Hace un par de meses durante una reunión con uno de mis clientes más valorados sonó mi teléfono móvil. Pedí excusas y decidí atender la llamada. Era mi madre, quien me solicitaba si le podía hacer un par de recados, unas pastillas de caldo de carne, una barra de pan y la prensa. Obviamente, después de la llamada volví a pedir excusas y decidí abandonar la sala de reuniones para acceder a las peticiones de mi madre, asegurando a mi cliente que estaría de vuelta en una hora y cuarto aproximadamente. Supongo que la expresión del lector será la misma que la de mi cliente si todo esto hubiera sido verdad. Obviamente, no atendería una llamada durante una reunión de trabajo, menos una llamada personal y menos todavía accedería a una petición así. Ese comportamiento es el que percibo en muchas de las personas que dicen buscar empleo. Buscan o ¿esperan a que les llegue? e interrumpen su búsqueda de empleo si es que se ha iniciado de verdad. Encontrar trabajo requiere una búsqueda seria y concienzuda y esa búsqueda requiere un plan. Del mismo modo que un plan de negocio es un documento básico para el inicio de una empresa, lo mismo nos sucede a la hora de buscar empleo. La búsqueda de empleo requiere un plan con el que hemos de ir hasta el final y tener en mente que no estamos en paro sino que tenemos un empleo, que consiste en encontrar trabajo. La remuneración está por venir y será la de otro empleo.
Vaya por delante mi respeto y solidaridad con las personas que no tienen empleo. Bastante tienen con lo que tienen como para que venga nadie a leerles la cartilla. Al contrario, este breve texto pretende arrojar una mínima luz sobre la actitud en el trabajo de buscar trabajo para ayudar a una consecución exitosa. Obviamente, lo que algunos llaman suerte, también se propicia. Que alguien te ofrezca trabajo mientras estás viendo un partido de fútbol en un estadio refleja una dosis de fortuna considerable, en efecto. Pero hay que estar ahí y no tener pudor a la hora de decir Sí. Estoy en búsqueda de empleo. Vamos a ver algunas formas distintas de considerar el abordaje del empleo.
No ocultarlo. Una de las películas que mejor refleja qué enfoques son recomendables y cuáles no a la hora de buscar empleo es The Company Men. Dirigida en 2010 por Jhon Wells e interpretada, entre otros, por Ben Affleck, Tommy Lee Jones y Chris Cooper. La cinta narra las historias de tres hombres que, leales a su empresa de toda la vida, se ven afectados por una severa reducción de plantilla. El personaje de Ben Affleck retrata a un joven padre de familia, orgulloso de sus éxitos y con una confianza en sí mismo capaz de hacer temblar a cualquier alto directivo. Su actitud y su comportamiento cambian drásticamente cuando comprueba que es uno más en la reducción de plantilla. Desde ese momento resuelve no decir nada a nadie, excepto a su mujer. Continúa con su vida normal, jugando al golf, manteniendo su estilo de vida costoso y demostrativo de poderío. En un momento dado, su mujer le argumenta que no pueden mantener ese nivel de vida porque los gastos se los están comiendo. El personaje de Affleck responde exaltado Tengo que parecer exitoso. No puedo parecer un imbécil más con un Curriculum en la mano, a lo que su mujer le responde Es que eres un imbécil más con un Curriculum en la mano. Ni tanto ni tan calvo. No se es un imbécil por estar en búsqueda de empleo. Estar en búsqueda supone la humildad del que busca pero no tiene. No reconocer que uno está a la búsqueda de empleo es poco humilde pero sobre todo poco estratégico. No se trata de humillarse y vociferar a los cuatro vientos no soy lo suficientemente bueno para seguir en mi ex empresa y a continuación iniciar un ayuno de 40 días. Se trata de que no supone ningún desdoro estar buscando empleo y que cuanta más gente lo sepa mejor, pues nadie sabe de dónde puede venir la oportunidad. Si se oculta, no se sabe y si no se sabe nadie puede colaborar. Que se sepa y cuánta más gente mejor.
