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Las opciones energéticas con futuro

Últimamente son frecuentes los artículos sobre la «reactivación nuclear», presentándola como la alternativa limpia y sostenible ante la crisis energética a la que parecemos estar abocados como consecuencia del cambio climático y del agotamiento del petróleo. ¿Es ésta la mejor opción?


FUENTE | El Mundo Digital
24/04/2006
 
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La sostenibilidad del modelo energético es un problema global, pero nos corresponde examinarlo desde la perspectiva española, donde no podemos ignorar el alarmantemente elevado crecimiento de nuestro consumo, la ineficiencia energética, la elevada dependencia -cercana al 80%- y el consiguiente alejamiento de los objetivos del Protocolo de Kioto.

Muy pocos dudarán en aceptar que las fuentes de energía con un potencial realmente relevante para cubrir las necesidades energéticas durante el siglo XXI son tres: la solar en sus distintas manifestaciones (eólica, biomasa, solar térmica de baja y de alta temperatura, y fotovoltaica), la nuclear (con la posible limitación de las reservas de uranio fisionable) y los combustibles fósiles (el carbón, en realidad). Y muchos consideramos que en el caso de la nuclear y del carbón todavía no disponemos de tecnologías que podamos calificar de sostenibles.

La energía nuclear de la que podemos hablar hoy es la energía de fisión, que usa como combustible uranio enriquecido con la tecnología actual, tal como lo corrobora un reciente estudio del MIT, que analizaba el enorme esfuerzo que sería inmediatamente necesario para que la fisión nuclear respondiera a los desafíos citados. Se han propuesto mejoras apreciables al diseño clásico en lo que respecta a la seguridad de funcionamiento, pero apenas en lo que respecta a los residuos, ni al coste. Los diseños avanzados -las llamadas centrales de cuarta generación- están todavía muy lejos de una explotación industrial. Y la tecnología nuclear actual sólo sería de transición: no hay combustible nuclear suficiente en el largo plazo, su uso no puede generalizarse a todos los países, dadas las economías de escala y las capacidades tecnológicas a las que obliga, y hay partes del ciclo del combustible que solamente unos pocos países detentan y son declaradas no transferibles ni desarrollables por otros. La tecnología actual no es sostenible; es ineficiente e incumple el criterio básico de no gravar a las generaciones venideras, que tienen que convivir con los residuos durante cientos de miles de años.

¿Disponemos realmente de otras alternativas? Lo prudente es contar con un amplio surtido energético, donde los estudios disponibles muestran que hay otras opciones con mayor potencial para enfrentarnos a los desafíos actuales, sobre todo si se ha de actuar con la urgencia que el caso requiere. A la vista de la presente situación de la opción nuclear, puede que sea preferible poner el grueso del esfuerzo en las renovables y el ahorro, dejando abierta la opción nuclear como opción de futuro solamente si las tecnologías progresan, con un apoyo proporcionado en I+D+i.

¿Nos salen así las cuentas? España necesita establecer el marco político y socioeconómico adecuado para racionalizar la demanda y optimizar la oferta, con una planificación energética indicativa que ahora no existe. Renunciar a analizar escenarios de futuro alternativos de interés para España es perder de antemano. Las cuentas detalladas nos dirán qué opciones tenemos a medio plazo y a qué coste, en un plan que combine acciones sobre el consumo y de promoción de las renovables con otras actividades dirigidas a la reducción de las emisiones y que, en su caso, permita prescindir de la opción nuclear en un plazo determinado.

El debate en España debe tomar en cuenta dónde tenemos una posición más ventajosa y sobre qué tecnologías incidir más, para obtener más a cambio en términos de esfuerzo económico y de I+D+i, como afortunadamente ya nos está ocurriendo con la eólica y empieza a ocurrir con la fotovoltaica, la solar de alta temperatura y los biocombustibles. Sólo hay una forma segura de fracasar y de que nos arrolle el futuro. Consiste en no anticiparlo y dejar pasar el tiempo en la inactividad.

Autor:   Domingo Jiménez Beltrán (Fundador del Observatorio de la Sostenibilidad en España) / Ignacio Pérez Arriaga (Director de la Cátedra BP de Desarrollo Sostenible en la Universidad Pontificia Comillas)



   Enlaces de interés
 
Círculo de Innovación en Tecnologías Medioambientales y Energía madri+d
Weblog madri+d: Energía y Sostenibilidad


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