafirmado solemnemente.
Esta reunión, prevista desde hace tiempo y destinada esencialmente a hacer balance de los objetivos de la estrategia de Lisboa, donde en 2000 los líderes europeos se comprometieron a hacer de la economía europea "una de las más competitivas del mundo", mostrará el fracaso de esa estrategia cinco años después. El potencial de crecimiento de la UE está a un abismo del de sus principales competidores, y los indicadores económicos siguen en rojo: crecimiento insuficiente, paro elevado, envejecimiento de la población, degradación del medio ambiente y fuerte competencia de otras partes del mundo.
La única alternativa para absorber esos retrasos y mejorar las condiciones del crecimiento económico es relanzar la innovación y la investigación.
Los jefes de Estado o de Gobierno de la UE invitarán a sus Estados a "desarrollar sus políticas de innovación según sus especificidades propias, con objetivos concretos: establecer mecanismos de apoyo para la creación de empresas de alta tecnología, promover la investigación conjunta empresa-universidad, mejorar el acceso al capital riesgo, reorientar los mercados públicos hacia productos y servicios innovadores y desarrollar la colaboración para la innovación en el ámbito regional y local".
Para lograr el objetivo de llegar a una inversión global del 3% del PIB en I+D, entre el capital privado y público, el Consejo Europeo invitará a los Estados a establecer incitaciones fiscales para favorecer la inversión privada, facilitar el efecto palanca de la inversión pública en esos ámbitos y modernizar la gestión de las instituciones de investigación y de las universidades.
El borrador de conclusiones de la reunión prevé también que los Estados de la UE reduzcan su nivel general de ayudas públicas, "teniendo en cuenta que en la mayoría de las veces constituyen un apoyo a situaciones de insuficiencia y de debilidad, y poder reorientarlas hacia la I+D y la innovación".
GOBERNANZA
Teniendo en cuenta que el fracaso de la estrategia de Lisboa se debe sobre todo a la falta de compromiso de los Estados miembros para llevar a cabo las reformas esenciales y mejorar la competitividad de sus economías, el objetivo clave ahora será corregir ese error.
Para ello, el Consejo Europeo establecerá un mecanismo que permita identificar las prioridades dentro de esa estrategia global, decidir cómo aplicar esas prioridades en los Estados y determinar cómo fijar un instrumento que analice la aplicación de esa estrategia en los propios Estados. Cada primavera, el Consejo Europeo controlará los avances realizados.
UN NUEVO MODELO ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO
La nueva estrategia de Lisboa se construirá sobre tres ejes: económico, social y medioambiental, y en su programa para la reunión de marzo, se prevén una serie de conclusiones para el apartado social.
Éste se basará en el desarrollo del modelo económico social europeo y estará destinado a incrementar la tasa de empleo, a alargar el periodo de vida activa en la UE, y a reformar el sistema de protección social. En el proyecto de conclusiones se subraya el grave déficit de población existente en la UE, debido al envejecimiento de la población, por lo que los jefes de Estado o de Gobierno de la UE estiman que es indispensable ante todo atraer más personas al mercado laboral.
"Este objetivo sólo se logrará con políticas activas de empleo, con ayudas financieras y de otro tipo, que permitan conciliar vida profesional y familiar, y con un esfuerzo para facilitar la transformación del trabajo no declarado en regular. Pero el objetivo clave de la nueva estrategia -desarrollar la innovación y la investigación como motor del crecimiento económico- no se logrará si no se incrementa de manera importante el esfuerzo para mejorar el nivel general de formación. También se prevé tratar de reducir la tasa de abandono prematuro de la escuela en los jóvenes y una mejora sustancial de la formación a lo largo de toda la vida.
Autor: Ramón R. Lavín
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