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En 2002, el conjunto de la UE destinaba un 1,99% de su producto interior bruto (PIB) a este sector. La cifra -realizada sobre estimaciones y datos reales-, es apenas superior a la de 2001 (1,98%), lo que indica que el ritmo de crecimiento deberá acelerarse si la Unión quiere alcanzar el objetivo que se marcó en el Consejo Europeo de Barcelona (marzo de 2002) de asignar el 3% del PIB a I+D.
Los países nórdicos siguen marcando el camino. Suecia dedicó un 4,27% de su riqueza a I+D en 2001, y Finlandia un 3,49% en 2002. Le siguen Alemania (2,49% en 2001), Dinamarca (2,49% en 2001), Francia (2,20% en 2002) y Bélgica (2,17% en 2001). Por su parte, Grecia (0,67% en 2000), Portugal (0,84% en 2001) y España (0,96% en 2001) cierran la lista.
En el caso de España, el diferencial con la media comunitaria tendió a acrecentarse (1,02 puntos en 2002, por 1,01 puntos en 2001). En términos absolutos, las inversiones más elevadas en 2001 se dieron en Alemania (51.532 millones), Francia (33.000) y Reino Unido (30.000 millones).
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