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La tecnología toma en esta ocasión la forma de un sencillo cinturón inteligente que cuenta con unos sensores que registran las señales electrocardiográficas y biológicas del paciente que lo lleva puesto y las envía por sistemas inalámbricos al médico. Éste recibe la información en su PDA o en el mismo teléfono móvil donde puede monitorizar las señales. En caso de que éstas sean anómalas pueden dar consejos al enfermo a distancia respecto si es conveniente cambiar la actividad que está realizando y que está afectando a su corazón, o si debe bajar al menos la intensidad del esfuerzo, según explicó el profesor del Centro de Investigación e Innovación de Bioingeniería de la Politécnica de Valencia, Javier Saiz.
ALARMAS Y MENSAJES
El Asistente Cardiológico incluye la comunicación directa con el paciente a través de alarmas, mensajes sonoros, recordatorios e incluso en temas de educación para la salud. Para ello incorpora un sistema de pequeños vídeos o mensajes personalizados a las características específicas de cada paciente, que son enviados desde el Centro de Control (Call Center).
Además, el propio enfermo puede seguir su evolución a través de su ordenador personal y desde su misma casa o despacho mandar toda la información mediante el teléfono o Internet al centro de datos, que lo redirecciona tras su análisis tanto al paciente como a los médicos y cardiólogos. Esto permite a los usuarios del cinturón estar permanentemente vigilados y controlados independientemente de donde se encuentren ya que es suficiente que tengan cobertura de teléfono móvil. Así, estos enfermos pueden viajar o irse simplemente de vacaciones con la tranquilidad de sentirse controlados por el médico, algo que indudablemente mejora su calidad de vida, según destaca el profesor Saiz.
De esta forma la información es de dos direcciones, por un lado los sensores recogen y envían los datos del corazón del usuario del Asistente Cardiológico al médico, y por otro el paciente recibe información sobre cómo actuar ante cualquier anomalía, así como información útil como una guía de ejercicios físicos y ayuda sobre hábitos de vida cardiosaludables, recordatorios de la toma de medicación o dietas adecuadas a su estado.
Este cinturón está siendo probado en centros de rehabilitación, pero se espera que a finales de año pueda extenderse su uso. Además, podrá ser utilizado no sólo con enfermos de corazón, sino también en personas con factores de riesgo cardiovascular.
Las enfermedades cardiovasculares son actualmente la principal causa de muerte en países desarrollados y, según datos de la OMS, en 2025 habrá 25 millones de víctimas por problemas de corazón. De ahí la importancia, según destacaron fuentes de la Universidad Politécnica, de seguir apostando por las aplicación de las nuevas tecnologías en este campo.
Autor: Luz Derqui
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