La gran oportunidad perdida para la economía y la investigación española
Parecía que la historia esta vez iba a ser diferente. Una situación de crisis económica podía provocar que por primera vez España se decidiera a ser protagonista en una revolución industrial como la que se está produciendo en la actualidad y en la que el conocimiento es considerado por todos los países como el elemento clave para competir. Pero, no ha sido así. Hoy, en plena crisis, los países más avanzados del mundo luchan por retener el talento en un auténtico desafío a nivel mundial. Ellos ven en el conocimiento la solución. Los datos del informe INNOVACEF vuelven a poner de manifiesto que continuara la tradicional fuga de cerebros nacionales al exterior y que España está fuera de este desafío que, sin duda, podría ser la base de sus soluciones económicas en el caso de que existiera voluntad de encararlo. No obstante, conviene observar las cifras de este informe por si en algún momento, esta voluntad cambia y se dirige decididamente a apostar por los investigadores para no perder el tren, que ya está en marcha, de la presente revolución industrial.
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AUTOR |
Pedro Aceituno Aceituno. Investigador principal del Informe INNOVACEF. Centro de Estudios Financieros (CEF)
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El Centro de Estudios Financieros (CEF) y la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA), en colaboración con la Federación de Jóvenes Investigadores/Precarios y el Sistema Español de Comunicación para Investigadores en el Exterior (RedIEX) de la Fundación Española de Ciencia y Tecnología (FECYT), han confeccionado el cuarto informe INNOVACEF, con el que se pretende anualmente contribuir a mejorar el sistema nacional de I+D+I mediante el conocimiento de la situación de los jóvenes investigadores que trabajan en España (ES, de aquí en adelante) y su comparación con la que viven los científicos españoles que desarrollan su actividad en el extranjero (EX, de aquí en adelante), de tal manera que las posibles diferencias que puedan existir en favor de los resultados y de las condiciones en que efectúan su labor estos últimos, se puedan ir reduciendo y se evite la salida de los cerebros nacionales con escasas posibilidades de regresar paras seguir con su carrera investigadora en nuestro país.
En el INNOVACEF 2009, los ES han otorgado un 43 por 100 al grado de confianza que les transmite el sistema nacional de I+D+I. Nuevamente, son los aspectos más relacionados con la gestión de la I+D+I (organización de personal, y mercados y cooperación), los que más alejados se encuentran de lograr el aprobado. Por el contrario, el índice de confianza de los EX se ha situado en el 59,89 por 100, lo que establece una diferencia que se acerca a los 17 puntos porcentuales con respecto al grado de confianza de los ES. De nuevo, la confianza de estos expatriados ha superado con creces a la que ofrecen los ES en cualquiera de los indicadores sobre los que han sido cuestionados. Igualmente, todos los indicadores consiguen ampliamente el aprobado manteniéndose un gran equilibrio en torno al valor final que ofrece el índice. Destaca otra vez, el primer lugar que vuelve a ocupar el indicador de financiación, seguido por este orden del de resultados, organización de personal, nuevos desarrollos, y mercados y cooperación.
Por lo que respecta a las principales brechas entre estos dos índices, a continuación se destacan las más importantes:
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El 80% de los ES tienen expectativas de publicar sus conocimientos, lo que, a pesar de suponer una elevada cifra, resulta ampliamente superada por la del 95% de los EX.
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Las perspectivas favorables en relación con la solicitud de patentes se mantienen en un nivel escaso para ambos colectivos, con un 41% para los EX y un 26% para los ES, que conservan únicamente este tipo de perspectivas.
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El 58 % de los EX considera que se obtendrán nuevos o mejorados productos o procesos de sus proyectos de I+D+I frente al 44 % de los ES que tienen similares expectativas.
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Solamente el 23% de los ES está recibiendo o va a recibir en breve formación frente a un 64% de los EX.
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En relación con la satisfacción de la carrera investigadora que se les ofrece, el 81% de los EX muestra su conformidad con la misma por un reducido 35% de los ES que manifiesta esta misma posición.
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Las expectativas favorables de contratación de personal investigador se concentran en el 56% de los EX por sólo un 33% en el caso de los ES.
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El 82% de los EX considera que existen muchas posibilidades de que se aumente la inversión específicamente científica, frente a un 48% de los ES que manifiestan esta misma percepción.
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La acción comercial sistemática por parte de los departamentos encargados de esta función en sus organizaciones no despierta gran confianza en ninguno de los colectivos, con un escaso 37% de los EX y un todavía más escaso 14% para los ES, que muestran expectativas favorables en este aspecto.
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Un 64% de los EX está cooperando con otros socios en la actualidad o colaborará próximamente en proyectos tanto multidisciplinares como unidisciplinares frente a un 39% de los ES.
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El 85% de los EX frente al 63% de los ES está de acuerdo con la financiación que recibe, aunque siempre sería conveniente percibir una mayor cantidad de recursos económicos en función de los fines conseguidos y de los que se pueden alcanzar.
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El 55% de los EX asegura que sus resultados ya han mejorado la competitividad de sus organizaciones, por únicamente un 39% de los ES que ya ha obtenido estas ventajas de competitividad.
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Para el 20 % de los EX esta competitividad ya se ha convertido en beneficios económicos para su organización, por un 11% de los ES, que afirman igualmente este incremento en los beneficios económicos de su organización.
En este informe, como segunda parte se incluyen entrevistas a representantes del entorno empresarial y de la Federación de Jóvenes Investigadores/Precarios en relación con la problemática y las soluciones que pueden aportar para que España consiga aumentar el porcentaje de científicos que realizan su labor en las empresas. Además, El Presidente de la Federación ha expuesto igualmente su opinión en lo que respecta a la evolución de la situación profesional de los jóvenes investigadores y del sistema nacional de I+D+I en el último año. Todas las consideraciones expuestas en estos aspectos reflejan el pesimismo existente entre todos los agentes de la I+D+I.
Con los datos y las opiniones de este estudio se vuelve a poner de manifiesto que en el extranjero ayudan más a nuestros investigadores, y están consiguiendo y conseguirán mejores resultados de su labor. Por todo ello, es bastante probable que continúe la fuga de cerebros, agravándose esta situación, porque se produce en un escenario de crisis económica, en el que se debería producir justamente lo contrario, es decir, su regreso para que ellos junto a los ES, convirtieran en más competitivo a nuestro país.
En otros momentos de la historia han sido países como Estados Unidos en los años setenta, Finlandia en los inicios de los noventa o Singapur en los comienzos de esta década, los que han realizado una apuesta decidida por la I+D+I, lo que has llevado a ocupar las primeras posiciones de la competitividad mundial. En la actualidad, son países como China, India, Brasil y las economías más pequeñas de Asia oriental las que apuestan por modernizar sus economías a través del impulso del conocimiento. Sigamos esta senda y apoyemos a nuestros investigadores, pues ellos son fundamentalmente, los más capacitados para que España no pierda otra oportunidad de situarse entre los países más competitivos del mundo. |
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