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La iniciativa surgió de forma espontánea después de las deliberaciones para la concesión de los galardones en las seis categorías que hay en esta convocatoria, a las que se han presentado más de 200 investigadores que desempeñan su labor en España.
Entre los jurados, Carl Djerassi, el Nobel que hizo posible el desarrollo de la píldora anticonceptiva; Ferid Murad, padre de la no menos famosa Viagra; Richard Ernst, inventor de la resonancia magnética nuclear; o Jean B. G. Dausset, cuyo trabajo ha sido fundamental para evitar el rechazo de los trasplantes.
No es la primera vez que estos cerebros privilegiados se reúnen en la ciudad levantina, convocados por el profesor e investigador español Santiago Grisolía, dispuesto a hacer saber al mundo desde la Fundación Rey Jaime I «que la labor de los científicos españoles es mejor de lo que se cree, aunque seamos más conocidos por la literatura», declaró a EL MUNDO.
Los Nobel, algunos ya de avanzada edad, pasaron la mañana defendiendo ante sus colegas a los candidatos que consideraban ganadores en su categoría, después de haber estudiado a conciencia, durante los meses previos a la cita, cada uno de los trabajos presentados. Será por ello que no tardaron en ponerse de acuerdo, aunque se guardaron con mucho celo los nombres de los ganadores, un anuncio que le corresponderá hoy hacer al vicepresidente de la Generalitat Valenciana.
MEDALLA Y 75.000 EUROS
Por primera vez, y a petición del presidente autonómico, Francisco Camps, este año se ha incluido en los premios la categoría de Urbanismo a las ya existentes de Investigación, Economía, Medio Ambiente, Nuevas Tecnologías y Medicina Clínica, cada una de ellas dotadas con 75.000 euros y una medalla conmemorativa.
Grisolía, a pocos pasos de donde se encontraba la ex ministra de Sanidad Ana Pastor, también miembro de un jurado, no tuvo reparos en calificar la anterior etapa del PP de «encefalograma plano para la ciencia», pese a las expectativas que había despertado la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología. «Se quedó en un cambio de teléfonos; y después llegó Rodríguez Zapatero y prometió un aumento del 25% en las inversiones, que tampoco ha cumplido», se quejaba el científico, uno de los grandes genetistas españoles.
Este discípulo de Severo Ochoa denuncia también que, aunque todos utilizamos los avances científicos, «ni los políticos ni los medios de comunicación se dan cuenta de su importancia», salvo cuando hay anuncios espectaculares «como las células madre» y entonces, asegura, se les da «una cobertura mediática que genera unas expectativas preocupantes, puesto que la investigación siempre es a largo plazo». «Por ello, yo ahora me dedico a promover la ciencia», aseguró, «aunque aún sueño que me gustaría experimentar con las manos».
Los más de 60 miembros del jurado de estos premios, entre los que sólo cuatro son mujeres -un escaparate de lo que hoy es el mundo científico de alto nivel- se quieren constituir en un consejo consultivo. Según Grisolía, podría ser de gran utilidad a nivel nacional, puesto que son «primeros de serie» en sus disciplinas.
Autor: Rosa M. Tristan
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