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Hace casi diez años que el fenómeno de los blogs irrumpió en la red. Su existencia en nuestro país es algo más reciente, pero su repercusión y difusión es ya enorme e indiscutible. Son un lugar donde miles de ciudadanos escriben, leen, comparten y opinan sobre un mundo que se mueve a gran velocidad. Las estadísticas nos abruman. Según los últimos estudios ya hay más de 40 millones de blogs y cada día se crean en el mundo 80.000 nuevas bitácoras. En nuestro país, el número de blogs se duplica cada cinco meses.
Los hay de muchos tipos, periodísticos, personales, corporativos, pero cada vez se oye hablar más de los blogs académicos. Libertad, velocidad, interacción con públicos distintos tanto de dentro del mundo académico como de fuera son sólo algunas de las ventajas inmediatas que ofrece este nuevo mecanismo de comunicación.
El objeto de los blogs académicos es la producción y distribución del conocimiento y su gestión es llevada a cabo por investigadores y especialistas. Los blogs académicos permiten poner a disposición del público la producción de los investigadores e informar a grandes audiencias sobre cuestiones reservadas normalmente para círculos muy cerrados. Los blogs académicos son por tanto una excelente herramienta para crear nuevas y heterogéneas redes y comunidades de intereses comunes.
Pero mantener un blog académico no es tarea fácil y no son pocos los que critican y ponen en duda su pertinencia en el mundo académico. En torno a los blogs surgen temas de debate como la publicación abierta de nuevas ideas, la propiedad intelectual o las nuevas formas de creación de autoridad.
La Feria del Libro es una ocasión perfecta para un diálogo sobre estos temas con cuatro de los gestores de los blogs madri+d: Antonio Lafuente, Antonio Ruiz de Elvira, José María Fernández y Miguel Ángel Fernández Sanjuán.
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