Entre los mismos, me gustaría destacar algunos, como la facturación del sector biotecnológico, que ya supera los 50.000 millones de euros, con un crecimiento del 70% en 2009, cifra que acompaña a una inversión en I+D del sector privado de unos 485 millones de euros. Este aumento se debe al carácter transversal de la biotecnología que hace que las empresas de distintos sectores incorporen cada vez más actividades biotecnológicas en sus productos y servicios.
Por otro lado, el número de empresas que realizan actividades relacionadas con la biotecnología ya sobrepasa las 1.000, con una tasa de crecimiento anual del 16,2%. De ellas, 399 empresas han desarrollado la biotecnología como actividad principal y/o exclusiva, lo que supone un aumento del 30,8% respecto al año anterior. El conjunto de todas estas empresas da empleo a 148.648 trabajadores, el 37,2% más que el año precedente.
Sin duda, estos datos son alentadores para este sector que no ha bajado la guardia en un año tan difícil para la coyuntura económica, pero que necesita más apoyos para continuar con este ritmo, sobre todo desde el ámbito inversor y gubernamental. La crisis económica que venimos sufriendo de manera continuada desde hace más de tres años lastra los niveles de inversión en un mercado con costes altos en innovación y rentabilidad elevada, pero a largo plazo.
Debemos hacer un esfuerzo prolongado no sólo desde el sector privado sino también desde la Administración. España sólo puede encontrar su desarrollo económico óptimo en la aplicación de la biotecnología a la economía, es decir, en la bioeconomía, que produce avances en numerosas áreas de negocio.
En 2010 hemos contado con avances en todas las áreas de la biotecnología. Por nombrar algunos, en neurociencias se anunciaban avances en varios productos para la enfermedad de Alzheimer y se presentaban nuevos y esperanzadores resultados. Respecto al área que más investigación reúne, la oncología, se anunciaban prometedores avances que se reflejan sobre el pipeline o cartera de productos biotec que publicamos anualmente.
En biotecnología agrícola, España actualmente se sitúa en la posición decimosexta, a nivel mundial, en producción de maíz modificado genéticamente y, por primera vez en 12 años, Europa ha autorizado el cultivo de una patata transgénica en la UE.
Asimismo, el desarrollo en el área alimentaria ha sido prometedor. De hecho, el número de empresas que operan en este área ha alcanzado al del ámbito sanitario, ofreciendo nuevos ingredientes funcionales que reducen los niveles del colesterol y acercando cada vez más sus aplicaciones a la salud.
En el área de biotecnología industrial destaca la obtención de biodiesel a partir de algas o microalgas. La industria española de biocarburantes se caracteriza por el rápido crecimiento en su capacidad de producción, la optimización de procesos y la disminución de costes. Cada vez son más numerosas las entidades que producen biodiesel y trabajan con biocombustibles de segunda generación.
A estos avances del sector, me gustaría añadir los de la propia ASEBIO, en la que ya contamos con casi 160 miembros. Me gustaría destacar especialmente el éxito de BioSpain 2010, un congreso bienal que celebramos en Pamplona en septiembre del año pasado con el apoyo del Gobierno de Navarra a través de SODENA. La asistencia de 1.500 personas y la presencia de 700 empresas e instituciones demuestran el empuje que está tomando este evento en Europa, sobre todo, desde el punto de vista internacional, ya que se ha incrementado un 55% el número de empresas y stands de fuera de España.
Por otro lado, el año pasado nos ha servido para avanzar un poco más en el desarrollo de este sector en España gracias al logro de un objetivo que nos habíamos propuesto desde ASEBIO y que ha salido adelante. Se trata de la supresión del Impuesto por Actos Jurídicos Documentados, que afectaba al 1% del volumen de cada ampliación de capital y que veníamos abogando por su supresión al ser un impuesto anacrónico y que penalizaba de salida la inversión. Además, debemos congratularnos por la creación del Estatuto de Joven Empresa Innovadora en la Ley de la Ciencia, así como por los avances que ofrece para incentivar la Compra Pública de Tecnología Innovadora.
También me gustaría resaltar el lanzamiento de la Plataforma de Mercados Biotecnológicos el mes pasado, una iniciativa puesta en marcha por ASEBIO, con la colaboración de la Sociedad Española de Biotecnología (SEBIOT) y la Fundación Genoma España, que ha contado con la financiación del Plan Nacional de I+D+i 2008-2011 del Ministerio de Ciencia e Innovación. El objetivo de esta acción es desarrollar canales de comunicación estables, eficientes y multilaterales entre los distintos agentes del sistema de ciencia y tecnología y de la empresa, de modo que se fomente la innovación biotecnológica, la transferencia de tecnología y su traslación a la sociedad.
Sin embargo, todavía tenemos retos que abordar, como conseguir el pago anticipado de los créditos fiscales de deducciones de I+D+i con bases imponibles negativas por parte del Gobierno sin incidir en el artículo 107 del Tratado de la UE, como ya hizo de forma pionera Francia. Posteriormente, Gran Bretaña e Irlanda también han hecho algo similar. Nosotros hemos trabajado con grupos parlamentarios para introducir estas medidas de mejora de incentivos fiscales a través de enmiendas en el proyecto de Ley de Economía Sostenible, en los Presupuestos Generales del Estado de 2011 o en la Ley de la Ciencia. De momento no han prosperado, a pesar de que reportarían importantes beneficios para el Estado español, ya que favorecerían la investigación, la creación de patentes, las exportaciones y ayudarían al cambio de modelo de crecimiento económico en España a través de la tecnología y la innovación.
Por ello, desde ASEBIO, seguiremos intentando que el Gobierno implemente estas medidas y otras muchas para favorecer el crecimiento de este sector que representamos y creemos debe ser una de las bases de la economía española.
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