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SOS: ecosistemas marinos en peligro

La despensa inagotable que albergaba el 80% de la vida en la Tierra está cerca de convertirse en un inmenso desierto submarino. En el último siglo, la sobreexplotación pesquera ha reducido el número de peces de los océanos en un 90%, porcentaje que continuará aumentando, pues sólo el 0,1% de la biodiversidad marina está protegida. Esta es la seria advertencia que recoge el Editorial publicado el pasado 23 de junio en la prestigiosa revista científica Science y firmado por tres destacados científicos de la red europea de Centros de Investigación en Ecología Marina (MarBEF), Iris E. Hendriks, Carlo H. R. Heip y el español Carlos M. Duarte.


FUENTE | UNED - mi+d
20/12/2006
 
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Según diversos estudios científicos divulgados durante los últimos tres años y de los que se hace eco el Editorial de Science, el descenso de peces en los océanos ha experimentado dos fases. En la primera, de 1950 a 1985, la bajada fue moderada, tan sólo un 10%. Por el contrario, en la segunda etapa, que abarcaría los últimos 20 años, el balance es estremecedor: las nuevas flotas pesqueras, capaces de seguir bancos de peces con las más altas tecnologías y de almacenar en sus bodegas decenas de miles de toneladas de ellos, "redujeron la fauna marina en un 80%".

Este fenómeno se ve agravado por la práctica de técnicas tan poco selectivas como la pesca de arrastre, que erosiona los fondos marinos que sirven de soporte a los ecosistemas, y por la instalación de largas líneas pelágicas, cables tensados de hasta 100 km. de largo y en las que quedan atrapados tiburones, tortugas marinas y aves como el albatros. "Hemos perdido más del 90% del los stocks pesqueros", se lamentaba en unas declaraciones recientes a la agencia EFE el científico de la MarBEF y firmante del Editorial, Carlos M. Duarte.

Entre los caladeros que están al borde del colapso, aparecen algunos tan emblemáticos en nuestro país como los de la anchoa del Golfo de Vizcaya o el atún rojo del Mar Mediterráneo, dos tipos de pesca tradicional de las que dependen cientos de familias, dedicadas al mismo oficio durante generaciones, y que han sido sobreexplotadas hasta provocar los niveles más bajos de capturas que se recuerdan.

En esta línea, un informe elaborado por la consultora independiente ATRT para el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF/Adena) refleja que la cantidad de atunes pescados en las almadrabas de Gibraltar "ha descendido un 80% en los tres últimos años". Mientras, en el caso de la anchoa, los peces obtenidos han sido tan escasos que son los propios pescadores los que han reclamado el cierre del caladero porque, tal y como asegura el presidente de la Cofradía de Guipúzcoa, Jaime Tejedor, "cada día más tarde que se cierre la pesquería significa que estamos sobreexplotando algo que luego va a costar sobremanera recuperar".

MÁS PELIGROS

Por desgracia, la sobreexplotación pesquera no es el único peligro al que se enfrentan los ecosistemas marinos. Según refleja el Editorial de Science, el calentamiento global, el aumento de la cantidad de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera y los vertidos tóxicos también están dañando su flora y su fauna.

Otros estudios recientes, realizados por investigadores ingleses y australianos en las islas Seychelles, han demostrado el gran impacto que el aumento de la temperatura produce en los arrecifes coralinos. En 1998, un calentamiento especialmente elevado provocado por el fenómeno meteorológico "El Niño" causó la muerte del 90% de los corales de estas islas. Siete años después, los arrecifes no habían conseguido recuperarse, la cobertura coralina cubría tan sólo un 7,5% de la zona estudiada y la biodiversidad marina había disminuido hasta un 50% en los lugares más afectados. Las cifras son particularmente preocupantes si se tiene en cuenta que, como consta en estas investigaciones, los 284.300 km2 que ocupan los arrecifes coralinos a lo largo del mundo "albergan al 25% de las especies marinas conocidas".