¿Buscas, estás en paro o estás quieto? Es que como estoy en paro me levanto a las 11. Total, para lo que tengo que hacer. A lo mejor uno está en el paro precisamente por eso porque se levanta a las 11 y como se suele decir coloquialmente a esas horas está vendido todo el pescado. Los hay que además de estar en paro están quietos. Estar en búsqueda es precisamente eso, estar en búsqueda continua, lo cual no admite ni la ambivalencia del en realidad es un período de vacaciones ni la intermitencia del busco trabajo cuando me apetezca. El hecho de estar en búsqueda supone que uno ha de tener los mismos hábitos que si estuviese en el círculo laboral o en el mercado de trabajo: levantarse temprano, revisar y atender las ofertas de trabajo, dedicarle tiempo (pues eso sí lo tenemos) a cada petición que enviamos, preparar minuciosamente cada CV que enviamos, dar seguimiento a las peticiones enviadas, explorar nuevos sectores de trabajo, y una vez que hayamos hecho todo eso, cuando ya no nos quede más currícula que enviar ni tengamos entrevistas, dediquémonos a mantener viva nuestra agenda (mantener el contacto con conocidos y amigos que puedan ayudarnos), a revisar nuestro CV, a aprender más de nuestra nueva profesión (que es buscar trabajo) y a mejorar nuestras habilidades (negociar, manejo de tareas, productividad, idiomas
) Se puede estar en paro pero nunca quieto.
¿Sigues en el círculo del paro? Está de moda el principio de que aquello en lo que uno se concentra es lo que se expande. Así, si uno piensa que es desgraciado porque no encuentra empleo es posible que así sea y así siga. Al margen de autoayudas y similares sí es cierto que alimentamos ciertas conductas que traen como consecuencia ciertos resultados parecidos. Es un principio en sociología cuando se habla de la profecía autocumplida o de que la definición de la situación hace la situación. Cuando uno acude a los cursillos de reciclaje de su oficina de desempleo se relaciona con personas que también se encuentran en su misma situación. Así, si hacemos lo mismo todo el tiempo, si solo nos relacionamos con personas que se encuentran en el paro, ni siquiera en búsqueda y que acuden del curso de turno a su casa y viceversa obtendremos lo mismo más ambiente de paro y por tanto más paro. Es momento de detenerse y pensar, si me relaciono con personas y círculos que están en mi misma situación ¿quién va a dar una oportunidad a quién? Es hora de romper ese círculo, hacerse unas tarjetas de visita y realizar un plan de ataque o dejar una tarjeta a cada persona nueva con la que nos relacionemos. Asistir a presentaciones de libros, cócteles o conferencias no nos cuesta ningún dinero y además es ahí donde están las oportunidades de empleo. Hagamos algo distinto que nos saque del círculo del paro y nos introduzca en el del empleo.
Nadie me da trabajo. Algún empleador con tono presuntuoso, ante esta frase es posible que replicase ¿Por qué te iba yo a dar trabajo? ¿Por tu cara bonita? Si bien es cierto que las formas de este empleador imaginario no son respetuosas ni empáticas, no le falta cierta parte de razón. Observamos como un comportamiento común que en los universitarios recién licenciados cuando se les pregunta ¿y tú qué ofreces? Responden que todo su tiempo de trabajo. El empleador pensará para sí No, eso es lo que YO te estoy ofreciendo. Y tú a la empresa ¿qué le ofreces? Ante esa pregunta nos quedamos bloqueados y no sabemos ni en qué somos buenos, apasionados o insuperables. Nadie nos va a dar trabajo porque sí. Cualquiera que nos ofrezca un empleo lo hará porque perciba una ganancia con nosotros. Nadie nos va a contratar por lástima y si es así, a la larga peor para ambos. Precisamente por lástima nadie nos va a contratar. Dar pena es dar poco, transmitir una imagen de sufrimiento más bien supone quitar. El psicólogo Joan Garriga lo explica de la siguiente manera el sentido de la mayor parte del sufrimiento es hacer sufrir a los demás, porque lo que vemos habitualmente es que el sufrimiento exige algo de los demás, es manipulativo. Me refiero al sufrimiento como posición en la vida: víctima, quejoso, perseguidor, culpabilizador, etcétera, no al sufrimiento real que experimentamos con los reveses dolorosos o con las pérdidas. La actitud de pedir lleva a obtener poco, ofrecer hace que se gane mucho. Si estamos en búsqueda no busquemos a alguien que nos ayude, al revés, busquemos alguien a quien ayudar.
La búsqueda de empleo no es tarea fácil pero complicarla más no ayuda en absoluto. Si no asumimos nuestra parte de responsabilidad y lo único que hacemos es despotricar contra el sistema o la situación, estaremos entregando a ese sistema o esa situación las pocas fuerzas que nos quedan. De esa manera nunca daremos poder o capacidad a quien de verdad queremos que lo tenga, esto es a nosotros mismos. Encontrar trabajo está difícil, más que nunca, pero no imposible. |