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La herencia genética y el aprendizaje social

Los animales somos sistemas termodinámicamente improbables, excepciones locales a la tendencia entrópica universal. A pesar de todo logramos sobrevivir gracias a que acumulamos y transmitimos los trucos (la información) que vamos descubriendo. Recibimos información de nuestros congéneres por dos canales distintos: por herencia genética (a través de los gametos) y por aprendizaje social


FUENTE | La Vanguardia Digital
24/08/03
 
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La información recibida por esos dos canales es almacenada y procesada en dos sistemas distintos: el genoma y el cerebro. El genoma procesa la información de un modo lento, pero es sumamente fiable como mecanismo de transmisión y almacenamiento. El cerebro procesa la información de un modo incomparablemente más rápido, aunque es menos fiable. Allí donde los cambios del entorno son lentos y a muy largo plazo, el genoma es el procesador más eficiente. Pero cuando los cambios son rápidos y a corto plazo, el genoma no da abasto. Algunas líneas génicas han resuelto el problema inventando el cerebro. Los cerebros son capaces de registrar los cambios al instante, y de procesar la información rápidamente. Además son capaces de transmitir esa información de cerebro a cerebro, creando y acumulando así una creciente red informacional, que recibe el nombre de cultura. La cultura es la información que se transmite entre cerebros, es decir, la información transmitida por aprendizaje social.

La información transmitida genéticamente y acumulada en el genoma constituye la natura o naturaleza de los animales. La información transmitida por aprendizaje social y acumulada en el cerebro constituye su cultura. La información genética se transmite sólo verticalmente (de padres a hijos), mientras que la cultural se transmite también de otras maneras, horizontal u oblicuamente. Las unidades de información genética son los genes; las de información cultural son los memes (o rasgos culturales). La cultura de un individuo determinado en un instante dado es el conjunto de los memes almacenados en el cerebro de ese individuo en ese instante. Los memes se transmiten o contagian de cerebro en cerebro y constituyen una red. Esa red cultural es un efecto fenotípico de los organismos que la tejen, lo mismo que la tela de araña es un efecto fenotípico de la araña individual.

La cultura abarca todo tipo de actitudes, habilidades y conocimientos aprendidos. Por ejemplo, el afeitarse, el comer con cuchillo y tenedor, el evitar el número 13, el fundamentalismo islámico, el coleccionismo de sellos, el saber ir en bicicleta o bailar el charlestón o conducir un automóvil o resolver ecuaciones de segundo grado son ejemplos de contenidos culturales. Toda la ciencia es cultura, pero no toda la cultura es ciencia. Lo mismo puede decirse de la técnica, del arte, de la agricultura (que etimológicamente dio su nombre a la cultura), de la moda y de todo tipo de costumbres (buenas y malas).

La competencia lingüística de un hablante es el conocimiento interiorizado o tácito del sistema de reglas que subyace a su lengua, y en particular a su idiolecto. La actuación ("performance") consiste en las proferencias (o inscripciones) efectivamente producidas o proferidas por el hablante. La diferencia entre competencia y actuación equivale a la diferencia entre cultura y producto cultural, es decir, entre cultura como información (en este caso, el sistema lingüístico, con su gramática y su léxico) y los efectos fenotípicos de la cultura (en este caso, las proferencias o inscripciones concretas), que a su vez es paralela a la distinción biológica entre el genotipo como información y sus efectos fenotípicos en el cuerpo y la conducta. La capacidad lingüística forma parte de la naturaleza humana, se nos transmite genéticamente, está codificada en nuestros genes (todavía no sabemos en cuáles) y está implementada en la estructura de nuestro cerebro (todavía no sabemos cómo). Sin embargo, esa capacidad genética natural necesita de un aporte cultural durante la infancia en forma de oraciones escuchadas de la madre u otras personas próximas, que especifican el tipo de lengua materna que el niño va a hablar. En este caso, como en tantos otros, lo natural y lo cultural están inextricablemente ligados.

