Exactamente 9.167 propuestas para financiar proyectos de investigación en todas las áreas ha recibido el Consejo Europeo de Investigación en el primer paso que ha dado, la convocatoria exclusiva para investigadores jóvenes cuyo plazo terminó el mes pasado. Más conocido por sus siglas en inglés, el ERC supone para muchos plasmar un antiguo sueño, el de un organismo paneuropeo gestionado por los propios científicos, sin interferencias políticas, y dedicado exclusivamente a la ciencia básica. La respuesta de los científicos que están al principio de su carrera independiente, en la forma de un elevado número de propuestas, ha satisfecho a los responsables del ERC, que creen ver en ella la confirmación de que algo así es necesario en la ciencia europea.
Las cifras por ahora no son espectaculares, pero también hay que tener en cuenta que se trata de un nuevo organismo, diseñado para formar parte del VII Programa Marco de I+D europeo, que comenzó en enero de 2007. El presupuesto de esta primera convocatoria es de 290 millones de euros y el ERC se enfrenta ahora a la ardua tarea de seleccionar los proyectos más adecuados, en un número de 200 o más. ¿Será una mera gota en el océano de la I+D europea o el inicio de una nueva forma de financiar la investigación en Europa, como han asegurado sus representantes?
En octubre de este año se realizará la segunda convocatoria, esta vez dedicada al resto de los científicos, y el presupuesto irá aumentando a lo largo de los próximos siete años hasta los 1.500 millones.
Para evaluar los proyectos, el ERC ha convocado paneles, y ha hecho públicos tanto los nombres de sus presidentes como los de todos los expertos. La lista de estos últimos, que se puede consultar en la página web del ERC es curiosamente parca. Está formada exclusivamente por el apellido y nombre de cada evaluador, sin ninguna referencia al área en la que es experto ni a su nacionalidad. La institución ha querido así dejar claro lo que ya se anunció cuando se presentó en Berlín hace unos meses: lo importante son los proyectos y no la nacionalidad o área geográfica de donde proceden y la evaluación se hará en base al estricto y único criterio de la excelencia.
Son buenas intenciones y es preciso confiar en que se conviertan en realidades. Aunque no se pueda esperar que el ERC sea la única institución absolutamente pura entre todas las europeas sí se agradece que al menos lo intente, partiendo de unas bases respetables.
Mientras tanto, en España sigue sin existir una institución semejante, que permita organizar y coordinar la financiación de la ciencia básica basándose en la excelencia, sin plazos artificiales ni injerencias de los tiempos políticos. Y cuando por fin se cree, en forma de una esperada agencia, mucho me temo que no tenga el ámbito y la fuerza necesarios para que sea algo más que un vaso de agua en el embarullado mar científico español. |