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| 10/07/2008 |
Hacia una eficiente cooperación de la universidad con la empresa
A nivel sistémico, el análisis detallado de la cooperación entre las instituciones de los entornos científico (universidades y centros públicos de investigación) y empresarial en las décadas de los años 60 y 70 muestra una tradicional divergencia entre ambos motivada fundamentalmente por la caracterización del sistema productivo centrado en torno al desarrollismo como único recurso de la rentabilidad empresarial.
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AUTOR |
Antonio Hidalgo Nuchera. ETS Ingenieros Industriales. UPM
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La relación entre departamentos universitarios y el sector productivo era examinada en términos estrictamente funcionales, vinculados con la adecuación de la formación universitaria y el posterior trasvase de recursos humanos al mundo laboral.
Posteriormente, el desarrollo de las nuevas tecnologías, que introdujo un nuevo tipo de relación entre el conocimiento científico y la actividad productiva, así como la aparición de otros factores como la rapidez y continuidad de los cambios tanto desde la demanda como desde la oferta, la internacionalización y globalización de las economías, y las nuevas formas de control y gestión ante situaciones de mayor incertidumbre, configuran un nuevo contexto de actuación global. Una característica de este contexto es que, desde el punto de vista operativo o de gestión, se comienza a considerar que los procesos de innovación son algo más que un proceso secuencial o integrado: son procesos no secuenciales, solapados o incluso simultáneos o concurrentes, debido principalmente a la necesidad de acortar el tiempo de desarrollo del producto o servicio para introducirlo con más rapidez que nuestros competidores en el mercado.
En la actualidad se tiene la evidencia de que, además, el proceso de innovación es un proceso en red, es decir, un proceso en el que participan todos los agentes económicos, lo que ha puesto de manifiesto una creciente necesidad de vincular estrechamente las actividades científicas, tecnológicas, financieras y productivas, con independencia del entorno en que se generen, pues el objetivo último es hacer frente a la demanda del mercado lo más rápido posible y con las mejores perspectivas de éxito. En este marco de referencia, la cooperación a través de los mecanismos de transferencia de tecnología entre las universidades y las empresas constituye una necesidad explícita, si bien no está exenta de complejidad.
Una eficaz aplicación de los mecanismos de excelencia para transferir tecnología por parte de las universidades constituye uno de los principales elementos estratégicos a la hora de consolidar su naturaleza y su compromiso con las empresas e instituciones que constituyen su ámbito de actuación. Este compromiso se fundamenta en la capacidad para adaptarse a las demandas tecnológicas del tejido empresarial mediante el desarrollo de un conjunto de acciones que pueden desglosarse en:
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Orientación de la estructura institucional para cumplir los objetivos relacionados con la transferencia de tecnología mediante el cambio de paradigma que implica pasar de una investigación aislada a una investigación orientada. Esta transformación debe incluir la configuración de estructuras de interfase eficientes que sirvan de apoyo a las actividades que realizan los investigadores conjuntamente con empresas.
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Diseño de servicios tecnológicos que les permitan a las universidades diversificar el nivel de riesgo implícito en su desarrollo y abarcar un mayor campo de actividad tecnológica. Esta ampliación de las actividades orientadas a la cooperación con el ámbito empresarial puede incluir investigación bajo contrato, investigación cooperativa de carácter precompetitivo, programas específicos de fomento de la creación de spin-offs, formación de postgrado, servicios de consultoría, etc.
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Orientación al mercado basada en una buena imagen y reputación de la institución. Entre estas acciones, los casos de éxito analizados a nivel europeo han puesto de relieve que el desarrollo de apropiadas estrategias de marketing, junto con la adecuada gestión de proyectos y la utilización de programas y redes que suministran financiación complementaria, constituyen factores clave en el éxito de la transferencia de tecnología desarrollada en el entorno de la universidad a la empresa.
Por su parte, las empresas deben ser capaces de identificar aquellos parámetros asociados al desarrollo de sus productos y servicios en los cuales las universidades de su entorno le proporcionen un alto valor añadido. De esta forma, esta estrategia permitirá a la empresa diversificar sus procesos y superar los déficits estructurales que le impidan alcanzar mayores niveles de desarrollo y acumular nuevos conocimientos. No obstante, el desarrollo de los procesos de transferencia de tecnología se encuentra condicionado por un conjunto de factores entre los que destacan los siguientes:
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La normativa legal que regula la capacidad de la universidad para establecer líneas de cooperación con las empresas y otras organizaciones. En la actualidad las normas existentes no apoyan abiertamente esta cooperación, aunque recientemente se han dado pasos decididos como, por ejemplo, ampliando los criterios específicos de evaluación de los investigadores a las patentes, si bien sería necesario introducir nuevos criterios de evaluación más enfocados a la generación de proyectos de transferencia de tecnología con el sector empresarial.
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La escasa cultura relacionada con la cooperación puesta de manifiesto por ambos tipos de agentes. En este aspecto, el papel de la administración pública resulta de gran interés ya que puede contribuir a favorecer el acercamiento entre la universidad y la empresa mediante el diseño de eficientes programas públicos de ayuda donde se incentive la participación conjunta. Es preciso resaltar la importancia de que estos programas puedan discriminar entre tipo de empresas (PYMEs y grandes).
Por último, dentro del conjunto de mecanismos existentes para conseguir una más eficiente gestión de la transferencia de tecnología se encuentran los instrumentos de propiedad industrial y, en especial, las patentes, que permiten a las organizaciones proteger sus invenciones y explotarlas de forma monopolística. En la actualidad el número de solicitudes de patentes de origen español, tanto por vía nacional como por vía europea, es muy reducido en comparación con los principales países de nuestro entorno y bastante inferior a lo que correspondería a nuestro país de acuerdo con el potencial humano, productivo y científico. Muestra de ello son los datos fuertemente deficitarios que reflejan la balanza de pagos tecnológica y las tasas de cobertura de los principales sectores de más intensidad tecnológica como electrónica, farmacia o aeroespacial. La mayor intensificación de la cooperación tecnológica entre las instituciones de los entornos científico y empresarial servirá de impulso a la mejora de estos indicadores a nivel de país, si bien será necesario mejorar el sistema de patentes a través de la identificación de los principales problemas que obstaculizan la transferencia de tecnología. En www.univnova.org/index.asp se encuentra un documento más extenso del profesor Hidalgo sobre este tema. |
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