Identificación de usuariosAnálisis madri+d

COMPARTIR
Facebook  delicious  digg  technorati  yahoo meneame
Comenarios Enviar a alguien Imprimir Imprimir en blanco y negro
28/02/2013  
Exportación, internacionalización, globalización. ¿Sinónimos?

En la primera mitad de los años noventa, mi carrera profesional seguía desarrollándose en el ámbito de las multinacionales de Gran Consumo y mi agenda estaba cuajada de reuniones sobre globalización.


AUTOR | Javier del Paso. (Consultor)



Hasta ese momento y en ese sector, el mundo de los negocios había conocido sólo dos planteamientos en términos de internacionalización: el exportador y el multinacional propiamente dicho.

El exportador pretendía lo que yo defino como un "aprovechamiento especulativo" de las oportunidades. Si se dispone de un producto con posibilidades fuera de nuestras fronteras y de la capacidad productiva necesaria, por qué no explorar acuerdos comerciales con distribuidores en otros países para comercializar ese producto allí. Si además el producto va a competir en un mercado poco marquista, el reto es relativamente simple porque consiste básicamente en realizar unos pequeños ajustes sobre el producto estándar; algunos relacionados con el etiquetado, otros impuestos por necesidades legales del país de destino y otros más relativos al precio, con objeto de preservar las oportunidades de margen sin perder competitividad. El esfuerzo real se pone en el desarrollo de relaciones comerciales con terceros para hacer llegar el producto al consumidor final, y el reto radica en hacerlas duraderas en el tiempo, lo que no resulta fácil en entornos no marquistas (de ahí el término "especulativo" que incorporaba antes).

Este planteamiento sigue siendo hoy en día perfectamente válido para un sinfín de empresas.

El multinacional es muy diferente. Una empresa multinacional crea filiales en los diferentes países en los que quiere operar e intenta crear estrategias diferentes en cada uno de ellos (incluso con la misma marca); considera el reto competitivo como algo distinto en cada país. Por esta razón, cada filial es independiente en términos de la estrategia que elige y está descentralizada respecto a sus operaciones; cada filial es un centro de beneficios con responsabilidad directa sobre él. Para la matriz se reservan básicamente las funciones de control financiero.

Es en este entorno descrito, cuando a principios de los ´90, agendas como la mía, empezaron a colapsarse con reuniones sobre globalización. Al principio parecía simplemente un nuevo término, más moderno y sofisticado para nombrar lo que hasta ahora se conocía como multinacional; al fin y al cabo las empresas que ahora hablaban de globalización eran las mismas que se habían definido durante décadas como multinacionales. Pero no tardé en comprender su alcance y también en el impacto que tendría en las carreras profesionales de muchos que dejábamos de ser "independientes" (para lo bueno pero también para lo malo) y nos convertíamos en ejecutores y gestores de estrategias desarrolladas fuera de nuestras fronteras.

Hoy en día el término globalización forma parte del lenguaje cotidiano y resulta casi imposible no encontrarlo a diario en cualquier medio de comunicación. Es no obstante un concepto que, para muchos, sigue sin entenderse bien y que genera muy a menudo opiniones encontradas de naturaleza muy diversa. Como dice Fernando Savater, uno puede estar a favor de la globalización y en contra de su rumbo actual, lo mismo que se puede estar a favor de la electricidad y contra la silla eléctrica.

Pero vuelvo a centrar mis comentarios en los aspectos técnicos y de concepto, como he venido haciendo hasta ahora.

Y para hacerlo, quiero empezar con la pregunta que yo mismo me puse a principios de los noventa. De forma muy breve, ¿qué hace que nazca la globalización? La respuesta es la Tecnología. El billete de avión económico que permite visitar países que hace cincuenta años eran sólo una posibilidad para las clases pudientes, la televisión digital que permite infinidad de canales de cualquier parte del mundo en cualquier hogar, las redes sociales que permiten conectar gente de muy diversas latitudes, GOOGLE, SKIPE, EBAY, AMAZON, etc. Toda esta tecnología acerca a las personas y el contacto entre ellas determina que sus formas de pensar, actitudes, deseos, aspiraciones, preocupaciones y necesidades, sean cada vez más homogéneos.

Ello genera en términos comerciales la oportunidad para dar respuesta a una "estandarización" de los consumidores, de tal forma que el respeto a las ya pequeñas diferencias entre ellos sea cada vez más irrelevante. En otras palabras, el beneficio comercial aparejado con la satisfacción de esas pequeñas diferencias ya no compensa el coste que conlleva ejecutar las modificaciones necesarias para satisfacerlas. La consecuencia es la captura de enormes economías de escala y un sinfín de sinergias que permiten abaratar costes; todo ello en beneficio del consumidor final y también de las empresas que hayan logrado modificar sus estructuras en conformidad, porque consiguen ser más competitivas y vender más.

La empresa globalizada concibe sus filiales en los diferentes países como interdependientes en términos de estrategia y de operaciones. Como en el caso de AIRBUS, algunas filiales se especializan únicamente en la fabricación de una parte del producto e intercambian sus productos con otros del sistema. Los objetivos finales de beneficio se miden en términos del sistema mundial y en relación a otros competidores clave a nivel global. Pero no ya país por país. Centralización de la estrategia y respeto a las distintas necesidades de los mercados locales, siempre que no comprometan la eficiencia de todo el mercado global.

Pero la globalización no constituye una receta mágica aplicable a todas las empresas; de hecho, no todas las empresas pueden acometer una estrategia global. Hay negocios internacionales cuyo modelo debe ser o seguir siendo multinacional; se trata de negocios cuyos productos precisan ser muy diferentes de un país a otro, tienen un alto coste de transporte, o carecen de procesos y operaciones con las características necesarias para capturar ventajas competitivas. Y no hay que olvidar que la globalización ofrece grandes recompensas, pero entraña también grandes riesgos.



COMPARTIR
Facebook  delicious  digg  technorati  yahoo meneame

Añada un comentario a esta noticia
Para el envío de comentarios, Ud. deberá rellenar todos los campos solicitados. Así mismo, le informamos que su nombre aparecerá publicado junto con su comentario, por lo que en caso que no quiera que se publique, le sugerimos introduzca un alias.
Nombre:
Normas de uso:
 Las opiniones vertidas serán responsabilidad de su autor y en ningún caso de www.madrimasd.org
 No se admitirán comentarios contrarios a las leyes españolas o buen uso.
 El administrador podrá eliminar comentarios no apropiados, intentando respetar siempre el derecho a la libertad de expresión.
 Una vez aceptado el envío, el autor recibirá en el mail facilitado, una confirmación de publicación de su comentario.
Correo electrónico:
¿Desde dónde nos escribe?:
Ciudad:
País:
Escriba su comentario a esta noticia:

Le informamos que de acuerdo a la normativa de Protección de Datos Personales, 15/99 y 8/2001, sus datos pasarán a formar parte de un fichero automatizado de acuerdo a la Política de Privacidad.



 
Para recibir nuestro boletín escriba su correo electrónico:    + inf
Suscribir

facebook
twitter
Notiweb en el móvil
rss
flickr
facebook twitter móvil rss flickr







Mediateca mi+d