Ciencia en crisis (económica)
El cacareado impulso al cambio de modelo productivo va topándose con la realidad. Y esta no es otra que el pan para hoy traducido en forma de recortes presupuestarios a todos los niveles, se está imponiendo al futuro. Difícilmente va a lograrse algo positivo si sus actores, los científicos, pasan hambre y retroceden a posiciones previas a 2007.
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AUTOR |
Xavier Pujol Gebellí
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Estaba cantado que la ciencia española, y en general todo el sistema de I+D, iba a ser uno de los perjudicados con la crisis económica. Se sabía desde el mismo momento en el que Cristina Garmendia, ministra de Ciencia e Innovación, aseguró por primera vez, hace ya más de dos años, que los presupuestos no se iban a tocar y que los ajustes, necesarios, no se iban a dejar notar en la financiación de proyectos de investigación.
La realidad ha sido implacable. Y contra ella nada han podido las protestas, comunicados o manifiestos que la ciencia y sus protagonistas, los investigadores, han ido haciendo públicos a lo largo de estos dos años. El colectivo, pese al enorme potencial intelectual que acumula y al papel principal que debería tener reservado en un país moderno que confía en sus posibilidades de creación de riqueza, se ha visto ninguneado por la Administración entre promesas vagas y anuncios de que los Presupuestos Generales del Estado mantienen intactas las expectativas económicas.
Pero los científicos dicen que no, que ni hablar. En apenas diez días de diferencia, dos comunicaciones públicas dan fe de ello. La primera, emitida por la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE) que advertía de la caída del presupuesto en una cifra que, sumada a la inflación, viene a representar un 10% inferior para el conjunto del sistema. Si a esta cantidad se le añade la del año anterior, el resultado final es que en tan sólo dos años, los presupuestos para la I+D española, considerada la garante del cambio de modelo productivo, ha perdido más del 16% en forma de dinero público. Queda por ver cuanto habrá perdido en forma de aportaciones privadas. Nadie ha dado un dato al respecto, pero es de temer que la participación de la empresa española, ya de por sí pobre, haya adelgazado aún más.
El segundo de los comunicados es una carta dirigida a Moncloa que ha recibido la adhesión de al menos 2.500 investigadores. En ella se alerta de la caída de financiación para los Organismo Públicos de Investigación (OPI's). Las cifras que hacen públicas son ciertamente alarmantes: Se ha perdido alrededor del 30% de financiación.
¿Cuál es la prioridad del Gobierno español? El tijeretazo impuesto por Europa, y por Alemania en particular, pone sobre el tapete que de lo que se trata es de salir de este mal paso como sea y que del futuro ya hablaremos otro día. Nada muy distinto a lo ocurrido en crisis anteriores en las que los sistemas más frágiles fueron los que pagaron el pato. El sistema de I+D entre ellos. Basta recordar la crisis de 1992 para verlo. La financiación del sistema se estancó y se tardó prácticamente 8 años en ver una reactivación. Cabe pensar, pues, que ahora va a ocurrir algo similar con el agravante, que ya nadie debiera discutir, de un retroceso que empieza a manifestarse en forma de números mayores.
Las consecuencias de los recortes, por ya vividas, son harto elocuentes. A las ya conocidas de pérdida de capital humano, con una más que previsible nueva etapa de fuga de cerebros, debe añadirse la desmotivación y caída de vocaciones científicas ya experimentada en épocas pasadas.
