Como es sabido, la PII es un tipo especial de propiedad que recae sobre bienes de carácter inmaterial. Esta característica de los bienes, junto con las limitaciones geográficas y temporales de la PII, oscurece muchas veces su carácter patrimonial. Sin embargo, hoy en día se calcula que los derechos de PII supone más del 90% del valor de las empresas, al haberse convertido en muchos casos en los mayores generadores de ingresos para la organización.
El creciente reconocimiento por parte de las empresas de su importancia está haciendo que surjan nuevas necesidades de información, no resueltas por los estados contables tradicionales. Al pasar a considerarse los bienes intelectuales como verdaderos activos, se vuelve imprescindible el valorarlos económicamente en una gran variedad de circunstancias: alianzas estratégicas, garantía de préstamos, tomas de decisión sobre la cartera de PII, controles de eficiencia en I+D...
Pero es en tiempos de crisis cuando conocer el valor real de nuestra cartera de PII se vuelve más acuciante. El actual entorno económico está propiciando que un creciente número de empresas realicen valoraciones de sus principales activos de PII para poder utilizarlos como fuente de financiación adicional, ya sea vendiéndolos, licenciándolos o utilizándolos como garantía de préstamos. Sin embargo, estas empresas se enfrentan a la incertidumbre de saber cuáles son las metodologías de valoración disponibles y más apropiadas.
En general, toda valoración de un activo, de la naturaleza que sea, se puede realizar por medio de tres distintos enfoques:
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El Enfoque de Costes: trata medir los beneficios futuros por medio de la cuantificación de los recursos que son necesarios para reemplazar o desarrollar el activo.
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El Enfoque de Mercado: consiste en conocer el valor por medio de comparativas de mercado. El principal método de este enfoque es el de comparación de transacciones de ventas.
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El Enfoque de Ingresos: consiste en determinar el valor presente de un activo en base a su capacidad para generar ingresos futuros. Este enfoque comprende diversas metodologías, aunque en general todas ellas se compone de tres elementos: la proyección de los flujos de caja, la vida del activo y la tasa de descuento.
No obstante, en el caso de los activos de la PII, los dos primeros enfoques son de dudosa aplicación. Al calcular el valor del activo, el Enfoque de Costes no tiene en consideración los beneficios que se pueden obtener durante su vida, por lo que los resultados ofrecidos son poco significativos en la mayoría de los casos. Por otro lado, el Enfoque de Mercado requiere para poder aplicarse un mercado muy líquido de bienes comparables y de datos públicos, lo cual es difícil de encontrar en el caso de marcas, patentes u otros derechos de la PII.
En la mayor parte de las circunstancias, son las metodologías del Enfoque de Ingresos, tal y como el descuento de flujos de caja, la prima de precio o el Royalty Relief, las que resultan más adecuadas. Sin embargo, estos son métodos complejos de utilizar, pues requieren una labor coordinada y multidisciplinar, con numerosas consideraciones sobre las perspectivas de la industria, la rentabilidad del activo y los costes directos e indirectos asociados a su explotación, incluyendo los costes de financiación.
Esta complejidad lleva a muchas empresas a desistir en su intento de realizar una valoración, considerando que "no es posible" o "no merece la pena". Pero no se dan cuenta que, sin un conocimiento sobre el valor real de lo que poseen, difícilmente podrán realizar una gestión adecuada o realizar todo el potencial existente. Para poder poner en práctica una estrategia real, se debe saber con que recursos reales se cuenta. |