Los memes son los trozos elementales de información cultural, lo que los antropólogos llaman rasgos culturales. Algunos genéticos, como Martin Feldman y Luca Cavalli-Sforza, han aplicado los formalismos matemáticos de la genética de poblaciones al cambio cultural, dando lugar a una teoría estadística de la evolución cultural, en que los memes desempeñan un papel paralelo al de los genes. Así como la evolución biológica es fundamentalmente evolución de los genes, la evolución cultural es evolución de los memes. De todos modos, no hay que exagerar el paralelismo. Mientras conocemos el mecanismo subyacente a la información genética (el código genético), ignoramos el mecanismo cerebral que subyace a los memes. Además, los genes se replican directamente, sin pasar por efectos fenotípicos. Cada gen, considerado como secuencia de ADN, produce por replicación dos genes idénticos. Los memes, por el contrario, sólo pueden replicarse a través de la mediación de sus efectos fenotípicos (textos escritos, gestos, conducta observada, etcétera), que, eventualmente, pueden llegar a provocar el surgimiento de un meme similar en el oyente u observador.

La cultura está en los cerebros y solamente los animales (y no todos) poseen cerebro. Por tanto, las entidades descerebradas (como las empresas o las naciones) carecen de cultura en sentido estricto. Sin embargo, es posible dar una descripción estadística agregada de las culturas de sus miembros y hablar en sentido translaticio de las culturas grupales. Con frecuencia se compara la evolución de las especies biológicas con la de las culturas grupales o grupos culturales. Es cierto que hay un gran parecido entre la especiación alopátrida y la fragmentación cultural. La especiación alopátrida, por aislamiento geográfico, provoca el aislamiento reproductivo y la evolución genética diferencial (las nuevas mutaciones en una subpoblación ya no se difunden en la otra y las diferencias se acumulan hasta producir dos especies distintas). La fragmentación cultural, también por aislamiento geográfico o social, provoca el aislamiento comunicativo y la evolución cultural diferencial (las nuevas ideas en un subgrupo ya no se difunden en el otro y las diferencias se acumulan hasta producir dos grupos culturales distintos). Así, el aislamiento de las poblaciones de la misma especie puede conducir al surgimiento de nuevas especies, mientras que el aislamiento de poblaciones que hablen la misma lengua, por ejemplo, puede conducir al surgimiento de nuevas lenguas, como ocurrió con la fragmentación del latín en lenguas romances tras la caída del imperio romano.

Sin embargo, las semejanzas indicadas entre la evolución biológica y la cultural no deben hacernos pasar por alto sus diferencias: (1) Las bioespecies son como tubos en el espaciotiempo por los que viajan los genes. Los tubos son completamente estancos e impermeables, exceptuando los fenómenos marginales de hibridización. Por el contrario, las culturas grupales no están aisladas, sino que son permeables. (2) En el mundo biológico los cambios meramente fenotípicos no se transmiten genéticamente y en general se pierden. Sin embargo, los contenidos culturales (que desde un punto de vista biológico son parte del fenotipo extendido) sí se transmiten, aunque no genéticamente, sino por aprendizaje social. (3) Los cambios genéticos son aleatorios, ocurren al azar, en ausencia de cualquier intencionalidad. Sin embargo, los cambios culturales con frecuencia (aunque no siempre) responden a un diseño intencional de sus inventores o introductores. (4) Los individuos portadores de genes y de memes pueden cambiar de memes, pero no de genes. Una especie sólo se extingue por la muerte de todos sus miembros. Sin embargo, una cultura grupal, lo mismo que una moda, puede desaparecer o pasar sin que se extingan sus portadores. (5) El fenómeno de la convergencia cultural carece de paralelismo en la evolución biológica. Grupos culturales distintos pueden intercambiar memes, pero especies distintas no pueden intercambiar genes (si pudieran, no serían especies distintas). La actual convergencia cultural universal (la globalización) carece de contrapartida alguna en la evolución biológica.

En cualquier caso, la evolución cultural, como la biológica, es un fenómeno histórico, dependiente de mil contingencias imprevisibles. No podemos predecirla con ningún grado de precisión ni seguridad.

Autor:   JESÚS MOSTERÍN, catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia



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