Pero ahora hay otra que tal vez nadie había previsto, la pérdida de confianza. Pérdida de confianza internacional. El sistema español, gracias al impulso económico de los primeros años del gobierno presidido por José Luís Rodríguez Zapatero y a medidas que abrían la puerta a la creación de centros que escapaban a la vigilancia de los mecanismos burocráticos y funcionariales tan característicos de este país, entre otras, se había empezado a ganar la confianza de la ciencia internacional, en particular, de la europea. Madrid y Barcelona, además de otras ciudades, se habían instalado entre los destinos de elección de jóvenes investigadores y se habían conformado en plazas fuertes para la atracción de talento consolidado (léase investigadores sénior competitivos internacionalmente). Muchos de ellos se han sentido atraídos por la calidad de los proyectos y por condiciones suficientemente competitivos. El diferencial se ganaba mediante una mejor calidad de vida. La pregunta, ahora, es quien va a confiar en un sistema que, de nuevo, se muestra inestable.
Así las cosas, nos podríamos estar enfrentando a una época en la que además de pérdida de cerebros propios, la hay de foráneos que estaban dispuestos a invertir su talento en nuestros centros y universidades. Y el talento, bien es sabido, no sólo es el responsable de más y mejores creaciones, sino que también atrae a más talento. Y en esta espiral, cuenta el dinero: el talento atrae financiación. Y la financiación, junto con el talento, generan innovación. Y, ahí va la última, de la innovación, sobre todo de la disruptiva, surge la oportunidad del cambio de modelo productivo. Cómo decía un investigador, todas estas oportunidades son las que se pierden por "cuatro perras". Se ve que va siendo cierto. |
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| 3 | poisu | 23/02/2011 Barcelona, España | | El problema es que quien gobierna este país no sabe lo que es la generación del conocimiento y la innovación real. La mayor fuente de riqueza a largo plazo es la investigación básica. Eso, y solo eso, es la cuna de la innovación y el desarrollo potente en los paises de mejor liderazgo económico. La investigación básica. Innovación no es dar ayudas a fondo perdido a muchas empresas para que copien modelos generados en Alemania o EEUU. Innovación es crear nuevos modelos, ideas, etc..., algo que rara vez nace en el seno de una empresa, sino que es fruto de largas investigaciones hechas en los laboratorios básicos en física, química, biología, o astronomía... Algo bien entendido en las economías que se apuntan como el moter del siglo 21: Alemania, Japon, EEUU… incluso China, Brasil e India… pero no Iberia, no, España no lo entiende así. El problema es que quien está al mando de este país es totalmente ajeno a los nuevos modelos de producción y desarrollo y, por desgracia, aún viven en el siglo pasado. Cómo si no podemos entender el elevado gasto que va a suponer la horrenda contaminación que soportamos en Madrid y Barcelona... ellos no lo ven... solo ven que menos coches es menos comercio... no ven que este ritmo de coches puede poner en jaque a la seguridad social/ servicios sanitarios. Y no precisamente estos días, sino estos años. Salud para todos, que falta nos hará para hacer frente a tanto necio y tanta mugre en las ciudades.
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| | 2 | MCG | 23/02/2011 Santiago de Compostela, España | | Estoy de acuerdo en que debe apoyarse más la investigación científica en España, no sólo en tecnología sino también en Economía y en otras áreas que pueden ayudar a impulsar el desarrollo industrial, tan necesario, y evitar el incremento desproporcionado del déficit del comercio exterior ocurrido en 2003-2007, y que tanto daño ha ocasionado a la sociedad española. Es triste constatar que por falta de apoyo a la investigación y por no desarrollar políticas económicas eficaces, el PIB industrial por habitante haya descendido tanto en 2007 y 2010, de forma que hemos retrocedido más de una década en este sentido, como puede ver en nuestro Blog de economía española: http://economiaydesarrollo-eeg.blogspot.com
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| | 1 | MANUEL GARCIA | 23/02/2011 MADRID, ESPAÑA | | Difícilmente se vá a poder investigar, si los resultados obtenidos de la investigación no se aplican. En otras palabras, si no hay innovación, no hay mercado. Hay ofertas de productos innovadores, que a pesar de su evidente interés para la industria, ésta, prefiere seguir el principio de 'Lo malo conocido, que lo bueno por conocer'. http://turbomotor2000.wordpress.com/
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