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24/03/2011  
¿Problemas con el jefe? O lo dejas o lo manejas

Un comportamiento bien español es el de culpar a nuestros jefes y jefas de muchos de nuestros problemas. Si lo analizamos detenidamente nos encontramos ante algo contradictorio y coherente a la vez. Por un lado es coherente echar nuestros problemas fuera de nosotros, no los podemos echar a nosotros mismos.

AUTOR | Guillermo A. Sánchez Prieto . Profesor de negociación y comunicación en ICADE. Universidad Pontificia Comillas de Madrid.


La contradicción viene por intentar echar de nosotros algo que es nuestro y sólo nuestro. El jefe siempre tiene la culpa, el jefe siempre es el malo, el jefe nunca me entiende, el jefe me explota, mi jefe, mi jefe, mi jefe... Cierto es que algunos supuestos jefes se quedan en eso, en ser jefes pero nunca serán líderes. Resulta muy difícil ser un buen líder.

Hace unos días un grupo de alumnos de Universidad confesaba que no se habían enterado de nada en la clase anterior. ¿Cómo podían haber llegado a esa situación? Sencillamente porque el docente en cuestión daba por supuestos conocimiento históricos y jurídicos que ni de lejos habían oído. ¿La culpa? De ninguno. ¿La responsabilidad? De ambas partes. Unos por comisión del "delito" y los otros por "encubrimiento" pero sobre todo por "omisión". Si un grupo de alumnos no se entera de lo que dice su profesor es responsabilidad de estos hablar con una sola voz, respetuosa y suave con la persona pero dura con el problema. Decían los clásicos aquello de fortiter in re suaviter in modo (fuertes con la cosa, suave con las maneras). Apliquémonos el cuento. Aquel grupo de estudiantes era responsable, no de que su profesor predicase en el desierto, sino de que continuase predicando en el desierto.

No se puede hablar con mi jefe, es imposible. No se puede hacer nada. Y ahí nos quedamos rebozados en la porquería de nuestro barro de actitudes. Si nuestro jefe nos exprime es porque se lo permitimos. Igual que en las parejas para que haya una persona que domine tiene que haber uno que permita ese dominio. Si hay tiranos es porque hay súbditos.

Recientemente en un curso de negociación uno de los asistentes manifestaba con comodidad que "Hay cosas contra las que no se puede luchar". Mi respuesta, aunque poco diplomática pero sincera fue algo así: "Sí, eso díselo a los egipcios que mira lo que han conseguido y también más de uno les dijo que era imposible". En nuestra oficina, en nuestros trabajos también nos dejamos tiranizar y la responsabilidad es muy nuestra. Lo que no cabe es la queja sin acción, pues en lugar de sufrimiento se transforma en resignación mal entendida. Algo tendremos que ver nosotros cuando nuestro jefe hace y deshace a su antojo.

Lo cierto es que algo podemos hacer, aunque no sea lo mejor, aunque nos equivoquemos, pero seguiremos teniendo lo mismo si seguimos haciendo lo mismo, una vez más. Robert Kyosaki lo explica con sencillez en su libro Padre rico, padre pobre al sentenciar que cuando te dices a ti mismo que no se puede o que es imposible tu cerebro desconecta y no piensa en nada más, pero cuando se pregunta ¿Cómo? Es entonces cuando nuestro cerebro se pone en marcha. Ahí está la clave, en hacer algo. Tenemos dos opciones ante un conflicto con la superioridad o lo dejamos o lo manejamos. ¿Dejarlo? "Qué locura dejar mi trabajo. Tengo una familia a la que sacar adelante" Exclamará el lector. Ahí lo tiene, un motivo más que suficiente para seguir. Si usted sigue en su trabajo es porque quiere, porque le compensa. ¿Está usted obligado a seguir en su puesto de trabajo o se obliga usted mismo? Si se obliga usted también puede levantarse dicha carga". El hecho de abandonar su puesto de trabajo, porque no aguanta a su jefe no es cobardía, ni una huída ante los problemas. Es una solución posible que no convencerá a muchos. ¿Qué otra opción tenemos? Manejar el conflicto y tratarlo abiertamente. Si usted quiere partir de la base de que su jefe no va a cambiar está usted en lo cierto. Es más fácil que cambie usted a que cambie su jefe. Si hay algo que no soporta de su jefe, este no lo va a saber a menos que usted se lo diga. Si lo que quiere es desahogarse, su superior no va a querer adoptar el rol de saco de boxeo. Su jefe es posible que quiera escucharle a usted y que quiera dejarse ayudar por usted si usted viene con estas intenciones.

¿Qué conflicto tenemos con la autoridad que no nos atrevemos a ayudar a que ejerza mejor su labor? Háblelo con apertura y con el buen ánimo de quien quiere solucionar un problema no de quien quiere agravarlo. Si su intención es arreglarlo piense en qué y cómo va a decir a su mando, qué cosas le hacen trabajar peor del comportamiento y qué cosas le van a hacer producir no sólo mejor sino más. Su jefe puede tener muchos defectos, es algo natural. Pero entre las virtudes que su jefe seguro no va a tener está la de la adivinación. Su jefe no tiene porqué saber qué le ocurre a no ser que usted se lo diga. Decirlo o no decirlo esa es la cuestión. ¿La cuestión? No. Su cuestión. Déjelo o manéjelo, pero sufrir más no le hará una persona más feliz. La responsabilidad no siempre es del que manda.

Guillermo A. Sánchez Prieto impartirá el 1 y 2 de abril el seminario sobre negociación y resolución de conflictos "Salte con la tuya".



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2 comentarios



  2
   nancyw. | 24/03/2011
 
Es posible que tengas razón. Sin embargo personalmente he descubierto que por el hecho de que una de las partes sea sádica, no por eso la otra es masoquista. ¿Hablar con el jefe? casi en ningún caso se puede uno plantear esa opción si quiere continuar en su puesto. la cuestión por tanto es esa: sí, quiero, necesito mi puesto. Por ende, no podré hablar ni RAZONAR con mi jefe. Eso es un hecho clarísimo porque no siempre el jefe 'no sabe lo que hace', como dejas entrever en tu artículo. Lo mismo ocurre en las parejas. Si no tienes la opción de irte de tu casa por los motivos que sean, ni divorciarte, ni nada, puedes pasarte siglos hablándole a las paredes. No todas las personas aunque saben muy bien lo que hacen, el daño que causan , están dispuestas al cambio. Si no recibes algún tipo de ayuda externa... vas perdida.
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  1
   jose | 24/03/2011   Madrid
 
Si hay acoso laboral, tampoco tiene responsabilidad alguna?
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