El aumento de CO2 en la atmósfera es otro de los factores que degrada la vida marina. Este incremento, ocasionado por la quema de combustibles fósiles -carbón, petróleo y gas natural-, repercute directamente en los océanos, ya que absorben alrededor de un tercio del CO2 emitido. Al combinarse con agua, parte de este CO2 forma ácido carbónico y hace que disminuya el pH de los mares, lo que, a juicio del científico de la MarBEF, Carlos Duarte, "supone una amenaza grave para la vida de todos los organismos del océano con esqueletos carbonatados, como corales y moluscos".

Los vertidos tóxicos suponen también una constante amenaza para los océanos. Ciertos tipos de contaminantes se acumulan en los tejidos grasos de los animales marinos aumentando su concentración de manera exponencial a lo largo de la cadena trófica. Además, la polución es particularmente peligrosa en mares como el Mediterráneo o el Báltico que, debido a su poca apertura al océano, tardan décadas en renovar sus aguas. Así, la Comisión Sueca para el Medio Ambiente Marino evidenció en 2003 la situación "crítica" en que se encontraba el Mar Báltico debido a la contaminación proveniente de San Petesburgo e, incluso, recomendó a las mujeres suecas embarazadas no comer arenque por las dioxinas que pudiera contener.

BIODIVERSIDAD MARINA

El coordinador de la MarBEF, Carlo H. R. Heip, asegura que la vida originada en los océanos "ha evolucionado por un período de tiempo más largo que en la tierra" y, por lo tanto, ?su biodiversidad es mayor". Sin embargo, sólo unas cientos de miles de especies de plantas y animales marinos han sido descritos y en términos de microorganismos, el conocimiento es mínimo. Los científicos estiman que muchas de estas especies podrían ser útiles en el desarrollo de nuevos medicamentos. En este sentido, Carlos Duarte considera que "la riqueza del mar a nivel genómico supone una fuente de recursos para la biotecnología y el desarrollo de nuevos medicamentos apenas explotada".

Por su parte, la industria farmacéutica también ha comprendido el potencial de los productos naturales procedentes de organismos marinos y ha convertido su prospección en un objetivo prioritario. De esta forma, en España existen diversas compañías dedicadas a esta actividad. Una de las más destacadas es PharmaMar, filial del grupo Zeltia, especializada en el descubrimiento de nuevas moléculas de origen marino que sean adecuadas para el tratamiento del cáncer. Sin embargo, y ante la rápida pérdida de biodiversidad que los océanos están sufriendo, se teme que muchas especies útiles para este campo desaparezcan antes de que puedan ser investigadas.

A pesar del amplio consenso que existe entre científicos, grupos ecologistas y organizaciones internacionales acerca de la preocupante situación que padecen los océanos, los esfuerzos en pro de su preservación han sido escasos. Para Duarte, en los últimos años se han producido "progresos importantes" dentro del apartado del Protocolo de Kioto para la protección de la diversidad biológica, aunque considera que "persisten grandes problemas para encontrar medidas viables capaces de proteger la vida de los océanos". Por ello, reclama más investigación en biodiversidad marina, puesto que, a su parecer, los conceptos para la protección de la naturaleza terrestre no son directamente extrapolables al océano. "No se pueden poner fronteras en medio del mar ni explicar a los peces qué zonas están protegidas"- dice-.

La organización ecologista Greenpeace es más pesimista. Desde su página web  y a través de distintas acciones reivindicativas por todo el mundo, como la expedición "Un año en la vida de nuestros océanos", denuncia que la mayoría de los compromisos internacionales acordados se han quedado en "meras declaraciones de intenciones". En su opinión, la única solución para preservar la vida marina es aplicar fuertes medidas, entre las que destacan "la eliminación de las subvenciones estatales a los buques industriales, la reducción de la potencia de las flotas pesqueras a la mitad y que el 40% de los océanos del mundo sea designado reserva marina".

Si bien puede haber matices en la contundencia de las medidas reclamadas, científicos y ecologistas están de acuerdo en una cosa: hay que actuar cuanto antes porque el peligro de llegar a un punto sin retorno es real.

Autor:   David Sucunza Sáenz



   Enlaces de interés
 
Weblog madri+d: Conservación y Restauración de la Biodiversidad
Weblog madri+d: Medio Ambiente y Ciencia


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